{"id":9191,"date":"2023-02-08T19:00:40","date_gmt":"2023-02-09T01:00:40","guid":{"rendered":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx?p=9191"},"modified":"2023-02-08T19:00:40","modified_gmt":"2023-02-09T01:00:40","slug":"la-giganta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/2023\/02\/08\/la-giganta\/","title":{"rendered":"La Giganta"},"content":{"rendered":"<h4><span style=\"color: #333399;\">Por Gabriel Salazar.\u2013<\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #800000;\">Al llegar a la puerta del museo, desde la acera vi unas enormes piernas y sent\u00ed un gran malestar. Camin\u00e9 hac\u00eda el interior y ante mis ojos apareci\u00f3 una figura que paraliz\u00f3 mi pensamiento. Era una escultura de bronce de aproximadamente ocho metros de alto colocada en el centro del patio. Me sent\u00ed desnudo y me avergonc\u00e9 de m\u00ed mismo. No pude evitar llorar al ver c\u00f3mo mi miseria y mi ignorancia estaban contenidas de una manera tan solemne en un rostro que no me miraba, en unas piernas que me atormentaban y en unas manos que, sent\u00eda, quer\u00edan tocarme.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Camin\u00e9 alrededor de ella, me espant\u00f3 que por detr\u00e1s pareciera un hombre y sin embargo yo empec\u00e9 a desearla. Me sent\u00e9 en el piso y vi sus gl\u00fateos, parec\u00eda que me invitaban a penetrarlos. Sent\u00ed que vomitaba, mi saliva salada escurr\u00eda y yo escup\u00eda, queriendo sacar ese malestar que me mareaba. Vi su mano derecha, sus dedos gordos y los tumores que le sal\u00edan del cr\u00e1neo. Una fuerza nueva me invad\u00eda: \u00a1La Giganta empez\u00f3 a moverse! Volte\u00f3 su enorme cuerpo y me pregunt\u00f3, al mismo tiempo que me miraba con extra\u00f1eza:<\/p>\n<pre style=\"text-align: left; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #333399;\">\u2013\u00bfSabes d\u00f3nde puedo encontrar a mis padres?<\/span><\/pre>\n<p style=\"text-align: left;\">Era una ni\u00f1a enorme y deforme, aunque en la medida en que se me acercaba se iba reduciendo hasta quedar unos cent\u00edmetros m\u00e1s chica que yo. Me salud\u00f3 como lo hacen las personas humildes de la calle; con miedo y verg\u00fcenza. Sus brazos gordos me recordaron a las madres que abrazan a sus hijos, pero ella era una ni\u00f1a. A pesar de su deformidad ten\u00eda unos hermosos ojos rasgados. Empez\u00f3 a llorar y me dijo que estaba perdida. En ese momento sent\u00ed una tibia intimidad y me acerqu\u00e9 para abrazarla, pero me di cuenta de que apestaba, me apen\u00f3 rechazarla, pero no pude evitarlo. Ella se qued\u00f3 quieta como si no entendiera nada, entonces volvi\u00f3 a preguntar:<\/p>\n<pre style=\"text-align: left; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #333399;\">\u2013\u00bfD\u00f3nde puedo encontrar a mis padres?<\/span><\/pre>\n<p style=\"text-align: left;\">Me pregunt\u00e9 qui\u00e9nes podr\u00edan ser los padres de esta criatura. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda parir a un ser que yo deseara tanto y que al mismo tiempo me causara tales nauseas? \u00bfQui\u00e9n habr\u00eda podido concebir un engendro que tuviera tales tumores en la cabeza y ese cuerpo de simio? Sean quienes fueren sus padres \u00bfpodr\u00edan acaso amarla? En la rodilla derecha ten\u00eda una herida que sangraba.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Salimos del museo, era la calle de Academia. Yo me fui a casa y ella dio vuelta a la derecha. Camin\u00f3 por la calle de Moneda, eran como las cuatro de la tarde. Hab\u00eda vendedores tendidos en el piso, vagabundos, prostitutas y estudiantes que iban a la Academia de Artes de San Carlos. Al caminar nadie la tomaba en cuenta. Nadie volteaba a verla. Ella estaba sorprendida de que la gente se estuviera pudriendo en la calle; apestaban, ten\u00edan tumores en la cabeza y en sus miradas parec\u00eda que se hab\u00eda detenido el tiempo. Ten\u00edan el sentimiento de hace cinco