{"id":5865,"date":"2020-08-13T21:43:28","date_gmt":"2020-08-14T03:43:28","guid":{"rendered":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx?p=5865"},"modified":"2020-08-13T21:43:28","modified_gmt":"2020-08-14T03:43:28","slug":"la-politica-cultural-en-los-nuevos-tiempos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/2020\/08\/13\/la-politica-cultural-en-los-nuevos-tiempos\/","title":{"rendered":"La pol\u00edtica cultural en los nuevos tiempos: hegemon\u00eda, residuos y (ausencia de) alternativas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #000080;\"><strong>Por Mar\u00eda Elena Figueroa D\u00edaz y Adri\u00e1n Guti\u00e9rrez \u00c1lvarez del Castillo<\/strong><a style=\"color: #000080;\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><strong>.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #800000;\">El proceso de mundializaci\u00f3n ha significado una transformaci\u00f3n acelerada y profunda de los esquemas organizativos del conjunto societal bajo el imperativo de la recomposici\u00f3n de las esferas productiva y financiera de los pa\u00edses capitalistas m\u00e1s avanzados. Esto se ha acompa\u00f1ado de la participaci\u00f3n creciente de diversos organismos internacionales en la definici\u00f3n de nuevas orientaciones para los diferentes sectores de la pol\u00edtica p\u00fablica nacional, especialmente en los pa\u00edses y regiones dependientes que conforman lo que com\u00fanmente se conoce como \u201ctercer mundo\u201d. Aunque este contexto se ha sustentado en la premisa de la internacionalizaci\u00f3n, el despliegue de esta tendencia implic\u00f3 la liberaci\u00f3n, v\u00eda coerci\u00f3n, consenso, o ambas, de los obst\u00e1culos puestos por la cerraz\u00f3n y el proteccionismo de las formas estatales que prevalecieron con anterioridad. Esto constituye s\u00f3lo uno de los rasgos distintivos del neoliberalismo, el cual favoreci\u00f3 la desarticulaci\u00f3n local de \u00e1mbitos aparentemente tan consolidados como los aparatos productivos o las din\u00e1micas reproductivas asociadas a ellos. En ese sentido, consideramos que no ha sido menor el papel y los efectos de la dotaci\u00f3n de nuevos contenidos (expl\u00edcita o impl\u00edcitamente neoliberales) a los instrumentos pol\u00edticos nacionales, en particular, a aquellos dirigidos a rubros como la salud, la educaci\u00f3n y la cultura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Cabe destacar que la adecuaci\u00f3n de estos \u00faltimos a las demandas hist\u00f3ricas vigentes no es una primicia de la mundializaci\u00f3n ni mucho menos del neoliberalismo; de hecho, en diferentes momentos su reforma ha sido fundamental para la conciliaci\u00f3n entre la situaci\u00f3n de la base social de los estados y los proyectos pol\u00edtico-econ\u00f3micos que estos impulsan. Lo que nos interesa se\u00f1alar es que, en la actualidad, la centralidad del Estado en el establecimiento de las directrices de los cambios ha sido fuertemente trastocada y ha tenido implicaciones severas en las condiciones pol\u00edticas preexistentes. Esto, sin embargo, no sugiere un debilitamiento de las funciones estatales, sino su subordinaci\u00f3n a los nuevos centros de decisi\u00f3n y, por lo dem\u00e1s, al mercado mundial<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">A continuaci\u00f3n, ejemplificamos los procesos antes referidos con el desarrollo reciente del campo internacional de la pol\u00edtica cultural y con la posici\u00f3n que se ha tomado en M\u00e9xico frente a las tendencias culturales que imperan hoy en d\u00eda. Aunque los mecanismos pol\u00edticos de gesti\u00f3n de la cultura no son recientes, a comienzos de este siglo se agudiz\u00f3 la polarizaci\u00f3n de los objetivos promovidos a nivel internacional. Por un lado, cobr\u00f3 fuerza la idea de la mercantilizaci\u00f3n de la cultura como medio para solventar las disparidades de acceso y promover el desarrollo en los pa\u00edses atrasados (asumiendo, no sin raz\u00f3n, que la cultura genera recursos)<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> y, por otro, se plante\u00f3 el inter\u00e9s de convertir la cultura en derecho y, la diversidad, en patrimonio com\u00fan de toda la humanidad. Sin embargo, en ning\u00fan momento se cuestion\u00f3 si el puente entre la cultura como derecho y la cultura como mercanc\u00eda era posible, o si pod\u00eda generar tensiones, inconsistencias, transformaciones no deseables de pr\u00e1cticas, o bien din\u00e1micas que profundizan la desigualdad, que desintegran o trastocan comunidades enteras.