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Revista de la Facultad de Artes y Diseño plantel Taxco

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Pandemia

El Home Office

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Por Jorge Fanuvy Núñez Aguilera.–

Dedicado a Mavy Alhelí
por sus dos primeros años de vida.

Antes de comenzar con la siguiente disección, es importante tomar como antecedente, para el presente ensayo, los párrafos introductorios que se han compartido en un artículo anterior: Un año no pasa en vano. Una reflexión en torno a ‘Classroom’. Tomando esto en cuenta, vamos ahora a compartir, para corresponder a una deuda, y considerando a “Classroom” como una primera entrega y a este ensayo como una segunda (que no una segunda parte, porque se trata de otra pieza no obstante que sucedió en el mismo contexto en el surgió la que fue referida en la primera entrega) que derivó de un contexto, ambiguo y polémico, que se corresponde con este presente pandémico y que se ha vivido entre los años 2020 y 2021 trayendo consigo un cambio rotundo de la cotidianidad y que la humanidad ha padecido a causa del enclaustramiento asumiéndolo como una nueva y necesaria condición de vida.

La reflexión que se comparte parte de esta segunda xilografía, que también se corresponde con ese presente detenido solo que la atención debe estar ahora centrada en aquellas personas que han tenido que llevar la oficina a casa para convertirla en su “Home Office”. Sin duda, sabemos que ha sido un “concepto” relacionado con la vida que cobra un gran protagonismo con fuerte presencia a nivel mundial durante los años 2020 y 2021. Concepto que muchas personas asumimos, y algunas que posiblemente todavía lo siguen asumiendo, y otras tantas que siempre lo han tenido presente. Un tipo de situación que ha sido construida partiendo de la realidad y de la experiencia personal y que, de acuerdo con el contexto, amerita ser estudiada, ahora a la distancia de un año de su ejecución, tratando de compartir algunas reflexiones en relación con lo formal y conceptual. El recorrido contemplará los siguientes apartados: origen, antecedentes, el proceso, resultados, consecuencias y notas.

  1. Origen
Cuento para Mavy / Fotograma de video multimedia 10/05/2020
“Cuento para Mavy” / Fotograma de video multimedia 10/05/2020. Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©

Al igual que sucedió con “Clasroom”, necesitamos remitirnos al pasado con “Cuento para Mavy”, ya que la idea concreta surge también en ese cuaderno de dibujo que en sus páginas guardaría el registro de los días previos al nacimiento de mi hija (mayo de 2020) y que también dio como resultado un cuento que, con dibujos y letras, relata el contexto y los primeros días de la pandemia en México, tras ser declarada la emergencia sanitaria, del Covid-19[1]. El cuaderno también contiene algunos momentos antes de la pandemia ya que el contenido de esa libreta comenzó a realizarse a finales del año 2019, como producto de un ejercicio colectivo que en un principio involucró a los integrantes de un taller de dibujo que en aquel entonces tenía a mi cargo. Uno de los objetivos más importantes se centraba en –además de fomentar un hábito por el dibujo, por la experimentación y la investigación– incentivar a los alumnos a que, de manera cotidiana, realizasen ejercicios abordando temas libres, o que estuvieran relacionados con su entorno y con proyectos personales que involucraran problemáticas a resolver o que estuvieran sujetos a planteamientos relacionados con objetivos y técnicas que se practicaban en las sesiones; se trataba de fomentar la práctica diaria, con la idea de que, de manera metafórica, se pudiera poseer el tiempo para materializarlo en cada página, anotando los días y proponiendo que se diese una comunión libre, dinámica y diversa entre el texto y la imagen.

Una de las páginas de “Cuento para Mavy” pastel graso y acuarela / cuaderno bitácora, tamaño carta. 27/04/2020
Una de las páginas de “Cuento para Mavy” pastel graso y acuarela / cuaderno bitácora, tamaño carta. 27/04/2020. Jorge Fanuvy Núñez Aguilera © 

Así es como “El Home Office” aparece en la sección de la destrucción, de los autorretratos, de lo clasificado como “erizo”, la parte cruda y bizarra, pero que contiene al humor como un refugio que se vuelve necesario ante la realidad aberrante que en su momento parecía pasajera. Cada dibujo tiene su fecha, sin embargo, la organización del cuento no tiene la intención de narrar de manera convencional la secuencia de los días, más bien, la narrativa fue surgiendo de manera aleatoria, de hecho, con ese autorretrato, sin que fuera parte del plan, quedaría el registro, en la fecha de elaboración, del mes previo al nacimiento de nuestra hija Mavy.

  1. Antecedentes

Antes de continuar con la génesis de: “El Home Office”, es pertinente dar a entender que la pieza no solo se presentó como una mera ocurrencia, podría ser, si acaso, un impulso o una necesidad, pero conviene desentrañar y descubrir que, detrás de ese personaje, han existido ciertos antecedentes en mi producción gráfica que resulta inevitable relacionar, tales como:

Algunos de los grabados de la serie: “Dícese de la fauna urbana mexicana”. Xilografías a la plancha perdida 60 cm x 40 cm, 2002-2003
Grabados de la serie: “Dícese de la fauna urbana mexicana”. Xilografías a la plancha perdida 60 cm x 40 cm, 2002-2003. Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©
Grabados de la serie: “Dícese de la fauna urbana mexicana”. Xilografías a la plancha perdida 60 cm x 40 cm, 2002-2003
Grabados de la serie: “Dícese de la fauna urbana mexicana”. Xilografías a la plancha perdida 60 cm x 40 cm, 2002-2003. Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©
Grabados de la serie: “Dícese de la fauna urbana mexicana”. Xilografías a la plancha perdida 60 cm x 40 cm, 2002-2003
Grabados de la serie: “Dícese de la fauna urbana mexicana”. Xilografías a la plancha perdida 60 cm x 40 cm, 2002-2003. Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©

Mis primeros intereses y planteamientos en la gráfica que tienen como cimientos los que están relacionados con la vida en la urbe y con la crítica social. Por ejemplo, la serie: “Dícese de la fauna urbana mexicana, el libro oficio ambulante”, fue realizada durante los años 2002 y 2003 dentro del IX Seminario de libro alternativo en la entonces ENAP, UNAM[2]. El libro hibrido, contiene una serie de 16 xilografías a color, realizadas con la técnica de la plancha perdida y la temática, ligada con el registro e interpretación, de los oficios ambulantes mexicanos. El contenido de la propuesta parte de todo ese ímpetu que prevaleció durante el siglo XIX en la gráfica mexicana en cuanto a la representación del costumbrismo y de lo pintoresco que varios artistas supieron retratar con gran maestría (aunque más bien, la mirada y el estudio es aún antes, en el siglo XVIII con la labor iniciada por Claudio Linatti con su: “Trajes civiles, militares y religiosos de México”[3]). En esa serie se reconoce una gran influencia (que aún permanece) del trabajo realizado por los expresionistas alemanes del grupo Die Brücke[4] y, por supuesto, del trabajo realizado en México de manera especial con las propuestas iniciales que fincaron y dieron fortaleza al Taller de la Gráfica Popular[5].

En realidad, la serie de grabados tenía como fin brindarles un homenaje a ciertos personajes cotidianos, y a algunos otros “en peligro de extinción”, dentro de la urbe. Gran parte de mi producción tiene como elementos clave, y que son para mí de total inspiración: la experiencia o el carácter vivencial que se sostiene del recurso de la caricatura.

El primer elemento tiene mucho que ver, tanto el trabajo como la actitud, con lo que se identifica en el artista Edvard Munch[6], la constante atención a su presente representando episodios de sus propias vivencias, así como con toda la aportación y legado que dejó, en su experimentación y producción gráfica, la Maestra Käthe Kollwitz[7] que de manera única y con gran maestría deja un testimonio de su presente que incluye anécdotas personales de quien fuera considerada como una de las precursoras del expresionismo alemán.

En el caso de mi producción incluso, en determinados momentos, ha sido necesario la inclusión del autorretrato. A partir de las vivencias personales se pretende no solo formar una interpretación personal, autobiográfica, sino mantener la idea de que el espectador se pueda sentir también identificado.

En cuanto a la caricatura, tiene mucho que ver con la influencia (así es que podría considerarse como un homenaje a él) venida de Honoré Daumier[8] a través de su producción. De su gran legado en forma de litografías que sirvieron de ilustración para la prensa, su obra incendiaria y al mismo tiempo de gran humor, sabe ocupar a la caricatura como una herramienta de combate, hay un profundo respeto en la labor que hace el caricaturista, en tanto que: “El caricaturista difiere del pintor en un solo aspecto nomás, pero decisivo; fundamentalmente, no ve, sino que opina sobre lo que mira. No es imparcial; colabora, con su propia intuición y dice lo que piensa de lo que ha visto (…) el arte resulta más humano con caricaturas que sin ellas”[9]. Recordemos que incluso llegaron esas publicaciones a nuestro continente por medio de la prensa ilustrada y que fueron conocidas en México por José Guadalupe Posada y Manuel Manilla (por mencionar solo algunos) personajes que a la vez constituyen, también y sin duda, una gran referencia en una parte de mi producción gráfica.

“Él estudiando”. Xilografía 80 x 60 cm, 2005
“Él estudiando”. Xilografía 80 x 60 cm, 2005. Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©

De cierta manera, ha sido también una constante utilizada la relación que existe, en forma de alegoría, entre imagen y espejo y que se asocia por naturaleza al grabado –la capacidad de elección sobre la posibilidad de ofrecer una lectura partiendo de la dirección de la composición por la cual se tome preferencia. En algún momento me concentré en encontrar la mejor manera de ofrecer la imagen en el impreso, partiendo de variantes de una imagen considerando que pudieran presentarse alternativas distintas basadas en la dirección, ya sea izquierda o derecha, considerando la experimentación y la investigación constante de dos técnicas, por un lado, las posibilidades que ofrece el grabado en relieve y, por el otro, las cualidades linéales, así como lo ofrecido por el amplio discurso de la mancha relacionado con el grabado calcográfico, combinándolos siempre con el recurso del humor a través de la caricatura.

“¿Transporte seguro? I”. Xilografía y aguafuerte, 74 cm x 112 cm, 2011
“¿Transporte seguro? I”. Xilografía y aguafuerte, 74 cm x 112 cm, 2011. Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©
  1. El proceso
Captura de pantalla de publicación en FB personal con fecha de: 28/04/2020
Captura de pantalla de publicación en FB personal con fecha de 28/04/2020. Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©

Regresando al tema, la primera aparición de aquel autorretrato, hecho con acuarelas y pasteles grasos, fue lanzado por medio de mis redes sociales, un día después de su realización, el 28 de abril 2020 –dando una revisión a la publicación y de acuerdo con la fecha que incluye el dibujo (27 de abril 2020), en realidad, en un inicio, ese dibujo fue con dedicatoria especial a todas las personas que se dedican al diseño gráfico, ya que coincide con la fecha en la que se celebra el “Día Internacional del Diseño Gráfico”–, y fue nombrado, desde el principio: Home Office, debido a que, en términos generales y de forma mundial, ya era común el término –el confinamiento ya cumplía su primer mes en nuestro país y para todos comenzaba a ser cotidiana esa condición de vida que, por cierto, desde antes ya resultaba ser común no solo para los diseñadores, sino para todo aquel que ya antes estaba familiarizado con lo que se reconoce como freelance.

Lo que no sabíamos, es que se extendería tanto esta experiencia. Así pues, quedó registrado algo similar, en algunas páginas de mi actual cuaderno de dibujo familiar, un proyecto muy personal, algo así como la continuación de “Cuento para Mavy”, solo que ahora, este cuaderno documenta en sus páginas, el paso del tiempo, desde meses después del nacimiento de nuestra hija. La diferencia de éste, con respecto al anterior, es que, no es un ejercicio diario, sino que solo se consideran algunos días o eventos significativos que ameritan ser registrados, al mismo tiempo que sirve para seguir practicando y experimentado ciertas técnicas de dibujo.

Dibujo dentro del cuaderno familiar (finales de septiembre 2020), bolígrafo. Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©

Así, siguió pasando el tiempo hasta llegar a febrero de 2021, el panorama seguía igual, todos seguíamos en el “día de la marmota”[10] (y hay quienes todavía siguen en el confinamiento), decidí, entonces, que aquel dibujo ya ameritaba por su persistencia, ser llevado a otro discurso. Dada la naturaleza del dibujo, opté por realizar una primera interpretación usando también el pincel, la mancha. Así fue como realicé una versión en metal, con la técnica del azúcar, practicando métodos alternativos que de manera reciente me encontraba experimentando e investigando, como el proceso de grabado electrolítico que últimamente ha atrapado mi atención por los resultados que brinda y que son ideales para trabajar en el hogar, puesto que son métodos con menos riesgos para la salud.

Primer planteamiento con la técnica del azúcar, usando grabado electrolítico sobre lámina negra (febrero 2021)
Primer planteamiento con la técnica del azúcar, usando grabado electrolítico sobre lámina negra (febrero 2021). Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©

Después de obtener la primera mancha (resultado del azúcar), el mismo proceso de experimentación me motivaba a seguir dándole rienda suelta a la manipulación e intervención del dibujo, así comenzaron a agregarse valores tonales a manera de aguatintas con lo que entonces aparecerían nuevos elementos, como las moscas merodeando alrededor de la cabeza. El mismo proceso iba dictando y sugiriendo la descomposición, como si se estuviera pudriendo o desapareciendo… toda esa magia que tiene el grabado, de ser “lo contrario” y que viene de la incertidumbre. Por ejemplo, la aplicación de la laca negra a través de un pincel constituye las luces, así pues, surge una paradoja más de la gráfica, entender en el proceso al negro como un valor de luz que se va transformado y modificando, es decir, todo eso que no se tiene con entera certeza y que surge hasta que se da la impresión.

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Registro de proceso de los 4 diferentes atacados de aguatinta que tuvo la placa de metal
Registro de proceso de los 4 diferentes atacados de aguatinta que tuvo la placa de metal. Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©

Así fue como logré obtener un primer planteamiento, además de una composición distinta al dibujo original, planteamiento que ya quedaba cubierto con este primer resultado, además de significar también una vuelta al tiempo, pero también de ser parte de una producción que cumple dos funciones, un grabado con un fin en sí y como un medio para otro fin… Es decir, desde el momento en el que decidí hacer esta versión en metal, usando el método electrolítico, sabía que su resultado me serviría como un proceso, como base para crear otro grabado.

Plancha de metal (matriz)
Plancha de metal (matriz). Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©
Impreso “home office” c/t de grabado electrolítico (técnica mixta) 33cm x 23 cm, febrero 2021
Impreso “home office” c/t de grabado electrolítico (técnica mixta) 33cm x 23 cm, febrero 2021. Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©

El paso de los días continuaba, seguían apareciendo nuevos dibujos en el cuaderno familiar, a pesar de ser un presente eterno sí hubo modificaciones en el entorno. A esas alturas fue necesario para muchos conseguir otro equipo de cómputo con mayores capacidades para seguir trabajando desde casa. A un año de aquel dibujo del Home Office, mi lugar de trabajo ya no parecía una esquina improvisada de la casa, ya tenía una “personalidad” propia, el lugar de trabajo se fue acondicionando para hacer más ligera la realidad, de manera espontánea comenzaba a relucir la “felicidad Godínez” y el toque kitsch generacional, así se fueron acomodando en el espacio el Halcón Milenario[11] y los Hot Wheels[12] favoritos, por ejemplo.

Dibujo dentro del cuaderno familiar / tinta china (abril 2021)
Dibujo dentro del cuaderno familiar / tinta china (abril 2021). Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©
Dibujo dentro del cuaderno familiar / tinta china (abril 2021)
Dibujo dentro del cuaderno familiar / tinta china (abril 2021). Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©

En esta imagen podemos ver de manera más clara cómo es usado el grabado “como un medio para otro fin” ya que el resultado del grabado electrolítico, nos presenta la lectura de inversión de la imagen original, por consecuencia, serviría este resultado para obtener, en esta segunda versión, ahora sí, una composición con la dirección original que se proponía en el dibujo, solo que esta segunda versión sería tratada con la técnica de la xilografía, y se agregarían las modificaciones que el entorno había experimentado en el tiempo considerado, para ello se utilizó uno de los dibujos del cuaderno familiar donde quedó documentado el entorno y se sometió a una calca en papel vegetal, con el fin de obtener una composición invertida.

Detalle de una placa y el tórculo
Detalle de una placa y el tórculo en el Taller Chaparrancho

Un elemento clave que le dio contundencia a la propuesta final, a esa idea de cartel que tanto buscaba, se dio de manera espontánea, es decir, como parte importante del proceso resultaba ser la cotidianidad y por la forma en que estaba involucrado yo con el tema, de repente todo tuvo relación. De esta manera, la aparición de la casita que enmarca la composición final, estaba acentuada a partir del lema que por todas partes sonaba y sonaba: “Quédate en casa”, ese logo ya lo tenía entre ceja y ceja, sin embargo, el estar con mi hija, me hizo prestar atención a otras cosas, como esos momentos en que ponía en YouTube algunos videos para distraernos, por ejemplo, veíamos videojuegos, y de manera específica tengo mucho agrado por el juego Mappy[13], ¡ese acabado de las tejas debía de ser aplicado a la madera!

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Ícono “home” de Facebook
Fragmento de videojuego: “Mappy”
Fragmento de videojuego: “Mappy”
Detalle de videojuego: “Mappy”
Detalle de videojuego: “Mappy”

Teniendo todos los elementos en la debida disposición, las condiciones se presentaron para que, en abril del 2021, estuviera centrando toda mi atención en este proyecto, a un año de aquel dibujo, el mensaje ya debería tener una mayor dimensión y una mejor contundencia, solo fue necesario seguir viviendo el presente, seguir en el personaje.

La realidad siempre supera a la ficción. Quedó también como experiencia algo verídico que tuvo que ver con las variaciones de voltaje y las condiciones vulnerables que algunos padecemos en nuestros hogares, por el exceso de uso del ordenador, en mi caso, más de una vez se descompuso el CPU y se tuvo que reparar, así mismo, fue necesario reacondicionar la instalación eléctrica casera.

