{"id":9660,"date":"2023-05-09T14:24:57","date_gmt":"2023-05-09T20:24:57","guid":{"rendered":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx?p=9660"},"modified":"2024-11-07T16:19:55","modified_gmt":"2024-11-07T22:19:55","slug":"ecatepecdemorelos-unestadoencierro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/2023\/05\/09\/ecatepecdemorelos-unestadoencierro\/","title":{"rendered":"Ecatepec de Morelos: Un estado de encierro"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-post-author\"><div class=\"wp-block-post-author__avatar\"><img data-del=\"avatar\" src='https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/janneth-alyne-60x60.png' class='avatar pp-user-avatar avatar-48 photo ' height='48' width='48'\/><\/div><div class=\"wp-block-post-author__content\"><p class=\"wp-block-post-author__name\">Janneth Alyne P\u00e9rez L\u00f3pez<\/p><\/div><\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap has-text-align-left has-text-color\" style=\"color:#5f0102\">\u00bfC\u00f3mo son las existencias\nen el encierro? Con esta pregunta surge de primera instancia la reflexi\u00f3n de\naquellas existencias definidas por el aislamiento o por la negaci\u00f3n del exterior\nque imposibilita su comunicaci\u00f3n. Sin embargo, quisiera hablar un poco m\u00e1s en\nlo extenso, en lo propio, es decir, exponer c\u00f3mo la espacialidad del municipio\nde Ecatepec de Morelos \u2014en el Estado de M\u00e9xico\u2014 determina las din\u00e1micas\nsociales de encierro en las que, como habitantes de este municipio, nos\nencontramos inmersos y que van configurando un particular modo de sociabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Ecatepec se ha convertido\nen un aparente c\u00famulo de calles que se multiplican sin ning\u00fan orden o\nplaneaci\u00f3n. Una especie de aglomeraci\u00f3n inaccesible en constante estado de\najetreo que, en lo profundo, va gestando din\u00e1micas p\u00fablicas confinadas a lo\nprivado. Es decir, la convivencia es generada en el n\u00facleo familiar, dentro de\nlos hogares. Es reducida a espacios peque\u00f1os y poco accesibles mismos que van\ntrastocando el significado funcional de los espacios exteriores. A distancia\npareciera que la confusi\u00f3n laber\u00edntica es responsable de que este lugar sea\nconsiderado altamente peligroso y prol\u00edfico para los n\u00facleos delictivos. No obstante,\nconsidero que su configuraci\u00f3n es consecuencia de aquellos \u201cproyectos\npendientes\u201d que nos obligan a estar en constante movilidad. Como si la\nnecesidad de una vivienda mejor, de mejores servicios, trabajos, de educaci\u00f3n y\ncomunicaci\u00f3n, se encontrara lejos de nuestros hogares, a horas de distancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Basta con pensar en las\ncalles que circundan la zona en donde vivo [V\u00e9ase imagen 1], son estrechas,\ndispuestas en una red cuadriculada en donde las \u00e1reas verdes son nulas. Existe\nuna repetici\u00f3n que avasalla los espacios en donde se creer\u00eda poco viable\nconstruir. Es sorprendente la cantidad de calles con pendientes prolongadas,\ncon escaleras y rampas provisionales, con bordes maltrechos, accesibles solo\nmediante las sonadas \u201cmotos\u201d o a pie. Calles inconclusas, a manera de retazos\nde empedrado, tierra y asfalto. Asimismo, se encuentran las casas que\ndelimitan, un cuarto por aqu\u00ed, unos cuantos m\u00e1s arriba, fachadas que sobresalen\npara ganar espacio, banquetas estrechas, por no decir ausentes. Todo pensado en\nextensi\u00f3n vertical, es decir, en abarcar m\u00e1s espacio hacia arriba, en <em>ganar\nde lo perdido<\/em>. Construcciones aplazadas, en espera de ser terminadas. Quiz\u00e1\nsea un empecinamiento heredado por la crisis de vivienda surgida a partir del\ndesarrollo industrial de los a\u00f1os sesenta, misma que activ\u00f3 los programas para\nel uso de suelo y que dio paso: \u201c\u2026al surgimiento de los primeros\nfraccionamientos autorizados en el municipio, el crecimiento de antiguas\nlocalidades, nuevas colonias, comienza la ocupaci\u00f3n ilegal de terrenos\nfundamentalmente en propiedad privada; los ejidos comienzan a ser ocupados.