{"id":1722,"date":"2016-11-10T18:19:01","date_gmt":"2016-11-11T00:19:01","guid":{"rendered":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx?page_id=1722"},"modified":"2020-10-13T18:15:44","modified_gmt":"2020-10-14T00:15:44","slug":"literatura","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/literatura\/","title":{"rendered":"Literatura"},"content":{"rendered":"<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #808080;\"><em>Noche estrellada<\/em>, poema de Anne Sexton<\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #003366;\"><strong>Es bien sabido que la poeta norteamericana Anne Sexton (1928-1974) ten\u00eda una sensibilidad a flor de piel y un car\u00e1cter tan melanc\u00f3lico, que hizo de su poes\u00eda una revelaci\u00f3n de la realidad como epifan\u00eda inversa y oscura.<\/strong><\/span> \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda entonces si un personaje como Sexton dialogara con alguien como Vincent van Gogh? Por supuesto, vivieron en \u00e9pocas y pa\u00edses distintos; pero esta no es una dificultad insalvable para el di\u00e1logo permanente entre la poes\u00eda y la pintura.<a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2016\/11\/anne_sexton_book.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-5309\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2016\/11\/anne_sexton_book.jpg\" alt=\"anne_sexton_book\" width=\"274\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/anne_sexton_book.jpg 310w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/anne_sexton_book-219x300.jpg 219w\" sizes=\"(max-width: 274px) 100vw, 274px\" \/><\/a><br \/>\nEn su poema <em>Noche estrellada<\/em>, la poeta nacida en Massachusetts ofrece una interpretaci\u00f3n muy personal del famoso cuadro del pintor holand\u00e9s, tan famoso que no hace falta decir su nombre.<br \/>\nSexton abre su poema con una primera estrofa que compara la copa del \u00e1rbol que aparece en primer plano en el cuadro de Van Gogh con el pelo de una mujer ahogada que cae hacia arriba, hacia la oscuridad de la noche. Este primer momento del poema remata con un deseo de aniquilaci\u00f3n personal. As\u00ed es el tono emocional en el que habr\u00e1 de desarrollarse toda la composici\u00f3n po\u00e9tica.<br \/>\nLa segunda estrofa pareciera ser un gui\u00f1o a la figura mitol\u00f3gica de Lilith o a la leyenda gitana sobre la luna y su fascinaci\u00f3n por los ni\u00f1os. La tercera, percibe la noche como una serpiente invisible (<em>bestia del manto nocturno<\/em>) que devora las estrellas y su luz. El \u00faltimo grupo de versos de <em>Noche estrellada<\/em> se\u00f1ala el deseo de la poeta de ser absorbida por la oscuridad de una noche como la que pint\u00f3 Van Gogh.<br \/>\nAs\u00ed, desde el pelo de una mujer ahogada hasta la necesidad volitiva de desaparecer, la poeta encuentra en la obra del holand\u00e9s un disparador para expresar propias cargas existenciales. El di\u00e1logo entre Van Gogh y Sexton, entre la poes\u00eda y la pintura, ha sido fruct\u00edfero.<br \/>\nS\u00ed, la poes\u00eda de la ganadora del premio Pulitzer en 1967, no es para optimistas satisfechos. Sin embargo, Anne Sexton es siempre una bocanada de aire fresco para reinterpretar de manera cr\u00edtica, desde la intimidad emocional, la propia existencia y los papeles que nos toca interpretar en las siempre imperfectas sociedades humanas.\u00a0<span style=\"color: #003366;\"><strong>(IUF\/12\u00b711\u00b72019)<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Sexton<\/strong>, A. (2013).\u00a0<em>Poes\u00eda Completa<\/em>, Editorial Linteo, Madrid.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #808080;\"><em>La p\u00e1tina del tiempo y otros relatos<\/em>, de Henry James<\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #003366;\"><strong><a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2016\/11\/la-patina-dal-tiempo.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-5096\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2016\/11\/la-patina-dal-tiempo.jpg\" alt=\"la-patina-dal-tiempo\" width=\"259\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/la-patina-dal-tiempo.jpg 300w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/la-patina-dal-tiempo-207x300.jpg 207w\" sizes=\"(max-width: 259px) 100vw, 259px\" \/><\/a>\u00bfQu\u00e9 busca quien encarga un retrato y qu\u00e9 pretende quien lo pinta? En su cuento <em>La p\u00e1tina del tiempo<\/em>, escrito justo en el a\u00f1o de 1900,<\/strong><\/span> el narrador norteamericano nacionalizado brit\u00e1nico, Henry James, ofrece una historia que responde estas preguntas y las lleva a un nivel particular de complejidad psicol\u00f3gica. El lector de esta obra experimenta una profunda sensaci\u00f3n de extra\u00f1eza, porque lo que lee puede resultar aparentemente l\u00f3gico, pero la l\u00f3gica no alcanza para iluminar las emociones y los misterios soterrados.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Como en muchas otras de sus historias breves, Henry James narra desde la voz de un testigo de las acciones. As\u00ed, un pintor recibe un encargo que, por los particulares requerimientos del cliente, la se\u00f1ora Bridgenorth, prefiere pasar a una colega, Mary J. Tredick. Ella est\u00e1 acostumbrada a hacer perfectas \u00a0imitaciones de cuadros de Van Dick, Gainsborough y otros maestros, pero carece de obra propia.