Año 13 / edición 50 / mayo 2026 - ISSN: 2395-9894

Clasificación de elementos de diseño arquitectónico basados en el efecto emocional que provocan


El enriquecimiento ambiental se refiere a la intención de aumentar los estímulos que las personas reciben en un espacio con el objetivo de lograr efectos específicos en ellas. Un diseño ambiental exitoso, basado en estándares neurológicamente medidos, es susceptible de provocar cambios significativos en las emociones, la conducta e incluso en el sistema nervioso, lo cual resulta en mejoras en la salud y el bienestar del usuario (Papale et al., 2016).

La relación entre la arquitectura y las emociones ha existido siempre. Estas pueden resultar de la experiencia del usuario en un espacio y variar desde el aburrimiento y la seguridad hasta el silencio, la emoción y el misterio. Cuando las personas son sometidas a un ambiente, sus emociones y sensaciones son afectadas a corto y largo plazo en una exposición prolongada. Los primeros estudios de neuroarquitectura fueron realizados mediante elementos arquitectónicos y características de diseño aplicados a los espacios, entre ellos volumen, orden, proporción, altura, geometría, escala y ancho, los cuales funcionan como estímulos que provocan e influyen en las emociones y sensaciones humanas (Papale et al., 2016).

Con los resultados de las pruebas conducidas se ha demostrado que los usuarios categorizan los ambientes en agradable o desagradable, a partir del impacto subjetivo y objetivo del entorno circundante. En su estudio basado en la psicología ambiental, el psicólogo estadounidense James A. Russell explica que el placer y la emoción son considerados las dos principales dimensiones humanas de reacciones emocionales ante un entorno construido, reflejando los estados afectivos humanos. En 1984, Russell y Barret desarrollaron un modelo de psicología ambiental donde categorizaron las distintas emociones en un plano de x y y, donde el primero es el eje que indica el placer y el segundo, el que indica la emoción.

A partir de esta información, se plantea la clasificación de los elementos de diseño basada en las respuestas y estímulos emocionales que ocasionan en el usuario. Por medio de teorías e investigaciones de distintos autores se desarrolló una herramienta que sirve como guía para la correcta selección de diseño, según la búsqueda de ambiente y estímulos en un proyecto.

Con base en este modelo de estudio se concluyó que los usuarios tienden a preferir espacios placenteros e impactantes, y es en el cuadrante superior derecho [Véase Figura 1] donde se encuentran las emociones que más llaman su atención. Identificar a través de la investigación qué elementos de diseño arquitectónico y de interiores contribuyen a generar esta impresión en el usuario es el punto de partida para aplicar nuestros hallazgos. Resulta esencial determinar los elementos que provocan ciertas percepciones espaciales en el usuario, a fin de aplicarlos en proyectos para la creación de ambientes y sensaciones deseadas, a partir del conocimiento científico de la neuroarquitectura.

Estas herramientas nos permitirán desarrollar una guía más precisa para identificar y localizar las emociones de manera efectiva al evaluar un espacio. El ser humano pasa la mayoría del tiempo en un entorno construido, y esto afecta todos los ámbitos de su vida como usuario —estado de ánimo, productividad, ciclo de sueño y emociones, entre muchos otros—, por lo que es imperativo, en una sociedad con el mayor índice de estrés y ansiedad, generar espacios que alivien y mejoren la calidad y forma de vida modernas.

Existen elementos de diseño que se han estudiado a profundidad en la investigación de la neuroarquitectura, entre ellos el color y la iluminación, en los cuales centraremos el artículo para la realización de una guía de diseño según sus cualidades y lo que provocan en el usuario.

En cuanto al color, es un elemento que juega un papel determinante en la psicología del usuario y en la forma que percibe un espacio, ya que cuenta con cualidades psicológicas que influyen en las emociones. La aplicación correcta de este elemento incide de manera positiva, al estimular y mejorar el estado de ánimo y la experiencia sensorial (Wang et al., 2022).

