{"id":5704,"date":"2020-08-13T21:39:42","date_gmt":"2020-08-14T03:39:42","guid":{"rendered":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx?p=5704"},"modified":"2020-08-13T21:39:42","modified_gmt":"2020-08-14T03:39:42","slug":"la-mascara-la-vida-y-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/2020\/08\/13\/la-mascara-la-vida-y-la-muerte\/","title":{"rendered":"La m\u00e1scara, la vida y la muerte"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #333399;\"><strong>Por <span style=\"color: #000080;\">Fernando<\/span> Betancourt Robles.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #800000;\">Soy coleccionista de m\u00e1scaras desde hace m\u00e1s de 40 a\u00f1os, sobre todo de las enmarcadas dentro de la iconograf\u00eda de la muerte, del diablo y de seres fant\u00e1sticos que los acompa\u00f1an en las combinaciones m\u00e1s inesperadas, adem\u00e1s de que he sido portador de las mismas en innumerables obras de teatro, porque teatrero soy de profesi\u00f3n, he encarnado diversos personajes tanto de seres humanos como de animales y s\u00e9 de cierto de la complejidad que significa darles vida a trav\u00e9s de la gestualidad y la expresi\u00f3n corporal que debe acompa\u00f1ar a todo aqu\u00e9l que utilice la m\u00e1scara creativamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Corr\u00edan los a\u00f1os cincuenta, mi mera infancia en el barrio de San Sebasti\u00e1n en la ciudad de San Luis Potos\u00ed, recuerdo que sal\u00eda corriendo de mi casa hacia la esquina para ver pasar al <em>Fen\u00f3meno Jesusito<\/em>, una maravillosa mojiganga, una gran cabeza en un cuerpo peque\u00f1o que anunciaba la Sal de Uvas Picot y que hac\u00eda alucinar a todos los ni\u00f1os que acud\u00edamos a disfrutar sus extra\u00f1os bailes. Tambi\u00e9n seguramente influyeron en mi gusto por las m\u00e1scaras las fiestas patronales que en el barrio se celebraban en el mes de enero. Yo iba al jard\u00edn de San Sebasti\u00e1n, pues justamente en el atrio de la iglesia se pod\u00eda presenciar la entrada de la cera a la iglesia luego de recorrer las calles aleda\u00f1as. Los participantes formaban una caravana cuyos integrantes cargaban estructuras de carrizo rectangulares adornadas con velas, cera escamada y listones de vivos colores que la feligres\u00eda llevaba a regalar a la parroquia; los participantes iban guiados por una adornada estrella que en la punta de un palo un hombre \u201cbailaba\u201d para guiar las ofrendas, a la estrella que parec\u00eda una pi\u00f1ata se le llamaba <em>la marmota<\/em> e iba siempre al inicio de la peregrinaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Junto con el desfile entraba <em>el loco de la danza<\/em>, un fabuloso personaje enmascarado que se mezclaba con los danzantes de atuendos prehisp\u00e1nicos, los cuales bailaban al ritmo de la chirim\u00eda y los tambores o de la banda de m\u00fasica mientras \u00e9l hac\u00eda mil travesuras; <em>el loco<\/em> organizaba a los espectadores por medio de un peque\u00f1o l\u00e1tigo llamado <em>chicote<\/em> que hac\u00eda restallar contra el piso y en el aire obligando al p\u00fablico a hacer un c\u00edrculo en torno a los danzantes y as\u00ed disfrutar de sus bailes. <em>El loco de la danza<\/em> portaba una m\u00e1scara de diablo y un estrafalario vestuario, encima de su traje de manta luc\u00eda pieles de animales y trozos de cuerda y telas diversas, tambi\u00e9n portaba en una de sus manos una mu\u00f1eca sin ojos y con unos cuantos mechones de pelo. Ese personaje es quien m\u00e1s llamaba mi atenci\u00f3n pues era muy \u00e1gil y saltar\u00edn y le picaba las costillas y las nalgas a la gente con su <em>chicote,<\/em> yo no le quitaba el ojo de encima a todas sus travesuras, con las que parad\u00f3jicamente organizaba la fiesta.<\/p>\n<figure id=\"attachment_5669\" aria-describedby=\"caption-attachment-5669\" style=\"width: 805px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-2-cut.