siglos, pero ahora vest\u00edan de manera diferente. No les importaba saber qui\u00e9nes eran, ni de d\u00f3nde hab\u00edan venido. Eran como ni\u00f1os de treinta, sesenta y ochenta a\u00f1os. Nunca crecieron. Ten\u00edan sonrisa de imb\u00e9ciles y daban gracias a Dios por haber comido ese d\u00eda. Una prostituta se le acerc\u00f3 pregunt\u00e1ndole si tambi\u00e9n ella era una mujer de la calle. Pero la Giganta no sab\u00eda qui\u00e9n era, ni de d\u00f3nde hab\u00eda venido. As\u00ed que podr\u00eda ser cualquier cosa que otra persona le dijera. Sigui\u00f3 caminando hasta el Z\u00f3calo y vio miles de personas marchando en manifestaci\u00f3n. Le parec\u00edan deformes, simiescos, se confundi\u00f3 entre ellos. Eran miles, tampoco ellos sab\u00edan qui\u00e9nes eran. A pesar de todo comenz\u00f3 a sentirse mejor cuando se puso a gritar con ellos:<\/p>\n<pre style=\"text-align: left; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #333399;\">\u2013\u00a1M\u00e9-xi-co!, !M\u00e9-xi-co!<\/span><\/pre>\n<p style=\"text-align: left;\">No conoc\u00eda el significado de esa palabra, pero parec\u00eda entender perfectamente bien el sentido de su entusiasmo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Se refugi\u00f3 en la Catedral y se detuvo delante de la imagen de Jesucristo. Pero no se humill\u00f3, sinti\u00f3 un desaf\u00edo ante la vida, ella pens\u00f3 que ten\u00eda algo de divino, aunque estuviera deforme. De nuevo, retom\u00f3 su caminata con orgullo desenfadado, perdi\u00e9ndose por la calle de 20 de noviembre hasta llegar a la estaci\u00f3n del Metro Pino Su\u00e1rez. Sin embargo, se sent\u00eda sola y desamparada en esta ciudad que en pocos a\u00f1os hab\u00eda aumentado a m\u00e1s de 20 millones de habitantes. Apenas percibi\u00f3 que ten\u00eda sed y hambre, se sent\u00f3 para descansar en una banca del parque de San Miguel Arc\u00e1ngel. Se qued\u00f3 dormida y so\u00f1\u00f3 un lugar extra\u00f1o: estaba en un edificio antiguo con esculturas griegas y renacentistas, en el centro del patio hab\u00eda una enorme escultura alada, sin cabeza ni brazos y un hombre barbado que la llamaba. Ella, desesperada, trataba de alcanzarlo, pero el hombre se escond\u00eda detr\u00e1s de la escultura, en ese momento alguien la despert\u00f3. Era un borracho con aspecto de espa\u00f1ol que la estaba manoseando. Ella dio un salto, sorprendida frente a la pregunta:<\/p>\n<pre style=\"text-align: left; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #333399;\">\u2013\u00bfCu\u00e1nto cobras?<\/span><\/pre>\n<p style=\"text-align: left;\">Algo le hizo suponer que el viejo quer\u00eda acostarse con ella. La Giganta pens\u00f3 que seguramente eso era ella: una prostituta. Ella no sab\u00eda reconocerse y nadie la hab\u00eda reconocido. As\u00ed que entraron a un hotel, cuya construcci\u00f3n era la otra mitad de una peque\u00f1a iglesia, donde \u00e9l pr\u00e1cticamente la viol\u00f3. La Giganta realmente no sab\u00eda qu\u00e9 hacer, s\u00f3lo ten\u00eda hambre y sue\u00f1o, como muchas adolescentes que vienen a buscar trabajo de la provincia. Al salir, comi\u00f3 algo y se sinti\u00f3 aliviada, ya ten\u00eda un lugar en el mundo y as\u00ed empez\u00f3 a vivir, prostituy\u00e9ndose.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Fue entonces cuando empez\u00f3 a vestirse y pintarse de colores, algunas veces de verde y otras de rojo. Las dem\u00e1s prostitutas del parque empezaron a verla con envidia ya que muchos hombres iban a poseerla. Su personalidad de piernas y senos carnosos con su mirada ingenua de ojos rasgados ind\u00edgenas excitaba a la conquista. Ten\u00eda clientes mexicanos blancos, mestizos e ind\u00edgenas. Y algunos extranjeros que la ve\u00edan con mirada diferente, pero no se lo dec\u00edan. Tratando de imitarla las dem\u00e1s usaban vestidos ajustados, mallas extravagantes y para los pechos protuberancias que se confund\u00edan con lo senos, y simulaban los hematomas de su peinado. Con la simulaci\u00f3n buscaban el reconocimiento personal y social, esta simulaci\u00f3n hip\u00f3crita que s\u00f3lo desaparece un momento con el orgasmo, cuando la carne toma la delantera.