| Resumen.– Este artículo examina el color desde una perspectiva física, perceptual y de diseño, subrayando la diversidad de visiones cromáticas humanas (acromática, dicromática, tricromática y tetracromática) y la insuficiente inclusión de estas en la enseñanza del diseño. Se enfatiza el impacto del daltonismo y otras discromatopsias en la vida cotidiana y profesional, señalando la falta de estudios e integración pedagógica. El proyecto propuesto busca sensibilizar a docentes de diseño gráfico para incorporar enfoques inclusivos que reconozcan la pluralidad perceptual del color. Palabras clave.– color, daltonismo, inclusión tetracromatismo, visión |
| Abstract.– This article examines color from a physical, perceptual, and design perspective, underscoring the diversity of human chromatic visions (achromatic, dichromatic, trichromatic, and tetrachromatic) and the insufficient inclusion of these in design education. It emphasizes the impact of color blindness (daltonism) and other dyschromatopsias on daily and professional life, pointing out the lack of studies and pedagogical integration. The proposed project seeks to sensitize graphic design educators to incorporate inclusive approaches that recognize the perceptual plurality of color. Keywords.– color, color blindness, inclusion, tetrachromatism, vision |
Translated by Luis Roberto Sánchez Mendoza. Recibido: 3 de abril, 2025. Dictaminado: 22 de octubre, 2025. Publicado: 25 de noviembre, 2025
¿Qué pasaría si los tetracrómatas pudiéramos mostrarle el camino del color a las personas menos afortunadas?
Concetta Antico, artista visual tetracrómata
Físicamente, el color es luz, y la luz en su concepción más popular, refiere únicamente a la parte del espectro electromagnético perceptible por el ojo humano. Sin embargo, el concepto de luz, y por lo tanto de color, puede ampliarse también a las ondas que no nos resultan visibles como infrarrojos, ultravioletas, rayos gama, microondas, entre una larga lista (véase fig. 1).
La composición del flujo lumínico puede entenderse a partir de dos aspectos: su comportamiento como onda y su naturaleza corpuscular, conformada por una corriente de partículas, denominadas fotones. A su vez, la interacción que pueda darse entre la luminosidad y cualquier materia, corresponderá a tres fenómenos: absorción, difracción y reflexión; dependiendo de tal interacción, habrá mayor influencia en la luz emitida o sobre la materia afectada (Gutiérrez, Martin y Ferrer, 2004), y el filtro revelador de tonos será el ojo. Por lo tanto, el color es un atributo que corresponde más a las posibilidades interpretativas de la luminosidad que pasa por el órgano de visión, que a las características intrínsecas del objeto que la refleja.

No existe tal cosa como el color “verdadero” de un objeto, debido a que, en la especie humana, se presentan diferentes tipos de percepción al color según las características de cada ojo. De este modo, mientras una persona puede percibir un objeto con cierta tonalidad, para alguien más tendrá una apariencia totalmente disímil. Hasta el momento, el registro de la mayor cantidad de ondas perceptibles para la visión humana (con respecto al espectro electromagnético), comprende de 300 a 700 nanómetros. A partir de ese punto, decrecerá el rango, lo que depende de las características oculares y se configura en numerosas variedades visuales con respecto a los matices percibidos.
Antonio Frade Gallardo (2016) señala cuatro tipos de percepción cromática en la especie humana: 1) acromáticos (o monocromáticos, capaces de distinguir entre luz y oscuridad); b) dicromáticos (como el daltonismo, que alcanza un rango de hasta de 10,000 colores perceptibles); c) tricrómaticos (característica común en la mayoría de nuestra especie, con capacidad para distinguir 1,000 000 de colores en promedio); y d) tetracrómaticos (con la posibilidad de apreciar decenas de millones de colores sobre la visión tricrómata). Tales variables corresponden a diferencias derivadas de combinaciones genéticas y es comparable a ver el mundo a través de diferentes dispositivos electrónicos, desde los iniciales hasta los más recientes.