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">A pesar de las condiciones, o tal vez por ello mismo, Mary J. acepta el trabajo: tiene que elaborar el retrato de un hombre extraordinariamente atractivo, elegante, alrededor de los cuarenta a\u00f1os. No hay, sin embargo, fotos o bocetos que sirvan de referencia; la pintora tendr\u00e1 que improvisar. Otro requerimiento es que el retrato parezca pintado dos d\u00e9cadas atr\u00e1s; es decir, patinado por el tiempo. Quien pide el trabajo es una mujer desconocida para la artista y su amigo, tal vez francesa, que quiere el retrato para adornar su rec\u00e1mara, como si fuera el recuerdo de un esposo fallecido.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Al cabo de unas cuantas semanas, Mary J. ha terminado su trabajo con resultados extraordinarios, como si lo hubiera elaborado a partir de un conocimiento \u00edntimo y visceral del hombre que aparece en el cuadro. A su vez, cuando la se\u00f1ora Bridgenorth est\u00e1 por primera vez frente a la obra palidece, sufre de mareos, r\u00ede y los ojos se le humedecen. Al enterarse de esta reacci\u00f3n, Mary J. se niega terminantemente a desprenderse de su creaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 es lo que ha ocurrido?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Como en sus novelas m\u00e1s conocidas<em>, Otra vuelta de tuerca<\/em> o <em>Los papeles de Aspern<\/em>, los cuentos de Henry James ofrecen una prosa fina e inteligente, de una sutil elegancia que esconde abismos psicol\u00f3gicos u horrores sobrenaturales. <em>La p\u00e1tina del tiempo<\/em> es, sin duda, un texto m\u00e1s que recomendable para aquellos interesados en las artes pl\u00e1sticas y la literatura.\u00a0<span style=\"color: #003366;\"><strong>(IUF\/13\u00b708\u00b72019)<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>James<\/strong>, H. (2000)<em>. La p\u00e1tina del tiempo y otros relatos<\/em>, Valdemar, Madrid.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #808080;\"><em>Un episodio en la vida del pintor viajero<\/em>, novela breve de C\u00e9sar Aira<\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #003366;\"><strong>Casi todos hemos visto sus \u00f3leos, grabados y litograf\u00edas, pero pocos sabemos de Johan Moritz Rugendas y su fascinante vida<\/strong><\/span>. Entre 1822 y 1825, este artista alem\u00e1n registr\u00f3 <a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2019\/05\/un-episodio-en-la-vida.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-4893\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2019\/05\/un-episodio-en-la-vida.jpg\" alt=\"un-episodio-en-la-vida\" width=\"308\" height=\"430\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/un-episodio-en-la-vida.jpg 308w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/un-episodio-en-la-vida-215x300.jpg 215w\" sizes=\"(max-width: 308px) 100vw, 308px\" \/><\/a>gr\u00e1ficamente los hallazgos naturales que encontr\u00f3 en una expedici\u00f3n a Brasil financiada por el bar\u00f3n Gregorio Langsdorff. Resultado de este viaje fue el libro de l\u00e1minas <em>Voyage pittoresque dans le Br\u00e9sil<\/em>, publicado en 1827 y que llev\u00f3 a Rugendas a la fama.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">De regreso, en Europa, entabl\u00f3 amistad con Alexander von Humboldt, quien admiraba su trabajo como ilustrador cient\u00edfico. Ambos recorrieron M\u00e9xico de 1831 a hasta 1834, a\u00f1o en que Rugendas tuvo que escapar del pa\u00eds por estar acusado de intentar derrocar al general Santa Anna, entonces presidente. El pintor sali\u00f3 de Acapulco hacia Valpara\u00edso, Chile, donde desembarc\u00f3 en julio del 34. Es en este momento en el que se desarrolla la din\u00e1mica novela de C\u00e9sar Aira.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El escritor argentino crea una narraci\u00f3n a partir de lo que se sabe de la biograf\u00eda de Rugendas y de la propia evoluci\u00f3n est\u00e9tica de sus im\u00e1genes. As\u00ed, la novela nos relata el viaje que el pintor inicia en Chile para atravesar los Andes, pasar por Mendoza, cruzar la pampa y llegar finalmente a Buenos Aires. Esta odisea cambiar\u00e1 para siempre la vida del pintor, su forma de comprender el mundo, su propuesta est\u00e9tica y hasta su fisonom\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La historia, interesante por s\u00ed misma, est\u00e1 magistralmente contada por Aira. El ritmo narrativo combina la contemplaci\u00f3n profunda y significativa del paisaje austral con velocidad del trote y el galope de los caballos. Adem\u00e1s, sus palabras nos sumergen en las consideraciones pict\u00f3ricas que el artista hace a medida que avanza en una geograf\u00eda cambiante e inagotable.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">C\u00e9sar Aira tambi\u00e9n nos ofrece im\u00e1genes que lindan con lo fant\u00e1stico: carretas monstruosas tiradas por decenas de bueyes, que avanzan doscientos metros por d\u00eda y tardan m\u00e1s de dos a\u00f1os en llegar de Mendoza a la capital argentina; tormentas el\u00e9ctricas cuyos rayos persiguen a hombres y caballos que se atreven a cabalgar en la pampa; \u201cmalones\u201d, ataques que durante varios d\u00edas perpetraban miles de ind\u00edgenas en los incipientes centros urbanos, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Publicada por primera vez en el a\u00f1o 2000, en Buenos Aires, <em>Un episodio en la vida del pintor viajero<\/em> es una novela destinada a convertirse en un cl\u00e1sico y en un referente obligado para aquellos lectores que disfrutan de la narrativa que profundiza en la creaci\u00f3n est\u00e9tica de los artistas pl\u00e1sticos.