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Callejones, elementos vitales del paisaje de Taxco

Por Alma Flores Gómez.

Muchos artistas, fotógrafos, cineastas, pintores, escritores han conseguido la inspiración para sus obras en las perspectivas que Taxco regala. Permanece en la memoria de todo aquel que ha vivido en esta ciudad la imagen de una fotografía, un paisaje en acuarela, en linóleo o cualquier otra manera de representar la visión que deja el paisaje de Taxco: pobladores de hábitos peculiares, religiosos, supersticiosos, fanáticos de leyendas y creencias fantasmagóricas: barrancas, aglomeración de casas y vegetación en disposición vertical, terrazas y miradores excepcionales como regalo de la historia del lugar, del accidentado relieve donde se encuentra y de la respuesta de sus pobladores al entorno.

Taxco fue fundada en el siglo XVI, su economía y sociedad florecieron a partir de la actividad minera, su configuración urbana responde a la tipología de plato roto, que como menciona Babini (2007) “creció progresivamente y en desorden, sin planeación como la mayor parte de asentamientos de origen hispano en América y al cumplir con la norma hispana de distribución de plazas y templos[1].

Sus espacios públicos son pocos y estrechos, la vida se debate entre un subir y bajar por sus calles inclinadas. El encuentro social se da en estas circunstancias, pues son pocas las áreas de descanso que se usan por su población. En esta dinámica dominada por plazoletas esquinadas y callejuelas angostas se observan elementos claves para el desarrollo social en Taxco: los callejones.

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@ Alma Flores Gómez. 2020

No obstante, han sido demeritados, pues al ser espacios reducidos, la mayoría de ellos usados como tiraderos de basura, escombro, mal bacheados, poco iluminados, etcétera, han sido muchas veces escenario de malas prácticas ciudadanas. Además, no suelen ser atendidos por las estrategias de mejoramiento urbano –con excepción de algunos que se encuentran en el centro histórico– esto por asumir que nos son transitados y “no se ven”. Históricamente han sido mencionados, pero de manera antagónica frente a las plazuelas de la ciudad. Por ejemplo, Vargas Ruíz[2] ha mencionado que: “parte esencial en la consolidación de los barrios han sido sus plazas las cuales están ornamentadas con rústicas fuentes y coronadas por las antiguas capillas […] son los vestíbulos de sus barrios…”. Asimismo, fueron definidas por Manuel Toussaint en 1931[3], como el elemento urbano esencial en Taxco.

Sin embargo, ante el crecimiento desbordado de la ciudad, la funcionalidad de las plazuelas cambió y ahora depende más de las vías que llegan a ellas, es decir, que las plazuelas no tendrían la jerarquía que poseen si no formaran parte de un conjunto articulado con los callejones, su visualidad y su importancia sería diferente si a ellas llegaran vialidades primarias. Acentos de imagen urbana como la sorpresa, las perspectivas, el juego de volúmenes, la esquina, las alturas, las sombras, no estarían presentes sin la unión afortunada entre la plazuela y el callejón.

@ Alma Flores Gómez. 2020
@ Alma Flores Gómez. 2020

Babini describe este engranaje de la siguiente manera: “Las comunicaciones con los centros de barrio se enlazaron con callejuelas y callejones que iban siguiendo la línea de los desniveles del terreno, y se ajustaron a las limitaciones que imponía la seguridad de peatones y animales de carga para ascender y descender con cierta regularidad”.[4]

Como se explica, ante el relieve característico de Taxco, la única posibilidad de moverse dentro del territorio era a partir de veredas que con el tiempo y la disposición de lotes se fueron convirtiendo en los callejones que hoy en día conocemos, mismos que también se impusieron como el espacio colectivo. De esta manera, posibilitan la cercanía entre los habitantes y el desarrollo de la vida cotidiana, pues en varias zonas representan la única vía de acceso a las casas habitación y son rutas usadas por vecinos de otros barrios e inclusive, por turistas.