Detalle del regulador de voltaje
Detalle del regulador de voltaje. Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©

Cuando me encontraba en las sesiones de proceso de talla (en lo personal, uno de los procesos que más disfruto en el grabado), fue determinante otra experiencia que confirmaba mi sentir y la percepción del encierro, en relación con la xilografía que estaba trabajando, en una de las salidas que fueron necesarias y que tuve que hacer con mi familia para conseguir la despensa semanal, mientras en compañía de mi hija esperábamos afuera del supermercado, que está ubicado dentro de una plaza comercial en Taxco de Alarcón, algo –y que parecía que en ese momento estaba para mí, en un rincón de esa plaza– llamó mi atención de manera automática, unas escaleras que se me ofrecieron desde una vista surrealista… terminaría con ello por confirmar el sentido de la composición y del cartel, ¡Todo estaba conectado!

Escaleras en la plaza comercial
Escaleras en la plaza comercial (Vista que se ofrece al ascender)
  1. Resultados, consecuencias y notas

Puedo asegurar que la xilografía es, sin duda, mi técnica favorita, la que me ha dado mucho, la que cubre mis necesidades de creación –porque, además, se parte de destruir para construir–, la que me pone en contacto con el material, a través del corte de la navaja, de la acción de tallar y de extraer el material; la inmediatez de la acción, técnica que además exige energía y el uso de todo el cuerpo, no solo el de la mano[14]; que ofrece la sensación de ver cómo el dibujo se convierte en otra cosa. El tocar los relieves se vuelve algo tan cercano al lenguaje escultórico; modelar el espacio; oler la madera; ser responsable y testigo de la transformación del material…, es mágico, es espiritual también, pero, sobre todo, es muy vigente y, a pesar de seguir durante años sobre la misma técnica, el sentido de sorpresa y de incertidumbre persiste, está asociado en la naturaleza del triplay de pino, en las betas de la madera, que es tan noble, y en su textura, que le ofrece mucho al impreso; el juego de gubias se convierten en extensiones de la mano, del cuerpo ¡vamos! el mismo lápiz o la tiza con los que se comienza por proponer los trazos, todo en sí. Esta imagen exigía, al igual que “Classroom”, la contundencia total y única que tiene, por excelencia, el grabado por la absoluta riqueza de lenguaje que posee; por el carácter monocromático de la tinta negra sobre el papel.

Plancha de madera / triplay de pino (matriz) “El home office” 100cm x 65cm
Plancha de madera / triplay de pino (matriz) “El home office” 100cm x 65cm. Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©
Xilografía: “El home office” impresa sobre papel 100% algodón 120 cm x 80 cm
Xilografía: “El home office” impresa sobre papel 100% algodón 120 cm x 80 cm. Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©

Y así es como se presentan ambos resultados, arriba tenemos casi completa la imagen que corresponde a la matriz (triplay de pino) y abajo el resultado final, una impresión que, en este caso, corresponde a una copia de taller (C/T).

Después de este resultado, el tiempo siguió avanzando. Congelando ese mismo presente se logró una versión posterior, fue necesario hacer un final e inmortalizar a este personaje que cada día muere frente al monitor tratando de dar lo mejor y persistiendo a pesar de la adversidad… Así llegó noviembre de 2021, mes con el que se conmemora a nuestros Fieles Difuntos, pero en el que, dada la persistente condición de vida del confinamiento frente al monitor, fue necesario gritarle al mundo “no lloren por mí, yo ya estoy muerto”[15]. Fue así como el grabado se convirtió también en un medio para otro fin.

“El home office” xilografía, medidas de impresión: 100 x 65 cm 2021
“El home office” xilografía, medidas de impresión: 100 x 65 cm 2021. Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©
“No lloren por mí, yo ya estoy muerto” / 2020 2021 El home office xilografía, medidas de impresión: 112 cm x 60 cm 2021
“No lloren por mí, yo ya estoy muerto” / 2020 2021 El home office xilografía, medidas de impresión: 112 cm x 60 cm 2021. Jorge Fanuvy Núñez Aguilera ©

A estas alturas, si el lector ha seguido de manera detenida este escrito, conviene de nuevo retomar solo algunas notas iniciales que provienen de “Classroom”, y que también son aplicadas para esta segunda entrega. Lo que se ha compartido no tiene nada que ver con la imposición de un sistema, un “modo de hacer” o, peor aún, con una receta, el panorama actual de posibilidades en la gráfica es inmenso, todo lo que se está gestando en este campo tiene mucho potencial y está saturado de una diversidad de posturas. Tampoco se pretende revivir la polémica latente y el mito creado, que relaciona de manera rigurosa al dibujo con el grabado, no se trata de imponer dogmas rígidos que tienden a menospreciar otro tipo de posturas, tan válidas dentro de la gráfica contemporánea –en tanto el dibujo poco tiene que ver con los resultados que nos revela el impreso–, en realidad se trata de mostrar cómo estas maneras, en el terreno de la experimentación, investigación y producción son realmente propositivas. En este sentido, todo es válido y útil, contemplando lo espontáneo, la casualidad, el azar, la negación a lo representativo, la abstracción, el uso de plataformas digitales, etc.[16]

La preocupación medular de este ensayo es compartir la disección de una imagen más allá de la utilización de términos extravagantes, en dado caso, y hacer notar lo importante que es conjuntar, en el proceso creativo: la vida con el arte, en este caso, agregando como ingrediente importante el humor y el poder de la caricatura.

“La caricatura como todo trabajo satírico, ha sido siempre un arma ofensiva en todos los sentidos de la palabra: ataca y busca ofender (…) ésta pertenece al género de los excesos y, para asegurar su eficacia, subversiva, y cuando el sujeto lo amerita, debe incluso tornarse despiadada y cruel, violenta, intolerante y grosera. No mata, pero hace escarnio de su presa”[17]

La obra “El home office” exhibida en el Museo Nacional dela Estampa en la Ciudad de México
La obra “El home office” exhibida en el Museo Nacional dela Estampa en la Ciudad de México, 2022

Con relación a las consecuencias que “el Home Office” ha tenido a la distancia de un año de su presencia, se ha reconocido, de manera aceptable, como una modalidad más de empleo en nuestro país. A través de la presencia que esta pieza ha tenido desde diciembre 2021 dentro de la exposición colectiva: “Mano de obra, oficios en la gráfica mexicana del siglo XX y XXI”, presentada en el Museo Nacional de la Estampa de la Ciudad de México[18], la acción queda por completo conectada con los primeros antecedentes ya mencionados en este escrito.

Por mi parte, el trabajo cotidiano de la oficina en casa va quedando en el pasado y, a pesar de lo representado, estoy seguro de que será un tiempo que extrañaré mucho, dos años que atesoro con gran afecto. 

[Publicado el 5 de mayo de 2022]
[.925 Artes y Diseño, Año 9, edición 34]

Referencias:

  • Carrasco Puente, R. (1953). “La caricatura en México”. Imprenta Universitaria. México.
  • Barajas, R. “El Fisgón” (2000). La historia de un país en caricatura. Caricatura mexicana de combate. CONACULTA arte e imagen. México.

[1] La COVID-19 es la enfermedad causada por el nuevo coronavirus conocido como SARS-CoV-2. La OMS tuvo noticia por primera vez de la existencia de este nuevo virus el 31 de diciembre de 2019, al ser informada de un grupo de casos de “neumonía vírica” que se habían declarado en Wuhan, República Popular China.
[2] En el año 2004 fue presentado este resultado por medio del Examen Profesional de Titulación como parte de la producción e investigación realizada dentro del IX Seminario de Libro Alternativo a cargo del Dr. Daniel Manzano Águila (ENAP-UNAM).
[3] Claudio Linatti (Carbonera, 1790 – Tampico, 1830). Pintor y litógrafo italiano, considerado el padre de la litografía mexicana. Creador de la publicación: Trajes Civiles, Militares y Religiosos de México, fechado en 1828 y consta de 49 litografías pintadas a mano.
[4] Die Brücke (El Puente) es la tendencia artística de un grupo de pintores alemanes expresionistas reunidos en Dresde entre 1905 y 1913.
[5] El Taller de Gráfica Popular es un colectivo de grabadores fundado en México en 1937 por los artistas Leopoldo Méndez, Pablo O'Higgins y Luis Arenal Bastar. La meta del colectivo era utilizar al arte para fomentar las causas sociales revolucionarias
[6] Edvard Munch (1863 – 1944), pintor y grabador noruego, precursor del expresionismo alemán de comienzos del siglo XX.
[7] Käthe Kollwitz (1867 – 1945), grabadora, pintora y escultura alemana, una de las figuras más populares del arte alemán
[8] Honoré Daumier (1808 – 1879), Caricaturista, pintor, escultor, dibujante uno de los artistas más importantes y populares del realismo francés.
[9] Carrasco Puente, R. (1953). “La caricatura en México”. Imprenta Universitaria. México. pp. 21, 23.
[10] Groundhog Day. Dir. Harold Ramis, Estados Unidos, 1993. Conocida como: “El día de la marmota”.
[11] El Millennium Falcon o Halcón Milenario es una nave espacial ficticia, perteneciente al universo de la serie de películas Star Wars.
[12] https://play.hotwheels.com/es-mx/index.html
[13] Mappy es un videojuego publicado en 1983 por Namco.
[14] Uno de los principios fundamentales que el Maestro pintor-grabador: Pedro Ascencio Mateos, plantea en sus lecciones al iniciado en la xilografía
[15] “No lloren por mi estoy muerto” es una frase original que proviene del personaje Barney Gómez de los Simpson, capítulo «A star is Burns» de la sexta temporada, conocido también como el de la «bola en la ingle»
[16] Consultar: “Un año no pasa en vano. Una reflexión en torno a Classroom” publicada dentro de: revista925taxco.fad.unam.mx
[17] Barajas, R. “El Fisgón” (2000). La historia de un país en caricatura. Caricatura mexicana de combate. CONACULTA arte e imagen. México, pp. 18 y 19.
[18] Dentro de la exposición “Mano de obra, oficios en la gráfica mexicana del siglo XX y XXI” se presenta, además de la obra mencionada en este texto, otra versión sobre el mismo tema, muy interesante, con la técnica calcográfica mixta (aguafuerte y aguatinta en cobre): “home office”; realizada por Eunice Ortiz Pérez. Notas sobre la exposición: https://www.jornada.com.mx/2022/03/22/cultura/a05n2cul

El papel del diseñador de la información ante la pandemia. Entrevista con Gemma Busquets

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Por Jocelyn Molina Barradas.–

Ante la pandemia de COVID-19 la Organización Panamericana de la Salud señaló que informar a la población sobre los riesgos que puede generar el coronavirus es una estrategia clave para reducir contagios y evitar la propagación del virus[1]. Con ese objetivo distintos medios de comunicación, organizaciones, medios de divulgación de la ciencia, entre otros, han desarrollado diferentes productos de comunicación visual, referentes al diseño de la información, en su mayoría infografías y visualizaciones de datos, para dar a conocer a la población mundial temas referentes al coronavirus, siendo información muy efectiva y de gran importancia. En este espacio presentamos esta entrevista con la diseñadora Gemma Busquets, especialista en diseño de la información, branding y experiencia de usuario. Busquets fue coordinadora de una de las especialidades más destacadas a nivel internacional, el Máster en Infografía y Visualización de Datos del Centro Universitario de Diseño de Barcelona, donde actualmente imparte clases en el Máster en Service Design[2] y también es profesora en el Máster en Data Design[3] en ELISAVA. La especialista nos comparte cómo la infografía y la visualización de datos, han sido productos de comunicación muy poderosos para enfrentar la pandemia de coronavirus.

Gemma Busquets. https://gemmabusquets.com
Gemma Busquets.
https://gemmabusquets.com

Jocelyn Molina: ¿Cómo definirías al diseño de la información?

Gemma Busquets: Es difícil. Porque definir el diseño, de por sí, siempre es difícil. Pero, yo diría que el diseño de información se centra, o pone el foco, en comunicar información compleja. Transforma grandes cantidades de información o datos para que sean accesibles para cualquier persona.

JM: ¿Qué papel consideras ha desempeñado el diseño de la información ante la pandemia de COVID-19?

GB: Yo creo que el diseño de la información se ha hecho totalmente esencial en esta pandemia. Y ha adoptado un papel de divulgación. Se ha usado como herramienta para hacer llegar información a la población.

Incluso podría decir que en los medios de comunicación ha adoptado un papel protagonista. Había un momento en que solamente se hablaba de aplanar la curva de contagios. Una visualización de datos muy sencilla, que nos hacía entender la situación en la que estábamos.

Desde este ejemplo, hasta gráficos que explican cómo ponerte correctamente una mascarilla para evitar contagios. O qué pasa cuando estornudas, o cómo se propaga el virus.

Hay un montón de ejemplos que, lo que han hecho, es que la gente tome consciencia de todo esto. Sin el diseño de la información, sin infografías, visualizaciones, esto no habría sido posible de ninguna manera.

Visualización del medio estadounidense The Washington Post sobre la importancia del distanciamiento social por la pandemia de COVID-19.
Visualización del medio estadounidense The Washington Post sobre la importancia del distanciamiento social por la pandemia de COVID-19.

JM: El periódico The Washington Post[4] realizó una serie de productos visuales sobre la importancia del distanciamiento social[5], una historia que el director del equipo de gráficos, Chiqui Esteban, menciona como una de las piezas más leídas en la historia del diario[6]. En tu opinión ¿qué caracteriza a estos productos visuales, que los ha hecho tan relevantes?

GB: Pues mira, en el caso que comentas de The Washington Post, yo creo que supo acertar en una cosa: es que se publicó justo en el momento que la gente necesitaba esa información. Porque, en ese momento, no había tantos artículos de este tipo.  Yo creo que esto fue súper clave, porque se viralizó, yo perdí la cuenta de las personas que me compartieron ese enlace.

Por otro lado, también, está la veracidad de los datos. Es el Washington Post, y confiamos en que tiene unas fuentes verificadas.

Y por supuesto, su simplicidad. No es solamente un artículo de texto que te explica la propagación del virus. Sino que, además, te lo muestra con imágenes y con pequeñas animaciones que rozan el minimalismo extremo. Porque son solamente puntitos en un fondo blanco, y con esto consiguen explicarte algo muy complejo. Hacen que una información que en realidad es complicada, la pueda entender cualquier persona. Incluso un niño de seis años.

Entonces, para mí, resumiendo, estas fueron las claves: supieron explicar algo complejo de forma sencilla, con fuentes contrastadas y en el momento en que la gente necesitaba esta información.

JM: La infografía ha sido un producto que se ha usado de manera muy positiva para explicar a la población sobre el coronavirus, ¿qué características consideras tiene una infografía que ha hecho que sea un producto visual muy utilizado?

GB: El mundo está lleno de información y a las personas nos es muy difícil procesarla, canalizar todos estos inputs[7] que recibimos. Además, hay otro factor. Y es que los seres humanos somos seres visuales y codificamos nuestro entorno principalmente a partir de estímulos visuales.

Estos dos factores hacen que la infografía tenga tanto éxito. La infografía, al final, utiliza imágenes para representar algo que sería mucho más difícil de entender solamente leyéndolo. Y para mí, en esto reside su éxito, en que utiliza el poder de la comunicación visual.

Proyecto de APP para Ipad “The new herbarium” realizado por Gemma Buquets.
Proyecto de APP para Ipad “The new herbarium” realizado por Gemma Busquets.

JM: En tu experiencia, ¿cómo debe seleccionarse la información en una infografía y su contenido visual?

GB: Esta es una pregunta que es muy difícil. Porque creo que va a depender de cada caso. Depende de con qué estemos trabajando, con qué tipo de información y para qué fin. En la mayoría de los proyectos siempre hay una fase previa que ocurre antes de ponernos a diseñar nada.

Es en esa fase inicial donde hay que analizar la información, y tomar decisiones: qué es lo que tiene que ir y lo que no, y qué tiene que aparecer de forma visual, o en forma de texto, anotaciones, o como contenido adicional, etc.

En la mayoría de los casos, –por lo menos en mi experiencia–, es en esta fase donde trabajo codo con codo con clientes, periodistas, o científicos de datos. Porque la responsabilidad de estas decisiones recae en distintos perfiles.

En definitiva, la responsabilidad de seleccionar los contenidos para una pieza de diseño de información dependerá un poco de cada proyecto y de con quién estés trabajando.

JM: Desde que inició la contingencia sanitaria por el coronavirus se han generado muchos datos, ¿cuál ha sido el reto del diseño para poder representar datos masivos y contenidos gráficos?

GB: Creo que, por un lado, el reto que supone el diseño de información en sí mismo: tener algo complejo, algo que no tiene una naturaleza visual, y transformarlo en una pieza visual. Los datos, los números, son algo abstracto y mediante el diseño de información, los transformamos en imágenes para que sean más accesibles para las personas. Este es el primer reto al que se enfrenta una persona que se dedica al diseño de información.

Por otro lado, también pienso que quien se dedica al diseño de información tiene mucho poder y ya sabemos que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Esto puede sonar un poco así, como palabras mayores. Pero tenemos la capacidad de divulgar y de generar conocimiento. Luego, las personas serán capaces de tomar decisiones informadas con este nuevo conocimiento que acaban de adquirir. En situaciones límite como la pandemia que nos ha tocado vivir, esto es una gran responsabilidad.

Por eso es tan importante tener en cuenta quién es la persona que está del otro lado, quién está recibiendo esta información. Y tenemos que estar a su servicio, y brindarles, en cada momento, la información que necesitan. Un poco como lo que hablábamos de The Washington Post, que supieron estar en el momento adecuado y brindar la información que necesitábamos de una forma sencilla y que todo el mundo entiende.

¡Ah! Te cuento una anécdota: a veces me encuentro trabajando con científicos de datos, y ellos hacen unas gráficas. Cuando yo las veo, a veces pienso “esto no lo va a entender la persona de a pie”. Y tengo una gráfica en la mente, que es muy típica, que es el box plot (método para representar gráficamente una serie de datos numéricos y visualizar medidas claves como la mediana y media), la gráfica que utilizan muchos científicos porque es muy buena, porque es capaz de encapsular mucha información en un gráfico muy sencillo. Pero a una persona que no se dedica a la ciencia le enseñas ese gráfico y no lo entiende.