El uso de los colores influye directamente en cómo se percibe y experimenta un espacio; al genera diferentes reacciones en el usuario, y donde los cálidos son, en general, más estimulantes y excitantes que los fríos. Cada uno posee cualidades particulares y se aplica en función de los objetivos del espacio.

Por ejemplo, los tonos fríos se asocian con emociones calmadas y de baja energía, mientras que los cálidos generan emociones positivas e intensas. El azul se relaciona con la serenidad y el confort; el naranja y el amarillo, con la socialización, debido a su alto nivel de energía, así como con anticipación, alegría y sorpresa. Por su parte, el apetito se relaciona con el amarillo y el naranja, y en general con los tonos cálidos.

Figura 1. Plano cartesiano de color según la emoción que provoca y su intensidad. Muestra los 24 colores del círculo cromático, con matices ubicados en el plano.

Por otro lado, la iluminación es la variable que más se han estudiado en efectos positivos en arquitectura es la iluminación natural. El efecto de la luz natural tiene un gran impacto en el bienestar emocional y cognitivo de los usuarios. El estudio correcto de la iluminación en cualquier proyecto de diseño resulta fundamental para su funcionamiento correcto. Sin embargo, hay diferentes efectos provocados por la iluminación si se aplica de manera intencional. La luz cálida genera una sensación de descanso y calidez, mientras que la amarilla es relacionada por el cerebro con la luz nocturna, al enviar señales de descanso (Wang et al., 2022).

Una exposición adecuada a la luz natural contribuye a generar un ambiente tranquilo. Por el contrario, periodos prolongados bajo la luz artificial, como ocurre en entornos corporativos, se relacionan con el estrés y la ansiedad. De modo que la primera es necesaria para crear sensaciones positivas en un espacio.

La luz fría se relaciona directamente con la productividad y eficiencia de trabajo, ya que se vincula con la luz de mediodía, la cual mantiene nuestro cerebro alerta y atento, y aumenta la concentración; por eso es óptima para espacios corporativos, escolares y hospitalarios (Wang et al., 2022).

La exposición a la luz artificial es un fenómeno creciente en la sociedad moderna y tiene un efecto directo en la salud mental. De manera prolongada, altera la noción del tiempo y altera el ciclo circadiano, responsable de la secreción hormonal, que influye en el estado de ánimo, el rendimiento y el descanso (García-Luna y Dias, 2021).

La correcta aplicación de la iluminación resulta esencial para un diseño acertado, ya que permite potenciar y mejorar la experiencia del usuario según el uso del espacio.

Se propone una categorización de los elementos ligada a las emociones y sensaciones que provocan, apelando a la generación de experiencias sensoriales y memorables a través del espacio, a fin de utilizar esta herramienta en cualquier proyecto según lo que se busque transmitir. El diseño de la herramienta se basa en un plano cartesiano con valores cualitativos en ambos ejes que permiten ubicar los elementos según sus características de forma clara y funcional.

Figura 2. Plano cartesiano de iluminación según la temperatura de luz, que provoca su intensidad. Muestra las diferentes temperaturas de luz ubicadas en el plano según el uso y la sensación en el usuario. Fuente: elaboración propia.

Estas herramientas sirven para identificar los objetivos a lograr dentro de un proyecto. Dependiendo el uso, la atmosfera y las sensaciones que se busquen, es viable comenzar la elección de elementos según las cualidades generadoras de emociones y sensaciones que busquemos y que favorezcan la aplicación del proyecto.

Las emociones son un factor a considerar en el diseño basado en la experiencia sensorial; de igual manera, estas se han plasmado en la herramienta de plano cartesiano desarrollada a lo largo del documento, con la intención de ayudar en la guía para diseño y hacerla aplicable a cada proyecto según su tipología e intención espacial.

En esta investigación se propone una forma de categorizar las emociones sin calificarlas como buenas o malas, ya que cada una transmite un mensaje sobre lo que se experimenta tanto en el plano físico como el emocional, lo cual permite entender mejor nuestras respuestas frente a distintas situaciones.