Zigzaguean hacia cualquier dirección que difícilmente hay una ruta hegemónica, ofrecen diversidad de alternativas para acceder a diversos puntos de la ciudad. En ellos se llevan a cabo actividades diarias tan relevantes para la subsistencia como la reunión, el cruce, la plática, la visita, son una extensión de la casa del taxqueño y vías de acceso al taller de platería a la tiendita de la esquina y otro tipo de comercios.

@ Alma Flores Gómez. 2020
@ Alma Flores Gómez. 2020

Esconden pequeños rincones de belleza urbana y de encuentro social al ser Taxco una ciudad que no cubre su necesidad de espacios públicos. Son la vía de comunicación entre una población que en su mayoría no suele practicar el recreo, a no ser que suceda en el ámbito de los acontecimientos religiosos. Desde esta perspectiva, son un entorno más íntimo que el que se puede vivir en los atrios, las plazuelas o las calles principales que se han convertido en ensayos de corredores comerciales y vías automovilísticas.

También son elementos viales que han sido poco estimados ya que constituyen una red de circulación que disminuye distancias y tiempo, al ser vías de desplazamiento naturales, resolverían parte del problema de movilidad, pues las calles de Taxco no son adecuadas para el uso del automóvil al tener en promedio entre 3 y 4 metros de ancho, y utilizadas en ambos sentidos.

Otra de sus bondades reside en su valor estético, característica que resalta la capacidad creativa de la comunidad al desarrollar formas de apropiación a partir de elementos decorativos como mosaicos, bancas, herrerías, jardineras y patios peculiares. Aunado a ello, su configuración concede a la ciudad una singularidad que al caminar muestran vistas que sólo desde un ángulo particular se pueden observar[5], por lo que tienen también un alto potencial como atractivo turístico.

@ Alma Flores Gómez. 2020
@ Alma Flores Gómez. 2020

Sin embargo, hoy en día se han convertido en espacios abandonados por falta de mantenimiento e inseguridad. En su artículo “Análisis del Deterioro Urbano de Taxco” Alcaraz y Salgado en 2012, afirmaron que: “la inseguridad se presenta en algunos callejones del centro histórico que son atractivos por su magia y belleza peculiar; pero se volvieron peligrosos por los asaltos a plena luz del día por tal razón la gente ha dejado de circular por ellos”[6].

Algunas veces por falta de planeación y maniobras torpes de promoción turística, se ha hecho de ellos escenografía de eventos que destruyen el patrimonio, no sólo el material sino del patrimonio inmaterial que representan: el acceso peatonal, el espacio de convivencia, la abuelita que camina a misa, la familia que va al mercado. No conforme con ello, se pintan las fachadas hasta donde alcanza la perspectiva de las cámaras fotográficas y de video sólo por hacer más presentable el área.

En consecuencia, se pierde una oportunidad única de revitalizar la ciudad, de generar experiencias de bienestar a partir de caminar, contemplar el paisaje y vincular a sus habitantes sin dejar de lado el acento estético que aportan y la alternativa de movilidad económica, sostenible e inclusiva que representan.

Pero este potencial sólo podría materializarse a través de la implementación de estrategias y políticas encaminadas a su mejoramiento y adecuación, al darles la importancia para la vida en comunidad, para que brinden condiciones de uso mínimas y de esta manera impulsar la puesta en valor de este patrimonio, muy independientemente de que (y aunque no se quiera aceptar) son espacios por los que también transita el turismo.

Los callejones constituyen uno de los principales elementos del paisaje de Taxco con alto potencial para su aprovechamiento social y urbano, sin que existan medios para hacer de ello una realidad. Impera la necesidad de generar criterios actualizados y objetivos que permitan intervenciones urbanas, amables, integrales y sostenibles, que atiendan la perspectiva y necesidades reales de la población y con ello, se superen prácticas de conservación de patrimonio que sólo trabajan desde la perspectiva de la capitalización económica de la ciudad y sus callejones sin considerar el valor que tienen para la vida en comunidad. 