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-5669 size-full\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-2-cut.png\" alt=\"M\u00e1scara de diablo con iguana. Madera. San Francisco, Gro.\" width=\"805\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-2-cut.png 805w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-2-cut-242x300.png 242w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-2-cut-480x596.png 480w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-2-cut-403x500.png 403w\" sizes=\"(max-width: 805px) 100vw, 805px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-5669\" class=\"wp-caption-text\">M\u00e1scara de diablo con iguana. Madera. Estado de Guerrero. Colecci\u00f3n del autor.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: left;\">Tambi\u00e9n por esos a\u00f1os infantiles comenz\u00f3 mi gusto por el circo, qu\u00e9 alegr\u00eda ver a los payasos musicales tocando el botell\u00f3fono (innumerables botellas colgadas, con diferentes niveles de agua y tocadas como una marimba colgante), yo ve\u00eda su maquillaje como si fuera una m\u00e1scara. Seguramente mi gusto adolescente por la lucha libre me marc\u00f3, imposible olvidar a los luchadores enmascarados y su agilidad y destreza; como actor he trabajado dos o tres ocasiones en arenas de lucha haciendo teatro, y en alguna obra represent\u00e9 a un personaje que era un luchador enmascarado.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">A principios de los a\u00f1os sesenta lleg\u00f3 la \u00d3pera de Pequ\u00edn al Teatro de la Paz, el principal teatro de la capital potosina, y presenciar su espect\u00e1culo acab\u00f3 de reafirmar mi gusto por las m\u00e1scaras y la extraordinaria gestualidad que las acompa\u00f1aba. De ah\u00ed en adelante empezaron mis visitas a los barrios de la ciudad en la celebraci\u00f3n de sus festividades. He tenido tambi\u00e9n la oportunidad de recorrer el pa\u00eds y he visto innumerables manifestaciones de folklore tradicional en donde las m\u00e1scaras ocupan siempre un papel relevante, de ah\u00ed seguramente mi gusto por coleccionarlas. He logrado reunir unas ciento cincuenta, hechas con distintos materiales, madera, cart\u00f3n, piel, etc. de distintos lugares, Guerrero, Oaxaca, Sinaloa, San Luis Potos\u00ed, Zacatecas, Chiapas, Hidalgo, Nayarit, Sonora, Guanajuato, Ciudad de M\u00e9xico, Michoac\u00e1n Tlaxcala, entre otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Ya en el a\u00f1o de 1967, cuando en el decimon\u00f3nico Teatro Alarc\u00f3n de la capital potosina fundamos el grupo de teatro Zopilote, un grupo de teatro popular con el que durante treinta a\u00f1os recorr\u00ed pueblos y ciudades de todo el pa\u00eds y de otros pa\u00edses, en varios de los trabajos que present\u00e1bamos utilizamos m\u00e1scaras, por ejemplo en obras como <em>Luchas y Mitotes en el nuevo Mundo <\/em>donde usamos m\u00e1scaras de tipo prehisp\u00e1nico, o <em>F\u00e1bulas de Ayer y Hoy, <\/em>espect\u00e1culo con m\u00e1scaras de diversos animales, lo cual requer\u00eda de una muy buena condici\u00f3n f\u00edsica y t\u00e9cnicas de expresi\u00f3n corporal, dado que las emociones deben fluir a trav\u00e9s de todo el cuerpo para que la m\u00e1scara cobre vida e insufle a todo el personaje su energ\u00eda. En la obra <em>Luchas y Mitotes en el nuevo Mundo <\/em>me tocaba representar a un ser malvado vestido de cura y para caracterizarlo utilizaba una m\u00e1scara \u201cbailada\u201d, es decir una m\u00e1scara ya usada por un ind\u00edgena en una festividad, la consegu\u00ed en San Miguel Zapotitl\u00e1n, municipio de Los Mochis, Sinaloa; era tal la energ\u00eda de la m\u00e1scara que me resultaba un gran apoyo para transformarme en un ser terror\u00edfico, tal como fueron vistos los espa\u00f1oles por los habitantes originarios, cuando durante la conquista aparec\u00edan a caballo y con sus aparatosas armaduras.<\/p>\n<figure id=\"attachment_5670\" aria-describedby=\"caption-attachment-5670\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-3-cut.png\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-5670 size-full\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-3-cut.png\" alt=\"M\u00e1scara de calavera con cuernos. Madera. Sevina, Mich.