Entonces, yo creo que es muy importante este papel que hacemos nosotros de decir: ¡vale!, tienes esta información, tú me has hecho esta gráfica, pero yo ahora soy capaz de transformarla en otra cosa, que una persona no especializada pueda entender. La clave es ser lo más accesible posible, explicarlo simple, volviendo al ejemplo de The Washington Post, lo hicieron con puntitos. Podrían haberlo explicado perfectamente con gráficas científicas. Pero lo hicieron con puntitos.

JM: ¿Cómo podemos identificar qué información debe representarse por medio de una visualización de datos?

GB: La visualización de datos se usa cuando queremos visualizar datos estadísticos. Si queremos hacer comparaciones entre dos o más series de datos, buscar patrones o visualizar tendencias a lo largo del tiempo usamos visualizaciones de datos.

Es importante tener conocimiento de las distintas gráficas para decidir cuándo usar una o la otra. Esto dependerá de los datos de los que dispongamos, pero también de lo que necesitemos comunicar. Un analista o científico podrá encontrar información en los datos, pero si estos no se visualizan correctamente, será imposible comunicar estos hallazgos.

Proyecto web y de diseño de usuario “Nike response website” realizado por Gemma Buquets.
Proyecto web y de diseño de usuario “Nike response website” realizado por Gemma Busquets.

JM: Un ejemplo que ha sido referencia en visualización de datos es el mapa Johns Hopkins[8] que recopila datos en tiempo real que ha ayudado a tener información confiable y combatir la desinformación como lo señala el medio Salud con Lupa[9]. ¿En tu opinión cómo ha ayudado este tipo de visualizaciones interactivas en la erradicación de la pandemia?

GB: Pues mira, yo pienso que, como bien dices, ha servido como un overview de la pandemia, una especie de dashboard o cuadro de mando con toda la información a nivel global, centralizada en un mismo sitio y lo más importante, en tiempo real. Es por eso que sirvió como referencia de la que se han nutrido muchos medios de comunicación.

Yo creo que aquí hay un punto, que es muy importante, y es que sale de una fuente muy fiable, una universidad que está dedicada a la investigación. Entonces, por eso se ha convertido en un referente. Porque tú sabes que puedes tomar esos datos que son fiables.

No sé si ha ayudado a la erradicación, pero creo el factor más importante es que disponemos de un feedback constante y en tiempo real, para ver si las medidas que estamos tomando están funcionando. Si vemos que vamos a mejor, entendemos que las medidas que estamos tomando, como la vacunación o el confinamiento, están mejorando la situación.

JM: ¿Consideras que los diseñadores debemos especializarnos para poder trabajar estos productos gráficos del diseño de la información?

GB: Sin ningún tipo de dudas, es necesaria una especialización en diseño de información. Porque es un perfil que realmente falta muchísimo… hay un vacío enorme en las profesiones dedicadas a la comunicación de esos datos. Se habla de los periodistas de datos, científicos de datos, analistas de datos, pero ¿dónde están los diseñadores de información? Me da la sensación de que hay mucho por hacer y que mucha más gente debería formarse en esta especialidad, podría sonar muy exagerado, pero es así, hacen falta.

Yo lo he visto muy claramente cuando he dado clase. Cuando les he seguido la pista a los alumnos, luego de acabar las formaciones de diseño de información, veo que todos tienen trabajo. Y aparte de que tú puedas especializarte en diseño de información, y dedicarte plenamente a esto, también creo que hay otros perfiles, como diseñadores digitales o de motion graphics, o, diseñadores gráficos que, aunque no quieran especializarse, requieren una formación actualizada incorporando conocimientos de diseño de información.

Porque cada vez hay más ofertas de empleo que, aunque sean de diseño gráfico o digital, piden que sepas trabajar con datos, o que sepas hacer infografías. Al final, esto es un reflejo de lo que está pasando en el mundo. Cada vez disponemos de más datos y cualquier persona, los diseñadores, por supuesto, pero, incluso otras profesiones, necesitan tener un mínimo de conocimiento de diseño de información. Porque se está convirtiendo, prácticamente, en una habilidad esencial para muchas profesiones.

JM: ¿Es necesario trabajar de forma multidisciplinaria en la realización de infografías y visualizaciones de datos?

GB: En general, pienso que sí. Y, en especial, en proyectos grandes. En proyectos sencillos puedes llegar a hacer todas las fases. Pero en proyectos grandes, sí creo que es importante trabajar con otros perfiles. Te comentaba antes que yo que trabajo con periodistas o con científicos de datos, o con desarrolladores. Se crean unas sinergias en las que yo aprendo de los científicos y ellos aprenden la parte visual de mí. Salen proyectos mucho más completos cuando hay estas sinergias entre diferentes perfiles.

Mapa de la Universidad de John´s Hopkins sobre los casos de coronavirus en el mundo. https://coronavirus.jhu.edu/map.html
Mapa de la Universidad de John´s Hopkins sobre los casos de coronavirus en el mundo. https://coronavirus.jhu.edu/map.html

JM: ¿Este tipo de productos se utilizarán en versión digital de forma más frecuente o cuál será la tendencia en el futuro?

GB: Sí. Yo creo que cada vez vamos más hacia lo digital. En especial, en la visualización de datos. Porque lo digital te permite hacer cosas que el papel no te permite. En los formatos digitales está el plus de la interactividad, que te permite aplicar filtros, o seleccionar un elemento y deseleccionar los otros. Entonces, puedes tener una gráfica con mucha más información, separada por capas o niveles de interactividad. Aunque no le restaría valor al diseño de información en papel, porque pienso que es muy accesible. Llega a muchas personas de una manera muy fácil.

Y también, por otro lado, dentro de lo digital, está todo el tema de redes sociales. Lo que se está haciendo es tener pequeñas píldoras de información para luego, apuntar a una web o a otro sitio con más cantidad de información. Esto convierte a las redes sociales en la primera puerta de entrada hacia la información más compleja. Es por eso que debemos utilizar piezas sencillas o más impactantes. Especialmente en Instagram, porque si no haces una gráfica muy visual, la gente hace scroll y se lo pasa.

Creo que, los distintos medios tienen cada uno su función. Y creo que todos contribuyen a hacer que la información llegue a más gente cuando lo necesitan.

JM: ¿La pandemia por SARS-CoV-2 ayudó a fortalecer el uso de estos productos de comunicación visual?

GB: Sí. Totalmente. Yo creo que la pandemia fue de alguna manera… no sé cómo explicarlo, como un puñetazo a la cara o como una bajada a la realidad que evidenció la necesidad de mostrar la información de una manera visual para que llegue a todo el mundo.

No es lo mismo escribir un texto o hacer un discurso, que explicar lo mismo mediante infografías y visualizaciones de datos. Porque claramente el formato visual va a llegar a mucha más gente, mucho más rápido, y de una manera mucho más eficiente. Entonces, creo que la pandemia puso en evidencia esta necesidad.

Me da la sensación que a los alumnos que entrevistamos antes de hacer el máster les da mucho respeto el tema de los datos. Lo ven muy complejo y creen que no van a ser capaces de visualizar información compleja. Pero hemos tenido perfiles de todo tipo, desde diseñadores y periodistas hasta biólogos o politólogos que han sido capaces de hacer proyectos fantásticos y muy necesarios. Me gustaría que se dieran cuenta que su papel es esencial y que estos perfiles profesionales hacen mucha falta. Especialmente en situaciones límite como una emergencia sanitaria global. 

[Publicado el 5 de mayo de 2022]
[.925 Artes y Diseño, Año 9, edición 34]

Fuentes de consulta

  • Sitio de Organización Panamericana de la Salud en el que comparten materiales de comunicación referentes a la pandemia de COVID-19 [En línea]. www.paho.org Disponible en: https://www.paho.org/es/covid-19-materiales-comunicacion
  • Sitio del Posgrado en Master en Service Desing de la BAU (Universidad del Centro Universitario en Artes y Diseño de Barcelona) [En Línea]. https://www.baued.es Disponible en: https://www.baued.es/estudios/masters-y-posgrados/master-en-service-design
  • Sitio del Máster en Data Design de la Facultad de Diseño e Ingeniería de Barcelona. [En Línea]. www.elisava.net Disponible en: https://www.elisava.net/es/master-data-design
  • Investigación del medio Washington Post, Por qué brotes como el del coronavirus crecen exponencialmente y cómo ‘aplanar la curva’, de acceso libre para que todos los lectores puedan acceder a este tipo de información relevante sobre el coronavirus. [En línea]. www.washingtonpost.com Disponible en: https://www.washingtonpost.com/graphics/2020/world/corona-simulator-spanish/
  • Portal de profesores, periodistas y estudiantes del Master en Innovación en Periodismo (MIP), referente a temas de periodismo en la industria y el ámbito profesional. [En línea]. mip.umh.es/blog Disponible en: https://mip.umh.es/blog/2020/04/02/las-mejores-visualizaciones-sobre-el-covid-19
  • Sitio especializado sobre el Coronavirus de la universidad John´s Hopkins. Difunden y comparten materiales como; visualizaciones, bases datos, dashboard, entre otros. [En línea]. coronavirus.jhu.edu Disponible en: https://coronavirus.jhu.edu/map.html
  • Sitio oficial del medio peruano Salud con Lupa, dentro de sus investigaciones han elaborado distintos productos periodísticos y especializados sobre la pandemia de COVID-19 [En línea]. saludconlupa.com Disponible en: https://saludconlupa.com/noticias/mapa-interactivo-la-epidemia-de-coronavirus-en-tiempo-real/

[1] https://www.paho.org/es/covid-19-materiales-comunicacion
[2] https://www.baued.es/estudios/masters-y-posgrados/master-en-service-design
[3] https://www.elisava.net/es/master-data-design
[4] https://www.washingtonpost.com/
[5] https://www.washingtonpost.com/graphics/2020/world/corona-simulator-spanish/
[6] https://mip.umh.es/blog/2020/04/02/las-mejores-visualizaciones-sobre-el-covid-19/
[7] Préstamo del inglés input, derivado del verbo to input ‘meter’. La voz se ha utilizado en inglés con valor técnico en el área de la física y la electrónica; recientemente se ha generalizado su uso a partir de la acepción informática.
[8] https://coronavirus.jhu.edu/map.html
[9] https://saludconlupa.com/noticias/mapa-interactivo-la-epidemia-de-coronavirus-en-tiempo-real/

Somos mujeres trabajando

CUT Mesa de conversación

Por Elizabeth Casasola Gómez.–

El momento de volver a saludar a los amigos llegó junto con ARCO[1] en su edición 40 (+1). Se había postergado el regreso por la pandemia y aunque es un asunto casi olvidado por las calles de Madrid, a los nacionales se les solicitaba presentar el Certificado Covid Digital de la UE o el Test negativo Antígenos o PCR y para extranjeros el Código QR Spain Travel Health, así como la mascarilla para ambos casos. Después de dos años de no ver a los amigos, encontrarlos con la mascarilla el primer día fue algo difícil.

Pilar Albarracín. No Apagues Mi Fuego, Déjame Arder. Galería Filomena Suárez. Fotografía de la autora.

Al entrar se encontraba, en primera línea, Santiago Sierra en la Galería Helga de Alvear[2] con la pieza El Pasillo de la Casa del Pueblo, realizada en 2005, pero aquí empezó la motivación de este texto; al lado se encontraba Pilar Albarracín con tres imágenes de gran formato, 187 x 125 cm; de la serie No Apagues Mi Fuego, Déjame Arder, realizada apenas en 2020. Pilar, en alusión a la Semana Santa de Andalucía, con la vestimenta clásica de una mujer para estos ofrecimientos, se encuentra envuelta en llamas sosteniendo un libro de Ricardo de la Cierva, Francisco Franco. Un Siglo de España[3].

Pilar Albarracín. No Apagues Mi Fuego, Déjame Arder. Galería Filomena Suárez. Fotografía de la autora.
Pilar Albarracín. No Apagues Mi Fuego, Déjame Arder. Galería Filomena Suárez.
Fotografía de la autora.

Después de dos años de no ver a los amigos, encontrarlos con la mascarilla el miércoles, primer día de ARCO, fue algo difícil. Aquella mañana a lo lejos pude reconocer a un par de amigos. ¡Qué sorpresa que la Clase Magistral del Máster PhotoEspaña en el Centro de Arte de Alcobendas fuera de Pilar Albarracín! Ahí encontré a mis amigos Javier Riera, el Director del Máster y a Sonia Camino, la Coordinadora. Tanto tiempo sin vernos. Lo mejor fue conocer el trabajo desde las palabras de Pilar. Esa tarde cuando me dijo Javier quién era, no dudé en ir, cuando recordé que era ella a quién había visto esa mañana a la entrada de ARCO. No conocía su trabajo y apenas era mi primer acercamiento.

Pilar Albarracín en Clase Magistral para el Máster PhotoEspaña en el Centro de Arte Alcobendas. Fotografía de la autora.
Pilar Albarracín en Clase Magistral para el Máster PhotoEspaña en el Centro de Arte Alcobendas.
Fotografía de la autora.

Fui a JUSTMAD[4] el jueves en cuanto pude. El lugar casi vacío, pero el mejor momento para encontrar algo con calma. Ahí descubrí la obra de Isabel Merchante con Raccord Notes, cuando quise mirar qué galería era; la sorpresa fue aun mayor, era un booth especial: Emerge Bellas Artes[5], de la Universidad Francisco de Vitoria y de apenas un poco más de 20 años.

Isabel Merchante. Raccord Notes en JUSTMAD. Emerge Bellas Artes de la Universidad Francisco de Vitoria. Fotografía de la autora.
Isabel Merchante. Raccord Notes en JUSTMAD. Emerge Bellas Artes de la Universidad Francisco de Vitoria.
Fotografía de la autora.

El trabajo de Isabel es no solo una maravilla, sino de una madurez increíble y sobre todo abocado a la época. Desde la postfotografía, ella se apropia del libro Comment installe ses interieurs Louis XVI[6] que hace referencia a la decoración de estilo romántico de la época de Luis XVI. Posteriormente ella digitaliza, restaura y agrega sutilmente elementos que quedan fuera de este imaginario. Ya dentro de esta ficción las instala como tomas fijas y errores de continuidad de la película La vie de Louis que Netflix empezaba a rodar en locaciones de Navacerrada y Tres Cantos.

Su labor feminista –y que sin duda es dura– tiene en sus últimos trabajos participativos la suerte de una caricia hacia lo otro, el cuidado y respeto. Visualmente colorido, feliz, lo hace cercano, lo mismo que su crítica al nacionalismo. Como siempre en algún tipo de trabajo, las mujeres más jóvenes se escandalizan sobre lo que se cree se desea ser visto. Aquella noche bebimos frente al centro de arte una caña en compañía de Pilar y regresamos todos hacia Madrid.

El viernes por la mañana en el Matadero, la coleccionista Alejandra Castro Rioseco de MIA Art Collection[7] tenía la mesa de conversación El Precio del Arte; en compañía de Virtus del Hoyo, historiadora del arte especializada en arte contemporáneo; Barbara Long, artista; y Carolina Diaz-Cascón, Directora de Arte de la Feria de Arte Contemporáneo Swab Barcelona[8]. Había trabajado con Alejandra al inicio de la pandemia en una exhibición en el Museo Virtual de MIA Anywhere, era la primera vez que nos encontrábamos. El trabajo de Alejandra ha sido arduo en estos tiempos y digno de admiración. MIA solo se dedica a mostrar el trabajo de mujeres artistas y en colaboración con Arte Informado trabajaron en el proyecto #PorqueNoMeVes para la difusión del trabajo de mujeres artistas junto con la comisaria Natalia Alonso Arduengo.

Mesa de conversación El Precio del Arte con la participación de la coleccionista Alejandra Castro Rioseco de MIA Art Collection junto Virtus del Hoyo, Barbara Long y Carolina Diaz-Cascón en el Matadero. Fotografía de la autora.
Mesa de conversación El Precio del Arte con la participación de la coleccionista Alejandra Castro Rioseco de MIA Art Collection junto Virtus del Hoyo, Barbara Long y Carolina Diaz-Cascón en el Matadero.
Fotografía de la autora.

Antes de cumplir el primer año, el Museo Virtual de MIA Anywhere; había exhibido a 92 artistas de 27 países tan lejanos el uno del otro, Irán, México, Rumania, Turquia, Perú, Indonesia, Ecuador, Angola… Las palabras de Alejandra fueron contundentes aquella mañana “hay otros cocteles más importantes esta mañana que hablar de mujeres artistas”. En el Matadero estaban las personas cercanas, sus amigos en Madrid y quienes habíamos trabajado con ella.

En la edición 2020 de ARCO, apenas había 6 mujeres españolas de cada 100 hombres artistas. Lo mismo que en cualquier otra feria de arte en el mundo. JUSTMAD e HYBRID marcaron la diferencia al exhibir mujeres con 47% y 53% cada una, según Forbes[9], donde también mencionan el increíble trabajo y la apuesta que ha hecho Alejandra Castro Rioseco desde MIA, la coleccionista que apostó por las mujeres según la misma publicación.

Sin embargo, en el dialogo de aquella mañana y como en todo, siempre hay desencuentros y entre quienes nos encontrábamos ahí más tarde comentaríamos sobre las formas y tonos de diálogo no solo como pares, sino como mujeres dentro de la misma situación precaria del arte. La arrogancia no es una forma de acercarse a iniciar un diálogo, y subir el tono de la voz tampoco es la manera de mostrar desacuerdo. Días más tarde en una reunión me daría cuenta de que otros asistentes también notaron ese tono.

Lo que bien compartimos en la mesa de diálogo fue que ya no necesitamos estar dentro de las instituciones o espacios oficiales del arte, no solo porque no exhiben mujeres en la antigua Historia del arte porque eran pocas. Lugares como Museo Virtual de MIA Anywhere y el trabajo que hace Alejandra desde Dubái está teniendo una enorme repercusión, donde las artistas ya no necesitamos la legitimación de aquello que nos había despojado de oportunidades.

Esa misma tarde en compañía de Javier Riera, Sonia Camino y los alumnos de este ciclo del máster fuimos al Open Studio, un recorrido por varios estudios de artistas. Por cerca de cinco horas estuvimos en distintos sitios, Nave Oporto con el querido Nicolás Combarro y su nuevo trabajo.

