Año 12 / edición 48 / noviembre 2025 - ISSN: 2395-9894

Pinterest, la excepción cultural en tiempos de redes egocéntricas

25 noviembre, 2025

Facebook era ya un referente consolidado; Instagram empezaba a cobrar mayor fuerza; y Twitter había mostrado de manera contundente su capacidad de generar transformaciones sociales, con ejemplos como la llamada Primavera Árabe[1] (2010–2012), el amerizaje del vuelo US Airways 1549 en el río Hudson en 2009[2] o la difusión de las imágenes de la sonda Phoenix Mars Lander tras su llegada a Marte en 2008[3]. Todo indicaba que el ecosistema digital había dejado de ser un mero espacio de entretenimiento y se convertía en un agente de cambio social, cultural y tecnológico.

En aquel escenario apareció Pinterest[4], plataforma que en un principio resultó desconcertante, pues parecía ajena a la lógica de la inmediatez y del intercambio de opiniones que dominaban otras redes. Su funcionamiento, basado en la recopilación y organización de imágenes, no respondía a lo que comúnmente se entendía como una “red social”. Sin embargo, aquel desconcierto inicial se transformaría en una valoración distinta: Pinterest se revelaba como un recurso de enorme potencial para la práctica creativa y para la cultura visual en general.

La plataforma tiene un carácter democrático, pues no se necesita ser experto para armar tableros.
Ilustración de Sebastián Vigueras © 2025.

Al explorar Pinterest, lo que pareció caótico en un inicio se transformó en un espacio ordenado de colecciones temáticas. El usuario descubrió que la red no se enfocaba en la conversación inmediata, ni en la exposición personal, sino en la acumulación visual. La lógica del “me gusta” o del comentario constante se diluía frente al acto de guardar y organizar imágenes en tableros que funcionaban como archivos personales y, al mismo tiempo, compartidos.

Esa idea de coleccionar tiene un trasfondo cultural profundo. Walter Benjamin (2003) advirtió en su ensayo sobre la reproductibilidad técnica que las imágenes, al ser multiplicadas, pierden su aura original, pero ganan nuevas formas de uso. Pinterest parece confirmar esa intuición: las imágenes circulan sin descanso, resignificadas una y otra vez según el tablero donde terminan. Jean Baudrillard (2013) también lo dijo: coleccionar no es solo acumular objetos, sino ordenarlos de acuerdo con un deseo personal. Cada tablero de Pinterest es, en ese sentido, un autorretrato en clave visual.

Lo que en teoría suena abstracto, en la práctica es muy sencillo: se parece al intercambio de estampas (o cromos) de la infancia. “Yo tengo esta, ¿tú cuál tienes?; te comparto esta; no, mejor dame aquella”. Esa sensación lúdica es parte del encanto de la plataforma. Uno empieza con una imagen y, sin darse cuenta, termina enredado en veinte tableros más, abriendo caminos insospechados.

Con el uso, las personas comprendemos que Pinterest no es una red social más, sino un recurso clave para quienes trabajamos con lo visual. Diseñadores, arquitectos, fotógrafos, cineastas, ilustradores… todos podemos hallar ahí un espacio de archivo e inspiración. Esa transición que comenzó con la curiosidad de un usuario desconcertado, desembocó en la constatación de que Pinterest no solo organiza imágenes, sino que ofrece un modo distinto de observarlas y de darles sentido. En este aspecto, la plataforma contribuye a la formación de la mirada, un componente esencial en toda práctica creativa y pedagógica relacionada con el diseño. Sus tableros se vuelven mapas del proceso creativo, desde la primera chispa de inspiración hasta el resultado final.

Esa dinámica conecta con la idea de que diseñar implica mirar. John Berger (2005) lo expresó en Modos de ver: la forma en que miramos condiciona lo que pensamos. En Pinterest el acto de mirar se vuelve consciente: uno colecciona lo que le atrae, lo organiza y lo reutiliza. El tablero es, al mismo tiempo, archivo y laboratorio.

La plataforma, además, tiene un carácter democrático, pues no se necesita ser experto para armar tableros. Muchas veces, son los usuarios comunes quienes detectan tendencias antes que los profesionales. Esa mezcla entre especialistas y aficionados genera un ecosistema fértil. Malcolm Gladwell (2000) hablaba de “puntos de inflexión”: pequeños gestos que, multiplicados, producen cambios masivos y, en Pinterest, un simple repin[5] puede ser el inicio de una tendencia global.

Lo interesante de todo esto es que ocurre en un espacio exento de la urgencia de la interacción inmediata. A diferencia de otras redes que arrastran al usuario al vértigo de lo efímero, Pinterest invita a la pausa. No importa si se guarda una imagen hoy y volvemos a ella dentro de meses: seguirá allí, lista para usarse. Esa calma se agradece en un mundo saturado de información y tal vez, por eso, tantos creativos la usan como un pequeño oasis digital.

