{"id":698,"date":"2015-11-09T07:10:48","date_gmt":"2015-11-09T13:10:48","guid":{"rendered":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx?p=698"},"modified":"2018-05-07T17:36:25","modified_gmt":"2018-05-07T23:36:25","slug":"re-pensar-la-re-presentacion-de-la-vejez-femenina-ejercicio-de-reflexion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/2015\/11\/09\/re-pensar-la-re-presentacion-de-la-vejez-femenina-ejercicio-de-reflexion\/","title":{"rendered":"Re-pensar la re-presentaci\u00f3n de la vejez femenina. Ejercicio de reflexi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><strong>Por Paola G. Ortega Garay.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #800000;\">Ignorar la vejez, que pase inadvertida, que no nos ocurra, que mi cuerpo no envejezca porque envejecer es equiparable a <em>salir de cuadro<\/em>. Cuando hablamos de vejez, ancianidad, senectud y recientemente con un dejo de disimulada falsedad, tercera edad, adultos mayores o adultos en plenitud, procuramos hacerlo en un tono distante, como si estuvi\u00e9ramos lejos de envejecer, como evitando relacionar nuestro propio cuerpo con el ineludible (y en mi opini\u00f3n mal llamado) \u00faltimo pasaje: el de la vejez.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La reacci\u00f3n inmediata es mantenerse lo m\u00e1s distante posible de im\u00e1genes ac\u00fasticas que aluden a adjetivos como obsoleto, antiguo, a\u00f1ejo, por mencionar los menos negativos, hasta llegar a sin\u00f3nimos despiadados como <em>decr\u00e9pito, achacoso, rancio, f\u00f3sil, gastado, estropeado, deslucido, ajado, usado, vetusto&#8230;<\/em> Es as\u00ed como (generalmente) las adjetivaciones negativas, en la sociedad contempor\u00e1nea occidental, tienen que ver con la vejez, en tanto que las positivas se asocian a la juventud: <em>belleza, vitalidad, frescura, reproductibilidad, lozan\u00eda, espontaneidad, arrojo\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Georges Minois en <em>Historia de la vejez<\/em>. De la Antig\u00fcedad al Renacimiento (1989) argumenta que la vejez se ha asociado al concepto de edad cronol\u00f3gica, que a su vez se relaciona con el proceso de <em>biologizaci\u00f3n del tiempo<\/em>; la vejez se convierte entonces en un proceso <em>crono-biol\u00f3gico<\/em> en su m\u00e1s b\u00e1sica definici\u00f3n. Es decir, se relaciona con el paso del tiempo tanto en su medida arbitraria \u2014calendarizando e imponiendo un l\u00edmite de edad\u2014 como en el sujeto y los cambios biol\u00f3gicos que se manifiestan en el cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Para complejizar esta definici\u00f3n cronobiol\u00f3gica, Minois ofrece un amplio panorama del papel de la gente anciana en las sociedades de la Antig\u00fcedad al Renacimiento, aunque, dicho sea de paso, su reflexi\u00f3n aplica sin reparos para nuestra \u00e9poca. El historiador considera que definir la vejez y el momento en que se llega a ella no es tan simple y se cuestiona: \u201c\u00bfCu\u00e1ndo se llega a viejo, [a vieja]? [&#8230;] \u00bfTiene uno la edad de sus arterias o de su coraz\u00f3n, de su cerebro, de su moral o de su estado civil? \u00bfO es quiz\u00e1 la mirada de los dem\u00e1s la que nos define un d\u00eda como viejos?\u201d Concluye con la reflexi\u00f3n de que no hay \u201cnada m\u00e1s vacilante que los contornos de la vejez\u201d, para terminar defini\u00e9ndola como un <em>\u201ccomplejo fisiol\u00f3gico-psicol\u00f3gico-social\u201d<\/em>. Este complejo al que se refiere Minois se evidencia en un espacio palpable, visible y contundente \u2014el cuerpo\u2014 que est\u00e1 cubierto por una pantalla \u2014la piel\u2014 en donde se proyecta el paso del tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Con sus m\u00faltiples funciones, la piel delimita al sujeto y le brinda protecci\u00f3n a su mundo interno, a trav\u00e9s de la piel somos reconocidos por el mundo externo y tambi\u00e9n por nosotros mismos, a trav\u00e9s de la piel tocamos y somos tocados. Mediante distintas tonalidades, temperaturas o texturas los diversos estados de \u00e1nimo se delatan: la verg\u00fcenza ruboriza, la ansiedad provoca sudoraci\u00f3n, el miedo hace palidecer, la excitaci\u00f3n nos pone \u201cla piel chinita\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Las arrugas son signo de envejecimiento. La vejez se materializa en el cuerpo, por lo tanto se hace visible. La piel arrugada es s\u00f3lo uno de los signos que denota senectud. Los pechos ca\u00eddos, el cabello cano, las manchas en la piel son otros de los rasgos visibles que frente al espejo afirman que se ha entrado ya en la \u201ctercera edad\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En Occidente, la figura femenina se ha vinculado, a lo largo de la historia, con representaciones sociales que privilegian c\u00e1nones de belleza asociados a la juventud; por consiguiente, desde la mirada patriarcal<span style=\"color: #800000;\"><strong>1<\/strong><\/span>, los signos de envejecimiento podr\u00edan significar la p\u00e9rdida de las \u201ccualidades\u201d que \u201cjustificar\u00edan\u201d su representaci\u00f3n por un lado, o bien que se le represente con una carga simb\u00f3lica que responda a la fantas\u00eda de lo que, para la mirada masculina, significa o ha significado la vejez en la mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Las distintas representaciones que se han hecho de la anciana son constructos creados a partir de estereotipos que asociamos sin mayor reflexi\u00f3n a la vejez femenina; \u201cal ser una concatenaci\u00f3n de estereotipos, las im\u00e1genes reproducen lo que es ya reproducci\u00f3n\u201d (Vidal, 2003:49) \u00bfJustificar su representaci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 o qui\u00e9nes autorizan lo que es sujeto de visibilizaci\u00f3n y lo que debe permanecer en tinieblas o en el mejor de los casos ajustarse forzadamente a figuras o met\u00e1foras pre-establecidas? [En el caso de la vejez femenina, figuras como brujas, alcahuetas, e incluso la muerte, por mencionar s\u00f3lo algunas] Recordemos que el t\u00e9rmino representaci\u00f3n como tantos otros conceptos utilizados en la teor\u00eda, responde tambi\u00e9n a relaciones de poder, esto no implica que sean maquiav\u00e9licamente dise\u00f1ados para negar, denostar o invisibilizar. No, los fen\u00f3menos de representaci\u00f3n son mucho m\u00e1s complejos y est\u00e1n estrechamente vinculados a la repetici\u00f3n y reiteraci\u00f3n de pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Despu\u00e9s de esta larga pero necesaria introducci\u00f3n pasar\u00e9 a la vejez enmarcada por el tema \u201carte y erotismo\u201d. En este punto, intentar\u00e9 relacionar y problematizar las categor\u00edas: representaci\u00f3n, obscenidad y erotismo con la condici\u00f3n de vejez femenina.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2015\/11\/vejez-femenina-1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-703\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2015\/11\/vejez-femenina-1-1024x768.jpg\" alt=\"vejez femenina-1\" width=\"1020\" height=\"765\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/vejez-femenina-1-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/vejez-femenina-1-300x225.jpg 300w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/vejez-femenina-1-480x360.jpg 480w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/vejez-femenina-1-667x500.jpg 667w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/vejez-femenina-1.jpg 1500w\" sizes=\"(max-width: 1020px) 100vw, 1020px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En su acepci\u00f3n m\u00e1s elemental, el concepto de erotismo alude al amor sensual que puede devenir o no, en lo sexual. En la historia del arte tradicional, el erotismo est\u00e1 vinculado al ideal de belleza heredado de una tradici\u00f3n visual cl\u00e1sica, iconogr\u00e1fica, que abreva de fuentes de la tradici\u00f3n grecolatina, por tanto, el de la belleza, es un ideal hegem\u00f3nico, un canon. Este canon es asociado a su vez con la categor\u00eda de juventud que se concibe como una cualidad o atributo, m\u00e1s que como una condici\u00f3n o etapa de vida. No es casualidad que siendo la apariencia f\u00edsica un valor supremo de la cultura posmoderna hipermediatizada, hayan proliferado las industrias de la cirug\u00eda est\u00e9tica, la cosm\u00e9tica, los gimnasios, y todo aquello que prometa detener, aunque sea de manera aparente o sugestiva, el paso del tiempo. Adem\u00e1s, como estrategia mercadol\u00f3gica, estos discursos utilizan la condici\u00f3n de vejez como una consecuencia que proviene del descuido o \u201cirresponsabilidad\u201d de quien no echa mano de dichas tecnolog\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Sin embargo, no se trata s\u00f3lo de belleza, ser joven en el imaginario social implica \u00e9xito, productividad, autosuficiencia, salud, vitalidad. Nuevamente las generalizaciones y relativismos. Por consiguiente, desde la mirada patriarcal, los signos de envejecimiento podr\u00edan significar la p\u00e9rdida de las \u201ccualidades\u201d que \u201cjustificar\u00edan\u201d su representaci\u00f3n por un lado, o bien, que se le represente con una carga significativa desfavorable o que responde a la fantas\u00eda de lo que, para la mirada masculina y no s\u00f3lo para la masculina, significa o ha significado la vejez en la mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Entonces, si dentro del canon tradicional de belleza el cuerpo viejo no tiene cabida y por consiguiente se representa mediante estereotipos, es decir, valoraciones fijas, entonces aquellas formas de vejez que no se ajustan a este tipo de representaciones podr\u00edamos considerarlas obscenas. Aqu\u00ed recurro a la categor\u00eda de obsceno proveniente del teatro griego y retomada por la escritora Susan Sontag (1933-2004) en