Estudio de Paula Anta. Dos piezas de la obra Khamekaye. Open Studio 2022. Fotografía de la autora.
Estudio de Paula Anta. Dos piezas de la obra Khamekaye. Open Studio 2022.
Fotografía de la autora.

Dentro del mismo edificio están otros estudios, subimos y conocí la obra Khamekaye de Paula Anta, realizada en Grande-Côte, Senegal con una evidente mirada colonizadora y explotadora del territorio. Insisto que lo monumental, a pesar del éxito, no necesariamente es bueno. Hace apenas unos días en una sesión de laboratorio de la Cátedra Francisco Toledo[10] con Virginia Roy, que ha sido curadora de la Fundación La Caixa[11] y que actualmente es curadora en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo[12] en México; conversábamos no solo sobre la necesidad, también el deber de tomar posición frente a lo que producimos y lo que se cura y que incluso ella como mujer, blanca y europea, catalana se debe tener precaución de qué y desde donde se sitúa en las experiencias del arte. No pude estar más de acuerdo con que ella pueda notar esto y más ahora trabajando en México.

Linarejos Moreno. Art Forms in Mechanism. Herbarios Imaginados. Entre el Arte y la Ciencia en Universidad Complutense de Madrid, 2019. Fotografía de la autora.
Linarejos Moreno. Art Forms in Mechanism. Herbarios Imaginados. Entre el Arte y la Ciencia en Universidad Complutense de Madrid, 2019.
Fotografía de la autora.

Estuvimos también en el nuevo estudio de Fernando Maselli y Pablo Sanz con las piezas que realizaron en Cumbre Vieja, La Palma; hace poco tiempo. Al final habíamos dejado lo mejor, la casa-estudio de Linarejos Moreno. Había conocido su trabajo otra visita también comentada con ella a la que nos había llevado Sonia en la Galería Pilar Serra[13] en noviembre de 2019. El trabajo que se exhibió en enero en Herbarios Imaginados. Entre el Arte y la Ciencia en Universidad Complutense de Madrid, en enero del 2020 que había sido comisariada por Luis Castelo y Toya Legido. Linarejos mostraba un par de piezas de Art Forms in Mechanism. Ambas sin duda, han sido referentes en algunos trabajos míos, lo mismo que Toya Legido.

Fueron las primeras piezas que encontrábamos al entrar a su casa. Descubrí que había hecho pintura y era descomunal aquella pieza. Anduvimos por ahí hasta encontrar On the Geography of Green. Donde no solo cuestiona la manera de escribir la historia, la representación del paisaje, espacio, territorio. Las fotografías y textos presentan autocines abandonados en el sur de los Estados Unidos, donde ella explora el paisaje desde una perspectiva descolonizada e informada por el género. El proyecto fue realizado entre 2014 y 2019 en Texas, Arkansas y Louisiana; los mismos años que ella vivió en Estados Unidos. Esto es a lo que se refiere Virginia Roy, a tomar posición; qué hacemos, qué decimos y cómo lo hacemos, siempre con la conciencia de quiénes somos y desde dónde lo vemos y producimos.

Linarejos Moreno. On the Geography of Green. Open Studio. Casa-Estudio de Linarejos Moreno. Fotografía de la autora.
Linarejos Moreno. On the Geography of Green. Open Studio. Casa-Estudio de Linarejos Moreno.
Fotografía de la autora.

Aunque ya habíamos llegado casi al cierre de las visitas, Linarejos nos atendió hasta que cubrimos toda duda acerca de su proceso. Si bien permanecí callada casi todo el tiempo fue porque aquello merecía solo ser visto y escuchar lo que ella quisiera compartir. Si hubiera sido por nosotros felizmente nos quedábamos a cenar, pero fuimos a beber, Javier, Sonia y una de sus alumnas de nombre Keyko que venía de Perú.

Ya en el bar comenté con Javier lo que había descubierto en JUSTMAD, Raccord Notes de Isabel Marchante. Y es que él también da clases en esa universidad y me comentó que fue profesor de ella y que le comentará mi impresión. Hoy que escribo esto me doy cuenta de que, con solo ver la biografía de Isabel en su web, es una persona muy agradecida. Ella comenta quiénes han sido sus profesores y el segundo en esa lista es por supuesto Javier.

No More Photos Please, editado por Gimme Five en HYBRID. Fotografía de la autora.
No More Photos Please, editado por Gimme Five en HYBRID.
Fotografía de la autora.

Pasé por HYBRID ahí estaba Gimme Five[14] ahí también recogería una copia de No Photos Please, un fotolibro colectivo donde participé el año pasado. Para una persona como yo, amante de los libros, Gimme Five es una editorial perfecta ya que todas sus publicaciones cuestan menos de 5 euros y no por ello son carentes en su impresión o diseño. Lo siguiente también fue un libro y también una mexicana en HYBRID, Andrea Romero; con su libro L’Incimpréhensible y que también se presentaba con su proyecto Casa Roga en una de las habitaciones del Petite Palace Santa Barbara. 

L’Incimpréhensible de Andrea Romero. Casa Raga. HYBRID. Fotografía de la autora.
L’Incimpréhensible de Andrea Romero. Casa Raga. HYBRID.
Fotografía de la autora.

El domingo volvimos a ARCO, Javier, Sonia y yo. La lección del día volvió sobre el mismo desplante que había ocurrido en la mesa de diálogo del viernes. Nunca eres demasiado importante como para no ser amable con las personas y es que esa misma voz de mal tono apareció y apenas se dignó a detenerse unos segundos para señalarles hacia donde estaba expuesta su pieza y desapareció. Tantas mujeres estamos trabajando desde una posición de respeto y humildad que resulta extraño que otras se comporten así. La actitud de aquella artista dejó qué desear en dos breves ocasiones.

Volvimos a saludar a Linarejos y a otra persona de Alcobendas. La semana había sido agotadora y después de comer y beber algo, Sonia y yo pasamos a hablar de plantitas y huertos, mientras Javier intentaba desentenderse viendo el libro Pensar la imagen[15] que había comprado, o acomodándose en el sillón para dormitar un poco. ARCO y el resto de las ferias terminaron.

Belkis Ayon. La cena. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia. 2022. Fotografía de la autora.
Belkis Ayon. La cena. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia. 2022.
Fotografía de la autora.

Había otras cosas, otras mujeres ocurriendo. Belkis Ayón en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía[16] presentaba la primera retrospectiva en Europa de esta artista cubana que trabaja en sus colografías[17] temas como violencia, desigualdad y crítica al poder. La artista mexicana, y quien también fuera estudiante de la Facultad de Artes y Diseño[18] de la UNAM, Georgina Rodríguez, Gin Ro, en Bilbao presentaba El Otro Lado del Jardín que aborda temas de la colonialidad y la migración, este proyecto es producido con la Beca BilbaoArte[19].

Mujer. Ángel desierto de Sonora. Graciela Iturbide. 1979. A la venta en La Fábrica. Fotografía de la autora.
Mujer. Ángel desierto de Sonora. Graciela Iturbide. 1979. A la venta en La Fábrica.
Fotografía de la autora.

En el muro de la galería de La Fábrica[20], a la venta la pieza Mujer. Ángel desierto de Sonora de Graciela Iturbide[21], una de las piezas más emblemáticas de la fotógrafa, realizada en 1979; entre el resto de artistas españoles a pocos días del inicio de su retrospectiva en la Fundación Cartier[22] en Francia. En Barcelona otras grandes artistas mexicanas, Leonora Carrington[23] y Lourdes Grobet[24] y Kati Horna[25] (que si bien no es mexicana desarrolló su obra en México) aparecían en la exhibición del Centro de Cultura Contemporáne de Barcelona[26] (CCCB), La Máscara Nunca Miente.

Detalle de la exposición La Máscara Nunca Miente en el Centro de Cultura Contemporáne de Barcelona CCCB. Fotografía de la autora.
Detalle de la exposición La Máscara Nunca Miente en el Centro de Cultura Contemporáne de Barcelona CCCB.
Fotografía de la autora.

Si bien, el recorrido de aquellas semanas entre Madrid, Bilbao y Barcelona hizo posible encontrarse con los amigos, también hizo visible el trabajo de tantas mujeres que intervienen en el arte hoy, no solo en España, y no solo de artistas consagradas, sino también de artistas jóvenes, curadoras y directoras de larga o corta trayectoria, coleccionistas, que insisten en la visibilidad y no solo se preocupan por un grupo específico de mujeres. No es suficiente con que estén ahí, ni con que se hagan los eventos, si de estos no se sigue diciendo algo, si estos no son nombrados, si estos no cambian la dirección del arte. Nos hemos obstinado en mostrar que somos mujeres trabajando, lo mucho que nos cuesta ser artistas, ser curadoras, estudiantes, conseguir una beca, producir y encontrar una galería o coleccionista, e incluso para quienes lo hacen como Alejandra Castro Rioseco le recuerdan el riesgo que esto tiene dentro del mundo tradicional.

Cabello/Carceller, Una Película Sin Ninguna Intención, Después de Chantal Akerman en la Galería Elba Benítez. Fotografía de la autora.
Cabello/Carceller, Una Película Sin Ninguna Intención, Después de Chantal Akerman en la Galería Elba Benítez.
Fotografía de la autora.

El final del viaje, lo mismo que la pieza de Cabello/Carceller en la Galería Elba Benítez[27], Una Película Sin Ninguna Intención, Después de Chantal Akerman; una mujer se encuentra en una habitación de un hotel, recorriendo la cortina de una ventana, viendo hacia la ciudad y aunque aquello que se observa no ha sido ofrecido al público, bien parece que lo mismo ha sucedido aquellos días, donde solo los amigos sabemos que reconocemos el trabajo de las demás. 

[Publicado el 5 de mayo de 2022]
[.925 Artes y Diseño, Año 9, edición 34]


[1] ARCOmadrid es la feria de arte contemporáneo más importante de España, se celebró en Madrid del 23 al 27 de febrero de 2022. La feria se vio forzada a hacer una edición especial el año pasado en verano, y posponer su 40 aniversario, celebrado este año bajo el título “40+1”.
[2] http://helgadealvear.com/
[3] Cierva, R. de la. (1972). Francisco Franco, un siglo de España, Volumen 1, Editora Nacional, Madrid.
[4] https://justmad.es/
[5] https://www.ufv.es/emerge-bellas-artes-ufv-se-consolida-como-referente-del-arte-universitario-en-espana/
[6] De Fayet, M. (1963). Comment installer son interieur Louis XVI. Editions Charles Massin. París.
[7] https://miaartcollection.org/
[8] https://swab.es/es/
[9] https://forbes.es/lifestyle/110374/las-coleccionistas-apostaron-por-las-mujeres-artistas-en-2020/
[10] https://fad.unam.mx/nuestra-facultad/catedras/francisco-toledo/
[11] https://fundacionlacaixa.org/es/
[12] https://muac.unam.mx/
[13] http://pilarserra.com/es/
[14] https://gimmefive.wtf/
[15] Alloa, Emmanuel (ed.) Pensar la imagen. Metales Pesados. 2020.
[16] https://www.museoreinasofia.es/
[17] La colografía es un proceso de grabado introducido en 1955 por Glen Alps en el que los materiales se aplican a un sustrato rígido como el cartón o la madera.
[18] https://fad.unam.mx/
[19] https://bilbaoarte.org/convocatorias/convocatoria-becas-bilbaoarte-2021/
[20] https://www.lafabrica.com/
[21] María Graciela del Carmen Iturbide Guerra (Ciudad de México, 1942). Fotógrafa mexicana.
[22] Fondation Cartier pour L´Art Contemporain fue creada como una iniciativa de Alan Dominique Perrin, presidente de Cartier Internacional, inaugurada en 1984 en Louy-en-Josas con el propósito de apoyar el arte contemporáneo y permitir el acceso del público al mismo. Fue concebido como un instrumento donde los artistas pueden crear y exhibir sus trabajos. Se ha convertido en un centro con todo tipo de formatos de expresión artística.
[23] Leonora Carrington (Lancashire, 1917 – Ciudad de México, 2011​). Pintora surrealista y escritora mexicana de origen inglés.
[24] Lourdes Grobet Argüelles (Ciudad de México, 1940). Fotógrafa mexicana.
[25] Katalin Deutsch, conocida como Kati Horna (Szilasbalhás, 1912 – Ciudad de México, 2000). Fotógrafa mexicana de origen hungaro.
[26] https://www.cccb.org/es
[27] https://elbabenitez.com/es/

Cuídate de los Idus de marzo

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Por Ma. del Carmen Lourdes López Rodríguez.­–

Los días de marzo que en la antigüedad romana se marcaban como días de buena suerte, a partir del año 44 a.C. con el asesinato de Julio César[1] marcaron un punto de inflexión al ser considerados como una señal negativa[2] en las fiestas a la diosa del Año (Anna Perenna)[3]. En la actualidad no contamos con un vidente capaz de predecir aquello que pasaría en marzo del 2020, en lo que para mí era una fiesta porque cumpliría un año más. Recuerdo que fue un día que pasé en el hospital por un dolor abdominal, que resultó una insuficiencia renal y que un tratamiento regresó a la función normal.

En el posgrado de la FAD se suspendieron las clases y terminamos el semestre realizando evaluaciones a distancia, lo que, de alguna manera, nos permitió ver algo de las dificultades que se presentarían.

Lo inmediato fue la preparación necesaria de los profesores de mi área: las artes visuales, quienes, a diferencia del área de diseño, estábamos casi totalmente apartados de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Así que fue aprovechado el inter-semestre del periodo 2020-2 para capacitarnos en programas, de los que no teníamos la menor idea, y que en algún momento se volverían imprescindibles si queríamos estar comunicados con los alumnos y mantener un estándar de calidad en nuestro ámbito de enseñanza. Moodle[4], Zoom[5], Classroom[6], YouTube[7], etc., fueron los cursos aprendidos de los cuales tuve que seleccionar los que, de manera práctica, permitieran una comunicación eficaz con mis alumnos en la clase de pintura.

Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

En lo personal, eludí lo que más tarde me afectaría al contagiarme de Covid-19[8] en los idus de julio[9]. Creí en ese momento que era algo que podía superar, con síntomas inmediatos –que de alguna manera tuvieron solución– y con lo que se veía en los medios de comunicación me conformé, sin poner atención en todo lo que me afectó y que tendría otras consecuencias. No fui consciente del deterioro paulatino en el que me encontraba hasta que las consecuencias fueron irremediables.

Al inicio del semestre descarté impartir la asignatura optativa a distancia de ‘Técnicas con copal para pintura’ por cuestiones de proceso y de control. De tal manera que implementé lo aprendido con las TIC ante tal necesidad y de acuerdo con los objetivos marcados para cada semestre en el programa de la asignatura ‘Pintura’, para procurar una comunicación fluida con los alumnos.

Se eligieron las herramientas que más se adaptaron para utilizarlas de manera práctica y para cumplir los objetivos contenidos en los programas de las asignaturas de Investigación y de Producción de Pintura I al III. El acopio de información disponible fue el primer objetivo.

Mi espacio personal se adaptó a las necesidades de respuesta a las clases virtuales. Aislarlo del ruido y dotarlo de una conexión a internet más eficiente. El trabajo individual implicó otras circunstancias que marcaron mis limitaciones por un déficit de mis funciones vitales. Ante un inicio del semestre en el posgrado, virtual en su totalidad, simplemente me enfoqué en mantener una relación de mutuo provecho con mis alumnos.

Realizar videos de presentación e información de pintores y análisis de obra y además subirlos a YouTube, sustituyó la primera comunicación en el taller con el fin de establecer una dinámica que no alterara la respuesta que se persigue en el primer día: conocernos mutuamente y la ventaja de recibir al primer ingreso a la maestría, permitió establecer la dinámica seleccionada para tratar de cumplir con los objetivos. Zoom se convirtió en nuestra aula virtual en los horarios de clase, complementado con Classroom, que fue el depositario de toda la información recopilada.

Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

Algo muy importante fue hacerles ver las ventajas que implicaba trabajar en casa, así como el tiempo que habrían perdido en su traslado al posgrado, y que ahora lo podrían aprovechar para terminar su investigación anticipadamente.

No se extraña lo que no se conoce. Esta generación ya tiene tres semestres de manera virtual y no han pisado un aula del posgrado. En lo cotidiano se ha procurado establecer el conocimiento del estado del arte de su área de interés, analizar su proyecto de investigación y, de inmediato, tratar de orientar individualmente la manera más oportuna para conseguir el propósito de conclusión y calidad en ese proyecto, independientemente de si eran mis tutelos o no.

En primer lugar, hubo que elegir y crear contenidos para que los conocimientos fueran un complemento a sus objetivos, y no algo que por rutina tendrían que leer. La meta fue despertar la necesidad de aprender, así que se dieron los pasos para que cada archivo que era subido a Classroom fuera consultado antes, durante o después de la clase y pudieran visualizarlo indistintamente: textos, videos o presentaciones (de las que afortunadamente se cuenta con un acervo sobre la pintura contemporánea, y que, de ser necesario, fueron actualizados debidamente).

En el taller presencial todos los días de clase y de taller procuraba que los alumnos aumentaran su alfabeto visual, viendo y analizando la obra de pintores de todo el mundo y de diferentes épocas, estilos y propuestas.

Suplir esto requirió mi concentración para poder mantener el interés en el transcurso de cada semestre virtual. El desencanto sufrido por los alumnos al no poder estar de manera presencial en la maestría fue algo con lo que se ha tenido que lidiar cotidianamente para evitar la deserción. La información que se canalizaba en cada clase permitió que ello no ocurriera. Detectar y compensar las necesidades individuales se volvió la principal aspiración de mi proceder.

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Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

La tensión y el esfuerzo que implicaron la creación y preparación de las clases agotaba mis reservas y me impidió seguir activa en mis trabajos de taller. A veces ocurría de manera impulsiva, aunque la sesión de Zoom y Classroom daban armonía por una hora en los últimos meses. Dotar a cada uno de la capacidad de análisis visual y conceptual, según la expresión individual sobre su obra, determinó sucesivamente los contenidos del programa.