\" width=\"1000\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-3-cut.png 1000w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-3-cut-150x150.png 150w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-3-cut-300x300.png 300w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-3-cut-480x480.png 480w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-3-cut-500x500.png 500w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-5670\" class=\"wp-caption-text\">M\u00e1scara de Calavera con cuernos. Madera. Estado de Michoac\u00e1n. Colecci\u00f3n del autor.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: left;\">Dice Paul Westheim en <em>La calavera<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em>: \u201cLa carga ps\u00edquica que da un tinte tr\u00e1gico a la existencia del mexicano, hoy como hace dos o tres mil a\u00f1os, no es el temor a la muerte, sino la angustia ante la vida, la conciencia de estar expuesto y con insuficientes medios de defensa a una vida llena de peligros\u201d. Quiz\u00e1 afirm\u00f3 lo anterior, influido por la extraordinaria variedad de m\u00e1scaras de calaveras que aparecen a lo largo y ancho del pa\u00eds, en realidad alud\u00eda al uso ritual de la m\u00e1scara en la cultura popular de los pueblos del mundo; me parece que adem\u00e1s de la angustia ante la vida pudo perfectamente incluir el gusto por lo festivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La representaci\u00f3n de la muerte \u2013esqueleto o calaca\u2013 ha estado presente siempre en el pueblo mexicano, como entidad recreada l\u00fadicamente y a la que se le rinde tambi\u00e9n profundo respeto; nacer, vivir, morir, renacer, lleva al arque\u00f3logo Eduardo Matos Moctezuma<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> a afirmar que en M\u00e9xico \u201cno hay vida sin muerte\u201d. Esa forma tan natural de ver la muerte los primeros dos d\u00edas del mes de noviembre, exorciza la finitud humana en un ritual l\u00fadico y tal vez terap\u00e9utico. A la implacable parca podemos mirarla en M\u00e9xico representada en m\u00faltiples esculturas y m\u00e1scaras, testimonios art\u00edsticos de un pasado ajeno a la solemne rigidez del judeocristianismo. La muerte va siempre a nuestro lado, acompa\u00f1\u00e1ndonos en las tragedias y en los sepelios, pero tambi\u00e9n en el jolgorio y en la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Recuerdo adem\u00e1s, una an\u00e9cdota contempor\u00e1nea que encontr\u00e9 en una historieta de la Familia Burr\u00f3n<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> del inolvidable Gabriel Vargas<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>: Un buen d\u00eda Borola Tacuche de Burr\u00f3n<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a> se da cuenta que lleva un esqueleto dentro en su propio cuerpo, es decir a la muerte, e inmediatamente va con un cirujano a que se lo extirpe, pero ya sin osamenta alguna tiene que reptar como una serpiente, cosa que le parece inaceptable por lo que de inmediato resuelve la situaci\u00f3n volviendo al m\u00e9dico para que se lo ponga; met\u00e1fora afortunada de c\u00f3mo la muerte como esqueleto sostiene a la vida. De manera fantasiosa Gabriel Vargas toca una verdad trascendente, <em>la huesuda<\/em>, uno de los nombres con los que los mexicanos aludimos a la muerte va siempre con nosotros, finalmente el esqueleto en un sentido estricto nos permite caminar erguidos, pero tambi\u00e9n los huesos como representaci\u00f3n visual de nuestra finitud nos sostienen.<\/p>\n<figure id=\"attachment_5671\" aria-describedby=\"caption-attachment-5671\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-4-cut.png\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-5671 size-full\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-4-cut.png\" alt=\"M\u00c1SCARA DE CALAVERA CON CUERNOS. MADERA. SEVINA, MICH. Colecci\u00f3n del autor.