\u201d\n(Olivera, s.f., p\u00e1g. 5)<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"718\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9547\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen1.jpg 1000w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen1-300x215.jpg 300w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen1-768x551.jpg 768w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen1-480x345.jpg 480w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen1-696x500.jpg 696w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen 1. Vista relieve de la zona conurbada del domicilio particular. Captura satelital obtenida desde Google Maps, https:\/\/www.google.com.mx\/maps (1 de enero de 2023).<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Lo que menciona Olivera es\nfundamental para comprender que la transici\u00f3n de la vida agr\u00edcola a la\nindustrial fue inesperada, a tal grado que hoy d\u00eda los usos y costumbres\nreflejan una mezcla de ambas. Las ocupaciones ilegales, los despojos de la\ntierra y la falta de regulaci\u00f3n dieron paso a una configuraci\u00f3n espacial\ndesequilibrada e incluso violenta. La misma autora sit\u00faa al municipio de\nEcatepec como uno de los recept\u00e1culos de la crisis poblacional de la Ciudad de\nM\u00e9xico, la cual fue implantando una din\u00e1mica de \u201cautoconstrucci\u00f3n\u201d de muchas de\nlas viviendas que ahora existen. La necesidad de una solvencia habitacional\norigin\u00f3 formas de bricolaje que fueron m\u00e1s o menos arraigando una identidad\nh\u00edbrida, pero inconsistente. Cada vez fueron m\u00e1s alejados los terrenos\nhabitables y m\u00e1s largos los desplazamientos. Este agotamiento de los espacios\ndignos, pero, sobre todo, la falta de identidad \u2014o la identidad endeble\u2014 dio\npaso al incremento de las pr\u00e1cticas violentas. Con ello me refiero a que vivir\nen lugares que no originan ning\u00fan sentido de pertenencia, que son meramente\nbocetos, fragmentos, promesas y cuya din\u00e1mica es su constante tr\u00e1nsito [V\u00e9ase imagen\n2], van anidando f\u00e1cilmente: \u201c\u2026un esfuerzo reiterado y min\u00fasculo para resistir\na una fuerza hostil que aparece como superior. Esto es, el \u00edmpetu por no\ndejarse matar.\u201d (Reyes, 2017, p\u00e1g. 46) De manera que del temor por morir surge\nuna l\u00f3gica de <em>resistencia violenta<\/em> que es perjudicial, pues nos va\ncolocando como extra\u00f1os, como otredades indiferentes, reacias, de tratos poco\nconfiables, en donde el <em>otro<\/em> se convierte en enemigo.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen2-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9548\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen2-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen2-300x225.jpg 300w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen2-768x576.jpg 768w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen2-480x360.jpg 480w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen2-667x500.jpg 667w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen2-160x120.jpg 160w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen2.jpg 1500w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen 2. Camino a los siete pueblos. Fotograf\u00eda digital, archivo personal.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Como vemos, la\nindeterminaci\u00f3n que caracteriza a los espacios, a los hogares, termina por\ncontagiar a las personas, orill\u00e1ndolos \u2014de manera casi forzosa\u2014 a buscar un\nprop\u00f3sito, una completitud que resulta ardua e inasequible. Esto crea din\u00e1micas\nviolentas que privan de estabilidad, en donde delinquir es necesario para salir\nadelante y, en el caso extremo, invalidar la vida de otros: \u201cEn el imaginario\nmexicano, Ecatepec es el infierno: donde matan a las mujeres, se roban a los\nni\u00f1os y los pobres sufren su pobreza. Ecatepec significa la otredad; el espejo\nal que no queremos asomarnos.\u201d (Ruiz, 2022, p\u00e1g. 10).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Un espejo que refleja su\ncontraparte, pues en medio del estigma hay procesos favorecidos a partir de su\nfalta. Es decir, mantener la violencia refuerza el v\u00ednculo entre la <em>otredad<\/em>\ny los sistemas de precariedad, pues para ciertos intereses pol\u00edtico-sociales,\nes conveniente mantener una colectividad fraccionada, pobre y renuente. Una\nrelaci\u00f3n que imposibilita conciliar la extra\u00f1eza y el avance hacia lo procom\u00fan.