El estudio del color y sus teorías han representado una parte fundamental para el desarrollo de habilidades necesarias en la generación de proyectos de diseño. Permiten establecer, por un lado, los parámetros adecuados para su uso y aplicación; por otro, permiten delimitar los efectos que produce el color en diversas áreas y contextos (Parramon, 2009). Por ello, resulta esencial que quienes diseñan comprendan el impacto que generan sus proyectos en cualquier tipo de visión cromática. En relación con tales efectos, el arquitecto e investigador argentino José Luis Caivano (1998) argumenta que el color es una imagen o signo que se reproduce en la mente de un organismo que está equipado para interpretarla, pero nunca de manera unívoca.
La reacción biológica en cualquier percepción cromática también se vincula a una respuesta psicológica, determinada por la asimilación de eventos particulares durante la experiencia de vida. Este proceso, constituye el segundo filtro por el que atraviesa la apreciación cromática y, aunque resulta complejo obtener una medición de efectos cromáticos en cada persona, existen algunas generalidades observables y repetibles; como que, por ejemplo, los matices pueden influir en el estado de ánimo de quien los observa y generar efectos estimulantes, irritantes o relajantes. Algunos colores logran, incluso, modificar la percepción de un espacio u objeto para sentirse más cálido, frío, grande o pesado, así como, algunas combinaciones incompatibles pueden producir irritabilidad en el observador sensible a ellas (Woodson, Tillman y Tillman, 1992).
Proyectos para todas las visiones
Es indispensable que la teoría del color, en que el diseñador fundamenta sus propósitos, tenga en cuenta un profundo conocimiento inclusivo acerca del usuario, dirigido a todo tipo de visiones; pues, debe considerar que la función en el diseño, como labor profesional, va más allá de lograr claridad en la recepción de un mensaje. Ahora bien, un reto legítimo consistirá en insertar o fecundar ideas utilizando las emociones generadas en el correcto manejo de formas, texturas, encuadres, espacios y predominantemente: colores.
El conocimiento y manipulación de teorías del color para el diseño no busca únicamente ornamentar o resaltar, sino, influir, estimular, confundir, entusiasmar, seducir, provocar melancolía, invitar a la reflexión y generar cualquier otro tipo de enganche emocional que un proyecto requiera. Los estudios acerca de los efectos del color se llevan a cabo con el propósito de establecer bases que el diseñador pueda utilizar para persuadir al público hacia determinadas ideas, acciones o actitudes (Prado, 2015).
Sin embargo, la generalidad de tales estudios se enfoca de manera exclusiva en poblaciones con visión tricromática, pues tal percepción ostenta una representación mayoritaria en cualquier grupo. Algunas explicaciones de dicha segregación coinciden en que, con frecuencia, tales investigaciones se ponen en marcha con el fin de generar reacciones masivas. Por lo tanto, la teoría aplicable a por públicos que no se ajusten a dichas características, puede parecer menos atractiva en términos de ganancias económicas; a esto se suma el usual desinterés o invisibilización social hacia los puntos de vista de grupos minoritarios dentro de un contexto de sublimación productiva, continua y creciente.
Poco (o casi nada) se ha investigado acerca del efecto producido por los colores en personas que perciben las gamas fuera de la tricromía. Los estudios de psicología del color, frecuentemente utilizados en universidades para su enseñanza en el diseño, se realizan masivamente y lo común es iniciar con un pre-estudio excluyente de personas que no correspondan a la visión cromática de la mayoría (tricrómata). Los docentes a cargo de temas de color, solemos reproducir patrones, repitiendo subsecuentemente lo que estudios no inclusivos han establecido, dejando fuera a otros tipos de visiones cromáticas.
Si consideramos que la solución de necesidades y deseos específicos es una cualidad que caracteriza al diseño, se puede observar un descuido, que requiere de atención, hacia las personas con diferentes tipos de percepción del color. Si bien, estas se desempeñan como público y consumidor, lo hacen en un contexto ajeno, formulado para surtir efecto emocional solo en personas con condiciones tricrómatas (visión de la mayoría, con 3 tipos de células conos habilitados).
Sondeo
Como apoyo inicial de este estudio, se realizó un sondeo informal en el área metropolitana a 28 profesionistas y estudiantes avanzados de diseño a través de una aplicación digital. El rango de edad predominante fue: de 17 a 25 años en 19 estudiantes de décimo semestre; le continúan 5 diseñadores de 25 a 35 años; y, finalmente, cuatro docentes expertos de 55 o más. A excepción del dato sobre la edad, el cuestionario se formuló sin incluir referencia personal alguna, con el fin de favorecer la honestidad en las respuestas; del mismo modo, la mayor parte del formulario constó de preguntas abiertas.