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Estas visiones est\u00e1n en pugna no s\u00f3lo en t\u00e9rminos de sus contenidos, sino tambi\u00e9n de su soporte institucional en organismos internacionales distintos y, muchas veces, representantes de intereses, espec\u00edficos o generales, contrapuestos. Tal es el caso del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional que, presionados por el gobierno estadounidense, han respaldado la privatizaci\u00f3n de los servicios sociales que antes prove\u00eda el Estado y, con ello, la mercantilizaci\u00f3n y homogeneizaci\u00f3n de sectores como la cultura. Por su parte, la UNESCO y la ONU en general, como personificaci\u00f3n de la voz internacional, han planteado la visi\u00f3n de \u201chumanizar la globalizaci\u00f3n\u201d a partir del respeto y la patrimonializaci\u00f3n de la diversidad cultural<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">A pesar de las distinciones entre estas perspectivas, lo cierto es que ambas han contribuido a forjar la nueva esencia neoliberal de las pol\u00edticas culturales en todo el mundo. La primera apunta a la homogeneizaci\u00f3n de la cultura con base en la econom\u00eda y, la otra, a un proceso escasamente reconocido cuando se alude a la mundializaci\u00f3n. A saber, la \u201cpreservaci\u00f3n o profundizaci\u00f3n de la heterogeneidad entre [pa\u00edses] y regiones\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>, en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, pol\u00edticos y, desde luego, culturales. En buena parte del mundo dependiente ambas visiones han ejercido una influencia considerable en la modificaci\u00f3n de las pol\u00edticas culturales y sus objetivos, a lo que se a\u00f1ade la especificidad de los sistemas culturales locales con sus formas previas de gesti\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En Am\u00e9rica Latina, por ejemplo, esto ha dado lugar a una situaci\u00f3n compleja en la que el Estado ha optado por elaborar una pol\u00edtica cultural en la que se enfrentan, en t\u00e9rminos te\u00f3rico-pr\u00e1cticos, diferentes concepciones de la cultura. Este enfrentamiento, sin embargo, se ha desarrollado muchas veces sobre los elementos, la infraestructura y el sistema cultural m\u00e1s o menos constituido en los pa\u00edses de la regi\u00f3n. Ello ha generado una tensi\u00f3n creciente entre las finalidades propiamente nacionales y las internacionales que persigue el Estado con la pol\u00edtica cultural. Por ello, Y\u00fadice y Miller<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a> consideran que el Estado no ha dejado de ser el <em>locus<\/em> cl\u00e1sico de las pol\u00edticas culturales:<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">M\u00e1s que proponer el fin del gran Estado, el capital opera con miras a redistribuir los recursos estatales de acuerdo con sus propios intereses. Y la difusi\u00f3n global del neoliberalismo tiene consecuencias dispares, al bifurcarse, como lo hace, entre objetivos comerciales y no comerciales y al reconectarlos luego de maneras aberrantes (p. 250).<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Lo anterior se observa en el caso de M\u00e9xico toda vez que antes de la neoliberalizaci\u00f3n la pol\u00edtica cultural hab\u00eda pasado varias etapas en su proceso de consolidaci\u00f3n, relativamente m\u00e1s intensas y marcadas que en otros pa\u00edses latinoamericanos. En ellas, de manera creciente desde la d\u00e9cada de los sesenta del siglo XX, la influencia de los objetivos contrapuestos de los tratados y acuerdos internacionales en materia de cultura ha sido decisiva, aunque no del todo determinante. Ello nos recuerda el planteamiento de Williams<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> al respecto de que la cultura, en tanto proceso social total, est\u00e1 sujeta a la hegemon\u00eda dominante, la cual, a su vez, da lugar y se opone a din\u00e1micas residuales y emergentes: \u201cla cultura dominante, por as\u00ed decirlo, produce y limita a la vez sus propias formas de contracultura\u201d (p. 137).