La cultura visual contemporánea, como señala Nicholas Mirzoeff (2016), se define por la omnipresencia de imágenes en la vida cotidiana. Pinterest encaja perfecto en esa definición: es un espacio donde esas imágenes se reúnen, se ordenan y se ponen en circulación constante. No solo muestra lo que está de moda, sino que ayuda a detectarlo. Basta con explorar un tablero de tipografía o de diseño de interiores para darse cuenta de las tendencias globales.

En el terreno pedagógico, también ofrece ventajas. Los libros impresos son referencias fijas en el tiempo; Pinterest, en cambio, es un flujo vivo que se actualiza a cada momento. Para un estudiante, esa disponibilidad inmediata de ejemplos visuales es un complemento invaluable. Y, concordando con Umberto Eco (1989), parte del aprendizaje ocurre en lo inesperado: no en lo que buscamos, sino en lo que encontramos por casualidad. Esa posibilidad de descubrimiento es una de las mayores virtudes de la plataforma.

Mirado en conjunto, Pinterest es archivo, referencia y espacio de diálogo silencioso entre creadores. No se necesita hablar mucho: basta con compartir una imagen para establecer un vínculo. Esa comunicación visual atraviesa idiomas y contextos, y conecta a comunidades enteras con intereses comunes.

El análisis cultural refuerza esta perspectiva. Pinterest desplaza el centro de la interacción digital hacia los objetos culturales, fomentando una lógica más cercana a la contemplación y al archivo, que a la inmediatez y la exposición personal. Esa particularidad no solo la distingue de otras redes sociales, sino que la convierte en un espacio donde confluyen prácticas de consumo, creación y enseñanza de manera simultánea.

Por ello, en el ámbito académico y profesional, resulta pertinente reconocer a Pinterest como una herramienta estratégica. Su utilidad no solo debe limitarse a la búsqueda ocasional de referencias, sino que también debe integrarse de forma consciente en los procesos de investigación visual, de desarrollo de proyectos y de enseñanza en disciplinas creativas. En un mundo saturado de imágenes, contar con un espacio que permita organizarlas, reinterpretarlas y proyectarlas hacia nuevas creaciones constituye una ventaja indiscutible.

En definitiva, Pinterest ha logrado consolidarse como un puente entre la curiosidad individual y la construcción colectiva de repertorios visuales. La recomendación que emerge de esta experiencia no es una invitación casual al uso de la plataforma, sino una sugerencia profesional: incorporar Pinterest como parte del acervo metodológico de quienes trabajan en la cultura visual. Al hacerlo se aprovecha una herramienta digital eficiente y se participa activamente en la transformación de los modos de ver, coleccionar y crear en la era digital. ¶

Baudrillard, J. (2013). El sistema de los objetos. Siglo XXI. Obra publicada originalmente en 1968.

Benjamin, W. (2003). La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Ítaca. Obra publicada originalmente en 1936.

Berger, J. (2005). Modos de ver. Gustavo Gili. Obra publicada originalmente en 1972.

Bishop, C. (2012). Artificial Hells: Participatory Art and the Politics of Spectatorship. Verso.

Eco, U. (1989). Lector in fabula. Lumen.

Gladwell, M. (2000). The tipping point: How little things can make a big difference. Little, Brown and Company.

Howard, P. N., & Hussain, M. M. (2013). Democracy’s Fourth Wave? Digital Media and the Arab Spring. Oxford University Press.

Izadpanah, S. (2021). Evaluating the role of Pinterest in education and the profession of interior architecture. Idil: Journal of Art & Language, 10(87), 1559-1572. https://doi.org/10.7816/idil-10-87-01

Mirzoeff, N. (2016). How to See the World. Pelican Books.

NASA. (2007). Phoenix Mars Lander. NASA. https://science.nasa.gov/mission/mars-phoenix/

Turkle, S. (2011). Alone Together: Why We Expect More from Technology and Less from Each Other. Basic Books.

Villaespesa, E., & Choi, J. (2022). Viking Jewellery on Pinterest: Drifting Digitisations and Shared Curatorial Agency. En Museum Digitisations and Emerging Curatorial Agencies Online (pp. 71-94). Springer.


Licenciatura en Diseño Gráfico. Actualmente labora en UNAM y es profesionista independiente. Más que líneas de investigación, son intereses: Diseño digital, Nuevas tecnologías, Cine, Publicación de artículos especializados e Identidad gráfica

EDICIONES

Autores

ir alinicio

Don't Miss