| Resumen: El texto examina la experiencia estética japonesa a partir de cuatro dimensiones fundamentales: geografía, evolución histórica, tradiciones religiosas (shintō y budismo) y el periodo de aislamiento (sakoku). Analiza la influencia de la introducción del budismo, el animismo sintoísta, la introspección asociada a la temporada de tifones y la mentalidad isleña. Asimismo, articula cinco conceptos estéticos clave: mono no aware, wabi‑sabi, yūgen, iki y kire, y concluye con Cool Japan como manifestación contemporánea, con la relevante aclaración de que Japón se integra a la estética moderna bajo sus propios términos. Palabras clave: Japón, Estética, Arte, Historia, Religión |
| Abstract: The text examines the Japanese aesthetic experience from four fundamental dimensions: geography, historical evolution, religious traditions (Shinto and Buddhism), and the period of isolation (sakoku). It analyzes the influence of the introduction of Buddhism, Shinto animism, the introspection associated with the typhoon season, and the island mentality. It also articulates five key aesthetic concepts: mono no aware, wabi-sabi, yūgen, iki, and kire, and concludes with Cool Japan as a contemporary manifestation, with the important clarification that Japan integrates itself into modern aesthetics on its own terms. Keywords: Japan, Aesthetics, Art, History, Religion |
Translated by Luis Roberto Sánchez Mendoza. Recibido: 29 de abril, 2025. Dictaminado: 20 de junio, 2025. Publicado: 24 de agosto, 2025
Cutberto Enríquez Pineda
“Le debemos más a nuestras ilusiones que a nuestros conocimientos”
Lafcadio Hearn, Vistazos de un Japón desconocido
Introducción
Arjun Appadurai[1] propone que uno de los temas inherentes para la antropología y los estudios sociales del siglo XXI es el estudio de las formas culturales cosmopolitas del mundo de hoy (Appadurai, 2001, p. 63). Entender el fenómeno de la estética y la belleza en Japón debe ser abordado en su contexto histórico, social y cultural.
Adelantándonos un poco, podríamos resumir que son cuatro las características que dan forma a la experiencia estética de la visión japonesa, a saber, su geografía, su historia, sus religiones (especialmente el Shintō y el budismo) y el periodo histórico conocido como Sakoku[2]. Así, podríamos preguntarnos: ¿qué es Japón?

“El tiempo de la ilusión, es el bello momento de la pasión; representa la zona artística en la que el poeta o el escritor romántico debe ser libre para hacer lo mejor que pueda”
Lafcadio Hearn, Vistazos de un Japón desconocido
Japón es un país comprendido de un archipiélago localizado en Asia, ubicado en el océano Pacífico, limitando con Rusia, China, las Coreas y Taiwán. Aunque tiene diversas islas, son cinco las principales: Hokkaido, Honshu, Shikoku, Kyushu y Okinawa (Tanaka, 2011; Toledo, 1991). Sus cuatro estaciones o climas son muy marcados y diferenciados entre ellos, también presenta la existencia de tifones, siendo estos un fenómeno esencial para entender parte de su cultura.
Históricamente, comprende tres periodos principales (antiguo, feudal y moderno). Y es aquí donde elementos como el arte nos sirven de herramienta para comprender el sentido estético japonés (Tanaka, 2011; Toledo, 1991).
En primer lugar, tenemos tres periodos históricos (Jōmon, Yayoi y Kofun) donde el registro es arqueológico y sobre todo artístico (Tanaka, 2011, Toledo, 1991). Con la llegada de la época Yamato (entre el año 552 y 710) aparece el registro escrito y tendríamos acceso a una visión más completa del sentido estético japonés (Sullivan, 1969; Tanaka, 2011; Toledo, 1991). Históricamente, el primer texto con este enfoque en Japón es el Kojiki (o Furukotofumi), escrito en el año 712.