En esta circunstancia fue una ventaja la escasez de alumnos en el posgrado, pero ello no deja de ser preocupante por el número de los que no ingresan. Todo se ha vuelto un círculo vicioso que daña nuestra viabilidad de existencia como posgrado, el que se encuentren profesores que no tienen alumnos. Eso se refleja en los estándares de evaluación que se requieren para hacerlo eficaz para nuestra Universidad, lo cual es preocupante. Por lo menos a mí me incomoda y hace necesario un análisis profundo de las razones por las que la mayoría de los alumnos de nuestra licenciatura son rechazados para ingresar a la maestría, al detectar una falta de conocimientos en las evaluaciones y que a estas alturas tienen esa consecuencia. Hay que rectificar, ya que postulantes de otras licenciaturas –tanto del interior de la República, como del extranjero– cumplen mejor el perfil de ingreso a nuestro posgrado.

Después de un examen de grado virtual en el que participé, tuve que hacer otra visita al hospital de urgencia ya que tanto el riñón como los pulmones se negaban a seguir trabajando, lo que me llevó a un punto crítico que ya no tendría vuelta. Pero al fin fui afortunada ya que la atención que me dieron permitió que continuara con mis labores dos semanas después.

El acopio de información que fue llenando cotidianamente el Classroom fue eficaz, permitió que el alumno aprovechara y pudiera consultar en cualquier momento los contenidos, la bibliografía, resolver dudas. La interacción establecida por medio del Zoom en cada clase, dio resultados para que su dinámica de trabajo no se interrumpiera y se enfocara en la creación de obra independientemente de su forma de titulación, y así, tuvieran resultados que se evaluaron cada mes, previa fecha acordada con una presentación individual que explicara todo su proceso creativo y en principio registrando desde los bocetos hasta el final de cada pintura realizada en ese periodo, creando una bitácora de trabajo que reflejara su capacidad en la exposición y análisis, dando como resultado que, al finalizar el semestre, ya tuvieran registrado e identificado lo que realizaron durante todo el semestre, con sus respectivas cédulas, lo cual facilitó la evaluación final.

Al principio continué con mi pintura, pero trabajar con óleo se volvió prohibitivo ante mi déficit resultado de otra crisis. Opté por el dibujo de la serie de retrato que venía realizando con papel de algodón y carbón comprimido, eso me permitió tener una gran colección y continuar creando.

De cualquier manera, estoy satisfecha con los resultados obtenidos durante su estancia en el taller virtual, lo que me da la seguridad de que conseguirán su grado al finalizar el cuarto semestre. Con la generación previa, la pandemia afectó toda la cadena de titulación ya establecida en años pasados y se retrasó casi tres semestres. El alumnado tuvo que asumir las consecuencias. Cada circunstancia individual ha sido trastocada y muchos de ellos, al no tener una residencia permanente en la ciudad y al comprobar en el tiempo que no habría cambios, tuvieron que dejar el alquiler de su vivienda en la ciudad y regresar a su lugar de origen. De modo que al seguir la enseñanza vía remota les permitió elegir esa opción.

Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

A estas alturas, el equilibrio de mis funciones fisiológicas se vio alterado y visité de nuevo el hospital, donde finalmente fue detectado todo el deterioro causado por el Covid-19. A consecuencia de ello, mi espacio de trabajo tuvo que ser dotado de ventilación artificial. Hasta cierto punto esta situación se empató con mi estado de salud y me permitió seguir con las clases desde mi espacio frente a la computadora, sin tener que desplazarme al posgrado, situación que en algunas ocasiones habría sido imposible.

Finalmente, así ha terminado el tercer semestre. La reflexión me ha llevado en una montaña rusa sentimental, difícil de superar por momentos. Las afectaciones de familiares y amigos con la pandemia son otro factor que altera el estado anímico general. El apoyo familiar ha sido un ingrediente elemental para superar toda incidencia. Mi circunstancia laboral me hizo programar mi año sabático, que había aplazado un año y no tenía opción de más. Pretender concluir con mis alumnos su cuarto semestre de la maestría fue imposible.

Durante mi año sabático conservaré la tutela de mis alumnos. Considero que la dinámica establecida les permitirá cumplir con los objetivos de conservar sus becas, y concluir su cuarto semestre con su graduación. Cuando regrese en enero de 2023 espero tener salud plena, que todo haya cambiado y que sea nuevo y, en consecuencia, haya prevalecido nuestra resiliencia: Que las circunstancias de la UNAM no se vean alteradas en el resto del año escolar y que los Idus de marzo vuelvan a considerarse días de buena suerte. 

[Publicado el 4 de febrero de 2022]
[.925 Artes y Diseño, Año 9, edición 33]


[1] Gaius Iulius Caesar (100 a. C. – 44 a. C.). Político y militar romano del siglo I a. C.
[2] Los Idus de Marzo (The Ides of March) es una novela histórica escrita por el autor norteamericano Thornton Wilder, publicada en 1948. La obra trata sobre los hechos y personajes involucrados en el asesinato de Julio César, sucedido el 15 de marzo de 44 a.C.
[3] Scullard, Festivals and ceremonies of the Roman Republic, p.90.
[4] Moodle es una herramienta de gestión de aprendizaje, creada por Martin Dougiamas, está basado en las ideas del constructivismo en pedagogía.
[5] Zoom es un programa de videochat. El plan gratuito ofrece un servicio de video chat que permite hasta 100 participantes al mismo tiempo, con una restricción de tiempo de 40 minutos.
[6] Google Classroom es un servicio web educativo gratuito desarrollado por Google. Forma parte del paquete de G Suite for Education, que incluye Google Drive, Gmail y Google Calendar.
[7] https://www.youtube.com/
[8] La COVID-19 es la enfermedad causada por el nuevo coronavirus conocido como SARS-CoV-2. La OMS tuvo noticia por primera vez de la existencia de este nuevo virus el 31 de diciembre de 2019, al ser informada de un grupo de casos de “neumonía vírica” que se habían declarado en Wuhan, República Popular China.
[9] https://canalhistoria.es/blog/que-son-los-idus-de-marzo.

El espectador en el cuarto de siglo

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Por Adán Zamarripa Salas.

–¿Hay que ir a un museo?

Preguntó mi sobrino de 14 años con la clásica cara de adolescente malhumorado, sobre la tarea escolar que debía hacer acerca de la Revolución Mexicana y con la sugerencia de la maestra de ver los murales del Palacio de Bellas Artes[1] o el Palacio Nacional[2], para comprenderla mejor.

–Sí, ir a un museo – le dije. Sabía lo que me contestaría.

–¿No podemos verlo en internet?

También, como él prefería ver la pantalla de 24 pulgadas de mi computadora. Pensé que era mejor que ir al museo, mejor que estar allí, mejor que las horas de transporte y el cúmulo insano de los visitantes.

Pero ¿Realmente es mejor la enseñanza a través del internet y las fuentes confiables?

En el Ecosistema Virtual sabemos que el conocimiento es asequible, comprensible, cuestionable (del verbo cuestionar; argumentar, reflexionar), hay información para estudiosos y para personas que sólo buscan referencias básicas, directas, datos duros. También sabemos de las Fake News y conspiraciones alienígenas, reptilianas, gubernamentales y religiosas.

Para el espectador informado, por ejemplo, existen un sinnúmero de museos que ofrecen recorridos virtuales como el Museo del Prado en Madrid, el de Louvre en París, el British en Londres, el de Arte Contemporáneo en Nueva York, el del Vaticano en Roma, por mencionar algunos de los más famosos[3].

En mayo del 2020 había al menos 23 museos que ofrecían recorridos virtuales en México[4]. El Palacio de Bellas Artes, los Museos de Antropología, Frida Kahlo, Soumaya, Amparo y Tamayo, entre otros. Asimismo, en el proyecto Google Arts & Culture se pueden visitar virtualmente 4,500 recintos culturales o históricos del mundo.

El espectador del cuarto del Siglo XXI está cambiando sus gustos. En américa latina en 2012 había 2 millones de suscriptores a plataformas de streaming[5] contra 45 millones de TV de paga[6], en 2020 había 62 millones conectados a plataformas de streaming contra 57 millones a TV de paga. Se espera que para 2024 haya 110 millones suscritos a plataformas de streaming y se reduzca a 56 millones a la TV de paga.[7]

Un fenómeno interesante en México es el aumento de espectadores en salas cinematográficas. En 2012, hubo 59 millones, en 2013, 63 millones, en 2015, 85 millones, en 2017, 112 millones, en 2018, bajó a 88 millones, pero se recuperó en 2019 con 99 millones. En 2020 hubo una baja del 70% debido a la pandemia[8]. En el 2017, México fue cuarto lugar en número de salas de cine al contar con 6,742, por debajo de China, Estados Unidos e India, pero por encima de Francia, Rusia, Alemania, Reino Unido, Italia o Japón[9]. Aún es pronto para saber si las salas de cine recuperarán espectadores o seguirán una tendencia a la baja por la competencia del sistema de streaming. Quizá suceda un fenómeno similar como cuando la llegada de la televisión auguró el final de las salas cinematográficas. Pero sobrevivieron con la implementación del color de manera generalizada, las pantallas panorámicas, además de salas tipo estadio. A pesar de que las salas de hoy son mucho más pequeñas, el “ir al cine”, sigue siendo un evento familiar, colectivo o amoroso, además que las salas ofrecen comida, bebidas alcohólicas y, al encontrarse generalmente en centros comerciales, se puede considerar como un paseo familiar o de pareja completo. A la vieja usanza del paseo dominical o al que asemeja el ir de compras con la familia.

Pero más allá de la persistencia de las salas de cine, el fenómeno del cambio de gustos en el espectador sigue en aumento. ¿A qué se debe este salto en las preferencias de las audiencias?

Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

Una razón es que todos somos creadores de contenido. Desde el uso cotidiano de los distintos sistemas de mensajes, hasta cuestiones académicas como el Classroom o el viejo Moodle, el exceso de mensajes en video y la facilidad para hacerlos, nos convierte en realizadores, influencers o productores de contenido. Hace décadas ya, que los directores de documentales, cortometrajes, además de publicistas, han hecho uso de You Tube[10], Vimeo[11] y otras plataformas en internet para difundir su obra. Para los artistas o creadores visuales como pintores, escultores, grabadores y fotógrafos, hoy plataformas como frame.io[12], permiten hacer una galería propia con recorridos 3D, tanto de manera gratuita como pagada. Además, el Autocad[13], viejo programa utilizado por arquitectos e ingenieros para planear y mostrar su obra en proceso o terminada, hoy permite visitas en 3D de los espacios y edificaciones antes de ser construidas.

Los usos comerciales también suceden, para vendedores de bienes raíces, Tourwever[14], 3D Vista Tour[15], Panotour[16] o Vtility[17], son programas que con fotografías de 360º permiten ver casas y edificios en un tour virtual desde una pantalla.

No digamos los usos médicos y científicos, donde las operaciones a distancia y simuladores permiten avanzar velozmente en el conocimiento y en la salud global.

Pero entonces, ¿cómo es el ‘ecosistema virtual’ del espectador en el cuarto del Siglo XXI? Infinito, imposible de abarcar y mucho menos de visualizar. Entre las sugerencias de amigos especialistas, y las propias cadenas de cine y de streaming[18], la variedad es tanta que ya no hay parámetros de una cultura radical preponderante, no existe un canal que nos muestre qué es aquello oculto que ‘debe’ verse por extravagante, vanguardista y disruptivo. Estamos aislados en nuestros propios descubrimientos culturales. Por ejemplo, las Muestras de Cine en el Centro Cultural Universitario[19] y la Cineteca Nacional[20], desde 1970 hasta 2010, eran el faro a donde mirábamos, discutíamos y reflexionábamos sobre el cine de vanguardia del mundo. Hoy, la Muestra es sólo una pequeña parte de una programación anualizada, superada por las propias cadenas de streaming, You Tube o Vimeo.

 Hace unas décadas eran obvias las diferencias entre el Mainstream capitalista y los pensamientos emancipadores y comunitarios, hoy, las pautas de las grandes empresas televisivas, cinematográficas y de museos y salas de concierto de música académica y popular, que siempre han existido, es lo único que nos une como espectadores, no hay discursos alternos comunes, el esquema es tan amplio que no hay posibilidad de encontrar confluencias estéticas más allá del pequeño grupo de académicos o amigos que comparten algunos gustos o experiencias audiovisuales. La polarización es tal que estamos aislados en burbujas cada vez más pequeñas que impiden que nos concentremos con algún pensamiento estético, teórico o movimiento cultural que no provenga de estos grandes conglomerados del pensamiento y del arte comercial.

Así, el capital hace de las suyas nuevamente, desde Marx[21] a Bordieu[22], sabían que no sería necesaria la represión o la violencia física para el control de las masas. Sólo crear divisionismo complaciente e individualismo onanista. Es ‘El Gran Hermano[23]’ que nos dicta qué ver, oír, sentir, pensar y actuar.

Lo distinto hoy, no es que haya falta de oportunidad y variedad, al contrario, el exceso nos separa, no hay temas en común, ni grupos de pensamiento e ideología que hablen de lo mismo y puedan compartir experiencias estéticas, políticas y sensoriales.

Sólo el discurso de estas grandes compañías y sus dictados de qué, cómo, a quién y por qué seguir a algún fenómeno de espectáculos, político o cultural, nos crea un discurso común, un lenguaje que no se pierda entre el infinito de películas, series, obras de arte, personas, ideas, teorías y conceptos que diariamente son expuestas, intercambiadas, que nacen y fenecen en el ‘Ecosistema Virtual’ del cuarto del Siglo XXI.

Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

Hoy, la revolución está más lejos que nunca, porque nos aislamos, nos perdemos, nos ignoramos. Salvo experiencias mínimas de revuelta, que han logrado unir a la gente y a los pueblos contra las dictaduras y la represión, el internet junto a Zuckerberg[24] y aliados, ha sido el arma más eficaz del sistema para mantenernos en la ignorancia y la división.

Después de ver una numeralia que poco dice y mucho se presta a interpretaciones acomodaticias y valorar la presencia real del espectáculo en vivo, en presente, en el estar ahí, decidí, muy a su pesar, llevar a mi sobrino al Palacio de Bellas Artes. A regañadientes lo levanté temprano, nos subimos al metro, después de 45 minutos de viaje, bajamos y comencé por enseñarle el regalo de Francia de la entrada de la estación de metro de Paris, luego el edificio y sus estilos y significados, pagamos la entrada con todo y mi descuento de profesor y admiramos las paredes coloridas, mientras revisábamos en internet del Muralismo Mexicano. Supimos de los autores, vimos fotos del proceso y hasta películas de la época de su realización. Conocimiento aumentado.

Salimos y acabamos con unos deliciosos churros y un chocolate a la mexicana en la Churrería el Moro[25]. Después de cinco horas de calles atestadas, calor y humo, regresamos en silencio. No sabía si estaba molesto o cansado, pero si lo vi pensativo.

–¿Qué te pareció? – le pregunté.

Me miró sonriente y dijo.

–Qué bueno que venimos.

Se quedó mirando Calzada de Tlalpan, las mujeres de la calle y sus pequeños vestidos, los travestis, la gente, las tiendas, preguntándome, ávido de saber que era todo eso que veía y olía. Yo, estaba asombrado e inquieto por no perder la oportunidad de seguir mostrándole la ciudad en vivo, con sus peligros y maravillas.

Nada como estar allí, nada como vivir la experiencia real. 

[Publicado el 4 de febrero de 2022]
[.925 Artes y Diseño, Año 9, edición 33]

Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

[1] http://museopalaciodebellasartes.gob.mx/
[2] El palacio Nacional está ubicado en los terrenos en donde los dirigentes de México han gobernado durante más de seis siglos: por consiguiente, ha sido el centro político, social y económico del imperio azteca, de la Nueva España colonial y del México moderno. El palacio se ubica en el lado oriente de la plaza de la Constitución (el popular “Zócalo”). Cuando los conquistadores españoles llegaron en 1519, el palacio del emperador Moctezuma y sus amplios jardines ocupaban el lugar. Cuando la dominación militar fue consumada los conquistadores demolieron la estructura y con el material recuperado construyeron una fortaleza de estilo español. En 1562 este edificio se convirtió en el palacio real, residencia del virrey, representante oficial del rey de España. Todos los virreyes, con excepción del primero y el último, vivieron en este palacio. Ese fue su uso durante los trescientos años que duró la Conquista. Finalmente, con la firma del Acta de Independencia que tuvo lugar en este sitio en el año de 1821, el palacio real se convirtió en el Palacio Nacional. Desde entonces ha sido la sede del poder ejecutivo del gobierno mexicano, y, en algunas ocasiones, incluso residencia del presidente. Hoy, en el Palacio Nacional se encuentran las oficinas de la presidencia, varios organismos del poder ejecutivo, una importante biblioteca y el museo de las Tres Culturas. Muchos muros del palacio exhiben murales, incluyendo dos de los más conocidos frescos de Diego Rivera, (pintados entre 1929 y 1935). Alrededor del patio principal se encuentran estos murales que representan a los pueblos prehispánicos; ascendiendo por la escalera principal, puede verse en los murales una dramatización de la evolución del pueblo de México que culmina con el futuro de este país.
[3] https://www.bbva.com/es/es/diez-visitas-virtuales-a-los-mejores-museos-del-mundo/ (recuperado el 20 de octubre de 2021, artículo de Teresa Andrés Blanco)
[4] https://www.archdaily.mx/mx/936178/23-museos-en-mexico-que-ofrecen-recorridos-virtuales (recuperado el 20 de octubre de 2021, artículo de Mónica Arellano)
[5] Plataforma de Streaming son los sistemas como Netflix, Amazon Prime, Disney Plus, HBO, Claro Video, etc.
[6] ‘TV de paga’ se refiere a los sistemas de televisión que tiene canales de televisión abierta, (como los canales 2, 4, 5, 7, 9, etc.) y canales especializados como canales de películas, modas, deportivos, cultura, música etc.
[7] https://es.statista.com/estadisticas/1245319/suscriptores-streaming-tv-de-paga-america-latina/ (recuperado el 21 de octubre de 2021)
[8] http://canacine.org.mx/wp-content/uploads/2021/09/Resultados-primer-cuatrimestre-2021.pdf (recuperado el 21 de octubre de 2021)
[9] http://comunicacion.senado.gob.mx/index.php/informacion/boletines/41487-mexico-el-cuarto-pais-del-mundo-con-mas-salas-de-cine-senala-el-ibd.html (recuperado el 22 de octubre de 2021)
[10] https://www.youtube.com/
[11] https://vimeo.com/es/
[12] https://www.frame.io/
[13] AutoCAD es un software de diseño asistido por computadora utilizado para dibujo 2D y modelado 3D. Actualmente es desarrollado y comercializado por la empresa Autodesk.
[14] Tourweaver es un programa especialmente desarrollado para diseñar e implementar entornos panorámicos en Flash o HTML5.
[15] https://www.3dvista.com/es/
[16] Panotour es un recomendable programa capaz de crear visualizaciones de 360º a partir de una imagen consiguiendo resultados profesionales de 'visitas' virtuales e interactivas por las fotografías.
[17] http://www.vtility.net/
[18] Streaming es la distribución digital de contenido multimedia a través de una red de computadoras, de manera que el usuario utiliza el producto a la vez que se descarga. El concepto se refiere a una corriente continua que fluye sin interrupción.
[19] El Centro Cultural Universitario de la UNAM es un conjunto arquitectónico de recintos culturales, ubicado en la Ciudad Universitaria. El complejo fue construido entre 1976 y 1980, se compone de la Sala Nezahualcóyotl, el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, el Foro Sor Juana Inés de la Cruz, el Centro Universitario de Teatro, el Museo Universitario Arte Contemporáneo, el Espacio Escultórico, la Sala Miguel Covarrubias, la pequeña sala de música de cámara Carlos Chávez, las salas de cine Julio Bracho, José Revueltas y Carlos Monsiváis, el edificio que alberga la Biblioteca y Hemeroteca nacionales, el Instituto de Investigaciones Bibliográficas e Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación.
[20] https://www.cinetecanacional.net/
[21] Karl Heinrich Marx​ (Tréveris, 1818 – Londres, 1883). Economista, filósofo, sociólogo, periodista, intelectual y político comunista alemán de origen judío.
[22] Pierre Félix Bourdieu (Denguin, 1930 – París, 2002). Sociólogo francés.
[23] Big Brother es un personaje de la novela de George Orwell ‘1984’ (publicada en 1949). Orwell se inspiró en líderes totalitarios caracterizados por infundir una política de miedo y de extremada reverencia hacia sus personas, educando a la población a través de una propaganda gubernamental intensiva en valores colectivistas donde pensar individualmente sea visto como una traición a la sociedad.
[24] Mark Elliot Zuckerberg (White Plains, 1984). Programador y empresario estadounidense, uno de los creadores y fundadores de Facebook, hoy día Meta.
[25] https://elmoro.mx/

