Año 12 / edición 48 / noviembre 2025 - ISSN: 2395-9894

Aportaciones del arte japonés al arte moderno y contemporáneo mexicano

24 agosto, 2025

En este escrito me centraré en los artistas japoneses que llegaron a México a partir de la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días y cuyo trabajo influyó tanto en la producción artística en el México moderno y contemporáneo como en la enseñanza del arte en México. La mayoría de los artistas que serán citados fueron y son profesores de arte en diversas universidades a lo largo de la República mexicana. La aportación de los artistas japoneses al arte moderno y contemporáneo mexicano traspasó los clichés y se centró en la manera de producción, sensibilización hacia los materiales, el uso de la filosofía japonesa y en algunos casos en la fusión de elementos de ambas culturas.

El periodo contemporáneo de los artistas japoneses en México me forjó de manera directa como artista y gestor cultural de arte japonés desde hace más de 20 años. Algunos de los artistas japoneses cuyo trabajo conforma este escrito fueron maestros y mentores del autor, y otros tantos amigos hasta el día hoy.

Entre 1968 y 1969 el artista Taro Okamoto[2] pintó en la zona de Mixcoac dentro de las bodegas de la tienda departamental Gigante[3], el mural El mito del mañana, por encargo del empresario mexicano Manuel Suárez y Suárez[4], quien, por cierto, también fungió como mecenas de David Alfaro Siqueiros[5] para la creación del Polyforum Cultural Siqueiros[6].

Manuel Suárez y Suárez viajó a Japón al taller de Taro Okamoto y lo invitó a participar en el proyecto del Hotel de México[7] con la creación de una obra mural para el lobby. Por lo tanto, Taro Okamoto realizó viajes intermitentes a la Ciudad de México, ya que se encontraba proyectando la escultura monumental La torre del sol[8] para la exposición internacional de Osaka 70, exposición que tenía por objetivo demostrar que Japón había superado sus problemas económicos de la posguerra y dar vuelta a la página del militarismo japonés encabezado por el emperador Hiroito[9]. Japón tenía que borrar la imagen de país expansionista e imperialista que se había popularizado en todo el mundo, principalmente en los Estados Unidos de América.

El mito del mañana se terminó en 1969 pero nunca se colocó dentro del Hotel de México a causa de diversos cambios en la administración, el mural quedó perdido hasta el 2003. El grupo de artistas que colaboraron en la elaboración del mural estuvo guiado por los artistas Luis Nishisawa[10] y Shinzaburo Takeda[11].

La bomba atómica es el tema principal de El mito del mañana haciendo una clara alusión a los ataques sobre Hiroshima y Nagasaki[12]. En la parte media del mural encontramos un esqueleto en llamas. La decisión de incluir un esqueleto en la composición del mural, y que no se había presentado en ninguna obra anterior de Taro Okamoto, es porque él pensaba era una buena forma de entablar un diálogo con la cultura mexicana. En uno de sus viajes a México, Taro Okamoto pudo observar las festividades del día de muertos, lo cual causo un gran impacto en él por la manera en que la cultura mexicana se relacionaba con la muerte. En Japón el día de muertos se denomina Obon, es una práctica de índole budista que se desarrolla en el mes de agosto y que, si bien hay danzas, festivales y conmemoraciones a los antepasados, no hay una relación directa con los restos de los muertos o sus partes óseas, por ser considerado funesto. Inclusive, debemos anotar que hasta el día de hoy algunos japoneses se sienten incómodos por recibir como regalo una calaverita de azúcar con su nombre escrito.

Alrededor del esqueleto encontramos una serie de entes que bajan a la tierra en conjunto con las ondas radioactivas que acechan a los seres humanos que huyen aterrados, algunos de ellos en llamas. Las ondas radioactivas son representadas con franjas irregulares de diferentes colores características del estilo moderno primitivo de Taro Okamoto.

La energía nuclear es presentada con la perspectiva de ficción; el progreso científico como arma que se volvió hacia el ser humano, un retroceso del valor de la vida humana en la época moderna y principalmente en el panorama de la Guerra Fría. El mito del mañana se presenta como hecho histórico, pero también como advertencia que mira al futuro.

En el 2003 Toshiko Okamoto, viuda y secretaria del artista japonés, encontró el mural en las afueras de la Ciudad de México en una bodega de materiales de construcción. El mural fue llevado a Japón en el 2004 para ser restaurado y colocado en la estación del metro de Shibuya en Tokio, en 2006.

