Por Jorge Chuey Salazar.
Un viejo loco por el Dibujo
Los dibujólogos en el acto de dibujar, decisivo e irreversible de su vida, están completamente solos, están a merced de su memoria para poder compartir las breves historias del tiempo.
Memoria, las enseñanzas del sabio oculto. El dibujólogo despliega su prodigiosa memoria para disfrutar la soledad. Siempre; cada instante; cada día; todo el tiempo vivo con el Dibujo para localizar su lugar en la cuna que mece al arte.
Por tratar de innovar; entro y bajo a las mazmorras; aquel espacio que de súbito se convierten en un entorno irreal que sólo existe en mi percepción. Subo y bajo, camino para descubrir otras formas de vivir en el mundo y conocer el estado de mi percepción, mi verdadera y auténtica realidad.

Entornos de realidad virtual; con asombro descubro que el dibujar me sirve para caminar por la vida. La condición límite del Dibujo es que no tiene límite. Paso y me enfrento a la delicia del aislamiento. Ausencia y presencia del todo y la nada; silencio total; no existen formas ni horizonte que mida los pasos; tampoco se escuchan los ruidos que provocan el parloteo de los sentidos; no hay huellas ni rastros ni señal alguna que te indique la encrucijada que marca el destino.
Sólo encuentro el espacio infinito de soledad que abruma, que deleita al espíritu. Soledad que en un acto de metempsicosis se transforma en memoria de tiempo que involuciona y vuelve a evolucionar para poder revolucionar la mirada del dibujante en ese día que ya pasó y el que está por llegar, fuera de la rueda de la existencia.
De pronto la percepción agudiza la recepción del arte y alcanzo a escuchar un sonido que me aturde, como un susurro que no quiere ser sonido. Un susurro; que evoluciona de la nada y del todo; es el llamado del dibujo envuelto en un manto de recuerdos y de nostalgias. Recepción que se venera.
Al rendir culto al Dibujo; surge etérea y fantasmal la gran memoria de los tiempos que ya no están, que me piden auxilio para regresar otra vez a la noche eterna de los sueños, o resucitar los sueños que ya se fueron, pero que aún permanecen.

La oscuridad en la nada roba la luz a las estrellas para iluminar el espacio infinito que se convierte en una gran tea que no ahúma, entonces aparece el espejo de mi universo, donde el tiempo corre al revés. El corazón se agita con las alegrías y las tristezas de la nostalgia y el recuerdo; entonces reclamo el derecho activo para volver a soñar como cuando era un niño y empezar a resucitar aquellos días que dejaron un rastro en las baldosas del tiempo.
La presencia de mi memoria me reconforta. En estos tiempos en que la crisis social me expulsa a una soledad extrema y amarga; sin embargo, los recuerdos es el vínculo con el pasado. Con él, la crisis no es sino una fase más, y no precisamente la más negativa. De una crisis nació mi filosofía del Dibujo.
El Tiempo se lo lleva todo, aparentemente todo, e incluso la memoria. Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es volver a vivir dos veces. Una vez que te encuentras con la memoria, el tiempo vuelve a empezar. La vida comienza con la experiencia del dibujo y se puede definir como una mirada intuitiva hacia el pasado.
Es realmente desesperante poseer una memoria que regresa demasiado rápido y que perdura durante mucho tiempo; pero hay cosas que definitivamente me gustaría olvidar. El extraño retorno sin un destino previsto.
Memoria, es la enseñanza del sabio que está oculto en lo más profundo del pensamiento, es un memorión que protege al tiempo y lo conserva para siempre, más allá del espacio y el tiempo del universo perdido. Es una comprensión total de los eventos a nuestro alrededor y de nuestra propia existencia.
Yo nací de un trozo de carbón junto a la línea del agua. Desde aquella ventana, cada día miraba el sol brillante que anunciaba la presencia del dibujo surgiendo desde esa fila de árboles que como muro me protegían de las turbulentas aguas del bravo río, como una frontera con el país de los sueños. Empezaba a dibujar. Y nunca comprendí; el porqué, mi padre siempre decía que yo era un gusano del carbón. Retener el tiempo significa volver a vivir.
Memoria; presencia y ausencia del tiempo, reminiscencia de vida pasada. Noticia remota que vuelve a mí. Repaso del tiempo. Amnesia precoz. Evocar y volver a despertar. Regresar la mirada atrás y empezar a aprender, o a recapitular para reflexionar sobre la existencia en este mundo.
Hay veces que nada graba tan fijamente en mi memoria algún suceso como el deseo de olvidarlo. Recuerdo y la percepción creativa vuelve a mí. Mediante el recuerdo puedo disfrutar y reconocer una felicidad más dulce aún que la gozada en la realidad determinada con los sentidos embotados. Vistas las cosas en la cámara oscura de mi recuerdo, toman un relieve muy personal los íntimos secretos, si no los compartes, se llevan a la tumba.