<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Siguiendo al autor, en la pol\u00edtica cultural lo residual har\u00eda referencia a la apelaci\u00f3n (nost\u00e1lgica, conservadora y selectiva) a las modalidades, productos y relaciones generadas en el pasado. Est\u00e1 vinculado tambi\u00e9n con la funci\u00f3n estrat\u00e9gica de cohesi\u00f3n e identidad requerida desde la constituci\u00f3n de los estados nacionales hasta hace poco tiempo; por eso mismo, resulta inherentemente contradictoria a las formas dominantes de la cultura, a pesar de que comparte ciertos rasgos con ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Aunque sea criticable el uso de la cultura residual, profundamente excluyente de la diferencia, y reproductor de las desigualdades, lo cierto es que la gesti\u00f3n en torno a ella ten\u00eda un lugar, una funci\u00f3n, y respond\u00eda a pr\u00e1cticas, imaginarios, cosmovisiones que daban sentido a la existencia de grupos y personas. Si lo residual era usado por el Estado, tambi\u00e9n escapaba de \u00e9l en manifestaciones aut\u00f3nomas y resistentes (o rebeldes), y se combinaba con formas emergentes para pensar la realidad de otras maneras. Lo emergente, por su parte, tambi\u00e9n est\u00e1 en conflicto con la cultura dominante; sin embargo, su naturaleza es radicalmente distinta a la de lo residual. Esta pone de relieve la capacidad y la necesidad de la sociedad, o de una parte de ella, de hacer frente al proceso cultural dominante mediante la elaboraci\u00f3n de propuestas no solamente alternativas sino tajantemente opuestas que nieguen las condiciones pr\u00e1cticas establecidas para el desarrollo cultural (la hegemon\u00eda como cultura y como ideolog\u00eda, que siempre se orienta hacia la subordinaci\u00f3n de clases).<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Hasta hace muy poco tiempo, e incluso en pleno neoliberalismo, la pol\u00edtica cultural mexicana operaba a partir de la coexistencia de din\u00e1micas culturales dominantes, residuales y emergentes, las cuales contribu\u00edan en mayor o menor medida a mantener en pie un sistema cultural bastante robusto de manera integral, aunque diversificado en sus objetivos y muy desigual en sus alcances. Hoy en d\u00eda el escenario es contrastante y contradictorio; pareciera que, en el intento de cambiar el rumbo del pa\u00eds, de distanciarse del neoliberalismo, lo que ha logrado el Estado no es sino una versi\u00f3n mucho m\u00e1s recrudecida y desesperanzadora de \u00e9l mismo, cuyas implicaciones en el sistema cultural se comienzan a sentir. El Estado neoliberal mexicano, hoy por hoy, lejos de reducirse o de ver su existencia amenazada, se mantiene sin oponerse a las tendencias del mercado o, m\u00e1s concretamente, de las empresas. De manera extra\u00f1a, emplea formas autoritarias para consolidar su papel, bajo el imaginario ambivalente de la austeridad y la modernidad.<\/p>\n<figure id=\"attachment_5987\" aria-describedby=\"caption-attachment-5987\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2020\/08\/JLH-politicacultural1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-5987\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2020\/08\/JLH-politicacultural1.jpg\" alt=\"\u00a9 Jos\u00e9 Luis Acevedo Heredia. 2020\" width=\"700\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/JLH-politicacultural1.jpg 700w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/JLH-politicacultural1-210x300.jpg 210w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/JLH-politicacultural1-480x686.jpg 480w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/JLH-politicacultural1-350x500.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-5987\" class=\"wp-caption-text\">\u00a9 Jos\u00e9 Luis Acevedo Heredia. 