\u00a0<span style=\"color: #003366;\"><strong>(IUF\/16\u00b705\u00b72019)<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Aira<\/strong>, C. (2001). <em>Un episodio en la vida del pintor viajero<\/em>, Editorial Era, M\u00e9xico.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #808080;\"><em>Pie para El Ni\u00f1o de Vallecas, de Vel\u00e1zquez<\/em>, poema de Le\u00f3n Felipe<\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong><span style=\"color: #003366;\"><a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2016\/11\/poesias_LeonFelipe.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-4644\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2016\/11\/poesias_LeonFelipe.png\" alt=\"poesias_LeonFelipe\" width=\"279\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/poesias_LeonFelipe.png 320w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/poesias_LeonFelipe-223x300.png 223w\" sizes=\"(max-width: 279px) 100vw, 279px\" \/><\/a>Las diferentes disciplinas art\u00edsticas tienden vasos comunicantes y se ofrecen unas a otras como disparadores creativos.<\/span><\/strong> Tal es el caso del poeta espa\u00f1ol Le\u00f3n Felipe (1885-1968), quien se inspir\u00f3 en una de la m\u00e1s conocidas pinturas de Diego Vel\u00e1zquez para crear un poema que, varias d\u00e9cadas despu\u00e9s de haber sido escrito, contin\u00faa enriqueciendo nuestra percepci\u00f3n de la obra pict\u00f3rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En su p\u00e1gina digital, el Museo del Prado nos dice sobre <em>El Ni\u00f1o de Vallecas<\/em> que \u201cEl retratado formaba parte del nutrido grupo de monstruos, enanos y bufones que poblaban la corte espa\u00f1ola desde el siglo XVI, y que [\u2026] entreten\u00edan los ocios de una sociedad convencida de que cada individuo desempe\u00f1aba un papel concreto en el mundo. [\u2026] Los numerosos retratos que hizo Vel\u00e1zquez de estos personajes plantean problemas de interpretaci\u00f3n y han producido reacciones muy distintas a lo largo del tiempo, seg\u00fan los intereses de cada \u00e9poca\u201d. La reacci\u00f3n que provoc\u00f3 <em>El ni\u00f1o de Vallecas<\/em> en el caso espec\u00edfico de Le\u00f3n Felipe, en la tercera d\u00e9cada del siglo XX, tom\u00f3 la forma de uno de los poemas que constituyen el libro <em>Versos y oraciones del caminante<\/em>.\u00a0El ep\u00edgrafe que anuncia el poema remite a una par\u00e1frasis del <em>Quijote<\/em>, en particular a los cap\u00edtulos 44 y 45 de la primera parte de la novela: <em>Bac\u00eda, Yelmo, Halo. \/ Este es el orden, Sancho. <\/em>La bacinica receptora de desechos humanos, el yelmo del guerrero y el halo de la pureza metaf\u00edsica. En esta enumeraci\u00f3n, en la progresi\u00f3n simb\u00f3lica impl\u00edcita en dichos objetos, Le\u00f3n Felipe ofrece un enigma y una po\u00e9tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El poema, m\u00e1s all\u00e1 de sus aspectos t\u00e9cnicos y formales, se despliega luego del ep\u00edgrafe para ofrecer al lector un llamado a la confrontaci\u00f3n de las m\u00e1s \u00e1speras realidades como \u00fanico camino para validar esta existencia antes de abandonarla. Son palabras que impresionan y nos hacen ver la obra de Vel\u00e1zquez desde un \u00e1ngulo abismal y esperanzador al mismo tiempo.\u00a0En<em> Pie para el ni\u00f1o de Vallecas <\/em>coinciden y se reinterpretan, gracias a la sensibilidad del poeta, Vel\u00e1zquez, Cervantes, Don Quijote, Sancho y Francisco Lezcano, modelo e inspiraci\u00f3n de la pintura del sevillano. Nada m\u00e1s y nada menos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Siempre es recomendable leer o regresar a Le\u00f3n Felipe, poeta tan espa\u00f1ol como mexicano, ya sea en poemas sueltos o, mejor todav\u00eda, en sus Poes\u00edas completas.<span style=\"color: #003366;\">\u00a0<strong>(IUF\/07\u00b702\u00b72019)<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Le\u00f3n Felipe<\/strong>, <em>Poes\u00edas completas<\/em>, Visor Libros, Colecci\u00f3n Visor de Poes\u00eda, Madrid, 2010<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #808080;\">El retrato oval<\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong><span style=\"color: #003366;\">Si se hiciera una antolog\u00eda de cuentos literarios para creadores visuales, seguramente aparecer\u00eda en ella <em>El retrato oval<\/em>, obra del m\u00edtico escritor norteamericano <a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2016\/11\/Cuentos_1y2_POE.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-4398\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2016\/11\/Cuentos_1y2_POE.jpg\" alt=\"Cuentos_1y2_POE\" width=\"401\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Cuentos_1y2_POE.jpg 535w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Cuentos_1y2_POE-300x280.jpg 300w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Cuentos_1y2_POE-480x449.jpg 480w\" sizes=\"(max-width: 401px) 100vw, 401px\" \/><\/a>Edgar Allan Poe.<\/span><\/strong> Esta breve narraci\u00f3n, que rebasa por poco la mil cien palabras, apareci\u00f3 publicada por primera vez en 1842, en la <em>Graham\u2019s Magazine<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La historia da inicio con un hombre herido y su sirviente, quienes viajan por la campi\u00f1a inglesa y buscan refugio. Antes de que la noche los sorprenda a campo abierto, se encuentran con un castillo y fuerzan una de sus puertas solo para descubrir que el lugar hab\u00eda sido abandonado pocos a\u00f1os atr\u00e1s. El hombre herido se instala en una suntuosa habitaci\u00f3n cuyas paredes est\u00e1n cubiertas por tapices, trofeos her\u00e1ldicos e innumerables retratos con marco dorado. Al recostarse, el narrador encuentra en la almohada de la cama un peque\u00f1o libro que explica la historia de los retratos que lo rodean.