Febrero 2026
Obra del Taller Documentación Visual
Hemos hablado hasta aquí de la parcialidad que existe en la apreciación del arte, pero ¿están de acuerdo en ver la creación artística en forma parcial?
Creemos que el conocimiento absoluto y verídico es imposible; podemos acercarnos a éste, pero jamás poseerlo totalmente, a menos que uno se crea a Dios o la encarnación del Espíritu Absoluto o el feliz poseedor de la Verdad Universal. Para nosotros, las mutilaciones son importantes porque son parte de las múltiples historias que nos cuentan las obras artísticas, son como las cicatrices en un ser humano. ¿Acaso no es relevante por su significado, el hecho de que el Juicio Final que pintó Miguel Ángel en la Capilla Sixtina es una obra que llega a nosotros, censurada y repintada; que Leonardo da Vinci, nunca dio por terminado el cuadro de La Gioconda, que en una pintura de Veermer aparece un árbol azul debido a las alteraciones que sufrió el color con el paso del tiempo; o que existe un fresco de Cimabue en negativo, debido a que el blanco del plomo que utilizó se le transformó en negro? Tanto lo bueno como lo malo, lo perfecto como lo imperfecto, lo completo como lo incompleto, nos ayudan a comprender el devenir histórico del arte y la complejidad de las interpretaciones y las actitudes de los espectadores ante el objeto artístico.
¿Cómo podríamos, entonces, leer adecuadamente una obra artística?
No existe una única forma de interpretación sino una múltiples de lecturas a diferentes niveles. La primera es la lectura que hacemos todos a simple vista y que se relaciona con lo que uno puede analizar e interpretar sin mayor apoyo que nuestra propia cultura y conocimiento de las cosas. En un segundo nivel se reflexiona sobre por qué el artista plasmó determinados asuntos de tal o cual manera, por qué eligió determinado enfoque o punto de vista. Por qué utilizó una técnica entre muchas posibilidades y por qué optó por una encuadre o escala específicos.
En una tercera lectura se descubren las cosas que dicen las obras sin evidenciarlo, es decir, se interpretan las “ausencias presentes”. Por ejemplo, Van Gogh pinta una obra, tomando como tema su propia habitación (pinta su cama, unas sillas, una mesa y un espejo…) y lo hace no porque esté realizando un inventario de su cuarto, sino porque a través de estos objetos tan cotidianos nos habla de sí mismo de su relación afectiva con los objetos que le daban compañía y ayudaban a sobrellevar su vida diaria. Van Gogh no aparece en el cuadro, pero los objetos que pintó nos hablan de él, porque lo representan y significan de la misma manera en que un lugar determinado nos recuerda ciertos momentos o situaciones o que un objeto nos hace pensar en alguna persona en especial de esta manera, los objetos, personas y cosas (el ambiente inclusive) nos ayudan a recordar por revivir situaciones, además, nos remiten fuera de la pintura y, sin embargo se encuentran presentes como evocación. En nuestra opinión, este fenómeno es el enlace entre la obra artística y la realidad del espectador.
Por último, y en un plano más específico, se encuentran las interpretaciones que hacen los especialistas, estudiando la obra artística, a partir de las diferentes disciplinas del conocimiento humano. Aún disciplinas no científicas, como el esoterismo, contribuyen en el momento, dado a la interpretación de una obra: los números y figuras geométricas de obras de la antigüedad poseen un significado. Así, por ejemplo, el número cuatro está relacionado con los cuatro puntos cardinales las cuatro estaciones del año, las cuatro edades del hombre, los cuatro elementos del universo, etcétera.
Taller Documentación Visual
Publicado originalmente en: Uno más Uno, Ciudad de México, 1991