(Publicado el 4 de mayo de 2020)

Referencias

  • Alcaraz, O. y Salgado, A. C., (2012). Deterioro Urbano de Taxco de Alarcón: Pueblo Mágico. Topofilia, Revista de Arquitectura, Urbanismo y Ciencias Sociales; Centro de Estudios de América del Norte; El Colegio de Sonora. Diciembre, III (2), p. 13.
  • Babini, B. A. (2007). Salto a los orígenes. En Curiel Defoseé, F. Taxco, La perspectiva urbana. (págs. 57-85). UNAM. México.
  • Babini, A., Alcaraz, O., Hernández, J. y Salgado, A. C. (2012). Análisis Urbano y Morfológico de Taxco de Alarcón, Gro. Siglo XX; Marco Teórico Metodológico. Revista de Arquitectura, Urbanismo y Ciencias Sociales. Centro de Estudios de América del Norte, El Colegio de Sonora. Universidad Autónoma de Guerrero. Septiembre, III (1), p. 7.
  • Borja i Sebastià, J. y Muxí, Z. (2003). El espacio público: ciudad y ciudadanía. Electa. Barcelona.
  • Flores, V. (2008). La Situación de los centros históricos en México. En: Curiel Defossé, F. La perspectiva urbana. UNAM. México.
  • Nogué, J. (2007). La construcción social del paisaje. Biblioteca Nueva. Madrid.
  • Toussaint y Ritter, M. (1931). Taxco. Gobierno del Estado de Guerrero. México.
  • Trujillo García, P. (2015). La antigua calle real: un recorrido por sus plazas, plazuelas y rinconadas. Patrimonio. INAH, Volumen 5, pp. 29-37.
  • UNESCO, 2005. Memorándum de Viena sobre el Patrimonio Mundial y Arquitectura Contemporánea. Gestión del Paisaje Histórico Urbano; Comité del Patrimonio Mundial 27 sesión, Viena: s.n.
  • (2014). Gestión del Patrimonio Mundial Cultural. Manual de referencia. Francia.
  • Vargas Ruíz, M. I. (2015). Origen, barrios, capillas, plazas y fuentes. Patrimonio, Volumen 5, pp. 13-19.
  • Villaseñor, A., Tamayo, L. M. y Ortiz, M. I. (2012). Capítulo 4. Huellas en el paisaje cultural de Taxco. Legislación y acción urbana. En: El paisaje en los centros históricos. Un legado cultural y perspectivas para su conservación en México y España. Instituto de Geografía, UNAM. México.

[1] Babini Baan, A., (2007). Salto a los orígenes. En: Curiel Defoseé F. Taxco. La perspectiva urbana (Pág 57-85). UNAM. México.

[2] Vargas Ruíz, M. I. (2015). Origen, barrios, capillas, plazas y fuentes. Patrimonio, Volumen 5, pp. 13-19

[3] Toussaint y Ritter, M. [2015, (1931)]. Taxco. Gobierno del Estado de Guerrero. México.

[4] Babini Baan, A. (2007). Op. cit.

[5] Villaseñor, A., Tamayo, L. M. y Ortiz, M. I. (2012). Capítulo 4. Huellas en el paisaje cultural de Taxco. Legislación y acción urbana. En: El paisaje en los centros históricos. Un legado cultural y perspectivas para su conservación en México y España. Instituto de Geografía, UNAM. México.

[6] Alcaraz, O. y Salgado, A. C., (2012). Deterioro Urbano de Taxco de Alarcón: Pueblo Mágico. Topofilia, Revista de Arquitectura, Urbanismo y Ciencias Sociales; Centro de Estudios de América del Norte; El Colegio de Sonora. Diciembre, III (2), p. 13.

Arquitecta urbanista, Maestra en Ciencias y Artes para el Diseño por la UAM Xochimilco, miembro de la Red Temática CONACyT "Centros Históricos de Ciudades Mexicanas" especializada en gestión y conservación del patrimonio cultural, desarrolla investigación y proyectos en torno a la participación social y la sustentabilidad en procesos urbanos.