Año 13 / edición 51 / agosto 2026 - ISSN: 2395-9894

Ahí [no] está el detalle. Latt Sans, una familia tipográfica para textos pequeños

5 agosto, 2026

La obra impresa que no se pudo leer se convierte en un absurdo.
Emil Ruder


La experiencia personal nos dice que, mientras que algunas de esas personas se enfocaron en buscar un nuevo empleo, otras se vieron en la necesidad de emprender un pequeño negocio, al comercializar productos que ellas mismas elaboraban o comprar artículos al mayoreo y empaquetarlos para su venta individual en el mercado informal; en un principio entre familiares y amigos y, en los casos de mayor éxito, con su colocación en pequeños comercios de su zona. Este último escenario es el campo de interés para el proyecto que aquí se presenta.

Los emprendedores se enfrentaron a algo que no tenían contemplado: la necesidad de etiquetar sus productos. Contaban con muy poco espacio para integrar una cantidad significativa de información. Esto no habría sido un problema de haber tenido la necesidad —y capacidad— de producir medianos o grandes tirajes de etiquetas en sistemas industriales de impresión, donde la resolución de las matrices y la naturaleza de los sustratos permiten la reproducción de letras en formato pequeño con un buen grado de detalle. Sin embargo, no era el caso. La gran mayoría de esas personas debía imprimir algunas decenas o unos pocos cientos de etiquetas en sistemas caseros o de impresión bajo demanda, como los equipos xerográficos o de inyección de tinta, sobre sustratos poco absorbentes como el policloruro de vinilo (PVC), comúnmente llamado vinil para impresión. Esta combinación resulta poco favorable para la reproducción de textos pequeños. En ese contexto nació Latt Sans, una fuente tipográfica pensada para funcionar en condiciones poco favorables. Para ello, fue importante tomar en consideración algunos aspectos que se mencionan a continuación.

Sin duda este término causa cierto grado de misticismo en el mundo académico y profesional del diseño gráfico, el cual ha sido estudiado desde muy diferentes ópticas —nunca, mejor dicho—, que van desde aspectos fisiológicos en el proceso de lectura hasta enfoques filosóficos en la interpretación de los textos, pasando por recomendaciones técnicas en el proceso de diseño y composición tipográfica. Incluso se han propuesto términos alternativos como lecturabilidad, leibilidad y facilidad de lectura para intentar definir cada una de sus aristas. Gorodischer y Scaglione (2020) definen la legibilidad como “la cualidad de un texto de ser leído y comprendido de la forma más apta de acuerdo con su función y su naturaleza narrativa”.

La función se entiende como el objetivo que la unidad textual posee en la composición general de la pieza de diseño. De esta manera, en una página de un periódico se observan diferentes funciones, como el titular, el cuerpo de texto, los llamados, los pies de imagen y los pies de página, entre muchos otros. Cada uno tiene un rol diferente en la composición, de modo que se esperaría un tratamiento diferente en términos tipográficos.

Figura 1. Diferentes funciones tipográficas en una misma página.

Por otro lado, se encuentra la naturaleza narrativa, que es la forma en que se espera que el lector navegue por el texto en cuestión. Algunos, como las novelas, se leen de forma lineal; otros, como los diccionarios, de forma selectiva y mediante un escaneo de las columnas para buscar palabras clave, mientras que en la etiqueta de un producto de consumo se consultará en específico aquella información que el comprador considere importante para apoyarse en la decisión de compra.

Gorodischer y Scaglione (2020) mencionan cuatro factores de suma importancia para la selección —y en este caso el diseño— de fuentes tipográficas, en aras de lograr la tan anhelada legibilidad en textos impresos en cuerpos tipográficos pequeños.

Es la proporción que ocupan las letras minúsculas respecto del cuerpo tipográfico, que va desde la altura de las ascendentes hasta la profundidad de las descendentes. Algunas proporciones tradicionales para cuerpos de texto de lectura inmersiva cuentan con una altura de x media, de entre 45 y 50%. Cuando los textos se imprimirán en tamaños menores, como los pies de página o las cornisas, o bien cuando se usará en tamaños mayores, como los titulares o encabezados, se recomienda que la altura de x sea mayor a la mitad de la caja completa.