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">As\u00ed, alumbrado por un candelabro y ya con indicios de delirio febril, el protagonista cree ver una mujer viva, de carne y hueso, dentro de su habitaci\u00f3n: no es sino uno de los retratos, pero su realismo va m\u00e1s all\u00e1 de la mera representaci\u00f3n y alcanza una vitalidad desconcertante. El hombre busca entonces en el libro la historia de esa pintura en particular, y lo que encuentra habr\u00e1 de helarle la sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Si bien en la obra de Poe es frecuente encontrarse con el tema de las musas t\u00e9tricas, en el caso particular de <em>El retrato oval<\/em>, el maestro de Baltimore propone tambi\u00e9n consideraciones sutiles sobre al arte y ofrece una visi\u00f3n macabra sobre la naturaleza m\u00e1gica de algunas creaciones est\u00e9ticas.\u00a0Adem\u00e1s de disfrutar un cl\u00e1sico, leer o releer los cuentos de Poe en espa\u00f1ol posee un ingrediente extra que es un verdadero lujo: la traducci\u00f3n que Julio Cort\u00e1zar elabor\u00f3 a partir de la versi\u00f3n en franc\u00e9s que realiz\u00f3 Charles Baudelaire. Es una lectura que no tiene pierde.\u00a0<span style=\"color: #003366;\"><strong>(IUF\/14\u00b711\u00b72018)<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Poe, E. A.<\/strong> <em>Cuentos I<\/em> y <em>II<\/em>, trad. de Julio Cort\u00e1zar. Alianza editorial. Madrid, 2010.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #808080;\">Manual de pintura y caligraf\u00eda<\/span><\/h1>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><strong><a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2018\/08\/Manual_de_pintura_y_caligrafia.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-4144\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2018\/08\/Manual_de_pintura_y_caligrafia.png\" alt=\"Manual_de_pintura_y_caligrafia\" width=\"253\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Manual_de_pintura_y_caligrafia.png 270w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Manual_de_pintura_y_caligrafia-203x300.png 203w\" sizes=\"(max-width: 253px) 100vw, 253px\" \/><\/a>Esta novela apareci\u00f3 por primera vez en 1977 y es la segunda obra narrativa de largo aliento del autor portugu\u00e9s, ganador del Nobel de literatura en 1998.<\/strong><\/span> <em>Ensayo sobre la ceguera<\/em>, <em>El evangelio seg\u00fan Jesucristo<\/em> y otros de sus trabajos son bastante m\u00e1s conocidos; sin embargo, <em>Manual de pintura y caligraf\u00eda<\/em> es un texto que no deber\u00edamos dejar de leer si nos interesa adentrarnos en los intrincados procesos de la creaci\u00f3n art\u00edstica.<br \/>\nEl protagonista de la novela se autonombra H., un hombre de mediana edad que se dedica a pintar retratos de personas adineradas. Ante un nuevo encargo, retratar a un ejecutivo llamado S., el artista cae presa de una serie de dudas que desatar\u00e1n en \u00e9l un profundo proceso de cambio existencial: \u00bfc\u00f3mo pintar a S.?, \u00bfde manera mec\u00e1nica y puramente imitativa, como lo ha hecho en todos sus trabajos anteriores?, \u00bfo debe crear un retrato que intente expresar todo lo que percibe de S. y que escapa a la pura representaci\u00f3n mim\u00e9tica? H. decide entonces pintar dos cuadros, el que espera S. y el que \u00e9l se siente obligado a crear.<br \/>\nA partir de este punto, el artista comienza a escribir un diario que le permita registrar en palabras su proceso interior de creaci\u00f3n y todo lo que ocurre alrededor. Dicho diario es la parte caligr\u00e1fica del manual y es la novela que se ofrece al lector.<\/p>\n<p>En esta crisis creativa y existencial, H. descubre que para poder pintar a S. debe conocerse primero a s\u00ed mismo, reinterpretar su existencia a partir de la duda y la memoria: \u00bfcu\u00e1ndo fue la primera vez que tuve miedo?, \u00bfcu\u00e1l fue la primera injusticia que descubr\u00ed?, \u00bfcu\u00e1ndo y c\u00f3mo descubr\u00ed el deseo?, \u00bfqu\u00e9 obras de arte me han marcado?, \u00bfpor qu\u00e9 me marcaron?; \u00bfqu\u00e9 es la otredad?&#8230; Las respuestas que H. logra darse llevan al lector a un viaje de interiorizaci\u00f3n y tambi\u00e9n a un recorrido por la Historia del Arte Occidental desde la Edad Media hasta el Siglo XX, pero particularmente por las creaciones del Renacimiento. Un gui\u00f1o en este sentido: vale mucho la pena, mientras se lee la novela, buscar en Internet im\u00e1genes de las obras referidas.\u00a0<em>Manual de pintura y caligraf\u00eda<\/em> es, sin duda, una gran novela, una profunda reflexi\u00f3n sobre la figura del artista y sus complejos procesos creativos.<br \/>\n<span style=\"color: #003366;\"><strong>(IUF\/16\u00b708\u00b72018)<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>Saramago, J.<\/strong>\u00a0<em>Manual de pintura y caligraf\u00eda<\/em>, Alfaguara, M\u00e9xico, 2000.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #808080;\">Skin (Tatuaje)<a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2018\/05\/DAHL_Cuentoscompletos.