su libro <em>La enfermedad y sus met\u00e1foras<\/em> (1978) como \u201cfuera de escena\u201d, es decir, lo que no se representa. Pero ojo, no por pasar como \u201causente\u201d debe entenderse como una ausencia de significado, por el contrario, para el caso de la vejez y para este escrito en espec\u00edfico, propongo una re-significaci\u00f3n de lo obsceno como aquello que por no estar, significa. Llegando a este punto no se puede hablar m\u00e1s de vejez como si s\u00f3lo existiera una sola, \u00fanica, absoluta y universal. Si bien no se puede hablar de \u201cvejeces\u201d en plural, s\u00ed es posible considerar distintas formas de ser vieja y viejo, formas que hasta hace poco quedaban fuera de escena, fuera de cuadro pero que han sido visibilizadas, en tiempos m\u00e1s recientes, mediante otros lugares, otras miradas y otras reflexiones libres de est\u00e1ndares. Ahora bien \u00bfes posible relacionar el erotismo con la obscenidad?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Constitutivamente en lo er\u00f3tico habita la tensi\u00f3n entre deseo y muerte. La muerte entendida como la finitud, como lo completo, lo terminado. De ah\u00ed que aquello que se considere er\u00f3tico no pueda ser expl\u00edcito sino sugerente. Entonces, lo que no se ve, lo que queda fuera de cuadro, lo obsceno es lo que permite a lo er\u00f3tico constituirse como tal. Lo oculto, lo prohibido, lo invisible, lo reprimido representan para el espectador transgredir ese discurso y hacerlo hablar. Hablemos pues de estas otras formas de ser vieja y viejo, demos sentido y significado a lo que siempre ha estado ah\u00ed sin ser visto.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>1.<\/strong><\/span>\u00a0El t\u00e9rmino \u201cpatriarcal\u201d se utiliza para describir la estructura social y religiosa de Occidente de los \u00faltimos cinco mil a\u00f1os. Para abundar en el concepto, acudir a Broude y Garrard, Reclaiming Female Agency: Feminist Art History After Postmodernism, Univ of California, 1982. p. 3.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: left;\"><em><span style=\"color: #800000;\">La autora es Profesora adscrita a la Facultad de Artes y Dise\u00f1o Plantel Taxco de la UNAM.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: left;\"><span style=\"color: #800000;\">(Publicado el 9 de noviembre de 2015)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Fuentes de consulta:<\/strong><\/p>\n<ul style=\"text-align: left;\">\n<li style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\">Broude y Garrard, Reclaiming Female Agency: Feminist Art History After Postmodernism, University of California, 1982.<\/span><\/li>\n<li style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\">Minois, G., Historia de la vejez. De la Antig\u00fcedad al Renacimiento, Nerea, Madrid, 1989.<\/span><\/li>\n<li style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\">Sontag, Susan, La enfermedad y sus met\u00e1foras y; El SIDA y sus met\u00e1foras, Taurus, Madrid, 1996.<\/span><\/li>\n<li style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\">Vidal Claramonte, A. La magia de lo ef\u00edmero: representaciones de la mujer en el arte y literatura actuales, Castell\u00f3 de la Plana: Publicaciones de la Universitat Jaume I, Espa\u00f1a, 2003.<\/span><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Paola G. Ortega Garay. Ignorar la vejez, que pase inadvertida, que no nos ocurra, que mi cuerpo no envejezca porque envejecer es equiparable a salir de cuadro. Cuando hablamos de vejez, ancianidad, senectud y recientemente con un dejo de disimulada falsedad, tercera edad, adultos mayores o adultos en plenitud, procuramos hacerlo en un tono distante, como si estuvi\u00e9ramos lejos de envejecer, como evitando relacionar nuestro propio cuerpo con el ineludible (y en mi opini\u00f3n mal llamado) \u00faltimo pasaje: el de la vejez. La reacci\u00f3n inmediata es mantenerse lo m\u00e1s distante posible de im\u00e1genes ac\u00fasticas que aluden a adjetivos como<\/p>\n","protected":false},"author":43,"featured_media":699,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[127],"tags":[98,65,64],"class_list":["post-698","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-paola-g-ortega-garay","tag-analisis","tag-arte","tag-cinematografia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/698","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/43"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=698"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/698\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":701,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/698\/revisions\/701"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/699"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=698"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=698"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=698"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}