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Revista de la Facultad de Artes y Diseño plantel Taxco

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El músico que cayó al cine

CUT Bowie
Por Ricardo A. González Cruz.

El Mayor Tom, Ziggy Stardust, el Delgado Duque Blanco, Halloween Jack… todos ellos eran personajes interpretados por David Bowie, que a su vez era un personaje interpretado por David Robert Jones. Después de décadas de sorprender al mundo con su trabajo, el pasado 10 de enero lo hizo una última vez con la trágica e inesperada noticia de su muerte. De inmediato empezaron a organizarse homenajes a esta figura esencial en el desarrollo de la música popular, centrándose varios de estos en su filmografía. Es adecuado, ya que pocos músicos han tenido incursiones tan significativas en el cine como las tuvo él, lo cual no es de sorprender si tenemos en cuenta que toda su carrera se basó en interpretar a distintos personajes. En este artículo quiero hacer un pequeño recuento de su filmografía, como homenaje a quien fuera uno de mis artistas favoritos. No pretendo hacer un análisis exhaustivo, solo quiero mencionar algunas de las obras que considero importantes para entender a Bowie como intérprete en la pantalla.

Empecemos con su filmografía musical. Aquí podemos mencionar a Ziggy Stardust and the Spiders from Mars1. Presentando (y despidiendo) al que fue probablemente su personaje más célebre, esta grabación en concierto muestra a Bowie y su banda en la cima de su carrera artística, con excelentes canciones, vestuarios extravagantes y una actitud decididamente estrafalaria.

Además del registro musical también se presentan escenas en backstage que muestran la transformación de Bowie en Ziggy, cosa que a algunos les parece fuera de lugar pero a quienes gustamos de ver los procesos de producción nos puede resultar interesante. Es un gran concierto y vale la pena verlo para darse una idea de cómo era Bowie en su mejor época. Sin embargo, los años que pasaron entre la grabación y el estreno dan una idea de los problemas técnicos que se tuvieron que superar, y parece haber una razón para eso: durante la despedida Ziggy dice “de todos los conciertos de esta gira, este en particular lo recordaremos más tiempo; porque no solo es el último de la gira, sino que es el último que haremos”.

Cuenta la leyenda que esto lo había mantenido en secreto y no le había avisado ni siquiera a sus músicos, pero al parecer esa fue la razón de que la disquera estuviera interesada en registrarlo. El resultado fue una producción apresurada: la iluminación es deficiente, las cámaras parecen ser manejadas por borrachos y la calidad de audio no es la mejor. Otro aspecto que también he visto criticado es la interpretación de Bowie, supuestamente desganada, tal vez por estar representando un papel que ya quería dejar atrás. No estoy de acuerdo con esa explicación porque al año siguiente lanzó Diamond Dogs bajo la personalidad de Halloween Jack, que tiene muchos elementos en común con la de Ziggy Stardust, por lo que no creo que haya tenido ninguna urgencia por deshacerse de este último. Y tampoco estaba de acuerdo en que su interpretación en esta cinta fuera desganada… hasta que vi Glass Spider.

Hecha durante la gira de promoción del álbum Never Let Me Down, durante la etapa artísticamente más floja de toda su discografía, pero la más exitosa comercialmente, Glass Spider2 fue hecha para la televisión y por lo tanto su producción fue más discreta. Por otro lado, la gira que registra fue un espectáculo mucho más grande: escenario con forma de una enorme araña, iluminación por todos lados, bailarines realizando coreografías con elementos de clown y una banda con grandes instrumentistas, incluyendo a Peter Frampton en la guitarra. La gira, y por extensión la película, parecen tener una ligera intención narrativa, pero esta se pierde entre tanto espectáculo.

Creo que Bowie nunca fue muy bueno para contar historias; lo suyo era interpretar, cosa que hace muy bien aquí. Tal vez el mayor problema, no del concierto sino de la película, es que todo se nota planeado para representarse en el escenario más que en la pantalla, con movimientos marcados y expresiones exageradas que tienen más relación con el teatro que con el cine. Me parece especialmente curiosa una escena durante la interpretación de Bang Bang: Bowie se acerca al público y elige a una afortunada asistente para que suba con él al escenario. Al principio la chica nerviosa y tímida no se atreve a acercarse, por más que él la llama. Cuando por fin se lanza a abrazarlo, él la manosea y ella, ofendida, lo avienta. Después decide darle otra oportunidad, vuelve a acercarse a él y realizan una coreografía porque, evidentemente, la “chica del público” era una de sus bailarinas y todo estuvo planeado.