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En una de esas tantas tardes llenas de gente y de transporte p\u00fablico, se acerc\u00f3 un cliente y le dijo que le pagar\u00eda bien por estar con ella unas dos horas. Ella accedi\u00f3. En ese oficio hay que acostumbrarse a convivir con cualquier tipo de personas. Ya estando en el cuarto del hotel, ella se desnud\u00f3, en el fondo no dejaba de ser una ni\u00f1a asustada y t\u00edmida. \u00c9l tranquilamente comenz\u00f3 a dibujarla, al mismo tiempo que le preguntaba c\u00f3mo se llamaba. Ella, no sabiendo qu\u00e9 responder ya que no sab\u00eda ni siquiera su nombre, tratando de inventar algo, le contest\u00f3 que se llamaba: \u201cLa Eleganta\u201d. El hombre solt\u00f3 una carcajada desde el fondo insondable de sus ojos azules vidriosos, ten\u00eda la sonrisa m\u00e1s sarc\u00e1stica de toda la regi\u00f3n que habitaba, ese peque\u00f1o barrio que algunos llaman Universo. Qu\u00e9 c\u00f3mico era para \u00e9l que ella se sintiera de esa manera.<\/p>\n<pre style=\"text-align: left; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #333399;\">\u2013Yo me llamo Jos\u00e9 Luis.<\/span><\/pre>\n<p style=\"text-align: left;\">Y sigui\u00f3 dibuj\u00e1ndola. \u00c9l era una artista joven, bravuc\u00f3n e irrespetuoso. Le daba lo mismo dibujar a una prostituta que a una monja, simplemente sab\u00eda que ten\u00eda que dibujar algo vivo. Y qu\u00e9 m\u00e1s vivo que estos seres, que reciben todas nuestras miserias miedos y desconsuelos. Sus trazos eran libres y seguros, no ten\u00eda miedo de echar a perder el papel. En medio de todas esas l\u00edneas apareci\u00f3 un ser que lo espant\u00f3. Hab\u00eda creado algo nuevo y al sentir que lo amaba sinti\u00f3 angustia y quiso destruirlo, pero tuvo la fuerza suficiente para soportarlo y creer en ello. La Giganta nunca vio el dibujo. Salieron del hotel, \u00e9l le pag\u00f3 el dinero suficiente para que no trabajara en un mes, como si se pudiera pagar la intimidad y la verg\u00fcenza de no saber qui\u00e9n se es.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La Giganta abandon\u00f3 el jard\u00edn, quer\u00eda encontrar algo que no sab\u00eda que era, lleg\u00f3 al Z\u00f3calo, pas\u00f3 a la derecha de la catedral y se encontr\u00f3 de frente con el Templo Mayor. Empez\u00f3 a observar las ruinas, estas ten\u00edan formas compactas y cerradas como si se escondieran de la mirada ajena. Se encontr\u00f3 con la cabeza de una serpiente emplumada de una escultura que estaba empotrada en una de las paredes. Quiso reconocerse en ella, pero despu\u00e9s de todo, sus formas deformes eran europeas. La Giganta, molesta, empez\u00f3 a caminar con sus regordetas piernas sobre la calle de Moneda. Hac\u00eda a\u00f1os que hab\u00eda salido por esa calle, pero para ella el tiempo era confuso. La Catedral ya no era la misma de la conquista y el Templo Mayor hab\u00eda resurgido de entre los escombros.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Entr\u00f3 al Palacio Nacional por un costado. Ahora su andar despreocupado torn\u00f3se irreverente. Subi\u00f3 las escaleras en donde estaban los murales de Diego Rivera y continu\u00f3 directamente hacia la puerta de atr\u00e1s. Al atravesarla, se sorprendi\u00f3 de ver que en un gran sal\u00f3n hab\u00eda un cabaret; unos bebiendo mientras otros ve\u00edan extasiados videos que hab\u00eda tomado el ej\u00e9rcito de la matanza de Acteal. Los dem\u00e1s discut\u00edan sobre la guerrilla de Chiapas, mientras besaban prostitutas y tragaban manjares junto a un obispo lascivo y regordete rodeado de peque\u00f1os ni\u00f1os ind\u00edgenas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_9073\" aria-describedby=\"caption-attachment-9073\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2023\/02\/Salazar_giganta.