Identidad docente y pandemia. Entre rupturas y nuevas construcciones

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Por Jesús Macías Hernández.–

El mundo de los conceptos y del análisis reflexivo nos invita a profundizar, atrae inquietudes complejas por el saber, por desprender de ellas la construcción de conciencias nuevas y mejor procesadas, para que, a la larga, se conviertan en los pilares de las ideas que llevamos con nosotros día a día.

En este espacio de reflexión, me quiero referir justamente a los conceptos que han emergido como valiosos recursos para fortalecernos en el contexto de una pandemia que invadió las actividades humanas de nuestro tiempo y, por supuesto, las que atañen a la educación, al ejercicio de la docencia, de las prácticas de campo, de la investigación, e incluso, de la producción, tanto de creadores como de creativos.

De alguna manera, ante esta inédita realidad imperante, estos conceptos han contribuido a rupturas y nuevas construcciones: en alternativas y estrategias, en modalidades y modelos pedagógicos en general y, en particular, en las disciplinas que son materia de trabajo de nuestra Facultad de Artes y Diseño de la UNAM.

Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

Hacia finales del 2019, circuló en las redes informativas y sociales la noticia de la existencia amenazadora de un virus altamente nocivo para la salud, surgido en China. Su propagación en el mundo fue inminente; sin embargo, por no tener aún idea de una experiencia de tal magnitud, alumnos y maestros no teníamos preocupación alguna. Nos empeñábamos, más bien, en el cierre del semestre universitario, en las entregas finales y la preparación de pendientes. Las aulas, talleres y laboratorios estaban al tope, reinaba la ahora citada ‘modalidad presencial’ en su máximo esplendor. Las cafeterías estaban llenas de vida, los estudiantes transcurrían junto a sus laptops, todos en plena discusión, bajo diálogos y aportaciones grupales. En fin, la verdad, al virus entonces se lo creía muy lejos: “seguro que no llega hasta acá y, en caso de que llegue, ya tendremos la cura como en 2010 con el brote de la influenza, y saldremos adelante.” Decíamos.

En esa vorágine colectiva, con saludos de beso, eventos masivos de auditorio, coloquios, conferencias presenciales, fiestas o celebraciones informales, así como reuniones formales de grupos colegiados, flotaban en el ambiente académico algunos conceptos, como el ABP (aprendizaje basado en proyectos), cuya interacción entre un grupo de alumnos, individualmente o con el acompañamiento del profesor, propicia la integración de conocimientos, habilidades, actitudes y valores para desarrollar una producción propositiva en un tiempo determinado, útil, innovadora, de plusvalía estética y artística, la cual originalmente es planeada, o bien, proviene de otra índole o perfil, y que al final se afinca en las investigaciones de campo o de gabinete, en el aprendizaje colaborativo o en la experimentación para conquistar la expresión mediante productos.

Se ejercía la docencia y la tutoría cara a cara, con la creatividad de los procesos productivos, mediante el llamado “Andamiaje” de Jerome Bruner[1], o con la “Zona de desarrollo próximo”, de Lev Vygotsky[2]. Y aunque en realidad no se hablaba mucho de los autores, la práctica se cultivaba, no obstante, bajo tintes epistemológicos de esta índole.

Lev Vygotsky es un autor que fascina a los creadores y creativos, porque algunas de sus obras atañen la creación artística desde la infancia y desde las reflexiones acerca de las emociones como: “La imaginación y el Arte en la Infancia” o “La Teoría de las emociones”, entre otras, por supuesto. Finalmente, al término del proyecto, la obra o pieza de la colección o propuesta resultante podían mostrarse al espectador. Entonces venían la preparación y el montaje en espacios o galerías abiertos a la presencia pública, y esa era la culminación del trabajo.

Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

Elevo nuevamente el periscopio buscador de conceptos presentes en la docencia para las Artes y el Diseño. Entonces empiezan a brotar algunos más consolidados como: la investigación para la producción, con sus aportes y discrepancias. Si se los atiende bien, estos términos ya están presentes en los enfoques de planes y programas vigentes de la FAD desde la licenciatura, hasta la maestría y el doctorado.

Existen otros constructos que también aparecen en escena, es decir, en la investigación de las Artes (en, para y sobre estas), se trata de interesantes ubicaciones epistemológicas y de haceres en nuestro contexto, donde hallamos el Pensamiento Complejo, la Metacognición, la Autorregulación; así como el Pensamiento no lineal o disruptivo; también tenemos la Rebeldía metodológica, las Neurociencias, la Epistemología situada y la Teoría fundamentada. De mi parte, he propuesto la Metaexplicación que, entre otros conceptos más, ayuda a disfrutar los hallazgos de esta gratificante búsqueda que cobra vida a partir de estar compartiendo y recibiendo conocimientos. ¡Eso es tan valioso!

En ese tiempo, bajo esas circunstancias, de variables y constantes conceptuales, de prácticas productivas clásicas y disruptivas, la identidad docente se encumbraba en su máxima expresión, reafirmaba sus valores pedagógicos implícitos y proyectaba con fuerza el ethos[3] de ser maestro. Por las mañanas o por las tardes, acelerábamos el paso para encontrarnos con colegas, alumnos o maestros para compartir todo eso.

Pero el año nuevo llegó y, con él, el inicio del semestre enero-febrero de 2020. La pandemia también avanzaba y nos dio alcance; hubo más noticias, más alertas de emergencia sanitaria, uso de cubre bocas, caretas, sana distancia y demás; todo discurría entre amagos de suspensión y de paros. Hasta que, por recomendaciones de salud pública, se suspendieron las actividades académicas presenciales apenas en marzo de 2020. Adiós, aulas; los talleres y laboratorios quedaron desiertos, no hubo más café con colegas ni estudiantes; no más tutorías cara a cara, ni siquiera mascarilla a mascarilla. Hubo restricciones en lugares públicos, con lo que se afianzaban nuevas formas de vida para enfrentar las contingencias en nuestro ámbito universitario, hechos que obligaron a la transformación del modelo educativo imperante y, por ende, del ejercicio de la docencia, la investigación y la propia difusión de la cultura.

Las circunstancias son impactantes. Recordé el fragmento de una de las estrofas de la canción “Sólo le pido a Dios”[4] del argentino León Gieco[5]: “es un monstruo grande y pisa fuerte, toda la inocencia de la gente, efectivamente, las pisadas del monstruo han sido grandes y dejaron muchas pérdidas: vidas, trabajos, costumbres; truncaron los viajes, los traslados y las celebraciones, dejaron atrás los eventos, el cine, el teatro, las tertulias y todo cuanto hacíamos juntos. En los medios fluyó la información del avance mordaz de la Pandemia de COVID 19[6]. Ante su emergencia, nos quedamos en casa y, afuera, se apagaron muchas luces, los campus reposaron silenciosos y, a cambio, prosiguieron las alertas abrumadoras.

Para ese marzo de 2020, con el cambio obligado de panorama, cambiaron también las formas de relacionarse en la comunidad universitaria, en la facultad y en otras escuelas e institutos, así como en los demás niveles y servicios educativos; cada cual diferente, pero bajo la misma problemática por afrontar: las actividades de la vida cotidiana se frenaron, hubo un aletargamiento en los espacios de reflexión para asimilar los hechos ocurridos y para encontrar alternativas de continuidad, no sin antes detenerse en la incertidumbre a especular lo que habría de venir.

Así, el 2020 avanzó hasta su segundo semestre y dejó un periodo de cambios acelerados, apremiantes en el entorno educativo. Por principio de cuentas, se derrumbó el paradigma de la modalidad presencial del docente, con sus estrategias de acompañamiento y tutoría, imperantes en los escenarios educativos de licenciatura y posgrado. Es entonces que llegó el momento de subir a la mesa la caja de herramientas y tener en mano todos los recursos disponibles para promover el aprendizaje: exprimir la experiencia para extraer las situaciones idóneas y modificar modalidades, modelos pedagógicos y de docencia; en fin, replantear la programación de actividades, de tareas, de trabajos, ejercicios y calendarios, y dar paso a un conjunto de reconceptualizaciones, reacciones y actividades en torno al desarrollo educativo de las Artes y el Diseño.

Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

La exigencia de los cambios empezó a tomar fuerza, y surgieron expresiones como: clases a distancia, sesiones virtuales, opciones o tareas sincrónicas o asincrónicas, herramientas digitales. Las Tecnologías de la información y la comunicación (TIC) tomaron revuelo, se postularon las Tecnologías aplicadas al conocimiento (TAC), surgieron por todas partes frases de uso continuo: “conexión, compartir, a distancia, nos conectamos”, entre otras muchas. Se redefinieron obligadamente espacios y tiempos para hacer un alto para la reflexión y encontrar las alternativas didácticas más viables. Nadie se quedó de brazos cruzados, sino más bien a la búsqueda del inventario de recursos probados, de la comunicación, el conocimiento y la experiencia en lo que somos y en lo que hacemos como profesores, revalorando los recursos ya conocidos como los blogs, los correos electrónicos, las entregas en archivos digitales y la inmediatez mediante grupos de redes, enlaces de alumnos voluntarios; en suma, se abrieron nuevos accesos para la interacción educativa con base en la tenacidad profesional.

De esta, y de muchas maneras, en el 2021, por fin se estabilizó la situación educativa, producto del esfuerzo, del trabajo y las reformas de las opciones en línea y a distancia que aportan todos los que integran la comunidad universitaria. Ahora se cuenta con más recursos, como el incremento de Aulas Virtuales, Plataformas interactivas, correos electrónicos institucionales, comunicación a distancia, así como sesiones de clase, eventos académicos, reuniones de grupos colegiados e, incluso, exposiciones de arte en recorridos y galerías virtuales.

La perspectiva de la educación experimentó transformaciones definitivas que hoy puntualizan nuevos perfiles en las conceptualizaciones arraigadas que teníamos de: escuela, docente, alumno, clases, tutorías, tareas, ejercicios, equipos, proyectos y un sinnúmero de nuevas construcciones que son producto de la ruptura con el modelo presencial de profesores y estudiantes. Sin embargo, y a pesar de las contingencias, la docencia actualmente se fortalece y se afirma como una identidad aún más fuerte, renovada; menos protagónica y acaso más efectiva.

Hoy ha concluido el 2021 y continúan a pleno galope los conceptos de lo no lineal: la rebeldía, la construcción y deconstrucción metodológicas, lo disruptivo, las epistemologías de inteligencias colectivas, la interacción epistemológica en lo presencial, de la distancia a lo híbrido, y en las confrontaciones y los análisis en aulas virtuales, con café de casa, pan tostado y cómodas bermudas, dueños de una identidad docente fortalecida por una ruptura pandémica; finalmente, cambios tan interesantes como necesarios, que atestiguan las nuevas construcciones y que apuntan a un salto cualitativo en la educación de nuestro tiempo. Ciertamente, algo que propiciará las fórmulas más creativas para promover y seguir compartiendo nuestro conocimiento. 

[Publicado el 4 de febrero de 2022]
[.925 Artes y Diseño, Año 9, edición 33]

Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

[1] Jerome Seymour Bruner (Nueva York, 1915 – Nueva York, 2016). Psicólogo estadounidense.
[2] Lev Semiónovich Vygotski (Orsha, 1896 – Moscú, 1934). Psicólogo ruso de origen judío.
[3] De acuerdo con la Real Academia Española, es el conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o la identidad de una persona o una comunidad.
[4] “Sólo le pido a Dios” es una de las canciones que integra el álbum ‘IV LP’ de 1978 de León Gieco.
[5] Raúl Alberto Antonio Gieco, conocido como León Gieco (Cañada Rosquín, 1951). Músico y cantante argentino.
[6] La COVID-19 es la enfermedad causada por el nuevo coronavirus conocido como SARS-CoV-2. La OMS tuvo noticia por primera vez de la existencia de este nuevo virus el 31 de diciembre de 2019, al ser informada de un grupo de casos de “neumonía vírica” que se habían declarado en Wuhan, República Popular China.

Vida, educación, diseño, pandemia

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Por Xheida C. Simancas Ortiz.–

“Observa las hojas de ese árbol, cuando una se mueve toca a las demás, así es la vida”
Anónimo

Marzo 2020

Por suerte pudimos regresar a México, en España ya se estaban cerrando las fronteras y cancelando los vuelos debido a los fuertes contagios por Covid-19[1], al llegar a la ciudad todavía pudimos ir a nuestro último concierto de música en la Arena CDMX, era 7 de marzo, lo recuerdo muy bien (puesto que mi novio cumple años el día 8, fue domingo). Llegó el lunes 9 de marzo y a él lo regresaron de su oficina diciéndole que por la contingencia sanitaria y además por haber regresado de Europa debía estar aislado. Aquí en la CDMX, entre la población general crecían los rumores de la enfermedad, poca información y mucho escepticismo, incluso del propio presidente que no dejaba pasar oportunidad para burlarse y mostrar estampas religiosas cuando le cuestionaban sobre su plan de contención ante la emergencia sanitaria. Los rumores, las dudas y los contagios continuaban creciendo y con ellos la incertidumbre y la distancia con “nuestra realidad”.

Poco a poco llegaron los comunicados con la postura oficial; cambiamos las estampas por la prevención[2]:

“Que, mediante comunicado oficial, la Secretaría de Salud manifestó lo siguiente:

  1. d) El 14 de marzo de 2020… en atención a las recomendaciones y medidas implementadas por la OMS para contener las afectaciones de este virus, informaron que el receso escolar comprenderá del lunes 23 marzo al viernes 17 de abril, por lo que se reanudarán las labores el lunes 20 de abril, siempre y cuando, se cuente con todas las condiciones determinadas por la autoridad sanitaria federal en cada plantel escolar.
  2. Que la OMS ha emitido una serie de recomendaciones y medidas para contener el contagio y las afectaciones del mencionado virus, entre las que destacan, aumentar las condiciones de higiene y disminuir al máximo las posibilidades de contacto entre personas…”
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

Abril 2020
Semáforo rojo. Contingencia sanitaria, quédate en casa

Una medida, que parecía una recomendación, sonaba muy drástica: No salir de casa ni para ir a trabajar o al supermercado. Ya habíamos pasado por una situación similar en el 2009 cuando llegó la influenza H1N1[3], que en mi memoria duró sólo un par de semanas; en aquel momento también usamos cubrebocas y gel, pero, después, todo volvió a la normalidad; probablemente, este antecedente nos predispuso y nos hizo pensar que también la nueva pandemia Covid-19 pasaría en cuestión de días o semanas e hizo que nos sintiéramos “de vacaciones”, se nos olvidó que la realidad siempre ríe al último.

Conforme pasaron los días, las noticias sobre contagios por Covid-19 en el mundo y México ocuparon la mayor parte del tiempo aire en radio, televisión y medios digitales. Me sentí parte de esas películas apocalípticas de zombis y contagios; sí, esas donde la humanidad desaparece por un virus desconocido. De pronto llegaron los carteles en la ciudad presentando a “Susana Distancia”[4] y otros que anunciaban: ¡Zona de alto riesgo de contagio! Pasaron semanas y las familias dejaron de verse por temor a enfermarse, las compras en línea aumentaron, Amazon triplicó sus ventas[5]. Las calles se veían realmente solas. En las cercanías de mi casa hay un hospital Covid, gradualmente me acostumbré a escuchar muchas ambulancias y ver muchas carrozas fúnebres circulando y haciendo fila en los semáforos, negocios cerrados, proyectos y viajes pospuestos, incertidumbre y miedo.