El mito del mañana, acrílico y piroxilina, 5.5 x 30 m, 1968-1969

Si bien, en términos estrictos no hubo una exposición de Taro Okamoto en la Ciudad de México y solamente su círculo cercano de colaboradores supo de la existencia del mural hasta su hallazgo en México y posterior traslado a Japón, su importancia es trascendental y podemos sintetizarla en dos puntos: el primero, muestra el interés por los mecenas de arte de la segunda mitad del siglo XX por desarrollar el panorama internacional del arte moderno mexicano, invitando a artistas japoneses de gran calidad técnica y conceptual a crear obras en México con discursos que involucren a la cultura mexicana, el segundo elemento es su visión a futuro, si bien se centra en los acontecimientos de Hiroshima y Nagasaki de agosto de 1945, es una advertencia del peligro nuclear a nivel internacional.

El mito del mañana es una obra que muestra la fusión de la cultura mexicana y japonesa a través del surrealismo de Taro Okamoto, una visión del arte japonés influenciado por el muralismo y la cultura mexicana centrada en la advertencia del desarrollo nuclear bajo la nube gris de la Guerra.

A finales de la década de los años cincuenta llega a México el escultor japonés Kiyoshi Takahashi[13] atraído por la cultura prehispánica y por el interés que se desarrolló en Japón del trabajo de escultores como Henry Moore[14] que fusionaban aspectos de la escultura prehispánica mexicana en su trabajo.

Instalado en la ciudad de Jalapa, Ver., fue nombrado en 1962 jefe del Departamento de Escultura de la Universidad Veracruzana, a la par de desarrollar proyectos escultóricos en la misma universidad.

Kiyoshi Takahashi, «Sol», concreto armado, 7 x 7 metros.

En la obra de Kiyoshi Takahashi encontramos, por una parte, la tendencia de la escultura japonesa de la posguerra al minimalismo y, por otro lado, la síntesis de la forma sin llegar a la abstracción completa, influencia de Brancusi;[15] aunado a la construcción de la escultura a partir de módulos con tendencia a la verticalidad al estilo de Isamu Noguchi[16]. Todas estas influencias amalgamadas con la escultura y arquitectura prehispánica.

En 1968, México fue anfitrión de los Juegos Olímpicos, lo que conllevó la organización de eventos culturales internacionales denominados “Olimpiada Cultural de México 1968”. Dentro del marco de estos eventos se creó un corredor escultórico monumental de 17 km de extensión, con 19 esculturas realizadas por artistas de diferentes países, el desarrollo de la que fue denominada como La Ruta de la Amistad estuvo a cargo del artista Mathias Goeritz [17] y el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez[18].

Para la estación número cuatro, se invitó a Kiyoshi Takahashi a realizar la escultura Sol, que consta de dos esferas de concreto armado de siete metros de altura segmentadas eliminando dos cuartas partes. Todas las esculturas de La Ruta de la Amistad fueron conceptualizadas para apreciarse dentro de un automóvil a alta velocidad por todo el periférico de la Ciudad de México. La segmentación de las dos esferas de concreto permite al observador que va en automóvil percibir la ilusión óptica del movimiento de las esferas que a su vez es una alusión al movimiento del sol, elemento simbólico que se presenta tanto en la cultura mexicana como en la japonesa.

En las décadas de los sesenta y setenta hubo un desarrollo notable del arte japonés en México con la llegada de valiosos artistas, como Kiyoto Ota[19] y Tadashi Uei[20].

Kiyoto Ota comenzó su carrera en 1978 en el área de su escultura, fue profesor de talla en piedra en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM hasta el 2018. Su trabajo se centra en relación de la escultura moderna con la materialidad y la técnica. En 1997 participó en la exposición colectiva Escultura japonesa en México. Centenario de la migración japonesa en México junto a Tadashi Uei, Masafumi Hosumi, y Ryuichi Yahagi en el Museo Carrillo Gil. Kiyoto Ota fue forjador de una gran cantidad de artistas y escultores en su trayectoria como profesor de más de 40 años y sigue presentando su trabajo en museos y galerías de México. La exposición 3 casas extraordinarias de Kiyoto Ota, presentada en el Museo Universitario del Chopo en 2017, muestra la sensibilidad de materiales en conjunto con un desarrollo técnico excepcional, guiado por elementos característicos de la filosofía japonesa como la naturaleza y el vacío.