Este es solo uno entre muchos grandes momentos captados por las cámaras, y las interpretaciones de todos los involucrados están llenas de energía y entusiasmo, incluyendo a los asistentes (no quiero ni imaginar cómo la noticia de la muerte de Bowie habrá afectado a la mujer que sale en primera fila cada vez que la cámara voltea hacia el público, bien emocionada, siempre cantando porque al parecer se sabía todas las canciones).

Además de su filmografía musical, Bowie también incursionó como actor en el cine de ficción, a donde no llegó como un simple aficionado: su aprendizaje de mímica y teatro avant-garde, que también aplicaba en su carrera musical, estuvo a cargo de Lindsey Kemp. En esta vertiente de su filmografía probablemente el ejemplo más interesante es El hombre que cayó a la Tierra3. Estrenada el mismo año que el álbum Station to Station, esta fue su primera actuación importante en cine4.

Bowie

Aquí Bowie interpreta a Thomas Jerome Newton, un extraterrestre que llega a la Tierra buscando la forma de salvar su planeta, que es asolado por una terrible sequía. Haciéndose pasar por un brillante hombre de negocios, Newton pone en marcha un plan para traer otros sobrevivientes pero se distrae con una vida llena de lujos, olvidando a la familia que dejó abandonada en su planeta natal. La narrativa poco convencional de esta obra contribuyó a convertirla en una obra de culto, pero el factor más importante fue la actuación de Bowie. La historia se cuenta desde el punto de vista de Newton, que aparece prácticamente en todas las escenas. Con este tipo de estructura el actor debe cargar con todo el peso de la película, pero Bowie lo maneja perfectamente con un personaje muy bien armado y una interpretación sorprendente.

Tal vez el mayor obstáculo en la carrera actoral de David Bowie fue precisamente el mismo Bowie. Al haber creado un personaje tan memorable y tan bien definido se negó la posibilidad de habitar otros que no tuvieran una relación directa. Aquí vale la pena mencionar Feliz Navidad, Mr. Lawrence5, en la que Bowie hace probablemente la mejor interpretación dramática de toda su carrera, aplicando sus conocimientos de mímica y teatro y mostrando además su gusto por la cultura japonesa, de donde tomó elementos para crear los personajes de su época glam.

Esta interpretación pudo haberle servido para catapultar su carrera actoral pero tiene un problema: cada que aparece a cuadro es difícil ver en escena a su personaje, el mayor Jack Celliers, porque es imposible dejar de verlo como David Bowie. Por eso como actor funciona mejor en papeles como Jareth el Rey Duende en Laberinto6 o el vampiro John Blaylock en El ansia7, personajes irreales con un aura de sensualidad, o incluso en apariciones breves donde se interpreta a sí mismo, como su divertida escena en Zoolander8. También por eso es tan bueno en El hombre que cayó a la Tierra, donde básicamente se muestra como el personaje que llevaba años interpretando, mezclado con su personalidad real del momento: por un lado el extraterrestre con intenciones mesiánicas (igual que Ziggy Stardust) y por otro el hombre que se derrumba entre sexo y drogas (como le pasaba a él mismo en esa época, cuando vivía a base de leche, pimientos y cocaína).

Para cerrar este recuento hablemos de El gran truco9. En una entrevista Christopher Nolan explicó por qué decidió pedirle que participara en la película: “Tesla era otra figura fuera de este mundo, adelantada a su tiempo, y en algún momento se me ocurrió que era el original “hombre que cayó a la Tierra”. Como el más grande admirador de Bowie en el mundo, una vez que hice esa conexión me pareció el único actor capaz de interpretar ese papel”10 El resultado fue una actuación breve pero magnífica. Personalmente debo decir que cuando la vi por primera vez no sabía que Bowie había participado y cuando apareció a cuadro tardé mucho en reconocerlo. Al leer más acerca de esa película me di cuenta de que a muchos les había pasado lo mismo. Creo que después de muchas apariciones en cine, algunas buenas y otras malas, algunas pequeñas y otras más grandes, y después de que dejó de intentarlo, finalmente Bowie había logrado dejar atrás a Bowie.