Materialmente, hablamos del uso de bronce y cerámica. En cerámica tenemos estilos de decorados de cuerda, así como decoraciones en los bordes. En el bronce tenemos campanas y espejos. Mientras que en hierro, armas y herramientas agrícolas. Pero hay algo que es esencial en este periodo que nos permite entender la sociedad y cultura japonesa.
En este momento histórico, había comercio y comunicación con Asia continental. Especialmente con Corea y China (Sullivan, 1969; Tanaka, 2011; Toledo, 1991). En este ir y venir de ideas, en el año 552, el budismo llega a Japón, influenciando profunda y definitivamente las percepciones culturales, sociales y artísticas. Sin embargo, la llegada del budismo a Japón no fue fácil, sencilla o, a veces, hasta bien recibida. Son dos las principales corrientes de budismo que llegaron (Theravada y Mahayana), lo cual representa el primer gran problema religioso (Sullivan, 1969; Tanaka, 2011; Toledo, 1991). Varios de los monjes, al ser de origen chino, se les mira con reserva. Puesto que se sospecha de acciones de espionaje o de querer favorecer acciones hacia el gobierno chino.
Sin embargo, más allá de las diversas escuelas o corrientes budistas llegadas y naturalizadas japonesas, es hasta el siglo XII que llegó el budismo chan desde China a Japón, siendo renombrado como Zen (Sullivan 1969; Tanaka, 2011; Toledo, 1991) fundando dos escuelas principales: la Rinzai (en el 1191) y Soto (en el 1227).
Este tipo de budismo gusta y empata muy bien con la floreciente clase guerrera japonesa (bushi)[3], la cual definirá y determinará la historia y cultura de Japón desde el periodo Kamakura (en 1185) hasta el fin del periodo Edo (en 1868).
En este punto reside uno de los pilares culturales y estéticos de Japón: la interacción con la naturaleza y la fe. Japón tiene como religión autóctona el sintoísmo. El sintoísmo tiene como base una función animista y politeísta (Alzola 2013; Carvalho, 2012). Este animismo comprende la realidad (expresada en la naturaleza) como viva en su totalidad. Todo tiene ánima/animus y la relación con ella implica una interrelación constante y dinámica.
Más allá de las naturalezas pacifistas (o no) del budismo, y su acoplamiento en la vida y cultura japonesa. Es el ámbito natural del sintoísmo que permite la práctica paralela inicial y, posteriormente, su asimilación (Miller, 2011; Parkes y Loughnane, 2024; Riviere, 1958, 1963).
En ese sentido, tengo una experiencia personal sobre este tema. En cierta ocasión, hablé con un amigo y colega japonés sobre el tema de la religión japonesa. Le expuse la duda de por qué, cuando los primeros emigrantes japoneses llegaron a México, estos pidieron traer un sacerdote budista y no un sacerdote sintoísta. Él me respondió que la respuesta era muy sencilla: para el sintoísmo todo es sagrado, por ende, cualquier intermediario divino es válido, sea de la religión que sea. Es decir, en la perspectiva animista, la sacralidad está dada per se y no importa el origen o forma del especialista ritual que opere.
Este razonamiento me ha hecho pensar que la afirmación histórica y académica de que el budismo es un agente conformador de cambio y de identidad para el pueblo japonés no es tan unidireccional. Es decir, que probablemente existan aspectos del budismo japonés (teológicos, filosóficos, culturales) que su origen y práctica sean netamente japoneses.
Existe un segundo aspecto que ayuda a articular la estética con cultura japonesa: las temporadas de tifón en Japón (Shirane, 2013). Como comentamos anteriormente, Japón tiene sus cuatro temporadas estacionales muy marcadas y en estas hay un periodo temporal que va de julio a octubre, donde se producen tifones. Estos llegan a ser muy fuertes y peligrosos, haciendo que la población tenga que pasar largo tiempo en resguardo. Este periodo de resguardo ha servido para la familiarización y práctica de la introspección y vida interna.