\nMe pregunto \u00bfqu\u00e9 otros procesos son posibles en torno a Ecatepec? El mismo Ruiz\nescribe respecto a las zonas marginales del Estado de M\u00e9xico:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-cyan-bluish-gray-color has-text-color\">Est\u00e1n excluidas del modelo\nde desarrollo del pa\u00eds: no hay, para sus habitantes empleos formales, educaci\u00f3n\nde calidad ni seguridad p\u00fablica. Han sido abandonados a su suerte y exprimidos\ncomo reservas de mano de obra barata, masas para los m\u00edtines y votos para las\nelecciones [\u2026] Su principal caracter\u00edstica es la invisibilidad. (Ruiz, 2022,\np\u00e1g. 286)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Y es que Ecatepec est\u00e1\nsituado como un espacio impreciso, de ra\u00edces poco profundas, en donde la muerte\nviolenta aparece como a\u00f1adidura <em>a las formas en que se puede morir<\/em>. Es\ndoloroso enfrentarse a una cotidianidad empapada de esa disminuci\u00f3n o cese del\nvalor corporal. D\u00eda tras d\u00eda es preocupante escuchar \u2014aunque sea de forma\npasiva\u2014 las an\u00e9cdotas y miedos a los que se enfrentan las personas que\ncomparten la principal v\u00eda de intercambio: el transporte p\u00fablico. Entre ellas\nhe escuchado estrategias de c\u00f3mo esconder dinero en los zapatos, en el\nsombrero, en el \u201cchongo\u201d del pelo; de c\u00f3mo aparentar \u201cno traer nada de valor\u201d,\nel \u201cnunca tomes la misma ruta ni los mismos horarios\u201d. Tambi\u00e9n el consejo \u201cno\nlleves aud\u00edfonos, no te distraigas\u201d, un reforzamiento constante del estado de\nalerta e impredecibilidad. Lamentablemente la seguridad cuesta dinero,\ntranquilidad o tiempo. Es curioso c\u00f3mo la vialidad se convierte en el punto\nsocial de confrontaci\u00f3n con la violencia que a\u00fan no ocurre, pero para la cual\ntodos estamos preparados. Un lugar en donde todos nos desconocemos, pero en el\nque compartimos las \u201cma\u00f1as para no temer\u201d, \u201cpara librarla\u201d. El transitar se ha\nconvertido en la din\u00e1mica social; lo que intercambiamos, lo que aprendemos, lo\nque tememos, se encuentra afuera, en movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Respecto a lo privado,\nentramos en un estado de encierro que nos obliga a llevar el duelo detr\u00e1s de la\npuerta, desde el hacinamiento, desde la posibilidad social que nos da la\nescasez de espacio [V\u00e9ase imagen 3]. Por lo tanto, podr\u00eda decir que en la\nmayor\u00eda de los casos \u2014los duelos de la muerte y la muerte violenta\u2014 son\npeque\u00f1os y silenciosos. La seguridad que otorga el encierro se volvi\u00f3 com\u00fan. Se\nvolvi\u00f3 el refugio contra aquello que parad\u00f3jicamente nos sit\u00faa como\ndesconocidos, como otredades peligrosas y entonces regresamos a las estrategias\ndel principio.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen3-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9549\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen3-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen3-300x225.jpg 300w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen3-768x576.jpg 768w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen3-480x360.jpg 480w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen3-667x500.jpg 667w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen3-160x120.jpg 160w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/PEREZ-imagen3.jpg 1500w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen 3 Calle cotidiana. Fotograf\u00eda digital, archivo personal.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">La comunicaci\u00f3n tambi\u00e9n es\ncon tiento, mediante la pl\u00e1tica con el vecino, el rumor de la cuadra, la\nescucha pasiva. Los sucesos m\u00e1s violentos que he presenciado pocas veces tienen\nlargo alcance, llegan a cuentagotas y se van olvidando \u2014o quiz\u00e1 hemos\nanestesiado su repercusi\u00f3n. Posiblemente es normal que se vayan ensordeciendo\ndentro del<em> caos vivencial<\/em>, que la oralidad \u2014de condici\u00f3n transitoria\u2014\nvaya aplazando e incluso desapareciendo el impacto de los sucesos. Entonces\npodemos dilucidar el c\u00edrculo vicioso en el que se convierte la \u201cpredisposici\u00f3n\na la violencia\u201d, un estado que nos determina como desconfiados, ap\u00e1ticos,\ncuidadosos, un tanto agresivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Me permitir\u00e9 recurrir un poco al movimiento surgido durante los a\u00f1os ochenta en Francia, denominado <em>La comuna de Par\u00eds<\/em>, de la que Walter Benjamin reflexiona lo siguiente: \u201c\u2026la ciudad se ha metamorfoseado en un interior, para los <em>communards<\/em><a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> ocurre lo contrario: el interior se convierte en una calle.