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-9073\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2023\/02\/Salazar_giganta.jpg\" alt=\"La Giganta. \u00a9 Gabriel Salazar Contreras.\" width=\"1000\" height=\"632\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Salazar_giganta.jpg 1000w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Salazar_giganta-300x190.jpg 300w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Salazar_giganta-480x303.jpg 480w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Salazar_giganta-791x500.jpg 791w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-9073\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #333399;\">La Giganta. \u00a9 Gabriel Salazar Contreras.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: left;\">En el centro del sal\u00f3n hab\u00eda un enorme coraz\u00f3n como de dos metros de alto flotando a cinco metros de altura. De la parte inferior brotaba un gran chorro de sangre que ca\u00eda en una tina de ba\u00f1o llena de restos humanos. La tina estaba sobre una mesa de cristal; abajo una elegante alfombra de colores amarillos y rojos, a media luz, como intentando ocultar lo que se viv\u00eda ah\u00ed: la brutalidad de las personas bebiendo, el palpitar de la sangre que hincha los falos que violan, la satisfacci\u00f3n de sentir el poder de poseer a una mujer hasta convertirla en objeto y en medio de todo eso; el coraz\u00f3n sangrante que golpeaba los intestinos de s\u00f3lo verlo. Sin embargo, la Giganta no se inmut\u00f3, ten\u00eda a\u00f1os de estar viviendo eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Sali\u00f3 de ah\u00ed tranquilamente caminando de nuevo por la calle de Moneda, gir\u00f3 a la derecha y entr\u00f3 a la Academia de Arte de San Carlos. Ahora, m\u00e1s sorprendida que nunca, cay\u00f3 en la cuenta de que era el lugar que hab\u00eda so\u00f1ado. Al ver la escultura de la Victoria de Samotracia sinti\u00f3 un desaf\u00edo abismal. Camin\u00f3 hacia la izquierda y entr\u00f3 directamente al taller del maestro Francisco. Pareciera como si conociera el lugar de toda su vida. El maestro estaba arreglando el taller. Esperaba a los nuevos alumnos de la maestr\u00eda. Le pregunt\u00f3 al verla apostada frente a la reja de madera de la puerta:<\/p>\n<pre style=\"text-align: left; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #333399;\">\u2013\u00bfA qui\u00e9n buscas?<\/span><\/pre>\n<p style=\"text-align: left;\">Ambos sab\u00edan que lo buscaba a \u00e9l. Lo mir\u00f3 con profundo desprecio, aunque en lo m\u00e1s \u00edntimo lo amara. Contempl\u00f3 sus manos y tuvo el impulso de besarlas, pero se contuvo. El maestro le habl\u00f3 de nuevo:<\/p>\n<pre style=\"text-align: left; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #333399;\">\u2013\u00bfEres una alumna? <\/span><\/pre>\n<pre style=\"text-align: left; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #333399;\">\u2013S\u00ed, eso fue lo que dej\u00f3 escapar sin saber lo que dec\u00eda.<\/span><\/pre>\n<p style=\"text-align: left;\">El maestro le explic\u00f3 las condiciones del proyecto para su clase y comenz\u00f3 a contarle, asistido por una repentina confianza, c\u00f3mo fue que \u00e9l hizo la escultura m\u00e1s bella de M\u00e9xico. Entonces retumbaron de nuevo en su cabeza los gritos de la turbamulta:<\/p>\n<pre style=\"text-align: left; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #333399;\">\u2013\u00a1M\u00e9-xi-co!, \u00a1M\u00e9-xi-co!