(Publicado el 5 de mayo de 2016)


  1. Ziggy Stardust and the Spiders from Mars Dir. D. A. Pennebaker, Reino Unido, estrenada en 1983 a partir de un concierto de 1973.
  2. Glass Spider, Dir. David Mallet, Estados Unidos, 1988.
  3. The Man Who Fell to Earth, Dir. Nicolas Roeg, Reino Unido, 1976.
  4. Previamente había aparecido en The Virgin Soldiers (Dir. John Dexter, Reino Unido, 1969) pero solo en el fondo y durante unos segundos.
  5. Merry Christmas, Mr. Lawrence, Dir. Nagisa Oshima, Reino Unido y Japón, 1983.
  6. Labyrinth, Dir. Jim Henson, Reino Unido y Estados Unidos, 1986.
  7. The Hunger, Dir. Tony Scott, Reino Unido, 1983.
  8. Zoolander, Dir. Ben Stiller, Estados Unidos, Alemania y Australia, 2001.
  9. The Prestige, Dir. Christopher Nolan, Estados Unidos, 2006.
  10. http://www.ew.com/article/2016/01/19/david-bowie-christopher-nolan-the-prestige

Una resistencia política hacia la industria cultural

CUT lunes 2.01

Por Maribel Rojas Cuevas.

El siguiente ensayo pertenece al proyecto de investigación De la imagen gráfica a la imagen electrónica como parte de la Línea de Generación y Aplicación Innovadora del Conocimiento “Estudios y prácticas artísticas contemporáneas: identidad y género en el contexto intercultural” que cultiva el Cuerpo Académico Prácticas visuales en el arte actual, por lo que su objetivo es analizar las nuevas prácticas artísticas sucedidas en internet como resistencia política hacia la industria cultural.

Cuando Susan Buck, nos describe que el arte político…es, en todas sus variedades, una práctica crítica contextualizada, de inmediato nos remitimos a las vanguardias de la Modernidad; que en su postura de prácticas artísticas críticas replantearon los valores tradicionales de lo que hasta entonces era considerado arte; oponiéndose desde su resistencia al modelo cultural establecido. Sin embargo, el rompimiento con dichas vanguardias originó que lo político no necesariamente se presentará como un compromiso definido cargado de una ideología especifica sino como una instancia discursiva capaz de expresarse simbólicamente en todas sus formas de actividad social, individual y productiva. Como consecuencia: Lo político se manifiesta ahora [por] la elección del soporte, la factura y los símbolos empleados que a veces son variaciones lúdicas o paradójicas del código; […] introducidos de manera intencional para provocar una reacción crítica en el espectador.[1] Ello, es fácil de encontrar en los artistas que vierten su interés en las estrategias de lenguaje, y en los temas políticamente correctos; como son los derechos humanos, la ecología, la identidad, etc., así como en aquellos que recurren a las posibilidades de las tecnologías de la información, y a la generación de espacios de legitimación cultural.

De estas últimas deviene la práctica artística sucedida en Internet, que considerada un arte público –entendiéndose por esto:aquellas prácticas artísticas y culturales que precisamente se dan por misión la producción de un dominio público[2] o la producción de espacios de interacción comunicativa– toma como antecedente la relación entre arte y tecnología, dirigiéndola hacia una especificidad de ubicación y distribución pública del conocimiento artístico, enfatizando la desmaterialización del objeto en pro de una estética de la recepción.

Esta manifestación además de resistirse en primera instancia a las prácticas artísticas tradicionales, a la fetichización del objeto, y a su circulación mercantil; pone de manifiesto abordar una crítica política hacia la industria cultural, como la que legitima y distribuye el conocimiento artístico; promoviendo a su vez un medio especifico que sirva como dispositivo para la producción, distribución y exhibición del arte. En este sentido, valdría la pena recordar que, de manera análoga, los minimalistas asumieron una postura crítica ante…el idealismo intrínseco de la escultura moderna. [De ahí que su propuesta fuera incorporar el] lugar dentro del ámbito de la percepción de la obra [logrando así,] extender el idealismo modernista del arte a su entorno espacial. El lugar se entendía como especifico […] era un espacio abstracto, estetizado.[3]

Respecto al arte en la red, José Luis Brea comenta: …la convergencia de las tecnologías de postproducción computerizada y telecomunicación en la red internet, […] esboza un mapa de posibilidades de distribución de las formas y practicas artísticas que podemos calificar como postmedial,...[4] las cuales, en su característica desjerarquizada y descentralizada posibilitan la reconfiguración de los dispositivos mediales bajo los cuales se crea, se distribuye y se exhibe el arte.