Finalmente, el hecho de que Japón sea un archipiélago ha desarrollado un fenómeno muy curioso: la perspectiva o pensamiento isleño. Es decir, ha creado una perspectiva de autosuficiencia y autorreferencia. Sin embargo, esta perspectiva no es netamente o, más bien, a causa total de su situación geográfica, sino también por el fenómeno de Sakoku (鎖国, país en cadenas o cierre del país)[4].
El primer intento de abrir e integrarlos al mundo occidental moderno se da en 1853 con las acciones de Estados Unidos y el comodoro Perry[5]. Sin embargo, esto tardó en lograrse hasta después —y a causa— de la Segunda Guerra Mundial. Y es con los resultados de la guerra que el gobierno japonés enfoca sus actividades y políticas a corrientes y propuestas muy diferentes que se verán concretadas en fenómenos como el soft power o el cool japan.
En ese sentido, el estatus del Japón moderno (y posiblemente a lo largo de gran parte de su historia) se podría resumir en cinco conceptos (Miller, 2011; Munroe, 1994; Shuzo y Falero, 2007):
- Mono no aware (物の哀れ). El pathos de las cosas. Este concepto se refiere a la impermanencia. No es lamentar que haya sucedido, sino apreciar que sucedió y a su vez apreciar precisamente la naturaleza de impermanencia en el acto mismo. Ejemplo de ello es la apreciación de las sakuras, el haiku o el mismo texto de Genji no monogarati (源氏の物語)[6].
- Wabi sabi (侘び寂び). Belleza sencilla y austera. Wabi sabi es ser consciente de que la belleza es imperfecta, impermanente e incompleta. Ejemplo de esto está en la cerámica Raku [7](楽) o el ejercicio de Kintsugi (金継ぎ)[8]. Incorpora el concepto de impermanencia, así como los conceptos budistas de Trylaksana[9]y las tres características de la existencia:[10]: Sanboin, (三法印) “impermanencia”; Mujo (無常), “sufrimiento”; Ku (苦), “vacío”.
- Yugen (幽玄). Es la percepción de la belleza por la vía de la experimentación de lo misterioso, profundo e indefinible. Busca una experiencia estética que vaya más allá de lo visible y lo tangible. Es tratar de realzar lo percibible sugiriendo su belleza latente. Este concepto es esencial si se busca entender el teatro Noh [11], el sumi-e[12] o la pintura japonesa tradicional.
- Iki (粋). “Elegancia”. Los especialistas citan su nacimiento hacia el periodo Edo, por lo que este se materializa en la búsqueda de una sofisticación sincera, sobre todo evitando caer en la pedantería. Busca cultivar la urbanidad, el refinamiento discreto mediante la apertura mental. Ejemplo de esto puede apreciarse la estética de Geikos[13] o el Ukyio-e [14].
- Kire (切れ) contracción o raíz de kire-tsuzuki (切れ続き), corte de continuidad. Es un concepto relevante en poesía, arquitectura, ikebana[15] y teatro. Se fundamentó en las propuestas del budismo Zen, sobre todo de la obra del Roshi Hakuin[16], cuyo objetivo es ver dentro de la propia naturaleza, y esto se logra cortando la raíz de la vida. Es decir, separar al objeto de su entorno natural para enfocarlo en uno nuevo, buscando que al hacerlo muestre la totalidad de su magnífica naturaleza, con su perfección e imperfección inherentes. A su vez, esta es una de las características de varias experiencias cinematográficas, desde las obras de Akira Kurosawa[17] hasta propuestas de Studio Ghibli[18].
- Cool Japan. En este sentido, Cool Japan es más que un concepto o fenómeno cultural/social per se. Es una política de Estado que surge en la década de los ochenta del siglo pasado basada en la promoción de la industria cultural japonesa a nivel internacional y fortalecer sus exportaciones. La agrego en este apartado puesto que tiene gran relevancia en la generación del soft power y la influencia artística y cultural de Japón para el mundo desde la década citada hasta hoy día.