2020<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: left;\">Parecer\u00eda que, por lo menos desde hace dos a\u00f1os, hay una tendencia creciente a preservar los rasgos de la pol\u00edtica neoliberal, que ya estaban anclados a la gesti\u00f3n de la cultura mexicana, mientras van desapareciendo \u2013ante ojos incr\u00e9dulos\u2013 los elementos residuales y, sobre todo, la posibilidad de lo emergente. Estos usos, alternativos u opuestos a los dominantes, contribuyeron a la consolidaci\u00f3n, dentro y fuera del pa\u00eds, de la idea de la cultura como derecho y, por lo tanto, como patrimonio, como arte, como acervo, como educaci\u00f3n y cultivo, en fin, como acceso democr\u00e1tico a la misma. Pero esto no quiere decir que, como en el sexenio anterior, la cultura est\u00e9 <em>siendo<\/em> activamente mercanc\u00eda; el neoliberalismo se est\u00e1 expresando de una manera mucho m\u00e1s cruda y desprovista de sensibilidad y de memoria hist\u00f3rica. Esto se ha hecho evidente con la invisibilizaci\u00f3n y el descuido de la dimensi\u00f3n cultural de la pol\u00edtica mexicana en todas sus acepciones y usos; es como si el Estado se valiera, sin querer reconocerlo, de las tendencias internacionales que acompa\u00f1aron el desarrollo del neoliberalismo para justificar la desatenci\u00f3n tanto de lo residual, como de la elaboraci\u00f3n de un proyecto cultural de Estado sustancialmente distinto.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Lo anterior se ha visibilizado recientemente con los recortes presupuestales, aparentemente adjudicados a la contingencia sanitaria, a diversos fondos e instituciones del sector cultural mexicano vinculados con usos residuales y emergentes de la cultura. Se ha planteado, sin embargo, que estos recortes estaban programados desde antes de que la pandemia apareciera, lo cual es probable por dos razones. Por una parte, permitir\u00eda la liberaci\u00f3n de recursos para el desarrollo de otros proyectos pol\u00edticos y, por otra, contribuir\u00eda, debido a la falta de continuidad de la gesti\u00f3n cultural, a invisibilizar o eliminar la generaci\u00f3n de resistencias sociales o institucionales fundadas en el inter\u00e9s en la conservaci\u00f3n patrimonial o en la defensa de la cultura y las expresiones locales. La relevancia de estos cambios no s\u00f3lo radica en la modificaci\u00f3n de lo que representa la tradici\u00f3n para el pa\u00eds, sino tambi\u00e9n en los efectos que tendr\u00e1 en la educaci\u00f3n, el ambiente y la cultura en general. Todo indica que no se est\u00e1 desarrollando una propuesta emergente para el sistema cultural y que m\u00e1s bien se est\u00e1 desarrollando una ruptura hist\u00f3rica en su interior que no ha suplido ni buscado nuevos contenidos para las tareas fundamentales de consolidaci\u00f3n, supervivencia y desarrollo identitario de M\u00e9xico como naci\u00f3n, y de los mexicanos y mexicanas como personas. El recorte presupuestal al INAH, por poner un ejemplo, no se justifica por el hecho de que en periodos anteriores su importancia hubiera sido instrumental. Lo fuera o no, lo cierto es que condensaba sentidos de la existencia pasada y presente de importancia crucial para el futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La pandemia del Covid-19 ha tra\u00eddo consigo el escenario perfecto para consolidar un proyecto que, al alejarse de lo construido hasta ahora, descarta valiosos aportes de una pol\u00edtica cultural que, con sus aciertos y desaciertos, logr\u00f3 avances en distintas \u00e1reas. De cara a la emergencia, parece que todo se vuelve prescindible: la cultura, las universidades, la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, el patrimonio. Pese a ello, estamos convencidos de que no s\u00f3lo es necesario, sino posible, la elaboraci\u00f3n de propuestas emergentes o radicalmente distintas a las prevalecientes con el fin de restituir el potencial subjetivante y cr\u00edtico de la cultura. Como mencionan Y\u00fadice y Miller<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>, \u201cla cultura ha sido, indudablemente, un lugar clave de cr\u00edtica para aquellos excluidos de las recompensas de la modernidad, y sus semillas pol\u00edticas deben ser cuidadas por quienes a\u00fan tienen esperanzas en un futuro progresista\u201d (p. 257). <span style=\"color: #800000;\">\u00b6<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #800000;\">(Publicado el\u00a013 de agosto de 2020).