Identidad docente y pandemia. Entre rupturas y nuevas construcciones | Revista .925 Artes y Diseño
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Revista de la Facultad de Artes y Diseño plantel Taxco

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Identidad docente y pandemia. Entre rupturas y nuevas construcciones

Por Jesús Macías Hernández.–

El mundo de los conceptos y del análisis reflexivo nos invita a profundizar, atrae inquietudes complejas por el saber, por desprender de ellas la construcción de conciencias nuevas y mejor procesadas, para que, a la larga, se conviertan en los pilares de las ideas que llevamos con nosotros día a día.

En este espacio de reflexión, me quiero referir justamente a los conceptos que han emergido como valiosos recursos para fortalecernos en el contexto de una pandemia que invadió las actividades humanas de nuestro tiempo y, por supuesto, las que atañen a la educación, al ejercicio de la docencia, de las prácticas de campo, de la investigación, e incluso, de la producción, tanto de creadores como de creativos.

De alguna manera, ante esta inédita realidad imperante, estos conceptos han contribuido a rupturas y nuevas construcciones: en alternativas y estrategias, en modalidades y modelos pedagógicos en general y, en particular, en las disciplinas que son materia de trabajo de nuestra Facultad de Artes y Diseño de la UNAM.

Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

Hacia finales del 2019, circuló en las redes informativas y sociales la noticia de la existencia amenazadora de un virus altamente nocivo para la salud, surgido en China. Su propagación en el mundo fue inminente; sin embargo, por no tener aún idea de una experiencia de tal magnitud, alumnos y maestros no teníamos preocupación alguna. Nos empeñábamos, más bien, en el cierre del semestre universitario, en las entregas finales y la preparación de pendientes. Las aulas, talleres y laboratorios estaban al tope, reinaba la ahora citada ‘modalidad presencial’ en su máximo esplendor. Las cafeterías estaban llenas de vida, los estudiantes transcurrían junto a sus laptops, todos en plena discusión, bajo diálogos y aportaciones grupales. En fin, la verdad, al virus entonces se lo creía muy lejos: “seguro que no llega hasta acá y, en caso de que llegue, ya tendremos la cura como en 2010 con el brote de la influenza, y saldremos adelante.” Decíamos.

En esa vorágine colectiva, con saludos de beso, eventos masivos de auditorio, coloquios, conferencias presenciales, fiestas o celebraciones informales, así como reuniones formales de grupos colegiados, flotaban en el ambiente académico algunos conceptos, como el ABP (aprendizaje basado en proyectos), cuya interacción entre un grupo de alumnos, individualmente o con el acompañamiento del profesor, propicia la integración de conocimientos, habilidades, actitudes y valores para desarrollar una producción propositiva en un tiempo determinado, útil, innovadora, de plusvalía estética y artística, la cual originalmente es planeada, o bien, proviene de otra índole o perfil, y que al final se afinca en las investigaciones de campo o de gabinete, en el aprendizaje colaborativo o en la experimentación para conquistar la expresión mediante productos.

Se ejercía la docencia y la tutoría cara a cara, con la creatividad de los procesos productivos, mediante el llamado “Andamiaje” de Jerome Bruner[1], o con la “Zona de desarrollo próximo”, de Lev Vygotsky[2]. Y aunque en realidad no se hablaba mucho de los autores, la práctica se cultivaba, no obstante, bajo tintes epistemológicos de esta índole.

Lev Vygotsky es un autor que fascina a los creadores y creativos, porque algunas de sus obras atañen la creación artística desde la infancia y desde las reflexiones acerca de las emociones como: “La imaginación y el Arte en la Infancia” o “La Teoría de las emociones”, entre otras, por supuesto. Finalmente, al término del proyecto, la obra o pieza de la colección o propuesta resultante podían mostrarse al espectador. Entonces venían la preparación y el montaje en espacios o galerías abiertos a la presencia pública, y esa era la culminación del trabajo.

Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

Elevo nuevamente el periscopio buscador de conceptos presentes en la docencia para las Artes y el Diseño. Entonces empiezan a brotar algunos más consolidados como: la investigación para la producción, con sus aportes y discrepancias. Si se los atiende bien, estos términos ya están presentes en los enfoques de planes y programas vigentes de la FAD desde la licenciatura, hasta la maestría y el doctorado.