\" width=\"1000\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-4-cut.png 1000w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-4-cut-300x270.png 300w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-4-cut-480x432.png 480w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-4-cut-556x500.png 556w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-5671\" class=\"wp-caption-text\">M\u00e1scara de Calavera con cuernos. Madera. Estado de Michoac\u00e1n. Colecci\u00f3n del autor.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: left;\">Ciertamente la m\u00e1scara de calaca que representa a la muerte siempre ha ido acompa\u00f1ada de su contraparte la vida, generalmente representada por el diablo, una noci\u00f3n pagana en el centro de las celebraciones cat\u00f3licas. Tambi\u00e9n la existencia humana est\u00e1 representada de otras maneras, en las mascaras de animales, plantas, \u00e1ngeles, procacidades y bromas, monstruos y deidades; lo puedo constatar en la colecci\u00f3n que he logrado reunir. En su incre\u00edble diversidad la experiencia mortal expresa todos los sentimientos humanos, los sue\u00f1os, los deseos, los temores, y eso es lo que las m\u00e1scaras expresan l\u00fadicamente para curarnos del espanto de la realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La utilizaci\u00f3n de la m\u00e1scara en el arte popular mexicano (en la pl\u00e1stica, el teatro, la danza, la pintura) siempre ha estado presente en m\u00faltiples situaciones, especialmente en las festividades tradicionales de las comunidades ind\u00edgenas, pero tambi\u00e9n en las urbes mestizas, y de manera natural se ha ido incorporando cada vez m\u00e1s a la escena y a la representaci\u00f3n pl\u00e1stica contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Considero importante se\u00f1alar que la m\u00e1scara s\u00f3lo es muda en los museos y en colecciones como la m\u00eda, pues en realidad las m\u00e1scaras, a trav\u00e9s de los tiempos y las culturas, siempre se han acompa\u00f1ado abiertamente de gru\u00f1idos, gritos, expresiones de j\u00fabilo y dolor, palabras, cantos, etc. Y habr\u00eda que a\u00f1adir que adem\u00e1s del acompa\u00f1amiento de las emociones sonoras de quien la lleva puesta, la m\u00e1scara se complementa a trav\u00e9s de la gestualidad corporal pues tan s\u00f3lo portarla no es suficiente para comunicar la complejidad de las emociones humanas, a fin de cuentas, todo el cuerpo es nuestra m\u00e1scara.<\/p>\n<figure id=\"attachment_5668\" aria-describedby=\"caption-attachment-5668\" style=\"width: 803px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-1-cut.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-5668\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-1-cut.png\" alt=\"M\u00e1scara de Diablo Amarillo. Madera. Estado de Guerrero. Colecci\u00f3n del autor.\" width=\"803\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-1-cut.png 803w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-1-cut-241x300.png 241w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-1-cut-480x598.png 480w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/mascara-1-cut-402x500.png 402w\" sizes=\"(max-width: 803px) 100vw, 803px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-5668\" class=\"wp-caption-text\">M\u00e1scara de Diablo Amarillo. Madera. Estado de Guerrero. Colecci\u00f3n del autor.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: left;\">Las m\u00e1scaras de diablos y muertes y los seres fant\u00e1sticos que integran, siempre han estado ligadas a la totalidad de las emociones, incluso las m\u00e1s subjetivas o discretas. En el caso de la m\u00e1scara de calaca funciona en buena medida como una manera de atenuar los temores frente al final de la vida familiariz\u00e1ndonos con su representaci\u00f3n, volvi\u00e9ndola tan grata y aceptable como el <em>pan de muerto <\/em>o las <em>calaveritas de dulce<\/em>; en las de diablo y los seres sexuales y l\u00fadicos puede funcionar las m\u00e1scaras como un ente trasgresor que acicatea las buenas conciencias y le dice a quienes las portan u observan que se pueden romper las inercias del comportamiento humano, que es bueno relajarse de vez en cuando e ir en contra de los convencionalismos institucionalizados por el poder, que la vida puede ser <em>a toda madre<\/em> y que adem\u00e1s del sufrimiento inevitable, dada la condici\u00f3n tr\u00e1gica de la existencia humana, tambi\u00e9n estamos en esta tierra para el gozo y la rebeld\u00eda y no s\u00f3lo para el sometimiento y la falta de imaginaci\u00f3n.