Así, las prácticas artísticas consideradas postmediales, tendrán su impacto sobre la experiencia estética del receptor, quien derrumbará no sólo…las garantías que el sistema cultural proporcionaba en relación […] a la formación del “individuo”; [y] en relación a la aspiración burguesa…[sino que además] …necesariamente se [referirá a un] desplazamiento desde una significación simbólica, heredera de sus precedentes sentido mágico y religioso, hacia una nueva e ineluctable significación política.[5]

Un resultado que alcanzará indiscutiblemente el distintivo de obra abierta; ya que la experiencia estética del receptor afectará tanto a su interpretación, como a la dotación de sentidos y a la valoración de la obra, así como a los aspectos sensibles y materiales de la misma. Por otro lado, es de destacar que en las últimas décadas algunos artistas se habían aventurado a realizar un arte interactivo, participativo, efectivo y afectivo; utilizando las formas, los materiales y soportes, así como la participación, el contexto y el contenido, en favor del discurso de la obra; como fuera el caso de los happenings de Allan Kaprow.

Pero más allá de promover la participación del espectador, el arte en Internet, también intenta extender la creatividad a una escala social, requiriendo de una nueva concepción en la praxis artística enriquecida en su producción por el receptor. Es decir, que intenta establecer una “socialización de la creación” como “el modo de apropiación estética más adecuado para una sociedad que se rija no ya por el principio de la rentabilidad, sino por el principio creador”[6]. Se trata ahora de que el espectador sea coparticipe en la producción de la obra, no limitándose a la simple contemplación, sino por el contrario insertarlo en el proceso de creación para que ésta cumpla su función de arte. Al respecto Paul Valéry comentaba: “mis versos tienen el sentido que se les quiera prestar” [;] “la obra del espíritu no existe sino en acto” y fuera de ese acto (de recepción) lo que queda es un objeto “que no tiene con el espíritu ninguna relación particular”[7]; en ellos argumenta, que el propósito del arte se cumple al completarse la recepción, y con ella, el espectador podrá ser elevado a segundo creador. Por su parte, Walter Benjamín –observó lo mismo con respecto al periodismo, el lector está en todo momento preparado para transformarse en escritor; es decir, en alguien que describe, pero también prescribe […] aunque no lo sea tanto por lo que sabe acerca de un tema, cuanto por la posición que ocupa–[8] Así, en ambos casos, se entiende que el receptor capaz de comprender el discurso y adaptarlo a su propio contexto puede convertirse en cualquier momento en co-autor de la misma obra.

Así en 2009, realice la pieza de net.art “de lo cotidiano”, con el fin de involucrar al público con las nuevas prácticas artísticas sucedidas en Internet. Por lo que, aprovechando los recursos propios del medio, la intención fue principalmente procurar la participación del espectador en el proceso de la obra de arte, destacando así en la experiencia del espectador tanto una estética de la recepción como una estética de la participación.

Resistencia lunes 2.02

Resistencia lunes 2.01
Maribel Rojas Cuevas. “de lo cotidiano”, 2007-09. Net.art, palabras clave: cotidianeidad, imagen movimiento, gráfica. http://www.maribelrojas.com

La pieza se compone de una entrada principal bajo el nombre “de lo cotidiano” y a partir de ahí se despliegan una serie de hipervínculos que conducen al resto del sitio; según la forma en que se interactúe con los botones, textos, imágenes y animaciones, algunos de manera evidente y otros de manera oculta, la información audiovisual se irá presentando al espectador.

Resistencia Carretera
Maribel Rojas Cuevas. “de lo cotidiano”, es una pieza de net.art. que pretende ser analizada y/o consumida no con una mirada tradicional (ni desde el aspecto técnico, ni desde el formal), sino a partir del simulacro, de lo virtual, del acontecimiento, del algoritmo y del sentido global contenidos en la imagen.

El proyecto que también parte de la hibridación posible entre la grafica impresa, la poética, los medios audiovisuales y los medios digitales, no sólo cuestiona lo que comúnmente conocemos como gráfica sino que, además, propone que su definición se extienda hacia aspectos de índole interdisciplinario. Por lo tanto, la imagen gráfica de este proyecto no se plantea desde un aspecto tradicional o técnico, sino desde las ventajas técnicas que ofrece el medio (Internet) para su producción, distribución y consumo.

De esta forma, el propósito del arte en la red, nos conduce a repensar al artista como productor; a la esfera de legitimación; al objeto como recepción y a su distribución. Pues el simple hecho de realizar una pieza de arte objetualmente condicionada, determina al artista a ser un mero productor de mercancías singulares, destinadas a los circuitos de lujo; alejándolo de las prácticas sociales o de los contenidos específicos destinados a la difusión social que requiere el arte.