<\/span><\/pre>\n<p style=\"text-align: left;\">La hab\u00eda modelado en plastilina de 30 cent\u00edmetros de alto. Al principio, cuando no cre\u00eda en ella, estuvo a punto de destruirla en el momento que la vio terminada. Pero no pudo hacerlo pues ya era parte de \u00e9l. Le cont\u00f3 c\u00f3mo colg\u00f3 una cuerda en el museo para calcular su tama\u00f1o real. C\u00f3mo dise\u00f1\u00f3 el piso de agua en donde iba a estar parada. La Giganta escuchaba absorta la historia del maestro. En la medida de que Francisco hablaba ella sent\u00eda que exist\u00eda. Vio en sus labios una energ\u00eda que la invitaban a besarlo. Y comenz\u00f3 a reconocerse como si recordara todo. El maestro continuaba narrando c\u00f3mo hab\u00eda caminado meses por ese lugar. En esas caminatas llenas de espacios sin resolver, pensando en la gente que hab\u00eda vivido ah\u00ed, donde alg\u00fan tiempo hubo monjas y despu\u00e9s mujeres de vecindad.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La Giganta sinti\u00f3 una fuerza que la invad\u00eda, sinti\u00f3 un profundo dolor y empez\u00f3 a llorar. Ella no era culpable de ser quien era, pero el precio de la conciencia siempre se paga con dolor. Y se preguntaba: \u00bfPor qu\u00e9 enfrentarse a la vida es tan doloroso? Pero el maestro parec\u00eda no hacerle caso, as\u00ed que le grit\u00f3 llorosa:<\/p>\n<pre style=\"text-align: left; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #333399;\">\u2013\u00bfPor qu\u00e9 me abandonaste de esa manera? \u00bfPor qu\u00e9 permitiste que me usaran como mujer de la calle? \u00bfPor qu\u00e9 nunca me buscaste y me dijiste qui\u00e9n era?<\/span><\/pre>\n<p style=\"text-align: left;\">El maestro tuvo una sensaci\u00f3n de escalofr\u00edo al percibir que ella sent\u00eda un profundo desprecio por la vida. Sab\u00eda que era su hija y que nunca estuvo presente para cuidarla. M\u00e1s a\u00fan, sab\u00eda que ya no le pertenec\u00eda desde antes que naciera. La hab\u00eda entregado a la gente del museo para que ella viviera ah\u00ed, cuando ella s\u00f3lo era un peque\u00f1o modelado de plastilina de 30 cent\u00edmetros de alto. \u00c9l se preguntaba si cuando se ama algo y se deja libre para que sea m\u00e1s bello, es por cobard\u00eda o por valent\u00eda al renunciar a uno mismo y darle algo a la vida. Pero era algo que \u00e9l no lograba contestarse. Tal vez cuando se es solamente hijo en la vida nunca se entiende a los padres y estos nunca tienen todas las respuestas ni para ellos mismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La Giganta sali\u00f3 llorando del lugar, apresuradamente camin\u00f3 unos pasos hasta el museo, entr\u00f3 en \u00e9l, se vio de frente y sinti\u00f3 una angustia extrema en el abdomen. Era miedo a verse a si misma, a enloquecer por lo que le hab\u00eda dicho el maestro. Y se preguntaba: \u00bfPor qu\u00e9 ser\u00e1 que lo que se siente de uno mismo depende de lo que piensen los padres o de lo que uno cree que ellos piensan? Sali\u00f3 del lugar vomitando, corri\u00f3 por la calle de Moneda hasta llegar al Z\u00f3calo. Atardec\u00eda, las luces p\u00fablicas color \u00e1mbar acariciaban el ambiente. Hab\u00eda danzantes, turistas y mucha gente. Detr\u00e1s de la Catedral se pod\u00eda ver la luna iluminando las cruces y las campanas que repicaban sin emitir un solo sonido, todo estaba silencioso. Del repique de campanas emanaba una vibraci\u00f3n que inundaba el espacio y daba a los rostros de las personas un toque especial. Finalmente entr\u00f3 a la Catedral de nuevo, estaba vac\u00eda, s\u00f3lo ella con Jesucristo. Se hinc\u00f3 ahora desesperada, llor\u00f3, vomit\u00f3 y se revolc\u00f3 en el piso. Empez\u00f3 a tranquilizarse, escuch\u00f3 cosas, pero no con sus o\u00eddos, se levant\u00f3 y sali\u00f3 del lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En la plaza empez\u00f3 a llover. Eran peque\u00f1as part\u00edculas que ca\u00edan a un ritmo lento, continuo y silencioso y se esparc\u00edan por todas partes tocando cada rinc\u00f3n del lugar: Eran gotas de amor que la ba\u00f1aban. En su percepci\u00f3n se agolparon paral\u00edticos, pordioseros, prostitutas y personas deformes. Entonces entendi\u00f3 que Dios los quiere a todos por igual, as\u00ed como son. Por primera vez en su existencia ella se sinti\u00f3 querida y sus ojos empezaron a tener un brillo nuevo. Cu\u00e1ntas cosas ten\u00eda que pasar para empezar a vivir. Una