Septiembre 2021

El presente documento expone la relación surgida entre el dibujo con los sucesos de la vida fuera de lo cotidiano, sobre todo, cuando se presentan de forma impredecible como fue el caso de los sismos ocurridos en México en 2017 (7 de septiembre: Sismo del Golfo de Tehuantepec, de 8.2 Mw[1]; y 19 de septiembre: Sismo de Puebla-Morelos, de 7.1 Mw[2]), que fueron de gran magnitud, lo cual me llevó a plantearme una serie de cuestionamientos, tanto personales como sociales, acerca de cómo concebimos las catástrofes naturales, cómo aceptamos las circunstancias aledañas a éstas y cómo solucionamos hacia lo futuro.

Desde lo estético-artístico, uno puede encontrar una forma de adaptarse a lo imprevisto asimismo como entremezclar cuestionamientos personales con lo habitual. Solemos relatarnos la vida conforme percibimos nuestro entorno día con día hasta verla desbaratarse en un instante. Tras esos sucesos me surgieron cuestionamientos alrededor del concepto de espacio y sobre cómo adjudicamos éste en nuestra cotidianeidad y en cómo lo experimentamos: ¿hemos elegido en dónde habitar? ¿Estamos conscientes de “nuestros espacios”? Una crisis de esta índole ayuda a cambiar de perspectiva o verificar una cosmovisión. Por lo tanto, me interesó abordar las reflexiones suscitadas sobre cómo afectan las crisis tanto interna como externamente, y cómo se logran concebir y comprender a partir de la práctica del dibujo.

Con la experiencia de los sismos, se me abrió la posibilidad de llevar la experiencia de dibujar y el dibujo –por sí mismo– a otro ámbito; esto quiere decir, trabajar con el exterior y de manera inmediata. Debido a esto, un acontecimiento social compartido, me brindó la oportunidad de exteriorizar inminentemente las vivencias, donde se fue formulando de manera natural el papel del dibujo en relación con mi vida cotidiana y aquello que se presenta de manera intempestiva como las crisis o las catástrofes naturales.

Judith A. Arámburu García

Este tema fue desarrollado en la investigación de maestría de la autora: Arámburu García, J. A. (2019). Espacios Perdidos. Interrelaciones entre pérdida, memoria y espacio en el dibujo. Tesis de Maestría: México, UNAM, PAD-FAD

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Judith Alejandra Arámburu García (México, Cd. Mx., 1980). Psicóloga, Psicoterapeuta y Artista Visual. Licenciada en Psicología y Maestra en Artes Visuales, por la UNAM. Actualmente, está por ingresar al Doctorado en Artes y Diseño en la UNAM.
Es profesionista independiente en dos campos, desarrollando una perspectiva multidisciplinar en Investigación en Procesos Psicosociales y Culturales, Psicoterapia con especialidad en Logoterapia y Análisis Existencial, y Educación Artística. Dentro del campo artístico, ha comprendido una trayectoria de 20 años, con una práctica en dibujo y pintura, ha impartido clases particulares a población infantil, adolescente y juvenil (de manera presencial y en línea), y ha participado en 21 exposiciones colectivas.
La concepción de dibujo que ha conformado, se ha manifestado en un constante vaivén entre lo moderno y lo contemporáneo al percibir esta práctica como medio y dibujo por sí mismo, así como lenguaje, otra manera de comprender el mundo y conformar conocimiento. Algunas de sus temáticas abarcan: interrelación entre pérdida, memoria y espacio; el habitar (casa, hogar, refugio), reflexiones sobre la existencia (desde un puente filosófico, entre lo psicológico y lo visual/estético), la repetición y el paisaje.

[1] El terremoto de Chiapas de 2017 fue un movimiento de placas ocasionado por una fractura telúrica ocurrida a las 23:49:18 hora local (UTC −5) del jueves 7 de septiembre, tuvo una magnitud de 8.2 Mw, según el Servicio Sismológico Nacional de México.

[2] El terremoto de Puebla de 2017 se produjo a las 13:14:40 horas, hora local (UTC −5) del martes 19 de septiembre, tuvo una magnitud de 7.1 Mw. Su epicentro se localizó a 12 km al sureste de Axochiapan, Morelos, según el Servicio Sismológico Nacional de México.