\u00a0<span style=\"color: #800000;\">\u00b6<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #800000;\">(Publicado el\u00a013 de agosto de 2020).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #333399;\"><strong>Referencias<\/strong><\/span><\/p>\n<ul style=\"text-align: left;\">\n<li><span style=\"color: #333399;\">Vargas, G. (2002-2006) La familia Burr\u00f3n, 10 tomos con 12 ejemplares cada uno. Porr\u00faa, M\u00e9xico.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #333399;\">Westheim P. (1971). La calavera. Ediciones Era. M\u00e9xico.<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\"><a style=\"color: #808080;\" href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Westheim P. (1971). La calavera. Ediciones Era. M\u00e9xico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\"><a style=\"color: #808080;\" href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Eduardo Matos Moctezuma (Ciudad de M\u00e9xico, 1940). Arque\u00f3logo y antrop\u00f3logo mexicano, fundador y director de 1978 a 1982 del Proyecto Templo Mayor, en la Ciudad de M\u00e9xico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\"><a style=\"color: #808080;\" href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> La Familia Burr\u00f3n es una historieta mexicana creada en 1948 por Gabriel Vargas. Publicada hasta 2009, con 1616 n\u00fameros y m\u00e1s de 60 a\u00f1os de publicaci\u00f3n ininterrumpida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\"><a style=\"color: #808080;\" href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Gabriel Vargas Bernal (Tulancingo, 1915 \u2013 Ciudad de M\u00e9xico, 2010). Historietista mexicano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\"><a style=\"color: #808080;\" href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Es la jefa de la familia y el personaje principal de la historieta <em>La Familia Burr\u00f3n<\/em>.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Fernando Betancourt Robles. Soy coleccionista de m\u00e1scaras desde hace m\u00e1s de 40 a\u00f1os, sobre todo de las enmarcadas dentro de la iconograf\u00eda de la muerte, del diablo y de seres fant\u00e1sticos que los acompa\u00f1an en las combinaciones m\u00e1s inesperadas, adem\u00e1s de que he sido portador de las mismas en innumerables obras de teatro, porque teatrero soy de profesi\u00f3n, he encarnado diversos personajes tanto de seres humanos como de animales y s\u00e9 de cierto de la complejidad que significa darles vida a trav\u00e9s de la gestualidad y la expresi\u00f3n corporal que debe acompa\u00f1ar a todo aqu\u00e9l que utilice la m\u00e1scara<\/p>\n","protected":false},"author":69,"featured_media":5667,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[275],"tags":[224,93,276,277],"class_list":["post-5704","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-fernando-betancourt","tag-artesania","tag-cultura","tag-mascara","tag-teatro"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5704","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/69"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5704"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5704\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6033,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5704\/revisions\/6033"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5667"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5704"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5704"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5704"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}