El formulario tuvo como objetivo, analizar las fuentes bibliográficas o documentales en que los encuestados basan sus decisiones para la selección de color en proyectos profesionales o académicos. Una vez recabada la información, se efectuó un análisis de las fuentes mencionadas para identificar si tales compendios comprenden en sus bases, de manera inclusiva, los diversos tipos de percepción del color en la mayor parte de los temas

Dejando de lado las respuestas más ambiguas, en la revisión de páginas web, libros y aplicaciones de diseño referidas, se observó una constante: si bien, la mayoría de las fuentes reconocen la existencia de otros tipos de visión cromática, los fundamentos de sus investigaciones están enfocadas en las personas con visión tricrómata. Ejemplos de ello son los modelos de color, construcción de armonías, estudios de asociación cromática y efectos emocionales, jerarquías, y combinaciones. Dicho de otro modo, en la práctica laboral y estudios académicos del grupo sondeado, es muy probable que no se contemple a los usuarios con variaciones de percepción del color que no pertenecen a la población predominante.
Esta preferencia no obedece, de cualquier modo, a la calidad de la visión cromática o la cantidad de colores percibidos. De hecho, son excluidas incluso aquellas personas con visión tetracromática que, por sus rasgos genéticos, son más sensibles a colores y longitudes de onda imperceptibles por la mayoría, pues alcanzan un rango de visión de aproximadamente cien millones de colores (Haller, 2021). Una notable diferencia con el millón de colores que descifra la persona promedio
Contrarias al tetracromatismo, encontramos a las discromatopsias, un tipo de visión en el que las personas perciben rangos correspondientes a dos variables de colores primarios; en cuyo, caso se perciben aproximadamente 10,000 matices. Tales características pueden aparecer de manera congénita, así como consecuencia de la exposición a, o consumo de, algunas sustancias (es decir, es adquirida) (Molina Domínguez, 2015).
La discromatopsia más reconocida es el daltonismo; descubierta por John Dalton, quien a su vez fue portador de esta peculiaridad visual. El daltonismo es más frecuente de lo que se reconoce habitualmente, sobre todo en el sexo masculino (1 de cada 12). En múltiples casos, no se tiene siquiera consciencia de portar tal característica, pues un daltónico puede transitar gran parte de su vida y años escolares sin comprender la razón de sus incomodidades ante dinámicas cotidianas diseñadas para personas con visión tricrómata (Mandal, 2016).
La Secretaría de Salud reporta, a través de la página oficial del Gobierno de México, la frecuencia estimada de 1 por cada 10 hombres con algún tipo de daltonismo en México (Secretaría de Salud, 2015); padecimiento al que describe como, “incapacidad para ver ciertos colores”. Si esta definición fuera tomada textualmente, la mayor parte de la población estaría comprendida por esta categoría frente a aquellos tetracrómatas que perciben más colores que la generalidad.
Distintos autores coinciden en el profundo sesgo de información e investigación en cuanto al daltonismo en la actualidad, y en que se requieren estudios que apoyen a incrementar la calidad de vida de alguien con “anopias” o diferencias en la percepción del color (Barry et al. 2017). No sólo para beneficio de las personas con visión daltónica que ejecutan actividades como manejar un transporte de noche (Tagarelli et al, 2004), leer indicaciones, desempeñan ciertos puestos laborales o estudian ciertas carreras (Valera-Mota et al. 2023); sino también, para incluir este tipo de visión dentro de las posibilidades creativas que brindan los proyectos de diseño, en cualquiera de sus variables.