Finalmente, quiero agregar que el aspecto político que actualmente se advierte en el arte contemporáneo y, como resultado, en el arte de Internet, reaparece ahora como una parte constitutiva del propio discurso de la obra, lo cual nos lleva a plantear nuevos argumentos en torno a las resistencias producidas en el arte.

(Publicado el 5 de mayo de 2016) 

Fuentes de consulta

  • Benjamín, Walter, “La obra de arte en su reproductibilidad técnica”, México, Ítaca, 2003.
  • Bozal, Valeriano, “Historia de la Ideas Estéticas y de las Teorías Artísticas Contemporáneas”, Volumen II, Madrid, La balsa de la Medusa, 1996.
  • Buck-Morss Susan, “INSITE 97”, México, CONACULTA, 1997.
  • Eco, Humberto, “Obra abierta”, México, Editorial Planeta, 1992.
  • Manovich, Lev, “El lenguaje de los nuevos medios de comunicación. La imagen en la era Digital”, Barcelona, Ediciones Paidós Ibérica, 2005.
  • Marchan, Simón, “Real/Virtual en la Estética y la Teoría de las Artes”, Barcelona, Ediciones Paidós Ibérica, 2006.
  • Suaro, Felix, “Para una redefinición de lo político en las prácticas de creación contemporáneas”, México, Curare, No. 16, julio-diciembre del 2000.
  • Brea, José Luis, “La era posmedia. Acción comunicativa, prácticas (post) artísticas y dispositivos neomediales”, Edición electrónica pdf.
  • ____________, “El tercer umbral. Estatuto de las prácticas artísticas en la era del capitalismo cultural”, Edición electrónica pdf

[1] Felix Suazo, “Para una redefinición de lo político en las prácticas de creación contemporáneas”, México, Curare, No 16, Julio Diciembre del 2000, s/n.

[2] José Luis Brea, “La era postmedia. Acción comunicativa, prácticas (post)artísticas y dispositivos neomediales”, Edición electrónica pdf, pág. 14.

Por su parte, Lucy Lippard lo define como: …cualquier tipo de obra de libre acceso que se preocupa, desafía, implica, y tienen en cuenta la opinión pública para quien o con quien ha sido realizada, respetando a la comunidad y al medio. Lippard R. Lucy, “Mirando alrededor: dónde estamos y dónde podríamos estar” en Blanco, Paloma et al, Modos de hacer, arte crítico, esfera pública y acción directa, Salamanca, Universidad de Salamanca, 2001, pág. 61.

[3] Douglas Crimp, “La redefinición de la especificidad espacial” en Blanco, Paloma et al Op. Cit. pág.148. Véase también obra de Richard Serra.  

[4] José Luis Brea, “La era postmedia…”, Op. Cit. pág. 21.

[5] José Luis Brea, “El tercer umbral. Estatuto de las prácticas artísticas en la era del capitalismo cultural”, Edición electrónica pdf, pág. 41

[6] Adolfo Sánchez Vázquez, “De la estética de la recepción a la estética de la participación” en Marchán, Simón et al, Real/Virtual en la Estética y la Teoría de las Artes, Barcelona, Ediciones Paidós Ibérica, 2006, pág. 24.

[7] Paul Valéry, “Primera lección del curso de Poética” en Teoría poética y crítica, Madrid, Visor, 1990, pág. 117 y ss. Citado por Sánchez Ortiz de Urbina, Ricardo, “La recepción de la obra de arte” en Bozal, Valeriano et al, Historias de las ideas estéticas y de las teorías contemporáneas, Volumen II, Madrid, La balsa de la Medusa, 81, 1996, pág. 173.  

[8] Walter Benjamín, “El autor como productor” en Wallis, Brian et al, Arte después de la modernidad. Nuevos Planteamientos en torno a la representación, Madrid, Editorial Akal, 2001, pág. 300.

Este artículo fue originariamente concebido como un discurso para el “Instituto para el estudio de fascismo” en París, el 27 de abril de 1934. Ibidem, pág. 297.

Ser digital en la era de las vanidades

CUT Ser digital 001

“La sociedad no es meramente un agregado de individuos; es la suma de las relaciones que los individuos sostienen entre sí.”
Karl Marx, Die Grundrisse (1857)

Por Fernando Varela Cisneros.

