Noviembre 2020

La actual crisis internacional provocada por el COVID-19 ha cambiado nuestra manera de concebir el mundo y la normalidad. Hoy más que nunca es importante respetar las medidas de prevención, para evitar contagios y para no poner en peligro nuestras vidas y las de quienes nos rodean. Sin embargo, ante una pandemia como esta, es imposible evitar en su totalidad que las personas enfermen, el número de infectados diarios representa un gran reto para el personal de salud.

La comunidad de la FAD Taxco, a través de esta muestra de ilustración, rinde un homenaje y reconocimiento por su heroica labor a quienes diariamente luchan por preservar la vida y la salud de las personas. No tenemos más que un profundo agradecimiento y respeto hacia el personal de salud y hacia todos aquellos que, incluso a costa de poner en riesgo su propia vida, luchan diariamente en contra de la epidemia y sus funestas consecuencias.

Por Jocelyn Molina y Uriel Pérez


Testimonio
Dr. Antonio Gama, Epidemiólogo

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Al inicio de la pandemia sabía mi responsabilidad como médico era la de ser parte de la solución, con el paso del tiempo la situación se tornaba cada vez más difícil, día a día más y más casos. Los contagios no paraban tanto de la población como de varios colegas, aunado a lo anterior la fatiga acumulada me desgastaba cada vez más. Jornadas de trabajo diarias de 12 horas que en ocasiones se extendían de lunes a sábado con un sólo día de descanso, poco a poco sentía cómo mi cuerpo se cansaba cada vez más y que ya no me recuperaba como en un inicio, mi mentalidad se vio afectada importantemente. En las últimas semanas del mes de mayo y primeros días de junio ya no podía conciliar el sueño, empezaba a desarrollar insomnio ocasionado por la ansiedad generalizada de estar siempre al pendiente de la situación.

Hasta la fecha pareciera ser sólo un número… más de 700 pacientes valorados por COVID, para mí fueron 700 oportunidades de poder ayudar y de cambiar el rumbo de esta pandemia. Durante todo este transcurso (marzo-julio) me he sentido satisfecho de todo lo que he hecho, he vivido desafortunadamente la afectación de familias enteras, defunciones… Pero también el seguimiento de cientos de pacientes que superaron la enfermedad y eso es lo me motiva a seguir adelante, doy gracias que hasta la fecha no haya sido contagiado y poder seguir ayudando.

Puedo decir que soy parte de la solución a la que muchos colegas tienen miedo, he visto los dos polos, compañeros que luchan como nunca lo habían hecho y los que definitivamente dijeron “no” esta pandemia no me corresponde.