Mi memoria no es más que una imagen de la realidad virtual, por lo que nuestra realidad es sólo la imaginación. Definitivamente sólo me puedo inventar nuevamente mediante el recuerdo de sucesos anteriores. La memoria es una gran traidora; no regresa cuando yo lo deseo, regresa cuando menos la esperas.
De las potencias del alma. La memoria es la más cruel, porque causa el mayor mal recordando las cosas buenas. Mi memoria; se convierte en la enemiga mortal de mi descanso; como vivo dentro del misterio del Dibujo, sólo pienso en la magia que se desprende y la fantasía que provoca.
La memoria parece muy grande por lo que muestra en los recuerdos; lo es mucho más por lo que esconde y no comparte. Al dibujar los momentos que siempre recuerdo llegan de repente, sin hacer ruido. La vida me sería imposible sin los recuerdos, todo está en saber escoger lo que hay que olvidar. La vida sería imposible sin el recuerdo, todo está en escoger lo que hay que traer al presente para de inmediato convertirlo en pasado.
Pensé que me había quedado indebidamente con la angustia de algunas voces en la memoria; para llevarlas después a mis soledades y acariciarlas en el acto mismo de la creación.
Yo soy mi memoria, soy ese quimérico museo de formas y de espacios inconstantes; ese montón de espejos rotos que se vuelven a integrar en una sola pieza en el momento preciso o inesperado. Cada día creo más en la memoria como fuente de inspiración. La memoria se convierte en la cartera de mi vejez, hay que llenarla constantemente con los pasos por el mundo para que no falte la partícula creativa.
La memoria es como una gran red para pescar: uno la encuentra llena de peces al sacarla del río, pero a través de ella pasaron cientos de litros de agua sin dejar rastro alguno. Qué pobre memoria es aquella que sólo funciona hacia atrás. Pero existen en nosotros varias memorias; el cuerpo y el espíritu tienen cada uno la suya, eso es el gran portento. Pues donde se pierde el interés, también se pierde la memoria. Un hombre sin recuerdos es un hombre perdido en el universo olvidado.
Todas las cosas que olvidamos; gritan pidiendo ayuda en los sueños, pues todo el mundo nos quejamos de nuestra memoria, pero nadie de la inteligencia. Naturalmente la memoria del hombre forma la parte más interesante de la rueda de la existencia de un gran sistema de comunicación humana. Ahí se origina el dibujo que retoma sucesos e imágenes de tiempo atrás para convertirlas en la historia de un nuevo pasado, el gran libro de la vida; los aciertos, las fallas, plenas de misterio, magia, fantasía, ilusiones, que mantienen vivo el acto de la creación con una constancia rítmica en el entorno virtual. ¶

(Publicado el 14 de mayo de 2018)
Este documento forma parte del Proyecto Papime PE405717 “Estrategias creativas para el Dibujo en entornos de realidad Virtual”. 2017-2018
Facultad de Artes y Diseño
Universidad Nacional Autónoma de México
Responsable proyecto PAPIME: Dra. Tania de León Yong
Corresponsable de proyecto PAPIME: Mtro. Aureliano Eduardo Ortiz Vera
El proyecto papime PE405717 Estrategias creativas para el dibujo en entornos de realidad virtual pretende introducir la relación enseñanza-aprendizaje del dibujo en espacios virtuales, por medio de la experimentación y la valoración del dibujo contemporáneo con sus nuevas posibilidades tecnológicas, en la Licenciatura en Artes Visuales de la FAD. Buscamos que este proceso de enseñanza aprendizaje esté fundamentado en la experiencia creativa y en la reflexión crítica sobre las posibilidades del dibujo en espacios virtuales. Las estrategias didácticas giran en torno a cuatro temas: El lugar del dibujo, el color, la caligrafía y el movimiento en espacios virtuales. Los resultados se exhibirán en mayo de 2018 en el Observatorio Ixtli, DGTIC, Ciudad Universitaria.