Durante los últimos años la sociedad ha sufrido innumerables cambios culturales como una respuesta a la evolución y a la aparición de nuevas tecnologías que no son tan nuevas en tanto son una consecuencia directa de diversas acciones científicas y tecnológicas que durante años se han venido sucediendo y que como tal han resultado en las llamadas tecnologías digitales. Sin embargo, las repercusiones sociales que vinieron en los años siguientes no se habían notado, sino hasta la aparición de la red de redes llamada internet. Con ella vinieron los cambios, en algunos casos radicales. En lo que a la comunicación corresponde; la aparición del correo electrónico, y de las web personales, modificaron de manera sustancial, el flujo de la información y, sobretodo, la manera en que hasta entonces nos comunicábamos de tal forma que los cambios más importantes se empiezan a gestar a partir de la aparición de la web 2.0. Una web más activa y, sobretodo, más participativa, en la que el usuario se vuelve creador de contenidos, es decir, se convierte en un prosumer (prosumidor) que encuentra en la red espacios para intercambiar información. De esta manera, las llamadas plataformas sociales se vuelven espacios para compartir, debatir, opinar y argumentar en donde cada mensaje cada foto o video son una invitación a participar de las emociones y motivaciones de los usuarios digitales del siglo XXI.

Pensando en lo anterior, es posible que durante los últimos años hayamos pasado de un estado de anonimato a un estado de transparencia, en donde nuestra vida privada pasa a un estado abierto, sin tiempo ni espacio, un estado en el que como individuos no controlamos ni participamos de las decisiones acerca de los actos que rigen nuestra vida pública en la red.Ser digital 001Aunque los procesos relacionados con nuestra actividad no sean del todo transparentes, si es posible que información con respecto a nuestra vida privada, ahora pública, sea parte de una estrategia para identificar patrones y conductas sociales y culturales que llevarían a los grandes grupos de poder a tomar un control total impulsando, con ello, la creación de intereses e identidades compartidas con normas y valores predefinidos, en tanto las acciones dentro de cada plataforma social están definidas o encaminadas a ofrecer las condiciones idóneas para generar un flujo de información personal de cierta índole.

Así cada foto, video, estado de ánimo, pensamiento, comentario, es filtrado, siendo parte de una estrategia que le permite a las redes sociales establecer patrones y perfiles, agrupando a personas a partir de sus gustos específicos y de sus conductas. Estrategia que, en las grandes esferas de poder comercial y gubernamental, nos presentan completamente transparentes ante los ojos del “gran hermano”. Sin embargo, nosotros sin saberlo somos parte fundamental de la estrategia y generamos cualquier cantidad de información personal que nos hace vulnerables ante el sistema a través de la superficialidad y ligereza con la que actuamos ante la presencia de diversos mecanismos que pretenden hacernos pensar en cuan fácil resulta ya la vida si hacemos uso de las innumerables aplicaciones para celular, tableta y ordenador o de la memoria que existe en la red para almacenar música, imágenes, textos, o cualquier otra cantidad de datos.

Otro aspecto que viene acompañado al desarrollo de las nuevas tecnologías y que ha modificado la forma de comunicarnos está relacionado con la incorporación a nuestro leguaje de un sin número de términos nuevos con diversas connotaciones. En este sentido se han incorporado a nuestro lenguaje anglicismos, como twitt (mensaje de texto con un máximo de 140 caracteres de longitud), twittear (envio de twitts), hashtag (etiqueta formada por una cadena de caracteres creada por una o varias palabras concatenadas y precedidas por un numeral, para que tanto el sistema como el usuario la identifiquen de forma rápida), trending toping (tendencia o tema del momento), bot (programa informático, imitando el comportamiento de un humano), blog (provienen de las palabras web y log, en inglés es sinónimo de diario), wiki (nombre que recibe un sitio web cuyas páginas pueden ser editadas directamente desde el navegador por los usuarios), whatsappear (proviene de WhatsApp, una aplicación de mensajería instantánea para teléfonos inteligentes, para enviar y recibir mensajes), por citar solo algunas.Ser digital 014Esto lleva a pensar en cuan banales y superficiales nos hemos vuelto dentro de las redes sociales, socialmente conscientes, pero solo de lejos, no cuando se trata de verdaderos problemas sociales, y a veces apoyando a héroes desconocidos de cinco minutos, dándoles likes o twitteando a diestra y siniestra, haciendo labor social sin compromiso o haciendo público todo lo que nos rodea, desde nuestros estados de ánimo hasta nuestros aspiraciones personales, y lo más increíble, la cantidad de seguidores que puede obtener una persona solo por el hecho de cambiar su foto de perfil. Actuamos con un terrible estado de banalidad publicando cualquier cantidad de información personal lo cual permite especular sobre el camino que seguirá nuestra vida en la red, transparente, vacía, rodeada de seguidores invisibles, ¿qué pasara con nuestras relaciones personales?, las reales, las físicas, ¿cómo actuaremos ante los verdaderos actos sociales? o ¿será que ya nos convertimos en verdaderos seres artificiales e insensibles?