fuerza nueva e intensa la guiaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Camin\u00f3 nuevamente por la calle de 20 de Noviembre, hasta llegar al parque en donde se hab\u00eda prostituido. Al llegar vio en un \u00e1rbol una energ\u00eda llena de felicidad entre sus hojas y se preguntaba de qu\u00e9 manera podr\u00eda conservar esas sensaciones para siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Ya de noche regres\u00f3 al Z\u00f3calo. Al caminar en medio de la plaza, apareci\u00f3 un rayo de luz que sal\u00eda de ella misma rumbo en cielo, hacia el Universo. Vio c\u00f3mo miles de personas mor\u00edan de hambre y pens\u00f3 en ayudarlos. Pasaron varias horas, casi era de madrugada. La Giganta se sent\u00f3 recargada en la asta de la bandera. Pensaba en la vida:<\/p>\n<pre style=\"text-align: left; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #333399;\">\u2013Despu\u00e9s de todo, Francisco es tan s\u00f3lo un ser humano que seguramente tiene sus propios miedos y problemas. Y la vida es m\u00e1s grande que cualquier persona.<\/span><\/pre>\n<p style=\"text-align: left;\">Sin embargo, lloraba, le dol\u00eda decir adi\u00f3s a sus padres y caminar su propio camino. Finalmente record\u00f3 que \u00e9l la hab\u00eda puesto sobre un piso de agua, quiz\u00e1 para caminar sobre esta y no hundirse. Y comprendi\u00f3 que cuando se tiene miedo y uno voltea buscando a alguien y no lo encuentra, solamente es posible sostenerse por la fe. Se enderez\u00f3, empez\u00f3 a caminar de regreso a casa, entr\u00f3 al museo, tom\u00f3 su lugar y sonri\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Este domingo fui al museo, hab\u00eda ni\u00f1os jugando alrededor de ella, se ve\u00eda contenta cuando me acerqu\u00e9 a verla. Al mirar hacia abajo, le\u00ed una leyenda escrita sobre una placa de metal que estaba sobre el piso que dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u201cLo que das recibes y al recibir encuentras, y entiendes que hay un camino: El camino de luz y fortaleza que viene directo desde tu coraz\u00f3n\u201d.\u00a0<span style=\"color: #800000;\">\u00b6<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #800000;\">[Publicado el\u00a08 de\u00a0febrero\u00a0de 2023]<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\"> [.925 Artes y Dise\u00f1o, A\u00f1o\u00a010, edici\u00f3n 37]<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Gabriel Salazar.\u2013 Al llegar a la puerta del museo, desde la acera vi unas enormes piernas y sent\u00ed un gran malestar. Camin\u00e9 hac\u00eda el interior y ante mis ojos apareci\u00f3 una figura que paraliz\u00f3 mi pensamiento. Era una escultura de bronce de aproximadamente ocho metros de alto colocada en el centro del patio. Me sent\u00ed desnudo y me avergonc\u00e9 de m\u00ed mismo. No pude evitar llorar al ver c\u00f3mo mi miseria y mi ignorancia estaban contenidas de una manera tan solemne en un rostro que no me miraba, en unas piernas que me atormentaban y en unas manos que,<\/p>\n","protected":false},"author":99,"featured_media":9072,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[418],"tags":[294,476,475,88],"class_list":["post-9191","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-gabriel-salazar-contreras","tag-ficcion","tag-jose-luis-cuevas","tag-la-giganta","tag-narrativa"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9191","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/99"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9191"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9191\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9377,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9191\/revisions\/9377"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9072"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9191"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9191"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9191"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}