Existen otros constructos que también aparecen en escena, es decir, en la investigación de las Artes (en, para y sobre estas), se trata de interesantes ubicaciones epistemológicas y de haceres en nuestro contexto, donde hallamos el Pensamiento Complejo, la Metacognición, la Autorregulación; así como el Pensamiento no lineal o disruptivo; también tenemos la Rebeldía metodológica, las Neurociencias, la Epistemología situada y la Teoría fundamentada. De mi parte, he propuesto la Metaexplicación que, entre otros conceptos más, ayuda a disfrutar los hallazgos de esta gratificante búsqueda que cobra vida a partir de estar compartiendo y recibiendo conocimientos. ¡Eso es tan valioso!

En ese tiempo, bajo esas circunstancias, de variables y constantes conceptuales, de prácticas productivas clásicas y disruptivas, la identidad docente se encumbraba en su máxima expresión, reafirmaba sus valores pedagógicos implícitos y proyectaba con fuerza el ethos[3] de ser maestro. Por las mañanas o por las tardes, acelerábamos el paso para encontrarnos con colegas, alumnos o maestros para compartir todo eso.

Pero el año nuevo llegó y, con él, el inicio del semestre enero-febrero de 2020. La pandemia también avanzaba y nos dio alcance; hubo más noticias, más alertas de emergencia sanitaria, uso de cubre bocas, caretas, sana distancia y demás; todo discurría entre amagos de suspensión y de paros. Hasta que, por recomendaciones de salud pública, se suspendieron las actividades académicas presenciales apenas en marzo de 2020. Adiós, aulas; los talleres y laboratorios quedaron desiertos, no hubo más café con colegas ni estudiantes; no más tutorías cara a cara, ni siquiera mascarilla a mascarilla. Hubo restricciones en lugares públicos, con lo que se afianzaban nuevas formas de vida para enfrentar las contingencias en nuestro ámbito universitario, hechos que obligaron a la transformación del modelo educativo imperante y, por ende, del ejercicio de la docencia, la investigación y la propia difusión de la cultura.

Las circunstancias son impactantes. Recordé el fragmento de una de las estrofas de la canción “Sólo le pido a Dios”[4] del argentino León Gieco[5]: “es un monstruo grande y pisa fuerte, toda la inocencia de la gente, efectivamente, las pisadas del monstruo han sido grandes y dejaron muchas pérdidas: vidas, trabajos, costumbres; truncaron los viajes, los traslados y las celebraciones, dejaron atrás los eventos, el cine, el teatro, las tertulias y todo cuanto hacíamos juntos. En los medios fluyó la información del avance mordaz de la Pandemia de COVID 19[6]. Ante su emergencia, nos quedamos en casa y, afuera, se apagaron muchas luces, los campus reposaron silenciosos y, a cambio, prosiguieron las alertas abrumadoras.

Para ese marzo de 2020, con el cambio obligado de panorama, cambiaron también las formas de relacionarse en la comunidad universitaria, en la facultad y en otras escuelas e institutos, así como en los demás niveles y servicios educativos; cada cual diferente, pero bajo la misma problemática por afrontar: las actividades de la vida cotidiana se frenaron, hubo un aletargamiento en los espacios de reflexión para asimilar los hechos ocurridos y para encontrar alternativas de continuidad, no sin antes detenerse en la incertidumbre a especular lo que habría de venir.

Así, el 2020 avanzó hasta su segundo semestre y dejó un periodo de cambios acelerados, apremiantes en el entorno educativo. Por principio de cuentas, se derrumbó el paradigma de la modalidad presencial del docente, con sus estrategias de acompañamiento y tutoría, imperantes en los escenarios educativos de licenciatura y posgrado. Es entonces que llegó el momento de subir a la mesa la caja de herramientas y tener en mano todos los recursos disponibles para promover el aprendizaje: exprimir la experiencia para extraer las situaciones idóneas y modificar modalidades, modelos pedagógicos y de docencia; en fin, replantear la programación de actividades, de tareas, de trabajos, ejercicios y calendarios, y dar paso a un conjunto de reconceptualizaciones, reacciones y actividades en torno al desarrollo educativo de las Artes y el Diseño.

Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

La exigencia de los cambios empezó a tomar fuerza, y surgieron expresiones como: clases a distancia, sesiones virtuales, opciones o tareas sincrónicas o asincrónicas, herramientas digitales. Las Tecnologías de la información y la comunicación (TIC) tomaron revuelo, se postularon las Tecnologías aplicadas al conocimiento (TAC), surgieron por todas partes frases de uso continuo: “conexión, compartir, a distancia, nos conectamos”, entre otras muchas. Se redefinieron obligadamente espacios y tiempos para hacer un alto para la reflexión y encontrar las alternativas didácticas más viables. Nadie se quedó de brazos cruzados, sino más bien a la búsqueda del inventario de recursos probados, de la comunicación, el conocimiento y la experiencia en lo que somos y en lo que hacemos como profesores, revalorando los recursos ya conocidos como los blogs, los correos electrónicos, las entregas en archivos digitales y la inmediatez mediante grupos de redes, enlaces de alumnos voluntarios; en suma, se abrieron nuevos accesos para la interacción educativa con base en la tenacidad profesional.

De esta, y de muchas maneras, en el 2021, por fin se estabilizó la situación educativa, producto del esfuerzo, del trabajo y las reformas de las opciones en línea y a distancia que aportan todos los que integran la comunidad universitaria. Ahora se cuenta con más recursos, como el incremento de Aulas Virtuales, Plataformas interactivas, correos electrónicos institucionales, comunicación a distancia, así como sesiones de clase, eventos académicos, reuniones de grupos colegiados e, incluso, exposiciones de arte en recorridos y galerías virtuales.

La perspectiva de la educación experimentó transformaciones definitivas que hoy puntualizan nuevos perfiles en las conceptualizaciones arraigadas que teníamos de: escuela, docente, alumno, clases, tutorías, tareas, ejercicios, equipos, proyectos y un sinnúmero de nuevas construcciones que son producto de la ruptura con el modelo presencial de profesores y estudiantes. Sin embargo, y a pesar de las contingencias, la docencia actualmente se fortalece y se afirma como una identidad aún más fuerte, renovada; menos protagónica y acaso más efectiva.

Hoy ha concluido el 2021 y continúan a pleno galope los conceptos de lo no lineal: la rebeldía, la construcción y deconstrucción metodológicas, lo disruptivo, las epistemologías de inteligencias colectivas, la interacción epistemológica en lo presencial, de la distancia a lo híbrido, y en las confrontaciones y los análisis en aulas virtuales, con café de casa, pan tostado y cómodas bermudas, dueños de una identidad docente fortalecida por una ruptura pandémica; finalmente, cambios tan interesantes como necesarios, que atestiguan las nuevas construcciones y que apuntan a un salto cualitativo en la educación de nuestro tiempo. Ciertamente, algo que propiciará las fórmulas más creativas para promover y seguir compartiendo nuestro conocimiento. 

[Publicado el 4 de febrero de 2022]
[.925 Artes y Diseño, Año 9, edición 33]

Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

[1] Jerome Seymour Bruner (Nueva York, 1915 – Nueva York, 2016). Psicólogo estadounidense.
[2] Lev Semiónovich Vygotski (Orsha, 1896 – Moscú, 1934). Psicólogo ruso de origen judío.
[3] De acuerdo con la Real Academia Española, es el conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o la identidad de una persona o una comunidad.
[4] “Sólo le pido a Dios” es una de las canciones que integra el álbum ‘IV LP’ de 1978 de León Gieco.
[5] Raúl Alberto Antonio Gieco, conocido como León Gieco (Cañada Rosquín, 1951). Músico y cantante argentino.
[6] La COVID-19 es la enfermedad causada por el nuevo coronavirus conocido como SARS-CoV-2. La OMS tuvo noticia por primera vez de la existencia de este nuevo virus el 31 de diciembre de 2019, al ser informada de un grupo de casos de “neumonía vírica” que se habían declarado en Wuhan, República Popular China.

Profesor Titular definitivo por la Facultad en Artes y Diseño UNAM Doctorado en Artes y Diseño en la línea de investigación Docencia para las Artes y Diseño, las principales líneas de investigación son: Metodología de Investigación, desarrollo de propuestas curriculares para educación superior, Propuestas didácticas de vanguardia pedagógica en el campo de las Artes y el Diseño, así como tutoría de proyectos de investigación de A y D.

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