Conviene apuntar que al construir esta guía solo se tomaron en cuenta las emociones aplicables y las que se pueden vivir en un espacio arquitectónico. La clasificación se organiza en dos ejes: el primero considera el tipo de reacción (si la emoción nos abre, nos cierra o nos mantiene en un estado neutral ante el entorno o la situación); el segundo toma en cuenta la dimensión temporal (emociones relacionadas con experiencias pasadas, otras con la anticipación del futuro y otras más ancladas al presente, para indicar que se vive el momento actual).

Figura 3 Plano cartesiano de emociones según la reacción hacia el usuario, si abre o cierra al entorno, y en el otro eje, del nivel de intensidad de la energía que genera cada emoción.

A lo largo de la investigación se analizaron distintos elementos de diseño que inciden en las emociones de un usuario en un espacio, y si bien queda un largo camino por recorrer y un buen número de teorías en permanente revisión, se llevó a cabo una categorización de aquellos elementos en función de las sensaciones que llegarían a generar, para así ofrecer la herramienta más flexible y que se adapte a los distintos proyectos.

Esta propuesta de guía de diseño pretende ofrecer una referencia a la hora de concretar la creación de espacios más humanizados, tomando en cuenta al usuario durante la generación de emociones y sensaciones. Aunque no pretende ser una fórmula definitiva, sirve como punto de partida para crear ambientes que estimulen positivamente, conscientes de que la percepción y la neurorrespuesta varían en cada caso.

Como conclusión, la clasificación de elementos de diseño basado en la respuesta emocional conforma la base de investigación y catalogación de lo que provoca en el estado emocional, el rendimiento y la manera del usuario de habitar un espacio. La guía de diseño elaborada en plano cartesiano ayuda a tener una claridad de elementos de diseño en cuanto a la respuesta de las personas y a decidir mejor al proyectar y crear la atmósfera en un espacio.

El diseño y la arquitectura crecen en importancia junto con la sociedad moderna, cuyas necesidades pueden satisfacerse a partir de los mismos. El ser humano actual vive para tener experiencias en todos los lugares a los que vamos —tiendas, espectáculos, viajes, restaurantes—. ¿Entonces por qué no lo hemos implementado en nuestra vida cotidiana —hogar, oficinas y lugares de esparcimiento—? Buscar el bienestar en el lugar donde se habita es una necesidad, de modo que el arquitecto moderno debe evolucionar con la misma y buscar el estímulo correcto para el usuario en el espacio que diseñemos. ¶

Papale, P., Chiesi, L., Rampinini, A. C., Pietrini, P., y Ricciardi, E. (2016). When Neuroscience ‘Touches’ Architecture: From Hapticity to a Supramodal Functioning of the Human Brain. Frontiers In Psychology, 7. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2016.00866

García-Luna Romero, A. C., y Dias Silveira, A. (2021). Neuroarquitectura aplicada al proceso de diseño. Revista Internacional de Principios y Prácticas del Diseño, 3(1), 28-46. https://scholar.google.com/scholar?hl=es&as_sdt=0%2C5&q=Neuroarquitectura+aplicada+al+proceso+de+dise%C3%B1o.+Revista+Internacional+de+Principios+y+Pr%C3%A1cticas+del+Dise%C3%B1o%2C+&btnG=#d=gs_qabs&t=1777839314900&u=%23p%3Dx1mYQaP1DYwJ

Wang, S., Sanches de Oliveira, G., Djebbara, Z., y Gramann, K. (2022). The Embodiment of Architectural Experience: A Methodological Perspective on Neuro-Architecture. Frontiers in Human Neuroscience, 16. https://doi.org/10.3389/fnhum.2022.833528

Renata Martínez Carrasco es arquitecta egresada de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México y cuenta con una Maestría en Arquitectura y Diseño Interior por la Universidad Anáhuac Norte. Actualmente colabora en el área de diseño interior en el despacho Artigas Arquitectos. Su práctica se enfoca en la relación entre el espacio y la experiencia emocional del usuario, con especial interés en la neuroarquitectura y en cómo los elementos del diseño interior influyen en la percepción, el comportamiento y el bienestar a través de la creación de atmósferas sensoriales.

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