Las escuelas cerraron sus puertas, salones abandonados… casas llenas, computadoras compartidas, la televisión encendida como recurso de enseñanza, niños llorando y queriendo salir, papás neuróticos, risas, violencia, nuestra vida dio un giro de 180 grados y nunca dejó de girar; un rincón de la casa como salón de clases, un balcón como oficina, los dispositivos y cables ahora son nuestros compañeros de aula y de trabajo. Maestros cambiando hábitos, el entusiasmo (necesidad es lo correcto) por aprender cosas nuevas como Classroom[6] o Moodle[7] se deja ver, también el agobio y la frustración; profesores acostumbrados a las clases en el aula con su teoría en la cabeza fueron sorprendidos por el sinfín de recursos que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) presentan, ahora la educación la tenían en un clic que no solían manejar y a sus estudiantes en una fría pantalla, aceptación forzosa del cambio y… cambiaron sus viejos planes por las nuevas necesidades. Estudiantes estresados y desesperados debido al encierro y a las fallas técnicas-económicas-circunstanciales que no les favorecen para tomar la clase “como se necesita”, se volvió común: “otra vez me quedé sin señal” “perdón, pero mi hermana va a ocupar la computadora”, “voy al hospital”.

Sin duda, todo esto ha hecho temblar ese piso seguro por el que transitaba la educación tradicional y afirmar que, en educación, la transformación es inminente y se tiene un gran reto por delante.

Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

Después de casi dos años ¿Cuánto nos hemos acostumbrado a estudiar o enseñar desde casa? ¿Realmente, se han desarrollado planes curriculares donde conviva lo digital y lo presencial? ¿Cuánto se extraña la discusión en clase? o ¿Llegará el fin de la escuela presencial?, tal vez no sin antes pasar por un modelo híbrido experimental que permita tener lo mejor de aquella vieja escuela presencial y las ventajas de los nuevos modelos educativos que están surgiendo.

Transformación digital, home office[8], Covid, quédate en casa, pandemia, desfiguraron esa normalidad que ya no existe. De una u otra manera todo ha cambiado, adiós a los apretones de manos, a los abrazos y a los saludos de beso y, más allá de comportamientos sociales, las formas de hacer las cosas se están reconfigurando, nosotros nos estamos reconfigurando.

¿Qué podemos esperar respecto al impacto de la pandemia en los mercados laborales? Seguramente destrucción, transformación y creación de nuevos empleos, muchos influenciados fuertemente por la digitalización. Como diseñadora gráfica muchos de mis proyectos se pusieron en pausa y otros desaparecieron como consecuencia del cierre de las empresas para las que colaboraba, la crisis económica es innegable y, si en educación ha cambiado el panorama, en el diseño sucede lo mismo, al parecer todo esto nos lleva a replantearnos a todos. Ahora la búsqueda de nuevos clientes apunta a ofrecer soluciones digitales, pero también me lleva a pensar en que el diseño es mucho más que eso, nuestra actividad, en cualquiera de sus formas (grafica, digital u objetual), parece esencial en tiempos de pandemia y post pandemia: Hemos visto aparecer nuevos objetos como tapetes desinfectantes, pistolas sanitizantes, también aplicaciones que te indican si alguien cercano a ti tiene Covid y, principalmente, el cubrebocas, que a la fecha es un objeto indispensable. Esto evidencia que el diseño como actividad proyectual interviene de forma directa en la creación de los objetos de la vida cotidiana. Si la vida cotidiana se transforma radicalmente, el diseño asume ese cambio y se lanza a la batalla.

En términos de comunicación el diseño siempre ha respondido a necesidades sociales jugando un papel de testigo, narrador, comunicador, generando diálogo y hasta conciencia. Si buscamos un poco en la memoria de esta pandemia ya podemos encontrar grandes campañas de comunicación, orientación e infografías al servicio de la comunidad. Entonces, ¿esta, también puede ser, la gran oportunidad de reposicionar el diseño como una actividad capaz de intelectualizar las problemáticas sociales, para luego implementar proyectos a medida? Así, como Bonsiepe[9] diría: “como diseñadores deberíamos aspirar a algo más que a las ideas que se venden en el mercado y darnos a la tarea de mostrar que el diseño puede ayudar al cambio social.” Sin duda, para conseguirlo, como estudiantes y profesionistas, será necesario poner énfasis en desarrollar competencias formativas: aprender a ser y convivir, y que estén relacionadas con valores, actitudes profesionales, sociales y filosóficas, entre otras. Seguimos cambiando. 

Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

Mayo 2020
La nueva normalidad y las olas

Hasta hoy, ya pasaron más de 18 meses desde que se anunció el plan “Regreso a la nueva normalidad”. ¿En México el encierro no iba a ser tan largo como en otros países? No sabíamos qué pensar. Aquellas empresas y negocios descritos como actividades esenciales comenzaron a abrir sus puertas. Las personas comenzamos a salir con todas las restricciones y precauciones sanitarias. Usar cubrebocas, guardar la distancia, restaurantes con separadores, el conteo del aforo en los establecimientos y, por supuesto, seguir trabajando y estudiando en casa. Eso es la nueva normalidad.

Pero la nueva normalidad ha sido más que nuevas reglas de comportamiento para no contagiarse, también ha representado cambios positivos como el reencuentro de los que vivimos juntos, la cocina como campo de experimentación de nuevos ingredientes y sabores, la unión y conciencia familiar para cuidarse los unos a otros, el tiempo navegando en internet, conociendo nuevas expresiones artísticas surgidas, como las que podemos ver en el Museo de arte Covid, conciertos en streaming[10], disfrutar recorridos virtuales en museos en otras partes del mundo como el MoMA[11], en Nueva York, y muchos talleres gratuitos para aprender en línea.

Ya han pasado muchos meses y hemos entendido el comportamiento de la enfermedad a través de “olas de contagio”. La última gran ola se registró el 21 de enero del 2021 en la cual México registró el mayor número de casos incidentes, al sumar 22 mil 339, esto coincide con la salida durante los festejos decembrinos. Así que se ha vuelto a invitar a la población a retomar las medidas de precaución sanitarias, a ser conscientes de que no podemos vivir como antes del Covid-19 y retomar las reglas de la nueva normalidad. Ya llevamos más de un año con esta nueva normalidad donde parece que la alarma por la pandemia ha cedido, el mundo y la ciudad no luce abandonada, ni infestada por zombis y ya comenzó la vacunación.

Todo empieza a lucir “normal” como el tráfico en las calles y las plazas comerciales a reventar. El Metro, con su habitual sobrecupo en horas pico, y nuevos negocios, donde otros cerraron para no volver a abrir, abrieron sus puertas. Las escuelas y empresas con sus modelos híbridos ya no lucen abandonadas, las nuevas generaciones de estudiantes por fin han podido conocer las instalaciones de su escuela y a sus compañeros personalmente, algunos colegas diseñadores tienen la promesa de sus empresas de volver a la modalidad presencial a partir de enero de 2022[12], eso sí… el cubrebocas llegó para quedarse, nada de andar fuera de casa sin él.

Cyber painting, © 2022, Jorge Santana
Cyber painting, © 2022, Jorge Santana

Casi dos años después

¿Deberíamos quitar la palabra “nueva” o crees que se puede regresar a lo de “antes”?

Estamos comenzando el 2022. Hoy es el día 1. ¿A dónde me lleva todo lo vivido? ¿Por qué no hacer propósitos que involucren esta nueva normalidad como personas y profesionistas? Propongo los siguientes:

  • Actualización continua.
  • Mantener flexibilidad de pensamiento.
  • Perder el miedo a hacer las cosas de forma diferente.
  • Innovación en la propuesta profesional adaptable a las circunstancias.
  • Mayor conciencia social.
  • Empatía.

Nuevos hábitos que me permitan ser una persona saludable para realizar todo lo anterior. 

[Publicado el 4 de febrero de 2022]
[.925 Artes y Diseño, Año 9, edición 33]


[1] La COVID-19 es la enfermedad causada por el nuevo coronavirus conocido como SARS-CoV-2. La OMS tuvo noticia por primera vez de la existencia de este nuevo virus el 31 de diciembre de 2019, al ser informada de un grupo de casos de “neumonía vírica” que se habían declarado en Wuhan, República Popular China.
[2] https://presidente.gob.mx/informe-tecnico-covid-19-14-marzo-2020/
[3] La pandemia de gripe A (H1N1)​ fue causada por una variante del Influenzavirus A (subtipo H1N1), surgida en 2009. Conocido oficialmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como Virus H1N1/09 Pandémico
[4] https://coronavirus.gob.mx/susana-distancia/
[5] https://www.forbes.com.mx/amazon-triplica-beneficios-gana-8107-mdd-en-primer-trimestre/#:~:text=EFE.,la%20pandemia%20de%20Covid%2D19.
[6] Google Classroom es un servicio web educativo gratuito desarrollado por Google. Forma parte del paquete de G Suite for Education, que incluye Google Drive, Gmail y Google Calendar.
[7] Moodle es una herramienta de gestión de aprendizaje, creada por Martin Dougiamas, está basado en las ideas del constructivismo en pedagogía.
[8] El home office, también conocido en México como teletrabajo, es una modalidad laboral en la que los trabajadores pueden realizar sus actividades profesionales vía remota, sin tener que presentarse físicamente en las instalaciones de la empresa.
[9] Gui Bonsiepe (Glücksburg, 1934). Diseñador industrial, teórico y docente del diseño.
[10] Streaming es la distribución digital de contenido multimedia a través de una red de computadoras, de manera que el usuario utiliza el producto a la vez que se descarga. El concepto se refiere a una corriente continua que fluye sin interrupción.
[11] https://www.moma.org/
[12] Este documento fue terminado de escribir el 1 de enero de 2022, antes de conocer los alcances de la cepa Ómicron, variante de Covid-19. https://www.gob.mx/salud/prensa/543-detecta-mexico-la-primera-muestra-positiva-a-la-variante-omicron

De máquinas e insomnios

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Por Jorge Santana.–

¡Y qué es todo esto! ¡Cien pestañas abiertas en el navegador! Que por nada se cierren sin haberlas despachado: un poema por leer, la declaración de impuestos por hacer, la obra de un fotógrafo que quiero apreciar con calma, no sé cuándo. Es mi codiciosa fortuna; incomprensible fuera de este siglo. Ignoro hace cuánto están así, un fichero tan apretado que no cabe el meñique para mirar qué tarjeta es cuál, pues sus íconos distintivos se han ocultado y su apilar semeja los flecos de una tela. Más pestañas que en los ojos, que tampoco acabo de cerrar al fin de la jornada.

El correo en alerta con las bandejas de mis cuentas: la personal, las de mis dos empleos y la de mis estudios, la de las compras y la que generé en Google para no marginarme de sus servicios. Luego la pestaña de WhatsApp para atender el día entero: amor, trabajo, familia, amistad, envíos, vecinos, alumnos, grupos, y alguna sorpresa; de ahí, la de Facebook, por la que me convenzo de que las relaciones humanas son una marca registrada. También están las de trámites, de artículos por leer y de videos por ver, de noticias y de productos que necesito, seguidas por convocatorias de concursos que no tengo tiempo de atender más allá de su vencimiento que, sin remedio, arribará como una promesa sin cumplir. ¿Alguien ha pensado cuántas veces oprime botones en un día?; sí, ¿cuántos clics de mouse, toques de teclado o de pantalla da para escribir o para cualquier otra cosa?

Y como no me permito declarar tiempo perdido esa dispersión de intereses, es que acudo al panteón de las ideas llamado Lista de favoritos… ¡Cómo es que manías tan sosas resultan indispensables a alguien!: vivir en una pantalla y, no conforme, morar entre listas como esos muñecos de madera que contienen a otros. Quién habría pensado que la patología del acumulador pasaría inadvertida en el caso de los acumuladores virtuales. Bastaría examinar mi computadora para que se me indicara una terapia exprofeso; ahí donde reside lo que un día me sorprendió y con lo que, sin embargo, no sé más que hacer. Todo retacado en orden alfabético, de la Animación a la Zoología, pasando por el Arte y la Ciencia, las Etimologías y los Viajes. Listas y listas que delimitan mi ser; como en la que compilo lo que me inspira el ascenso a una mayor conciencia, consejos de yoguis e historias lacrimógenas que me evocan, por contraste, lo plano de mi vida, como la de aquella pareja que rescata perros paralíticos y los asienta en arneses rodantes… Todo revuelto en la marea de mi atención para ser prendido con el arpón mágico de un clic, atado a mí, mientras navego al timón de mi escritorio, envuelto en la oscuridad de muebles y libreros que inopinadamente se llenan de olvido, en ese remolino en que me hundo y que, por cordialidad, todavía llamo ‘mi día’.

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Cyber painting, Jorge Santana ©

Reconozco que podría aburrir a cualquiera con esto; y así lo hago. Y es que es importante trasmitir el aburrimiento para que una vida sea apreciada más allá de su imagen y cobre algo de la efectividad de ser transcurrida, “en 3D”, como se dice ahora para lo que se experimenta a flor de piel. Como aquellas películas marginales que vi hace años sobre Van Gogh y Kafka; ¡eran aburridas a muerte! En la sala muchos roncaban o se salían; pero yo, por alguna razón, las consumí completas. Y al paso de los años revaloro haber sentido el tedio de ese par de existencias pesarosas e incomprendidas. Algunos se decepcionaron de no atestiguar ni clímax ni arrebatos. Y es que, a cambio, las historias traslucían el sentir diario de esos artistas, sin mucho amor que digamos y con el lastre de su fastidio. Así que, guardadas las proporciones, me atrevo a proseguir con esta perturbación. Después de todo, ¿qué sería de una vida sin sus agobios?

A este punto, creo adecuado aclarar que escribo esto en piyama, ¿cómo más se podrían anotar líneas así? He vivido en piyama y en internet desde estos dos años pandémicos… Aunque por superstición no quería escribir nada relacionado a esa palabra, pero lo habré hecho dos veces si agrego lo chusco que me resulta cuando, muy a la moral mexicana, en medio de cualquier conversación, de pronto alguien dice “…hasta que, con esto de la pandemia…”, como si la pandemia (¡tercera vez!) tuviera algo incognoscible o misterioso que sólo debiera ser insinuado; como si uno dijera: “en esto de la vida”, “esto de la piyama”. ¡Ja-ja-ja!… Por cierto, vaya rasgo adolescente este de reírse por escrito. Si no hubiera existido esto de internet, jamás habría anotado un ‘ja-ja-ja’.

¿Pero en qué iba?… La verdad a estas alturas ni siquiera me desconciertan las digresiones, mías ni de nadie. Desde la presencia de internet, es usual saltar de una cosa a otra, justo como por entre categorías y pestañas. Es totalmente normal ver un video de “Cosas que no sabías”, en el que tras hablar del mandril con el trasero más rojo del mundo o del asteroide del tamaño de la Torre Eiffel que viene directo a nuestro planeta, te pueden relatar sobre aquel joven que tragó una cuchara y la tuvo en la tráquea por años. Cuando pierdes el asunto de alguna charla, lo mejor es platicar cualquier cosa de Netflix. Se puede decir que eso ya no equivale a cambiar de tema. Tal es el impulso de pensar en ‘random’, como se dice ahora, con ese toque sutil de blof anglosajón.

Y sí. Esto es una locura. Vivir como en una funda, acostarse a las cinco de la madrugada para levantarse a las nueve. Lo último que veo antes de activar el despertador y entrar en los sueños es a mi roomie; que es como nombro al iPad que pernocta en mi cama. Lo primero que veo en la mañana es la computadora encenderse en el escritorio mientras, a tumbos y con cara de topo, me dirijo a la estufa a prepararme algo de mate o café; para, de ahí, brincar a otra máquina, a la caminadora que programo para correr y sudar viendo horizontes artificiales en una tableta cableada a un estéreo durante 6 km.

Hay días como hoy en que pierdo la cuenta de las horas sentado, y desayuno, como y ceno frente a la pantalla; claro que a veces voy al baño; pero ni siquiera el celular se salva de acompañarme ahí, para luego estar de vuelta en mi silla. Esta silla estropeada por el uso en la que escribo estas palabras, redacto mi investigación o el intento de un poema en la noche; puesto que, mientras hay luz de día, programo, diseño, corrijo, miro videos de yoga, e incluso de estiramientos para contrarrestar la lumbalgia que todo esto me causa, documentales de historia, de la naturaleza, de cualquier otra cosa; por no contar las video-llamadas y las clases virtuales que doy en la misma computadora en que, horas antes, las planeo. He tenido estudiantes que nunca he visto, que son sólo el recuadro de una voz robotizada, una gran ‘L’ o una gran ‘S’ mayúsculas en el monitor, nada más. Y pienso: alguien en algún lugar está subiendo ahora una montaña. Y yo estoy aquí, frente a un monitor, subiendo la foto de una montaña a un sitio web.

Luego, al fin, algo natural, aunque no por mucho tiempo: el hambre ataca. Abro el refrigerador y, frente a esa suerte de espejo, rememoro la frase “eres lo que comes”. Ahí dentro hay cajas y empaques con animales molidos vitaminados, congelados y más tarde descongelados por microondas; hay botes con claras de huevo, con bebidas que saben a frutas inexistentes, bolsas con alimentos que se llenan de moho, todo cuanto será insuflado por tuberías prolongadas de un piso a otro hasta Dios sabe dónde, y si es que Dios está por ahí, pulsando el algoritmo del supermercado en línea que me sugiere lo que va haciendo falta. ¡Uf! McLuhan se volvería a morir de percatarse cómo absortos en los medios, olvidamos incluso que había mensajes. Y tal vez sea el momento de preguntar: ¿está usted de acuerdo que, al seguir leyendo este texto, acceda a todas sus cookies?…

Cyber painting, Jorge Santana ©
Cyber painting, Jorge Santana ©

‘Tiempo’, ‘aire’ y ‘sitio’, ‘navegación’ y ‘nube’, son elementos universales que abandonan las metáforas poéticas para trocarse en alegorías tecnológicas. ‘Ventana’ y ‘muro’, ‘fuente’ y ‘portal’, principios ancestrales de la arquitectura, diluyen hoy su significado ante internet… Pero no siempre fue así. Tuve antes algo llamado vida real, caminaba con un libro y escribía a mano en los cafés; no me distraía cada dos minutos ni abría Facebook o el correo sólo para volverlos a cerrar, ni revisaba mis líneas mil veces a ver si quedaban mejor dichas. Llevaba conmigo una libreta para mis ocurrencias; hasta que un día anoté una que decía: “necesito una computadora portátil para anotar mis ocurrencias…” Y ahí paré.

