Año 13 / edición 49 / febrero 2026 - ISSN: 2395-9894

TDV El arte como rompecabezas

Hemos hablado hasta aquí de la parcialidad que existe en la apreciación del arte, pero ¿están de acuerdo en ver la creación artística en forma parcial?

¿Cómo podríamos, entonces, leer adecuadamente una obra artística?

No existe una única forma de interpretación sino una múltiples de lecturas a diferentes niveles. La primera es la lectura que hacemos todos a simple vista y que se relaciona con lo que uno puede analizar e interpretar sin mayor apoyo que nuestra propia cultura y conocimiento de las cosas. En un segundo nivel se reflexiona sobre por qué el artista plasmó determinados asuntos de tal o cual manera, por qué eligió determinado enfoque o punto de vista. Por qué utilizó una técnica entre muchas posibilidades y por qué optó por una encuadre o escala específicos.

En una tercera lectura se descubren las cosas que dicen las obras sin evidenciarlo, es decir, se interpretan las “ausencias presentes”. Por ejemplo, Van Gogh pinta una obra, tomando como tema su propia habitación (pinta su cama, unas sillas, una mesa y un espejo…) y lo hace no porque esté realizando un inventario de su cuarto, sino porque a través de estos objetos tan cotidianos nos habla de sí mismo de su relación afectiva con los objetos que le daban compañía y ayudaban a sobrellevar su vida diaria. Van Gogh no aparece en el cuadro, pero los objetos que pintó nos hablan de él, porque lo representan y significan de la misma manera en que un lugar determinado nos recuerda ciertos momentos o situaciones o que un objeto nos hace pensar en alguna persona en especial de esta manera, los objetos, personas y cosas (el ambiente inclusive) nos ayudan a recordar por revivir situaciones, además, nos remiten fuera de la pintura y, sin embargo se encuentran presentes como evocación. En nuestra opinión, este fenómeno es el enlace entre la obra artística y la realidad del espectador.

Por último, y en un plano más específico, se encuentran las interpretaciones que hacen los especialistas, estudiando la obra artística, a partir de las diferentes disciplinas del conocimiento humano. Aún disciplinas no científicas, como el esoterismo, contribuyen en el momento, dado a la interpretación de una obra: los números y figuras geométricas de obras de la antigüedad poseen un significado. Así, por ejemplo, el número cuatro está relacionado con los cuatro puntos cardinales las cuatro estaciones del año, las cuatro edades del hombre, los cuatro elementos del universo, etcétera.

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