También hay que aclarar que hay ejemplos de cómo Japón se integra al mundo y a la estética moderna, pero bajo sus propios términos. En el caso de la estética japonesa, no es un caso donde se adopten corrientes o propuestas extranjeras y simplemente se copien o emulen. Son más bien dos corrientes o herramientas prácticas. Una adaptación y propuesta que es consumida, adaptada y devuelta hacia el extranjero. O una propuesta directamente adaptada a cánones extranjeros, pero de temáticas y espíritu japonés. ¶
“Todo era hermoso. No había nadie con quién compartirlo, nadie a quién contárselo. Simplemente la belleza”
Mieko Kawakami, Heaven
[.925 Artes y Diseño, Año 12, edición 47]
Referencias
Andrés Alzola, S. (2013). Signos de Wabi Sabi, Mono no Aware y Yügen en el Land Art europeo de la década de los setenta. Los paseos de Hamish Fulton y Richard Long como ejemplo paradigmático (Tesis doctoral no publicada, Universitat Politècnica de València). https://doi.org/10.4995/Thesis/10251/31647
Appadurai, A. (2001). La modernidad desbordada. Dimensiones culturales de la globalización. Flacso-FCE.
Carvalho, T. M. (2012). Arte e natureza no budismo japonês: Recursos conceptuais para uma estética do ambiente (Tese de doutoramento, Universidade de Lisboa, Faculdade de Letras). https://repositorio.ulisboa.pt/handle/10451/5725
Davis, B. W. (Ed.). (2019). The Oxford Handbook of Japanese Philosophy. Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780199945726.001.0001
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Kuki, S. y Falero, A. J. (2007). Iki y fūryū: Ensayos de estética y hermenéutica. Institució Alfons el Magnànim – Diputació de València.
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Miller, M. (2011). Japanese aesthetics and philosophy of art. En W. Edelglass y J. L. Garfield (Eds.), The Oxford handbook of world philosophy (pp. 457–472). Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780195328998.003.0028
Miller, M. (s.f.). Teaching Japanese Aesthetics. http://www.aesthetics-online.org/ideas/miller.html
Munroe, A. (1994). Japanese art after 1945: Scream against the sky. Harry N. Abrams.
North Texas Institute for Educators on the Visual Arts. (s.f.). Wabi-Sabi. University of North Texas. http://www.art.unt.edu/ntieva/artcurr/asian/wabisabi.html
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Rodríguez-Miaja, F. E. (2007). La pintura en Asia. Palabra de Clío.
Shirane, H. (2013). Japan and the culture of the four seasons: Nature, literature, and the arts. Columbia University Press.
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Tanaka, M. (2011). Historia mínima de Japón. El Colegio de México.
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[1] Antropólogo indio perteneciente a la corriente y estudios de la modernidad y la globalización.
[2] Sakoku (鎖国). Literalmente “país encadenado”. Época de la historia de Japón caracterizada por la ley aislamiento donde bajo pena de muerto no podían entrar extranjeros ni salir japoneses. Duró de 1639 a 1853.
[3] Bushi (武士) Clase guerrera japonesa. Gobernó de facto Japón del 794 al 1868. Conocida popularmente como samurái, aunque esta es una inexactitud. En la pirámide organizacional del Japón feudal ocuparon rangos jerárquicos solo abajo del emperador. Tiene excepciones como el termino Ronin.
[4] Este es un periodo comprendido entre 1639 y 1853 (Hall,1981; Tanaka 2011; Toledo, 1991).
[5] Comodoro Perry. Nombre popular de Matthew Calbraith Perry (siglo XIX), oficial naval estadounidense. Comandó diversas flotas navales en varios conflictos de Estados Unidos con diversas naciones. Destaca en la guerra Méxicoamericana con la toma del puerto de Frontera en Tabasco y posteriormente en 1853 abrió Japón al comercio exterior con el tratado de Kanagawa.
[6] La historia de Genji. Novela referente en la literatura japonesa. Escrita alrededor del año mil por la dama de palacio Murasaki Shikibu (紫 式部). Habla de la vida y obra del príncipe Genji, su hijo y su nieto. En el transcurso de la novela se puede observar la vida y características de la corte en el periodo Heian.