\u201d (Ross, 2018, p\u00e1g. 74). Y es que los espacios destinados a las <em>din\u00e1micas de la calle<\/em> dejaron de serlo tras el empobrecimiento que dej\u00f3 la guerra. Las casas, las f\u00e1bricas, las iglesias y las escuelas se convirtieron en construcciones provisionales, pasadizos o barricadas que alteraron su funci\u00f3n para solventar la crisis pol\u00edtico-social. Las profundidades de las casas fueron readaptadas para vigilar, escapar, hacer frente o simplemente ocultarse de la represi\u00f3n. Una invisibilidad adquirida intencionalmente. En Ecatepec ocurre lo contrario, ha sido orillado al encierro. No es que el interior sea una calle, pues est\u00e1 lejos de ser el bullicio conversacional y organizacional, mejor dicho, es un momento de convivencia entorpecida en donde dormir es el reparo. La calle se vuelve extra\u00f1a, all\u00ed en donde tendr\u00edamos que ejercer un intercambio activo, se va tornando en presura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Desde lo propio pienso \u00bfacaso es posible salir del encierro, quebrarlo? Pensamiento que es acechado por una violencia que parece retomar fuerza como un fen\u00f3meno inalterable, pues utiliza din\u00e1micas a las que estamos predispuestos inexorablemente, como la pobreza o la nulidad de los espacios seguros. Hay una invalidez de la vida digna, que permea incluso \u2014como menciona Ana Mar\u00eda Ochoa\u2014 en la banalizaci\u00f3n de la violencia (2003, p\u00e1g. 53) ya que surge como una red que envuelve y anula significados m\u00e1s profundos como la posibilidad de una existencia plena. Desde aqu\u00ed puedo decir que se extra\u00f1an los parques, las caminatas tranquilas, los sitios de reuni\u00f3n, salir de noche, los negocios pr\u00f3speros. Sin embargo, comprender que nuestro estado de encierro no es gratuito, nos reivindica desde \u00e9l. Pues localizarnos dentro del sentido de autocuidado, de la capacidad de adaptaci\u00f3n, de reciclaje, de autoconstrucci\u00f3n, quiz\u00e1 haga pensarnos m\u00e1s all\u00e1 de un mero acto de resistencia en el que es posible una otredad, en la que nos reconocemos con otras formas de convivencia, otras condiciones de vida, otros modos v\u00e1lidos de socializar. \u00b6<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-text-color\" style=\"color:#5f0102\">[Publicado el&nbsp;9&nbsp;de&nbsp;mayo&nbsp;de 2023]<br>[.925 Artes y Dise\u00f1o, A\u00f1o 10, edici\u00f3n 38]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color\" style=\"color:#5f0102\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Ochoa,<br>A. M. (2003). Sobre el estado de excepci\u00f3n como cotidianidad: cultura y<br>violencia en Colombia. Signo y pensamiento, 57-69.<\/li>\n\n\n\n<li>Olivera,<br>P. (s.f.). Proceso de urbanizaci\u00f3n en Ecatepec, el estado como agente promotor.<br>Observatorio Geogr\u00e1fico Am\u00e9rica Latina, 1-8.<\/li>\n\n\n\n<li>Reyes,<br>I. (2017). Erpos-territorios despojados: escenarios de la violencia feminicida<br>y desaparici\u00f3n en Ecatepec, nororiente del valle de M\u00e9xico. Bajo el volc\u00e1n,<br>vol. 18, no. 27, 45-68.<\/li>\n\n\n\n<li>Ross,<br>K. (2018). El surgimiento del espacio social. Madrid: Akal.<\/li>\n\n\n\n<li>Ruiz,<br>E. (2022). Golondrinas. Un barrio marginal del tama\u00f1o del mundo. Ciudad de<br>M\u00e9xico: Penguin Random House.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-cyan-bluish-gray-color has-text-color\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Los <em>communards<\/em>\no comuneros fueron miembros y simpatizantes de la Comuna de Par\u00eds de 1871,\nformada despu\u00e9s de la derrota francesa en la Guerra franco-prusiana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo son las existencias en el encierro? Con esta pregunta surge de primera instancia la reflexi\u00f3n de aquellas existencias definidas por el aislamiento o por la negaci\u00f3n del exterior que imposibilita su comunicaci\u00f3n. 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