Figura 2. Comparativa entre alturas de x de diferentes fuentes tipográficas. Fuente: elaboración propia.
Figura 3. Mapa de altura de x y puntaje (adaptación de Gorodischer y Scaglione, 2020). Fuente: elaboración propia.

El proceso de lectura se basa, entre otros factores, en el reconocimiento de las formas y contraformas —trazos negros y espacios blancos— de las letras. A menor tamaño se necesita un mayor espacio interno en los glifos para evitar que la ganancia de punto del papel los cierre y se pierda la capacidad de reconocimiento de las letras. De esta forma, las letras condensadas tienden a presentar problemas para su reproducción en cuerpos pequeños, mientras que las más amplias se comportarán de mejor manera. Sin embargo, es importante no abusar de la anchura de los signos, ya que podría ir en detrimento del rendimiento tipográfico buscado para aprovechar el poco espacio disponible para formar los textos en cuestión.

Figura 4. Mapa de compresión y puntaje (adaptación de Gorodischer y Scaglione, 2020). Fuente: elaboración propia.

Siguiendo la lógica del punto anterior, el espacio entre letras en un texto también afecta su capacidad de ser reconocido. Cuanto más pequeño sea el cuerpo tipográfico, mayor espacio entre letras será necesario.

Figura 5. Mapa de espaciado y puntaje (adaptación de Gorodischer y Scaglione, 2020). Fuente: elaboración propia.

Se refiere a la diferencia de espesores entre los trazos finos y gruesos de una letra. Es importante comprender que los sistemas de impresión y los propios sustratos tienen una capacidad limitada para reproducir elementos finos. Si se utilizan fuentes tipográficas altamente contrastadas en cuerpos pequeños, se propiciará que la parte más fina de las letras resulte demasiado delgada y rebase el umbral de reproducción de los equipos de impresión, con lo que se perderán rasgos importantes en las letras. De esto se concluye que, a menor cuerpo tipográfico, es recomendable un menor contraste en las letras.

Figura 6. Mapa de contraste y puntaje (adaptación de Gorodischer y Scaglione, 2020). Fuente: elaboración propia.

Esta información se refleja en familias tipográficas que cuentan con diferentes tamaños ópticos; es decir, diferentes adaptaciones de las fuentes base diseñadas para funcionar de forma correcta en cuerpos tipográficos específicos. Es el caso de Warnock Pro, diseñada por Robert Slimbach para Adobe©, donde, además de la versión Regular, funcional para cuerpos de texto continuos, existe la Caption, para cuerpos pequeños como pies de página, con menor contraste y mayor espacio interno y externo en cada letra; la Subtitle, para subtítulos en el cuerpo de texto, y la Display, para titulares o textos en cuerpos de gran formato con cada vez mayor contraste y donde se reduce el espaciado para lograr una mejor cohesión en las palabras.

Figura 7. Muestra de Warnock Pro y tamaños ópticos.

De igual forma existen fuentes variables cuyo eje de modificación es el propio tamaño óptico. Es el caso de Mon Nicolette, diseñada por Cristóbal Henestrosa, donde el extremo menor del eje es una adaptación para cuerpos pequeños y el extremo mayor presenta la versión para tamaños mayores, con una infinidad de ajustes intermedios.

Figura 8. Muestra de Mon Nicolette y tamaños ópticos.

Para diseñar —o seleccionar— tipografía es muy recomendable contar con un objetivo claro y plantear escenarios donde la fuente funcione de forma ideal. Hay algunas diseñadas para contextos específicos y que resuelven problemas particulares y otras intentan funcionar en un amplio espectro de posibilidades, con el objetivo de ser herramientas más atractivas para los posibles usuarios. El caso de estudio presentado aquí se ajusta al primer escenario. Con base en los conceptos planteados por Gorodischer y Scaglione (2020) se establecieron los siguientes criterios.

  • Función: para los textos formados con Latt Sans, implica contener la información breve, en cuerpos tipográficos pequeños de entre cuatro y cinco puntos, impresos con equipos de impresión de inyección de tinta y sobre sustratos plásticos como el vinil para impresión.
  • Altura de x: amplia, con 50% del cuerpo tipográfico.
  • Compresión: baja, pues se buscan espacios internos amplios para evitar emplastamientos de tinta al imprimir.
  • Espaciado: amplio.
  • Contraste: prácticamente nulo.