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-3773\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2018\/05\/DAHL_Cuentoscompletos.png\" alt=\"DAHL_Cuentoscompletos\" width=\"277\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/DAHL_Cuentoscompletos.png 340w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/DAHL_Cuentoscompletos-222x300.png 222w\" sizes=\"(max-width: 277px) 100vw, 277px\" \/><\/a><\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #003366;\"><strong>Muchos conocemos las novelas infantiles de Roald Dahl que han sido llevadas al cine: <em>Charlie y la f\u00e1brica de chocolate<\/em>, <em>Matilda <\/em>o <em>El fant\u00e1stico Sr. Zorro<\/em>,<\/strong> <\/span>por mencionar solo algunas. Sin embargo, a pesar de su sobrada calidad, la obra cuent\u00edstica de Dahl ha recibido menos atenci\u00f3n de la que merece. Muestra de lo anterior es <em>Skin<\/em>, cuento que en espa\u00f1ol fue titulado <em>Tatuaje<\/em>, una breve obra maestra de literatura macabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La trama es sencilla. Un hombre viejo vaga por las calles de Par\u00eds en 1946, se detiene frente a una galer\u00eda y observa una pintura que lo lleva a un recuerdo preciso: era 1913 y \u00e9l, Drioli, maestro tatuador, hab\u00eda rayado a nueve marineros, por lo que regresaba a casa esa noche con mucho dinero y tres botellas de vino: una para Josie, su esposa; otra para Soutine, su amigo pintor, y una m\u00e1s para \u00e9l. Ya muy borracho, mostr\u00f3 al pintor c\u00f3mo funcionaban sus herramientas para tatuar, luego pidi\u00f3 que le hiciera un retrato de Josie en la espalda. Al llegar la ma\u00f1ana, el tatuaje estaba listo y firmado. Al poco tiempo Soutine sali\u00f3 de Par\u00eds, Josie y Drioli nunca lo volvieron a ver. Ella falleci\u00f3 d\u00e9cadas despu\u00e9s, durante la Segunda Guerra Mundial, y ahora \u00e9l era un indigente.\u00a0Drioli vuelve de sus recuerdos, entra en la galer\u00eda y reconoce fascinado que todas las obras exhibidas son de su amigo Soutine. De pronto, le piden que se retire del lugar. Ofendido y molesto, Drioli se quita la ropa del torso y muestra el tatuaje. A partir de este momento la tensi\u00f3n del cuento se dispara. Dos hombres le hacen ofertas inusuales por la obra maestra que lleva en la piel: uno le ofrece 200 mil francos a cambio de permitir una intervenci\u00f3n quir\u00fargica para remover la obra de su cuerpo; otro, quien dice ser due\u00f1o de un hotel, le ofrece una vida de lujo y descanso a cambio de mostrar su torso desnudo a los hu\u00e9spedes de su negocio. \u00bfQu\u00e9 oferta acepta Drioli?, \u00bfqu\u00e9 har\u00edas en su lugar?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Maestro del cuento macabro, Dahl ofrece al lector una lecci\u00f3n de v\u00e9rtigo en <em>Tatuaje<\/em>: crea de inicio un ambiente c\u00e1lido y entra\u00f1able que se va degradando poco a poco hasta llegar a una crueldad sorpresiva, extrema. Cabe se\u00f1alar un detalle importante que le da al cuento un toque de genialidad: si bien sabemos que este relato es una historia de ficci\u00f3n, Chaim Soutine (Minsk, 1893\u2013Par\u00eds, 1943) realmente existi\u00f3. Fue un pintor ruso expresionista de la Escuela de Par\u00eds, amigo cercano de Modigliani, quien lo utiliz\u00f3 como modelo en algunas de sus pinturas.\u00a0Roald Dahl es un autor que no tiene desperdicio, leer cualquiera de sus colecciones de cuentos o, mejor a\u00fan, sus cuentos completos, es una garant\u00eda. <em>Tatuaje<\/em> es apenas una peque\u00f1a muestra de su alta calidad como cuentista.\u00a0<span style=\"color: #003366;\"><strong>(IUF\/05\u00b705\u00b72018)<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Dahl, R.<\/strong>\u00a0<em>Cuentos completos<\/em>, Alfaguara, M\u00e9xico.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #808080;\">Las vocales malditas<\/span><\/h1>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><strong><a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2017\/11\/LasVocalesMalditas.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-3294\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2017\/11\/LasVocalesMalditas.png\" alt=\"LasVocalesMalditas\" width=\"250\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/LasVocalesMalditas.png 400w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/LasVocalesMalditas-200x300.png 200w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/LasVocalesMalditas-333x500.png 333w\" sizes=\"(max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><\/a>Atrevidos, divertidos y tal vez en ciertos casos enigm\u00e1ticos, pero sin duda rigurosos<\/strong><\/span>, son los cinco breves cuentos logrados con alta disciplina para demostrar los alcances del ejercicio formal de la escritura. Oscar de la Borbolla se toma el atrevimiento de explorar los alcances de la cacofon\u00eda y de la continuidad narrativa al escribir cada uno de estos cuentos utilizando palabras que contienen exclusivamente la misma vocal, por ejemplo, en el caso de la letra a: \u201cAbraham amaba a Sara cada ma\u00f1ana clara: pasaba la manaza, ara\u00f1aba la lana\u2026\u201d.\u00a0En ellos ofrece al lector tanto pasajes de lucidez en el relato con frases elocuentes: \u201cEn el Este, trece rehenes perecen de sed; en el frente fenecen de herpes, de peste. El ed\u00e9n se ennegrece\u2026\u201d, as\u00ed como momentos de humorismo involuntario en el momento en que nos obliga a mantener la boca en forma de un c\u00f3mico gesto para pronunciar una secuencia de sonidos a partir de la vocal u: \u201cUn gur\u00fa vud\u00fa, un Duvulur, supusu un mundu futuru mu suyu; un mundu cuyu multutud frustrudu pur sus Tuntuns Mucutus nuncu luchuru\u201d.