Hemos construido un mundo en el cual nuestras comunicaciones y relaciones se han resumido a una serie de actos predeterminados por los patrones establecidos en las plataformas sociales, aunado a esto, la ineficacia con la que actuamos ante los nuevos medios de comunicación, sobretodo hablando de la red y de sus múltiples sistemas que la integran, nos lleva a padecer de una falta de contenidos serios y responsables en tanto un considerable porcentaje de la información que circula en la red no es del todo verídica, o es poco confiable, o no verificable. En muchos de los casos es la misma información “dura”, por decirlo así, que circula en diversas aplicaciones que van desde blogs hasta informativos especializados, en ningún caso es analizada o desmenuzada y, sin embargo, mucha información es compartida por una gran cantidad de usuarios. Asimismo, son escasos los espacios dedicados a la generación de contenidos fidedignos y con información verídica para la red, son más los espacios dedicados a los contenidos de dudosa calidad, espacios, en la mayoría de los casos, con poca o nula cultura, lo paradójico a todo esto es que, buscando aparentemente mejorar la calidad de nuestras relaciones y sobretodo intentando mejorar nuestra propia educación y cultura, hemos creado espacios para el deleite de narcisistas con anemia cultural.

¿Cuál será entonces el futuro de nuestra sociedad? Si carecemos de contenidos de calidad y si la banalidad es el motor diario de nuestra vida en la red, es probable que nuestro sistema operativo sea más fundamental en la vida diaria que las relaciones personales, y que el intercambio de opiniones de posturas ideológicas o de una simple y llana conversación.

(Publicado el 9 de febrero de 2015)

El ser digital

CUT varela 2

Por Fernando Varela Cisneros.

¿En qué momento nos convertimos en seres digitales? Esta es una de las preguntas que ha estado en mi cabeza desde hace algún tiempo y conforme éste pasa me siento más confundido. Es probable que en este texto surjan más dudas que respuestas al respecto puesto que el ser digital conlleva a asumir que la vida, como yo la conocía, ha cambiado y que tal proceso de alguna forma se ha llevado a cabo sin darme cuenta.

Empezaré por hacer algunas consideraciones sobre el momento en el cual, considero, nos ha tocado vivir y que por la rapidez con la que los cambios han sucedido, es probable que ni siquiera nos hayamos percatado de este proceso de digitalización y del estado actual de la sociedad.

Multimedia, interactividad, virtualidad e inmersión son términos que he venido escuchando desde hace algún tiempo, sin embargo creo que no nos hemos detenido a reflexionar lo suficiente sobre su significado y mucho menos sobre lo que implica su uso en la vida diaria.varela 1Es probable que ninguno de estos términos nos diga algo por sí solo, pero en conjunto son parte de la tecnología que acompaña a nuestro tiempo, a nuestra vida. No hace mucho que las comunicaciones y las relaciones entre los seres humanos funcionaban de una manera convencional, el tiempo y el espacio eran conceptos que en cierta medida podíamos manejar, las cosas estaban sujetas a formas tradicionales de comunicarse. Con respecto a lo anterior, tenemos pues que en la comunicación es en donde las tecnologías han venido a incidir cambiando nuestro entorno, hace mucho el mundo era tan pequeño que resultaba posible notar las fronteras, nuestra tecnología hasta ese entonces constaba de herramientas que nos apoyaban en nuestro quehacer diario y eran sólo eso, herramientas. Actualmente se han transformado y se han arraigado tanto a nuestra vida que prácticamente resulta imposible prescindir de ellas.varela 2Considero fundamental empezar a comprender al ser digital identificando conceptos esenciales, tales como la interactividad, que deviene del uso de las tecnologías digitales y que se hace presente como uno de los conceptos mas importantes, ya que por medio de ella podemos establecer el contacto con lo que queremos ver, escuchar, leer a tal grado que podríamos, incluso, definirla como el pilar de la tecnología digital.

