Publicado: 5 de agosto, 2026
La letra solitaria no es palabra, no es discurso, no es acción.
Es forma sin sustancia… La letra en soledad es pura potencia.
Carlos Carpintero
La letra –o letras en plural, pues así es como se articula su funcionamiento– encarna el conjunto de signos que utilizamos para comunicar el lenguaje a través de la vía escrita, perdurable y sólida. Es el recurso con el que cuenta la humanidad desde unos 6,000 años y que tuvo como origen hacer labores contables y registros. La letra se desarrolló simultáneamente en diferentes regiones del planeta por asentamientos humanos que no tuvieron contacto alguno, es decir: tanto en las culturas del lejano oriente, tanto como en las civilizaciones del medio oriente, y sin olvidar las culturas que florecieron en el continente americano.
La letra es un testimonio que muestra la inquietud por incidir sobre un material, con algún instrumento para dejar una marca, un rasgo o hacer una incisión capaz de compartir significados específicos con otras personas, es una necesidad inherente al ser humano, sin importar su ubicación geográfica –como ya se mencionó– o bien, su ubicación temporal. Siempre ha existido la imperiosa necesidad de comunicar ideas con estos métodos.
Así con el transcurso de dilatados siglos, aquellas marcas, rasgos, representaciones de objetos, animales o abstracciones, derivaron lenta e inexorablemente en lo que hoy entendemos como letras –en consecuencia, escritura y sus múltiples manifestaciones– y que usamos regularmente para nuestros fines de comunicación con la mayor soltura. Por lo tanto, no dudamos en afirmar que la letra es parte de nuestro devenir cotidiano, estrechamente interconectada con el desarrollo de los seres humanos.
En términos diseñísticos señalemos que, en la actualidad, la letra no sólo sirve para leer, en términos formales es un conjunto intrincado de relaciones y proporciones visuales que derivan en productos estéticos y funcionales. De modo tal que la letra es una forma gráfica poseedora de un tono o personalidad propia, útil para enunciar ideas y referirnos al entorno.
Para esta edición de la revista .925 contamos con la valiosa colaboración del Dr. Leonardo Mora Lomelí, académico en el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño de la Universidad de Guadalajara, fungiendo como Coordinador Editorial Invitado, quien puso sobre la mesa este prisma de centenares de aristas que son los signos que utilizamos con regularidad: las letras.
El Dr. Mora tuvo el acierto de invitar a varios expertos y apasionados –hay que señalarlo– de la letra para verter sus opiniones, experiencias y conocimientos en esta edición especial, y junto con ellos podamos trazar algunas veredas e indagar acerca de “la vida cotidiana de la letra”.
Nos honra la participación de un excelente grupo de profesionales: Jorge Campos Sánchez; Alejandro Briseño Vilches y Sonia Cervantes Dueñas; Mónica Patricia López Alvarado y Leonardo Mora Lomelí; Gabriel Orozco-Grover, Yolanda Isabel García Juárez y Adriana Cristina Guzmán Ledesma; Adrián Antonio Cisneros Hernández, Marcela del Rocío Ramírez Mercado y Juan Ernesto Alejandro Olivares Gallo; Patricia Guadalupe Maciel Velázquez, María Victoria Gallardo Enríquez y Omar Alejandro Ruiz Gutiérrez; Mariel García-Hernández; y Jessica Álamo Galeazzi, a quienes agradecemos enormemente la generosidad que han demostrado al compartir sus conocimientos en un vínculo interuniversitario, cuyo certero resultado es esta edición.
No omitimos mencionar a Iordan Evair Montes Lamas (Reflexión sobre la escritura) y a Luis Daniel Gutiérrez Martínez con su equipo del taller Navegante Arte Múltiple: Adriana Camarena Buenrostro y Paulina Rosales, quienes generosamente comparten su espléndida labor visual para complementar esta edición en la sección Galería.
Agradecemos amplia y cumplidamente sus valiosas participaciones con el propósito de asomarnos a entender la letra, como sabemos una entidad tan simple y tan compleja, desde los múltiples puntos de vista que la componen.
Por mi raza hablará el espíritu. ¶
[.925 Artes y Diseño, Año 13, edición 51]