\u00a0De la Borbolla hace gala del oficio de escritor con esta breve obra en donde, dentro de un estrecho margen de maniobra, ha logrado conseguir cinco demostraciones del l\u00edmite al que\u00a0puede llegarse explotando los sonidos voc\u00e1licos del idioma espa\u00f1ol. <span style=\"color: #003366;\"><strong>(EAC\/16\u00b711\u00b72017)<\/strong><\/span><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><span style=\"color: #800000;\"><strong>Borbolla, O. de la<\/strong>. <em>Las vocales malditas,<\/em>\u00a0(1991). Joaqu\u00edn Mortiz. M\u00e9xico.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #808080;\">Elogio de la Madrastra<\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #000080;\"><strong><span style=\"color: #003366;\"><a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2016\/11\/elogio_de_la_madrastra.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-2969 alignright\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2016\/11\/elogio_de_la_madrastra.png\" alt=\"elogio_de_la_madrastra\" width=\"250\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/elogio_de_la_madrastra.png 400w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/elogio_de_la_madrastra-200x300.png 200w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/elogio_de_la_madrastra-333x500.png 333w\" sizes=\"(max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><\/a>Esta novela de Mario Vargas Llosa, invadida de erotismo<\/span><\/strong><\/span> \u2013cuya formulaci\u00f3n constante, de la que se vale como uno de sus principales recursos para exponerlo, se deriva de la referencia directa a un conjunto de obras de arte cl\u00e1sicas de la pintura\u2013, es una obra en la que el autor consigue incluir a cada uno de sus personajes en atm\u00f3sferas pict\u00f3ricas tanto del renacimiento y el barroco, as\u00ed como dentro de algunas otras m\u00e1s (correspondientes al rococ\u00f3 y a corrientes de car\u00e1cter m\u00e1s bien vanguardista). De acuerdo con ello, los personajes de la novela se sumergen entre los trazos venidos de las manos de\u00a0Fra Ang\u00e9lico, Jacob Jordaens, Francois\u00a0Boucher, Tiziano Vecellio, Francis Bacon y Fernando de Szyszlo, mimetiz\u00e1ndose con los representados en los cuadros por cada uno de los artistas y consiguiendo reconstruir cada una de las escenas; intensific\u00e1ndolas; dot\u00e1ndolas de movimiento; anim\u00e1ndolas a un antojo desmedido. En este sentido, <em>Candaules<\/em>, rey de Lidia reencarna en Rigoberto, quien, adem\u00e1s de entregarse de manera obsesiva a sus abluciones lo hace tambi\u00e9n a lo que para \u00e9l representa la grupa de Lucrecia, a la cual no debe denomin\u00e1rsele de ninguna otra manera que no sea esa\u2026 <em>\u201cni trasero, ni culo, ni nalgas, ni posaderas\u201d<\/em>, sino as\u00ed: <em>\u201cgrupa\u201d<\/em>, por las caracter\u00edsticas por \u00e9l reconocidas, las propias de una yegua <em>\u201cmusculosa de aterciopelada docilidad\u201d<\/em>. De este tipo de mecanismos de alusi\u00f3n visual, la novela est\u00e1 colmada.\u00a0<span style=\"color: #003366;\"><strong>(CSR\/18\u00b708\u00b72017)<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong><span style=\"color: #800000;\">Vargas Llosa, M. <\/span><\/strong><span style=\"color: #800000;\"><em>Elogio de la madrastra,<\/em><\/span><strong><span style=\"color: #800000;\">\u00a0<\/span><\/strong><span style=\"color: #800000;\">(1988).\u00a0Tusquets, Barcelona.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #808080;\">El \u001bnombre de la Rosa<br \/>\n<\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"color: #003366;\"><a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2017\/05\/ElNombredelaRosa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-2794\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2017\/05\/ElNombredelaRosa.jpg\" alt=\"ElNombredelaRosa\" width=\"239\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/ElNombredelaRosa.jpg 255w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/ElNombredelaRosa-191x300.jpg 191w\" sizes=\"(max-width: 239px) 100vw, 239px\" \/><\/a>Obra del novelista y semi\u00f3logo Umberto Eco<\/span><\/span><\/strong>, ha sido motivo de m\u00faltiples estudios desde perspectivas tanto historiogr\u00e1ficas como desde otras que parten de la cr\u00edtica y el an\u00e1lisis literarios. De acuerdo con ello, desde estos acercamientos se han destacado aspectos de corte hist\u00f3rico cuyos referentes se anclan al medioevo, as\u00ed como singularidades est\u00e9ticas de gran valor creativo en el plano narrativo y en el de la construcci\u00f3n literaria. En esta ocasi\u00f3n, tratando de identificar aspectos relacionados con la forma en que se establecen los juicios racionales que se desprenden de los planteamientos deductivos de uno de los personajes de la obra, hablaremos de algunos de los mecanismos que de manera relacional subyacen a los razonamientos de Guillermo de Baskerville, cuyo dise\u00f1o de personaje se encuentra inspirado en Occam a quien, al igual que a Bacon, se le debe el reconocimiento sobre algunas de las premisas por \u00e9l planteadas que sientan las bases de la teor\u00eda de los signos dirigida al conocimiento de los fen\u00f3menos del mundo partiendo de la observaci\u00f3n sistem\u00e1tica y de la interpretaci\u00f3n de los indicios.