Kiyoto Ota, "Casa de agua"
Kioto Ota, «Casa de agua», 2016

El artista Tadashi Uei llegó a mediados de la década de los años setenta a la ciudad de México y fungió como profesor de escultura en plástico en Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, posteriormente regresó a Japón al área de Kioto para ser profesor en la Universidad de Seika. En 1997 y 1998 impartió el seminario Metodología del pensamiento relativo a la creación de obras de arte en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM.

Dicho seminario fue un parteaguas en la enseñanza del arte contemporáneo japonés en México; para quienes tuvieron la fortuna de formar parte de él, una experiencia invaluable. El profesor Tadashi Uei fue en escultor de estilo moderno y contemporáneo formado en la denominada escuela Mono Ha[21], movimiento escultórico que rechazaba radicalmente todo tipo figuración en la escultura para buscar la esencia de la tridimensión a través de la expresión libre del material. Tadashi Uei transmitió su postura sobre la creación de obras de arte creando la trilogía tiempo, espacio y materia.

Dentro de las sesiones del seminario Metodología del pensamiento relativo a la creación de obras de arte, Tadashi Uei revisaba el desarrollo conceptual de cada uno de sus alumnos a partir de ejercicios que el atribuía clase con clase a sus pupilos que tenían que ser desarrollados siguiendo su trilogía. Tadashi Uei llevó los resultados de su seminario al campo de la instalación con sus alumnos en la exposición Cero-México-Japón en 1999, en la Casa del Lago del Bosque de Chapultepec y en la ciudad de Uwa[22] en Japón.

Tadashi Uei fue uno de los artistas contemporáneos japoneses que dejó una huella trascendental en las jóvenes generaciones de artistas mexicanos que tuvieron contacto con él, su visión innovadora del uso de los materiales aunado a la filosofía japonesa ayudó al desarrollo del arte contemporáneo en México. El maestro Tadashi Uei falleció el 25 de julio de 2024.

El camino del arte japonés en México se presenta de una forma cada vez más basta, museos y galerías demuestran su interés por las expresiones artísticas contemporáneas japonesas, y artistas japoneses siguen llegando a México para integrarse a la escena del arte mexicano y al panorama cultural para compartir su visión del arte y a la vez nutrirse de la cultura mexicana. Entre ellos, mencionemos a Shinzaburo Takeda en muralismo, Miho Hagino en fotografía, Maho Maeda en pintura y Ryuichi Yahagi en escultura.

El legado de los artistas japoneses que llegaron a México en la segundad mitad del siglo XX está más presente que nunca; no solo compartieron la cultura y el arte japonés a través de sus exposiciones o en clases como profesores de arte, también mostraron su interés por incluir en su trabajo a la cultura mexicana desde diferentes ámbitos como el arte prehispánico, la tradición que rodea el día de muertos o el catolicismo mexicano.

La puerta sigue abierta y el puente construido, tenemos que seguir aprendiendo de los artistas japoneses que ya se encuentran en México, así como los que hacen proyectos desde Japón y que se presentan en nuestro país, en donde cada gesto presentado y obra exhibida es una posibilidad de encontrar nuestras similitudes a través de la belleza. ¶

Escultura de Kiyoshi Takahashi. (s.f.). Fundación México 68. http://www.mexico68.org/es/esculturas/04.html
Museo Universitario del Chopo. (2024). 3 casas extraordinarias. https://www.chopo.unam.mx/exposiciones/3CasasExtraordinarias.html
Mac Masters, M. (2002, junio 10). Alumnos de Uei Horibata: 04-Chopo, muestra de Xix-im en ese recinto museístico. La Jornada. https://www.jornada.com.mx/2002/06/10/16an2cul.php
Tanaka, K. (2010). El mito del mañana de Taro Okamoto. El tema y su mensaje. Crónicas. El Muralismo, Producto de la Revolución Mexicana, En América, (13). https://www.revistas.unam.mx/index.php/cronicas/article/view/17309


Es doctor en escultura por la Hiroshima City University (2017). Fua acreedor a la beca Monbukagakusho del gobierno de Japón para estudios de posgrado de 2010 a 2017. Recibió la beca de la Fundación Cultural Japón-Corea para una residencia artística en Seúl, Corea, en 2012.
Recibió el apoyo de la Fundación Pollock Krasner de Nueva York de 2018 a 2019.
Ha presentado su obra en diversos museos y galerías de Alemania, México, Japón, Corea, Tailandia, Estados Unidos, El Salvador, Bélgica y Suiza.
Actualmente reside en la ciudad de México.

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