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #000080;\"><strong>Referencias<\/strong><\/span><\/p>\n<ul style=\"text-align: left;\">\n<li><span style=\"color: #000080;\">Mattelart, A. (2007), \u201cGlobalizaci\u00f3n cultural y la valoraci\u00f3n de la Conferencia Mundial de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural\u201d. En: <em>1\u00aa Conferencia Internacional sobre Pol\u00edticas Culturales<\/em>. Pa\u00eds Vasco: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #000080;\">Osorio, J. (2009). <em>El Estado en el centro de la mundializaci\u00f3n. La sociedad civil y el asunto del poder. <\/em>M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #000080;\">Williams, R. (1989). <em>Marxismo y Literatura.<\/em> Barcelona: C\u00e1tedra.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #000080;\">Y\u00fadice, G. (2002). <em>El recurso de la cultura. Usos de la cultura en la era global<\/em>. Barcelona: Gedisa.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #000080;\">Y\u00fadice, G.\u00a0 y Miller, T. (2004). <em>Pol\u00edtica Cultural<\/em>. Barcelona: Gedisa.<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\"><a style=\"color: #808080;\" href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Profesor en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la UNAM. Ha sido colaborador en investigaciones en el Centro de Estudios Hist\u00f3ricos de El Colegio de M\u00e9xico, as\u00ed como en diferentes entidades y facultades de la UNAM. Entre los \u00e1mbitos en los que se enmarcan sus l\u00edneas de investigaci\u00f3n se encuentra el espacio, el tiempo y la cultura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\"><a style=\"color: #808080;\" href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Osorio, J. (2009). <em>El Estado en el centro de la mundializaci\u00f3n. La sociedad civil y el asunto del poder. <\/em>M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\"><a style=\"color: #808080;\" href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Y\u00fadice, G. (2002). <em>El recurso de la cultura. Usos de la cultura en la era global<\/em>. Barcelona: Gedisa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\"><a style=\"color: #808080;\" href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Mattelart, A. (2007), \u201cGlobalizaci\u00f3n cultural y la valoraci\u00f3n de la Conferencia Mundial de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural\u201d. En: <em>1\u00aa Conferencia Internacional sobre Pol\u00edticas Culturales<\/em>. Pa\u00eds Vasco: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco. p 45.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\"><a style=\"color: #808080;\" href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Osorio, J. (2009). Op. cit. p. 139.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\"><a style=\"color: #808080;\" href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Y\u00fadice, G.\u00a0 y Miller, T. (2004). <em>Pol\u00edtica Cultural<\/em>. Barcelona: Gedisa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\"><a style=\"color: #808080;\" href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Williams, R. (1989). <em>Marxismo y Literatura.<\/em> Barcelona: C\u00e1tedra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\"><a style=\"color: #808080;\" href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Y\u00fadice, G.\u00a0 y Miller, T. (2004). Op. cit.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Mar\u00eda Elena Figueroa D\u00edaz y Adri\u00e1n Guti\u00e9rrez \u00c1lvarez del Castillo[1]. El proceso de mundializaci\u00f3n ha significado una transformaci\u00f3n acelerada y profunda de los esquemas organizativos del conjunto societal bajo el imperativo de la recomposici\u00f3n de las esferas productiva y financiera de los pa\u00edses capitalistas m\u00e1s avanzados. Esto se ha acompa\u00f1ado de la participaci\u00f3n creciente de diversos organismos internacionales en la definici\u00f3n de nuevas orientaciones para los diferentes sectores de la pol\u00edtica p\u00fablica nacional, especialmente en los pa\u00edses y regiones dependientes que conforman lo que com\u00fanmente se conoce como \u201ctercer mundo\u201d. 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