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Para el an\u00e1lisis tomaremos en consideraci\u00f3n los elementos contenidos en la narraci\u00f3n del <strong>Primer d\u00eda, PRIMA, <\/strong><em>Donde se llega al pie de la abad\u00eda y Guillermo da pruebas de gran dureza<\/em>. (Eco 1982: 15-21).\u00a0La suposici\u00f3n en donde se considera como cierto o real un hecho a partir de los indicios que se tienen:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: left;\"><em>\u201c-\u00a1Vamos! -dijo Guillermo-. Es evidente que est\u00e1is buscando a Brunello, el caballo preferido del Abad, el mejor corcel de vuestra cuadra, pelo negro, cinco pies de alzada, cola elegante, cascos peque\u00f1os y redondos pero de galope bastante regular, cabeza peque\u00f1a, orejas finas, ojos grandes. Se ha ido por la derecha\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La deducci\u00f3n por medio de la cual se extrae una conclusi\u00f3n de un hecho.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: left;\"><em>\u201c\u2026aprecio a\u00fan m\u00e1s vuestra cortes\u00eda porque para saludarme hab\u00e9is interrumpido la persecuci\u00f3n\u2026 no tem\u00e1is, el caballo ha pasado por aqu\u00ed y ha tomado el sendero de la derecha. No podr\u00e1 ir muy lejos\u2026, al llegar al estercolero tendr\u00e1 que detenerse. Es demasiado inteligente para arrojarse por la pendiente&#8230;\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La conjetura a trav\u00e9s de la cual se forma un juicio acerca de un hecho partiendo de los indicios y las observaciones.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: left;\"><em>\u201cEn la encrucijada, sobre la nieve a\u00fan fresca, estaban marcadas con mucha claridad las improntas de los cascos de un caballo, que apuntaban hacia el sendero situado a nuestra izquierda. Esos signos, separados por distancias bastante grandes y regulares, dec\u00edan que los cascos eran peque\u00f1os y redondos, y el galope muy regular. De ah\u00ed deduje que se trataba de un caballo, y que su carrera no era desordenada como la de un animal desbocado. All\u00ed donde los pinos formaban una especie de cobertizo natural, algunas ramas acababan de ser rotas, justo a cinco pies del suelo. Una de las matas de zarzamora, situada donde el animal debe de haber girado, meneando altivamente la hermosa cola, para tomar el sendero de su derecha, a\u00fan conservaba entre las espinas algunas crines largas y muy negras&#8230; Por \u00faltimo, no me dir\u00e1s que no sabes que esa senda lleva al estercolero, porque al subir por la curva inferior hemos visto el chorro de detritos que ca\u00eda a pico justo debajo del torre\u00f3n oriental, ensuciando la nieve, y dada la disposici\u00f3n de la encrucijada, la senda s\u00f3lo pod\u00eda ir en aquella direcci\u00f3n.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Y por \u00faltimo la presuposici\u00f3n, en donde se parte de una suposici\u00f3n previa consider\u00e1ndola como la causa o el motivo de un hecho.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><strong>\u00a0<\/strong><em>\u201c\u2026Si el caballo cuyo paso he adivinado no hubiese sido realmente el mejor de la cuadra, no podr\u00edas explicar por qu\u00e9 no s\u00f3lo han corrido los mozos tras \u00e9l, sino tambi\u00e9n el propio cillerero. \u2026un monje que considera excelente a un caballo s\u00f3lo puede verlo, al margen de las formas naturales, tal como se lo han descrito las auctoritates,\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>\u2026, \u00bfpor qu\u00e9 Brunello?<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>&#8230; \u00bfQu\u00e9 otro nombre le habr\u00edas puesto si hasta el gran Burid\u00e1n, que est\u00e1 a punto de ser rector en Par\u00eds, no encontr\u00f3 nombre m\u00e1s natural para referirse a un caballo hermoso?\u201d<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>De acuerdo con estas formas de reconocimiento sobre la raz\u00f3n de las cosas vemos una manera consistente de aplicaci\u00f3n de un procedimiento de interpretaci\u00f3n relacionado con la teor\u00eda semiol\u00f3gica cuyos principios se corresponden con mecanismos que parten de la suposici\u00f3n, la deducci\u00f3n, la conjetura y la presuposici\u00f3n y cuyo m\u00e9todo le es explicado a Adso por parte de Guillermo de la siguiente manera:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><strong>\u00a0<\/strong><em>\u201c\u2026durante todo el viaje he estado ense\u00f1\u00e1ndote a reconocer las huellas por las que el mundo nos habla como por medio de un gran libro\u2026 pensando en la inagotable reserva de s\u00edmbolos por los que Dios, a trav\u00e9s de sus criaturas, nos habla de la vida eterna. Pero el universo es a\u00fan m\u00e1s locuaz de lo que cre\u00eda Alain, y no s\u00f3lo habla de las cosas \u00faltimas (en cuyo caso siempre lo hace de un modo oscuro), sino tambi\u00e9n de las cercanas, y en esto es clar\u00edsimo. Me da casi verg\u00fcenza tener que repetirte lo que deber\u00edas saber.\u201d <\/em><span style=\"color: #003366;\"><strong>(CSR\/24\u00b702\u00b72017)<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>Eco, U.<\/strong>\u00a0<em>El nombre de la rosa<\/em>. (1982). Lumen,\u00a0Barcelona.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #808080;\">El suelo bajo sus pies<br \/>\n<\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong><span style=\"color: #003366;\"><a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2017\/05\/72-Elsuelobajosuspies.