La interactividad es la que nos permite elegir, colaborar y modificar toda aquella información que se nos presenta. Nos permite, asimismo, relacionarnos de una forma más directa y veloz con nuestro entorno digital. Sin embargo, la interactividad ya formaba parte de nuestra vida sólo que no era tan clara ni dinámica, ni se sabía del grado que mantenía al momento de cambiar nuestra forma de ver y relacionarnos con la sociedad.

Hasta no hace mucho todavía teníamos la visión de una perspectiva audiovisual, veíamos a distancia, tocábamos y oíamos a distancia, nuestro tiempo y espacio formaba parte de una tradición que por años nos funcionó para comprender nuestra historia, el proceso de recepción y retroalimentación de la comunicación, no era del todo inmediato, conseguimos, en algún momento de los primeros años de este siglo, cambiar esta perspectiva por otra con características completamente diferentes. En otras palabra, ahora podemos ver, oír, tocar, interactuar con la sociedad de manera inmediata, con esto quiero decir que nuestros sentidos se han extendido y el mundo se ha vuelto tan pequeño que podría decirse que cabe en la palma de la mano. Esto último, considerando que con la aparición del Smartphone el acceso a él se lleva a cabo a través de un dispositivo móvil. Una perspectiva en tiempo real en la que la inmediatez con la que interactúo hace que la información que se me presenta pueda ser modificada manipulada y vuelta a ser transmitida y aunque la considero importante, sin embargo, me produce una sensación de incertidumbre en tanto mucha de esta información, alterada en mayor o menor medida, no me resulta del todo suficiente para comprender del todo mi entorno social, es probable que muchas de estos datos no resulten ser de relevancia o que en muchos de los casos la información no sea del todo confiable, real o verídica. En relación con lo antes planteado surgen pues otra serie de preguntas:

¿En qué momento pasamos de ser análogos y nos convertimos en seres digitales? , ¿En qué momento mi vida privada se volvió pública?

Son estas preguntas, entre muchas otras, las que me surgen a partir de reconocer mi inserción a la cultura del consumismo digital, es decir, en el momento en el que compré mi primer Smartphone y me di de alta en diversas redes sociales cambio mi visión del mundo, aquella que tenía o que pensaba tener. Ahora, desde mi dispositivo móvil puedo interactuar y acceder a cualquier tipo de información, transformar y distribuir cualquier tipo de datos.

¿Esto me hace ser más digital? ¿Me hace un ser contemporáneo? ¿Me hace un ser más informado y colaborativo socialmente?

Por supuesto que no. Considero que el ser digital no sólo incluye a los dispositivos digitales que tengo a mi alcance para hacer la vida más colaborativa e informada, el ser digital constituye un cambio radical en la forma de pensar y de ver el mundo. Asumir que dichos cambios actualmente no son del todo claros, es fundamental. Resulta necesario pues hacer una reflexión que analicé y evalué a la cultura antigua y a la actual para observar cuáles conceptos han cambiado o evolucionado, en tanto existe el hecho de que antes pensaba en perspectiva mientras que ahora lo hago en inmersión, antes en objeto ahora en un proceso, antes en recepción ahora en una negociación, conceptos que implican que se tenga considerado establecer una distinción entre dos culturas. Sólo al conseguirse podría entonces llegarse a una reflexión que nos permita tener una visión más cercana a la realidad.varela 3Sin embargo, todavía quedan algunas dudas más acerca del ser digital, ya que asumir una postura acerca del proceso es una condición que no sólo involucra una teoría de los medios, sino que resulta indispensable integrar gran parte de las actividades humanas en el análisis considerando que el estudio del ser digital no sólo compete a las comunicaciones sino que además, por su carácter multidisciplinario, compete a la economía, a la sociología, a la política y al diseño, por mencionar sólo a algunas de las disciplinas relacionadas con ellas. Si consideramos que toda actividad humana ha sufrido cambios a partir de la aparición de las tecnologías digitales, basta con recordar que no hace mucho tiempo algunos movimientos sociales se consolidaron a partir del uso de las redes sociales. Por medio de ellas se consiguieron establecer algunos mecanismos de colaboración e interacción entre los seres humanos. Con relación a lo anterior, si Mcluhan decía que el medio es el mensaje, entonces ahora nos queda por establecer, por medio de otra pregunta, lo siguiente: ¿El medio es el hardware mientras que el software es el mensaje?, quizá, en relación con tal pregunta, sea necesario considerar otro espacio para atender tal cuestión.

(Publicado el 25 de noviembre de 2014)

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