Más escasas son aún, las investigaciones nacionales acerca de condiciones como el daltonismo. Valga como ejemplo, la Universidad Autónoma de Nuevo León que ha realizado frecuentemente estudios para la detección de daltonismo y discromatopsias en diversas ciudades del país (Jiménez et al. 2018). Uno de los estudios más recientes que se llevó a cabo en la zona Metropolitana de la ciudad de México (Valera-Mota et al., 2019) tuvo la finalidad de obtener datos más precisos acerca de frecuencia de personas con visión discrómata en el país, así como de su relación con el género y las dificultades que enfrentan quienes tienen este tipo de percepción, en un entorno en el que no han sido considerados. Se realizaron pruebas pseudoisocromáticas (imágenes con colores de saturación similar) a una población de 1646 individuos de diferentes edades. Los resultados muestran una tendencia prevaleciente en hombres con 5.65%, en contraste con el 0.32% de mujeres con discromatopsias congénitas, a diferencia de las discromatopsias adquiridas, donde los datos se inclinan hacia las mujeres con un 1.71% frente al 1.27% en hombres.
Dependiendo del tipo de daltonismo que se trate, se pueden presentar problemas (de leves a serios) en la calidad de vida de la persona, derivado de la falta de inclusión en el diseño general. En 2023, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrollaron un estudio (Valera-Mota et al. 2023) para observar la influencia derivada del daltonismo en actividades cotidianas, así como, las limitantes o peligros que se puedan presentar en la vida laboral, escolar, etc. de los pacientes con daltonismo diagnosticado. En la siguiente tabla se muestra una síntesis de respuestas acerca de las actividades que pueden causarles más problemas al vivir con algunas de las discromatopsias más comunes (tabla 1)

El 35% de los encuestados (todos ellos protanopes[1]) afirmó tener dificultades en el uso de pantallas y su calibración, con botones para controles, para iluminar y al distinguir cableados de diferente color. El 14% de encuestados del mismo tipo de visión cromática, argumentó haber presentado conflictos en la elección de su carrera por requerirles el uso exacto y detallado de colores en versión tricrómata de manera obligatoria.
En la tabla presentada, es notable la estrecha relación que guardan las respuestas con objetos y entornos diseñados. Es decir, no se observa alguna frase mencionando dificultades con el medio natural, todas refieren a algún dilema con objetos o sistemas de diseño, en los visiblemente fueron excluidos como población objetivo.
Los estudios aquí mostrados, coinciden en la noción de que, resulta elemental ampliar y difundir las investigaciones con respecto al tema, ante la carencia de información sobre el daltonismo y otras diferencias de visión cromática a nivel global y local. A su vez, concuerdan en la importancia de realizar diagnósticos tempranos; esto para poder censar datos que visibilicen con mayor precisión la cantidad de personas con otras percepciones del color y estudiar nuevas estrategias de inclusión en las áreas que les son vetadas.
Para ilustrar las repercusiones que tiene la invisibilización de percepciones como el daltonsimo, basta observar el entorno. Existen múltiples elementos didácticos en el aprendizaje que están fuertemente ligados a la visualización cromática, principalmente en edad preescolar. Dado que los infantes suelen ser más atraídos por el color que la forma (Ortiz, 2011), a lo largo de su vida escolar se encontrarán con herramientas para facilitar el aprendizaje por medio del color, diseñados para personas con visión tricrómata.
Entre otros aspectos, lo anterior puede tener un impacto emocional significativo, dentro del cual, algunos infantes desarrollan un sentimiento de vergüenza ante su incapacidad de entender las didácticas de clase adecuadamente (Sullivan, 2011). Fenómeno que, según el estudio de Barry et al. (2017) “puede ser amplificado a futuro en la vida adulta con una gama de problemas, incluyendo sentimientos de ansiedad, depresión y falta de autoestima debido a dificultades causadas por ser excluidos, en ocasiones sin saber la razón.”
Kat Holmes (2018) argumenta que: for better or worse, the people who design the touchpoints of society determine who can participate and who´s left out. [Para bien o para mal, las personas que diseñan los “puntos de contacto” determinan quién puede participar y quién queda excluido]. Con esta aseveración, queda clara la responsabilidad que recae en la formación de futuros diseñadores hacia nuevas metodologías y factores de conceptualización, cuyos enfoques estén abiertos a contemplar mayorías y minorías en cada proyecto de diseño.