Gerstner (1964), citado por Unger (2012), propone que “la función está fijada, el alfabeto está inventado y las formas básicas de las letras son inalterables”. A partir de esta premisa, se asume que el umbral de acción del diseño tipográfico es relativamente limitado, pues las letras deben parecer lo que son: una O no debe confundirse con un 0 y una I deberá ser diferenciada de una /. Sin embargo, incluso en ese reducido espectro se han desarrollado infinidad de formas tipográficas a lo largo de la historia, particularmente en los últimos 40 años, a partir de la llegada de la tipografía digital.

Con base en Unger (2012), cuando menciona que “los seres humanos tienen una capacidad increíble de reconocimiento; de completar fragmentos de datos esparcidos por la memoria a la velocidad del rayo”, y debido a la baja capacidad de reproducción de detalles finos del sistema de impresión y los sustratos en cuestión, se tomó la decisión de diseñar una fuente que tuviera los rasgos estrictamente necesarios para que las letras fueran reconocidas, eliminando los detalles ornamentales, y se aplicó una serie de ajustes ópticos con un objetivo en mente: incrementar el rendimiento de las letras en tamaños lo más pequeños posibles.

Como parte de estos ajustes se eliminaron los rasgos en la unión entre los arcos superiores e inferiores en letras como a, d, n, m, r y u. De igual forma se abrieron lo más posible las contraformas de salida en letras como c, e, g y s, mientras que en las diagonales de letras como v, w y y se implementó una pequeña curvatura para incrementar el espacio interno y evitar emplastamientos de tinta durante la impresión. Todos esto aplicado en el diseño de cuatro pesos visuales: Light, Regular, Bold y Black.

Figura 9. Primeras correcciones formales realizadas por Cristóbal Henestrosa sobre los caracteres de control de Latt.
Figura 10. Decisiones de estilo seguidas en el diseño de Latt. Se elimina la parte superior del fuste vertical en letras como algunas minúsculas.
Figura 11. Espécimen tipográfico y versiones de Latt Sans: Light, Regular, Bold y Black.

Después de realizar las pruebas de impresión correspondientes y evaluar la fuente con un pequeño grupo de control, se concluyó que las versiones Regular y Bold tienen un rendimiento favorable en cuerpos tipográficos de cuatro o más puntos, mientras que las variantes ubicadas en los extremos —Light debido a lo delgado de sus trazos, y Black por el espacio reducido en la contraforma— funcionan de forma correcta en tamaños de siete o más puntos.

Figura 12. Primeras pruebas de impresión en diferentes puntajes de la versión regular de la familia Latt.
Figura 13. Fotografía con cuentahilos en diferentes puntajes de Latt.
Figura 14. Esquema de puntajes mínimos recomendados para las diferentes versiones de Latt Sans.

La aplicación de los criterios de estilo encontrados en la literatura, contrastados con las pruebas de impresión realizadas bajo las condiciones específicas para las que fue diseñada Latt Sans y probadas con un pequeño grupo de control, demostraron ser de gran ayuda para incrementar el rendimiento de la familia tipográfica en formatos pequeños sobre condiciones de impresión desfavorables. Es importante señalar que Latt Sans es un proyecto que sigue en desarrollo; los hallazgos encontrados en el diseño de las versiones redondas y en los pesos visuales aquí presentados aportan información valiosa para el diseño de otros pesos visuales de la familia y, en una etapa posterior, sus versiones itálicas. Una vez finalizado el proyecto, se estará en condiciones de entrar en una etapa de distribución y comercialización. Mientras tanto, seguirá siendo aplicado en prototipos de prueba para encontrar áreas de oportunidad que permitan mejorar los signos hasta ahora desarrollados. ¶

Diseñador gráfico y tipográfico y calígrafo profesional independiente. Licenciado en Diseño para la Comunicación Gráfica y maestro en Dirección de Mercadotecnia por la Universidad de Guadalajara. Profesor universitario a nivel licenciatura y posgrado en áreas relacionadas al diseño de identidad gráfica, tipografía, caligrafía y artes gráficas. Jefe del Laboratorio de Tipografía y Diseño Editorial y miembro del Consejo Editorial del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño de la Universidad de Guadalajara. Miembro del Consejo Consultivo de Tipos Latinos México. Coordinador general de la 9ª edición de la Bienal de Tipografía Latinoamericana Tipos Latinos en 2022.

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