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-2799\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2017\/05\/72-Elsuelobajosuspies.jpg\" alt=\"72 Elsuelobajosuspies\" width=\"285\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/72-Elsuelobajosuspies.jpg 304w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/72-Elsuelobajosuspies-228x300.jpg 228w\" sizes=\"(max-width: 285px) 100vw, 285px\" \/><\/a>Un fot\u00f3grafo se vuelve testigo presencial<\/span><\/strong> de acontecimientos hist\u00f3ricos que unen al mundo oriental con el occidental. El testimonio de una generaci\u00f3n que vive la modernidad desde sus estragos hasta sus victorias es dejado por Rai Merchant, desde la percepci\u00f3n que nos regala de los cambios arquitect\u00f3nicos que sufre su ciudad natal: Bombay. Ciudad que abandona para ver desde lejos, e incluso desde la historia de la fotograf\u00eda, su p\u00e9rdida de Oriente o su \u00abdes-orientaci\u00f3n\u00bb, mientras que se inmiscuye en un seductor mundo Occidental encarnado por Vina Apsara, una rockstar o semidiosa que, junto con su amado \u2013el \u00eddolo juvenil Ormus Cama\u2013 enloquece a multitudes con sus canciones. Gracias a esa relaci\u00f3n, Rai vive gran parte de la historia del rock, o quiz\u00e1 de la m\u00fasica popular contempor\u00e1nea, de donde salen a relucir movimientos que van desde la entonces ilegal escena dj, pasando por un intr\u00e9pido dub, hasta llegar al jazz m\u00e1s purista. Merchant tambi\u00e9n aprovecha su interminable viaje por el mundo para contar cosas atroces de su \u00e9poca: la parte final de la guerra fr\u00eda y el inicio de los modelos econ\u00f3micos especulativos que engendraron la globalizaci\u00f3n. Desde una derrumbada ciudad de Tequila, M\u00e9xico, Rai Merchant comienza su relato que le da vida a esta gran novela. <span style=\"color: #003366;\"><strong>(SSV\/11\u00b711\u00b72016)<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Rushdie, S<\/strong>. <em>El suelo bajo sus pies<\/em>. (1999). Plaza &amp; Janes, Barcelona. Traducci\u00f3n de Miguel S\u00e1enz.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #808080;\">El pintor de batallas<\/span><\/h1>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><strong><a href=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2017\/05\/72-El-Pintor-de-Batallas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-2798\" src=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mxwp-content\/uploads\/2017\/05\/72-El-Pintor-de-Batallas.jpg\" alt=\"72 El Pintor de Batallas\" width=\"263\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/72-El-Pintor-de-Batallas.jpg 281w, https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/72-El-Pintor-de-Batallas-211x300.jpg 211w\" sizes=\"(max-width: 263px) 100vw, 263px\" \/><\/a>\u00bfExiste el orden en el caos?<\/strong><\/span> \u00bfO acaso en el caos que percibimos subyace el orden? \u00bfLa guerra, el amor, el arte y la raz\u00f3n obedecen a leyes que no comprendemos? Faulques, reportero de guerra en el retiro, confronta a sus fantasmas en el encierro de un viejo faro y pretende encontrar sentido a su existencia pintando la escena b\u00e9lica que no pudo capturar fotogr\u00e1ficamente. En un recorrido vertiginoso a trav\u00e9s de multiplicidad de obras y autores que han mostrado a la guerra en sus trabajos, Arturo P\u00e9rez-Reverte \u2013con una prosa potente\u2013 indaga entorno a enigmas que se manifiestan cotidianamente y en donde la violencia siempre sale triunfadora. La imagen es una de las preocupaciones principales del personaje central: \u201cDe tanto abusar de ella, de tanto manipularla, hace tiempo que la imagen dej\u00f3 de valer m\u00e1s que mil palabras. Pero la culpa no es suya\u2026 Demasiadas fotos, \u00bfno crees? El mundo est\u00e1 saturado de malditas fotos\u201d. Una novela fascinante en la que el autor espa\u00f1ol cala profundamente en la conciencia humana. <span style=\"color: #003366;\"><strong>(EAC\/11\u00b711\u00b72016)<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>P\u00e9rez-Reverte, A<\/strong>. <em>El pintor de batallas<\/em>. (2006). Punto de Lectura, Madrid.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Noche estrellada, poema de Anne Sexton Es bien sabido que la poeta norteamericana Anne Sexton (1928-1974) ten\u00eda una sensibilidad a flor de piel y un car\u00e1cter tan melanc\u00f3lico, que hizo de su poes\u00eda una revelaci\u00f3n de la realidad como epifan\u00eda inversa y oscura. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda entonces si un personaje como Sexton dialogara con alguien como Vincent van Gogh? Por supuesto, vivieron en \u00e9pocas y pa\u00edses distintos; pero esta no es una dificultad insalvable para el di\u00e1logo permanente entre la poes\u00eda y la pintura. En su poema Noche estrellada, la poeta nacida en Massachusetts ofrece una interpretaci\u00f3n muy personal del famoso<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"page-one-column.php","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-1722","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1722","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1722"}],"version-history":[{"count":66,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1722\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12999,"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1722\/revisions\/12999"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revista925taxco.fad.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1722"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}