Del análisis anterior se deriva este proyecto de investigación, el cual tiene la intención de difundir, entre aquellos responsables de la formación profesional en el campo del diseño, un conocimiento que permita construir un panorama más inclusivo en la enseñanza de la teoría del color y en proyectos de pregrado, sobre todo a partir de otras visiones cromáticas como el daltonismo. Para ello, inicialmente se llevó a cabo una revisión de programas de estudio enfocados en la enseñanza de la teoría del color, que se imparten en las licenciaturas de diseño en las universidades públicas más reconocidas del área metropolitana: la Universidad Autónoma Metropolitana (unidades Xochimilco y Azcapotzalco), la UNAM, la Escuela de Diseño del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), y la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex). Esta esta destaca por contemplar un semestre para el estudio especializado en el color, esta razón por la que se determinó como adecuada para el apoyo de este estudio.
La UAEMex es la institución pública educativa más importante en el Estado de México[2] y cuenta con licenciaturas en artes y el diseño, tales como: Arte Digital, Artes Visuales, Diseño Gráfico, Diseño Industrial y Arquitectura; las últimas tres, con programas avalados por el Consejo Mexicano para la Acreditación de Programas de Diseño COMAPROD. Para facilitar el manejo de la información, este proyecto de investigación se enfocará en la licenciatura en Diseño Gráfico, la cual cuenta con el plan de estudios que imparte más temas acerca del color. Sin embargo, las aportaciones obtenidas procurarán ser extrapolables hacia otras licenciaturas o instituciones con coincidencias.
El proyecto se denomina “Estrategias de sensibilización para apoyar la inclusión hacia el daltonismo en la enseñanza de la teoría del color en la licenciatura de Diseño Gráfico de la Universidad Autónoma del Estado de México” y pretende apoyar a los docentes en la comprensión de dicha discromatopsia con el fin de fomentar la integración de este tipo de visión cromática en las actividades didácticas.
La investigación para este proyecto cuenta con el apoyo de la UNAM en su División de Posgrado y se desarrolla como parte de la maestría en Docencia para las Artes y el Diseño, con la asesoría del Dr. Jesús Felipe Mejía Rodríguez y recursos de la beca CONAHCYT. Por parte de la UNAM, este estudio se auxilia de las facilidades amablemente otorgadas por el L.D.G. Edgar Carmona Vargas, coordinador de docencia de la carrera en Diseño Gráfico, así como el profesorado a cargo de la asignatura “COLOR”.
Conclusiones
Los estudios aquí mostrados coinciden que resulta elemental ampliar y difundir investigaciones con respecto al tema, ante la carencia de información sobre el daltonismo y otras diferencias de visión cromática de manera global y local. Concuerdan, a su vez, en la importancia de realizar diagnósticos tempranos para poder censar datos que visibilicen con mayor precisión la cantidad de personas con otras de visiones al color, y así, estudiar nuevas estrategias de inclusión en las áreas que les son vetadas.
En gran parte de las metodologías de diseño que se imparten en docencia, existe una tendencia a segmentar (ya sea con el empleo de percentiles) la selección de públicos objetivo, o a la hipervisualización de mayorías como forma de acotar de proyectos. No obstante, incentivar la ampliación de panoramas no tiene por qué estar en contraposición de las metodologías tradicionales. Basta comenzar por expandir la esfera de los perfiles que consideramos al momento de desarrollar proyectos, además de reconocernos como una especie con más diferencias que similitudes agrupables en círculos de exclusión. Ampliar perspectivas desde la docencia puede generar nuevos retos creativos y estilos de pensamiento que impulsen a otras generaciones a entender el diseño desde otros planteamientos. Y así, poder ejercer el diseño como una herramienta más incluyente. ¶
[.925 Artes y Diseño, Año 12, edición 48]
Referencias
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Woodson, W. E., Tillman, B., & Tillman, P. (1992). Human factors design handbook: information and guidelines for the design of systems, facilities, equipment, and products for human use. McGraw Hill.
[1] Es decir, con percepción de ondas de color particularmente entre verdes, azules y derivados.
[2]Fundada en 1828, cuenta con 21 facultades, diez centros universitarios y ocho unidades académicas profesionales, establecidos a lo largo del territorio estatal. En ellos se imparten 84 planes de estudios universitarios (99 de estudios avanzados), los cuales incluyen las licenciaturas pertenecientes a las áreas de las artes y el diseño.