[7] Cerámica japonesa aparecida en el periodo Momoyama (1572 – 1615) y desarrollada por el alfarero Chōjirō (長次郎) para Sen Rikyū, maestro de la ceremonia del té. Su proceso es un poco complicado, pero según he podido observar, el secreto radica en el manejo de temperaturas y el choque térmico.
[8] Proceso técnico y estético japonés. Surge en el periodo Murimachi (1392 – 1573). Consiste en reparar objetos (generalmente cerámica) pero resaltando las grietas con un compuesto de oro, plata o platino y ciertas resinas.
[9] Tambien conocido como los tres sellos del Dharma, enseñanza fundamental del budismo. Explica la transitoriedad de la realidad mediante el cómo esta es percibida y los fenómenos inherentes a esta a través de las tres características citadas: transitoriedad, insustancialidad y sufrimiento.
[10] O en sánscrito anitya, anatman y duhkha.
[11] Subgénero o especialidad del teatro japonés, nace en el periodo Muromachi. Combina canto, drama, danza y música. Sus canciones y bailes han llegado a permear la cultura popular japonesa.
[12] Conocida popularmente como técnica a la tinta china. Nace en China en la dinastía Tang (618 – 907) y es introducida en Japón en el periodo Muromachi por monjes Zen (Chan). Dependiendo de su lugar de practica (China, Corea o Japón) puede ser técnica a la aguada o a contraste.
[13] Conocidas popularmente como Geishas (en región de Kinki como Geiko y Maiko). Artistas tradicionales japonesas cuya labor es entretener y dar vida en fiestas, reuniones y banquetes. Todo en ella es una experiencia estética, desde el maquillaje, hasta la conversación. En el apartado estético se pueden observar maquillajes con base blanco, así como ciertas características que deben plasmarse de forma rigurosa (como el área sin pintar en su nuca con forma de W o V). Otra característica estética es la vestimenta, el kimono. El diseño varía dependiendo de la estación y evento que se tenga que asistir. Otro aspecto a destacar es el peinado. La forma tradicional es llamado Shimada, pero también existen katsuyama, el kikysagane, el umemodoki, el osafune, el oshiyun, el oshidori no hina y el yakko shimada.
[14] Estampa japonesa producida entre sol siglos XVII y XX en Japón. La temática es variada, yendo desde el paisajismo hasta la publicidad, su técnica fue la xilografía.
[15] También conocido como Kado (華道 ó 花道, “el camino de las flores”) traducido como “flor viviente”. Arte japonés del arreglo floral.
Nace de la costumbre budista de colocar ofrendas de flores en el altar. Es impulsada y dado sus bases por el monje budista Ono-No- Imoko. Se desarrolla en conjunto con la poesía haiku, el teatro Noh y la jardinería. Actualmente existen varias escuelas y/o perspectivas en su ejercicio.
[16] Hakuin Ekaku (白隠 慧鶴) (18 de enero de 1686 a 18 de enero de 1769). Monje zen con el titulo de Roshi (viejo maestro). Revitaliza la escuela Zen Rinzai y consideraba la bodichita (trabajo hacia los demás) como la preocupación final del ejercicio zen.
Basa su enseñanza en la meditación, los koans y la bodichita.
[17] Akira Kurosawa(黒澤 明). Cineasta japonés nacido el 23 de marzo de 1910 y fallecido el 6 de septiembre de 1998. Director de numerosas películas consideradas de culto y de referencia a otros cineastas. Su obra incluye títulos tales como Rashomon, Los siete samuráis o Ran. Recibió diversos premios en su trayectoria.
[18] Estudio de animación japonesa (スタジオジブリ). Fundado el 15 de junio de 1985 por Hayao Miyazaki, Isao Takahata y Toshio Suzuki. Aunque es reconocido por sus producciones cinematográficas, ha colaborado y producido producciones televisivas y de otros aspectos multimedias.