No obstante, ahora sigo paseando, pero no es igual. No hay minuto que no vaya escuchando algún archivo de texto leído por el emulador de voz de mi celular. Esa mujer digital y mexicana que la marca llama Paulina. Una amiga dice que es mi Robotina. Lo cierto es que llevo más de una década oyendo a Paulina al menos dos horas diarias. Cómo olvidar que de sus labios virtuales escuchara Moby Dick y Rojo y negro, Madame Bovary y todo Tabucchi, los relatos de Sándor Márai e innumerables veces El Libro del desasosiego, eso sin contar mis propias líneas y cada novela de mi Club virtual de lectura; sí, virtual como la vida. ¡Y pensar que la palabra ‘virtual’ proviene de ‘virtud’!

Hace más de una década que no compro un libro. Todo lo descargo gratis de aquí y de allá, incentivado por mi creciente presbicia; y al final del día me resulta mejor oír los libros o leerlos en la computadora con una letra colosal, para el anciano que lentamente voy siendo. De hecho, cada que invierto dinero en algo, se trata de una pantalla o de un aparato más. Hace tiempo cambié mi coche por una TV de 80 pulgadas, a la que calcé en el vano de la desusada chimenea y ante la que tiendo un colchón lleno de almohadas y que, a la media luz de las películas, encarna el punto máximo de mi felicidad, espacio bautizado merecidamente como la Fortaleza… Porque no todo es conmoción, y es oportuno ponderar el descanso, aunque no difiera mucho del resto. En este cada vez más familiar modo de vivir, voy por la casa como un mono entre lianas saltando de una pantalla a otra; de la de mi escritorio a la gigante de la Fortaleza, en la que me refresco con thrillers y caricaturas, y de ahí, a la pantalla del teléfono en que veo recetas de cocina antes de emigrar hacia mi roomie que me arrullará con un episodio de Cosmos o de Los Simpson. A veces, acompañado de una copa, abro mi lista de Karaoke en YouTube y, procurando no disturbar a los vecinos, hago lo propio. Veo con nostalgia que para consumar este estilo de vida me faltaría abismarme de vez en cuando en algún videojuego.

Aún recuerdo mi primera juerga por Zoom en 2020. El caos del virus no tenía mucho de haberse desatado. Sin traza de vacunas, las muertes se disparaban en todo el mundo, había miedo de salir y nos manteníamos confinados. Eso era bastante y los amigos ya nos extrañábamos. Así que, cada uno en su ciudad, se aprovisionó con cerveza o vino a domicilio. El caso es que terminamos ebrios muy pronto. Y claro, en Zoom tu percepción es otra. Por más que pretendas escapar a tus sensaciones, las pantallas te devuelven a la mente. Cuando estás en un lugar de verdad, si alguien se levanta o alza el brazo, lo adviertes sin más; mientras que en la pantalla a veces ni lo notas, pues ese aparente movimiento es apenas un cambio de luz que se aplasta en el cristal, y ya; de modo que cualquier letrero se vuelve más llamativo, cualquier alerta que de repente aparezca ahí. En cambio, entre la gente, te mueves de lugar, abrazas o te abrazan, alguien sale a fumar, o lo llaman; ves la carta o vas al sanitario subiendo escaleras, sales un momento, pateas una basurita, vuelves, te distraes, ves a los demás y no tienes que poner demasiada atención a nada.

Estar en una pantalla es tan distinto, ahí sumido, viéndote inverosímilmente a ti mismo entre otras fracciones de gente, de las que esperas turno para hablar, pues, de lo contrario, las voces se apelmazan y no se oye nada. Te quedas medio autista, tus amigos son más bien un menú e, inexplicablemente, las bebidas en tu escritorio son tu real compañía. Todo está en un lugar donde nunca había estado, dices cualquier tontería y te sirves un trago más sin darte cuenta, luego sin querer te lo llevas al baño o a rellenarlo de hielos a la cocina, mientras te ríes como loco o gritas en calcetines para que te oigan hasta el micrófono de tu computadora… Como nadie tenía cuenta Premium, cada 40 minutos debíamos reanudar los encuentros. Algunos regresaban tarde, se iban a orinar o a cocinarse algo y se perdía el hilo de todo. Después de muchas sesiones, cerca del amanecer, cada vez más chispados, alguien decía: “¡Un Zoom más y al diablo…!” Para entonces las horas en pantalla son una droga en las retinas que te deja fundido; abstraído mirando a todos como los peores dibujos animados y, sin darte cuenta, viene el último minuto y ¡pum!, todo se esfuma. Y brota una sensación muy extraña: la de irse a casa estando en casa. Y en efecto te vas, pero sin llegar a ningún lado. Sin despedida, sin taxi ni abrazos de nadie. Lo mejor es desconectarse y caer en la cama con esas sensaciones raras, pues no falta el terco que pretenda seguir la farra enviando videoclips y memes al teléfono… Y sí, habías empezado tu día navegando, pero naufragaste.

Por un tiempo sopesé las ventajas de este tipo de vida, de no pasar colgado de un tubo en el trasporte público atiborrado de gente y, a cambio, caminar por las calles haciendo muecas y hablando a solas tras el telón del cubrebocas sin parecer un loco. En cuántas reuniones virtuales no estuve descalzo y en calzones, pero luciendo del torso para arriba un saco elegante; dirigiéndome a los demás con aire importante, acabado de despertar un minuto atrás, con la camisa pescada al vuelo y atendiendo otros pendientes en un segundo monitor, o bien, picándole los ojos a los rostros con el cursor, retratándolos o acariciándolos con el dedo sin que me lo reclamasen, cómplice de mi circunstancia. ¡Y cuántos otros no habrán hecho lo mismo en sus casas! Vestidos de arriba, y de abajo en calzones, el Señor director y la Coordinadora de Desarrollo, el Jefe de Área y la secretaria. ¡Quizá desnudos hasta el ombligo!, ¡o con resaca tomando cerveza y Clamato en una mustia taza de café!

Cyber painting, Jorge Santana ©
Cyber painting, Jorge Santana ©

Y podría seguirme por ahí y hablar del sexo y las pantallas, que vaya que es tema, pero por recato me conformaré con asentar que el confinamiento obligó una profusión de célibes digitales. Sin fiestas ni bares, sin plazas ni escuelas, sin museos ni otros lugares de ocasión, no quedó más que resignarse a la soledad, sobre todo a la del cuerpo, con la que poco a poco, al menos a mí, llegaron supersticiones fatales. En mis momentos de mayor ocio, y transcurrido el primer año en aislamiento, concluía estadísticas mórbidas: “si no he hecho el amor desde hace dos años, y si viviera noventa a este ritmo, ¡me quedaría apenas un puñado de veces para hacerlo el resto de mi vida!” Y aunque sabía que eso era absurdo, no soltaba cierta preocupación, incluso en mi mayor intimidad, mirando con consuelo a mi roomie, yacente sin su estuche sobre la cama.

Una noche me pasó. Regresé a casa y no quise encender nada, ni luz ni aparato. No obstante, sentí una clase de presencia y quise saber de dónde procedía. Me senté en lo primero que encontré, cavilando: A ver, haciendo cuentas, en este departamento habito junto a un centenar de máquinas, considerando desde el módem hasta el refrigerador, desde el celular, hasta las computadoras, bocinas inteligentes, cámaras, proyectores, rasuradoras, impresoras y otros enseres menos protagónicos, como la máquina de grabar metales o la otra para aspirar el exceso de goma que queda tras borrar un dibujo. Y analicé: soy un individuo entre millones que vive en la Ciudad de México. No soy en absoluto maquinista ni ingeniero; sin embargo, ¡paso sólo entre máquinas! Me pregunté si era en un contexto así que podía dejar de llevar mi cotidianidad maquinalmente. Si se iba la luz se iba mi vida.

Comprendí que el ‘cerebro multitarea’ es un mito; que la realidad de vivir en pantallas es la de la eterna sensación de no tener cuerpo, la del miembro fantasma, la de hablar al vacío y ver cómo alguien ahí se congela o se desaparece. Supe entonces que llegaba a un límite. De tanto ocuparme en imágenes digitales, había dejado de pintar, de saber cuándo salía y se iba el sol, dejado de ser lo que he sido, un pintor. Precisaba una catarsis, un acto que sirviera de purga. Radical como soy, vislumbré dos posibilidades: o terminaba yéndome a vivir lejos, a un rancho sin luz eléctrica, trabajando de mis manos; o me entregaba al vértigo de las máquinas. Obviamente, ganó la segunda. Bien decía Fitzgerald que, si uno aspira a una inteligencia eficaz, debe mantener dos ideas contrarias a la vez y conservar la gracia de funcionar. Así que me puse a pintar lo que había visto desde hacía tantos años: ¡pantallas! Abrí de una patada la puerta de mi taller. Destapé los óleos, tomé lienzos grandes y me di a la labor de plasmar este delirio en que vamos viviendo no sé qué tan conscientes.

Empecé por pintar, sobre una tela gruesa con pinceladas impresionistas y rabiosas, una pantalla gigante de Facebook, justo la de un hipotético perfil de Van Gogh, en el que los logotipos eran masillas chorreantes caladas con mis dedos, y continué con un retrato de mi escritorio material, una especie de bodegón con las computadoras en uso y una Maja desnuda que las atravesaba por adentro, y, enjuiciando los aparatos esparcidos en casa, terminé pintando encima de los escáneres viejos y el chasís de caducas computadoras portátiles. Los botones se volvieron manchas y el reflejo de rostros plastas en el cristal. En vez de desvelarme en la computadora escribiendo textos que al final arruinaba, hice cuadros con textos de Word, pero “escritos” con gordos brochazos de óleo, páginas de Netflix fueron ahora collages con resina y arena; y, en enormes capturas de Zoom, los médicos aprendices recibían la lección a distancia del Dr. Nicholaes Tulp; naturalezas muertas de Uber Eats y tantas cosas más que me arrancaran este enajenamiento a través del mismo. La tecnología me había poseído y yo quería conocer a fondo esa posesión hasta donde pudiera. Renuncié al presunto arte de la vida digital para digitalizar el arte de una vida palpable, más visceral que un buzón de mensajes, con roce físico y sustancias reales. Fue así como me convertí en un pinta-pantallas.

Hacer eso me confirmó de muchas formas que pintores y escritores, después de todo, siempre habíamos trabajado dentro de un mero rectángulo: el bastidor de tela, la hoja de papel. Como Julien Gracq, me proclamo antimoderno, necesito el retrovisor para avanzar. Sí, quiero que algo de ese mundo regrese, así sea entre esos parcos límites, que lo digital vuelva de donde un día vino: de los dedos, que las pantallas retornen a la tela y los PDF a la tinta, que los pixeles luminosos se pulvericen en pigmentos y las descargas pesen en los músculos. Ojalá volver a tocar las cosas más allá de las yemas de los dedos me devuelva algo, que la presencia del solvente, del aceite, de los callos en las manos y del avistamiento de la calle, puedan liberarme en verdad… Entonces, dejo pendientes los pies de página en mi texto para apoyar los míos en el suelo, y abro la ventana de casa. Veo a lo lejos un sol purpúreo perderse en el horizonte de las azoteas y reconozco una señal que debe ser buena, pues, luego de haber escrito todo esto, siento ser un programa que yo mismo hubiera cerrado. Una máquina desenchufada en mi épico viaje al fin de la pantalla. Simplemente como si no existiera. 

[Publicado el 4 de febrero de 2022]
[.925 Artes y Diseño, Año 9, edición 33]

Las mil y una facetas del cubrebocas. La selfie en épocas de pandemia

CUT-F3

Por Tiberio Zepeda Prats.–

Poco después de que el Covid-19[1] fue declarado una pandemia, parte de la población se vio orillada por las circunstancias sociales y/o gubernamentales a vivir bajo nuevas normatividades, entre las que se incluyó el uso de cubrebocas a manera de elemento de seguridad, el cual, con el paso de los meses, además se ha convertido en una expresión de moda y por tanto en una pieza integradora de la imagen personal de quienes han adoptado esta prenda incorporada a su vestuario y de su realidad cotidiana; por lo que ahora es común ver que las personas se hacen selfies usando el cubrebocas, de la misma forma en que lo harían con una corbata, una mascada o una gorra.

El objetivo de este trabajo es seleccionar diferentes selfies de sujetos cotidianos que se retraten con cubrebocas de tres tipos, quirúrgicos, estampados y de moda, para posteriormente analizarlas bajo una herramienta denominada “Matriz de Arges 2.0[2]”, con lo que se busca responder a la pregunta ¿Cómo el cubrebocas se convierte en un elemento no corpóreo que se suma a las piezas constructoras de un nuevo tipo de selfie y cuál es su mensaje connotado desde una postura barthesiana? Todo esto abordado desde los postulados del lenguaje fotográfico planteados por Roland Barthes.

Introducción

El presente artículo, gira en torno a la manera en que en esta época de Covid-19 y de medidas sanitarias severas, los individuos han convertido el uso cotidiano del cubrebocas en una forma de expresión personal, que se ha masificado al usar la selfie y el Internet como medios de difusión.

Para ello, se hace un análisis de la manera en que el Covid-19 ha modificado la interacción cotidiana de una parte de la sociedad, pues, al menos por el momento, los besos, abrazos y arrumacos que tanto se acostumbran en la sociedad mexicana han quedado suspendidos, para dar paso, debido, por un lado a la responsabilidad social y por otro, el miedo al contagio, –algunas veces por sentido común y otras obligados por disposiciones gubernamentales–, al uso de cubrebocas al menos en espacios y transporte público.

Usar de forma cotidiana el cubrebocas ha traído consigo que las personas hayan perdido cierto nivel de identidad facial, pues, con prácticamente 50% del rostro cubierto se podría identificar más una masa social que un grupo conformado por individuos, sin embargo, la creatividad de las personas busca la manera de florecer y es ahí donde surgen casos que destacan y se diferencian de entre los demás, abriendo la puerta a la intervención de los cubrebocas, que permite visualizar la personalidad de quien lo lleva, pues el autofotógrafo externa por este medio visual sus inquietudes, afinidades, filias y fobias, permitiendo hacer una lectura de sus selfies.

1. La pandemia y el cubrebocas

La amenaza llegó de China a modo de un virus invisible, pero no por ello menos letal, dejando claro que el tamaño no importa cuando se trata de adversarios mortales, y ha sido tan alto el grado de pánico social, que en México, como parte de una reacción de supervivencia, la sociedad civil decidió replegarse a casa unos días antes de que el Gobierno Federal diera una orden de confinamiento, situación en la que se llevan ya cerca  de dos años, sin que se llegue a vislumbrar un momento en el que se pueda regresar a la vida cotidiana, pues incluso se habla de una nueva normalidad, a manera de que esto implicara que ya no volverán los días en los que se podía salir a la calle y convivir con los familiares y amigos, así como interactuar en actividades rutinarias con personas desconocidas, pues en la actualidad, pareciera que motivado por el virus y con la implementación de la política de la distancia saludable, el cuerpo ajeno se convirtió en un potencial foco de infección, estar cerca de un extraño es peligroso ante la siempre latente posibilidad de ser portador de Covid-19.

Por supuesto que la batalla ante este enemigo invisible es mucho más que un tema retórico, es tan serio que, hasta el momento de hacer las últimas correcciones de este artículo[3], el Covid-19 ha cobrado la vida de unas 240,000 personas en nuestro país, según la página coronavirus.gob.mx, y a nivel mundial más de un millón, según Google[4], motivo por el cual, la población se ha visto obligada a seguir replegada en sus casas y en caso de tener que salir a la calle, conservar distancias saludables y aplicar una serie de medidas sanitarias, como el lavado sistemático de las manos, el uso de gel antibacterial y por supuesto, el uso de cubrebocas en todo momento, medida que por cierto mucha gente no acata.

Más de 240,000 muertes por Covid-19 (más las que se acumulen) justifica plenamente que las actividades, que en un pasado cercano se realizaban en compañía de otros sujetos con los que se convivía con gran desparpajo, tocándolos, abrazándolos y saludándoles con un beso, hayan quedado atrás. Ahora, a manera de armaduras usamos protectores que pareciera que nos ocultan del mundo como parte de un sistema de protección ante el pavor de ser infectados y así, el uso cotidiano de guantes de látex para no tocar personas ni objetos –contaminados o no–, mascarillas aislantes del virus y por supuesto cubrebocas son parte del kit de protección ante la amenaza latente de un contagio.

De entre todos estos elementos sanitarios, el más popularizado es el cubrebocas, mismo que, oculta la boca, nariz, barbilla, mejillas, es decir, prácticamente la mitad del rostro, eliminando una parte importante de los rasgos faciales de quien lo porta, atentando contra su identidad individual al ser la pieza constructora de una parte del rostro cubierto, sin embargo, con el paso de los meses se observa, una transición, pues de ser un artículo meramente sanitario tornó en uno personalizado, que permite toda una gama de posibilidades visuales, destacando:

  • La intervención, que puede darse a un nivel muy básico al dibujarle cualquier detalle con una pluma o plumón, o muy complejo al realizar verdaderas creaciones dignas de ser expuestas en una galería.
  • La impresión digital, en la que se puede transferir cualquier tipo de imagen a un textil, permite producir cubrebocas con texturas y motivos para darles un toque distintivo, con imágenes de la cultura popular e incluso, fotografías del propio rostro.
  • Textiles, que pueden ser completamente lisos o explotar la textura y diseños de las telas que ocupan.
  • Por último, cubrebocas de diseñador, que son resultado de la mercadotecnia y la sociedad de consumo, pues marcas de alto prestigio en el mundo de la moda venden sus creaciones a precios considerables[5].

Este tipo de caracterizaciones del cubrebocas abren la puerta para considerar que a pesar de los cercos que pone la sociedad para homogenizar a la población, siempre habrá individuos que busquen destacar con la intención de mostrarse a manera de sujetos distintos, que al sentirse cómodos con la prenda, se realizan selfies para mostrarse no solo como parte de una sociedad comprometida con su cuidado y el de los demás, sino también a manera de un individuo que encuentra el lado lúdico e incluso “estético” a una situación que definitivamente es seria.

2.0 La selfie

En la actualidad, ante la menor provocación, las personas se hacen selfies, de modo tal que, partiendo de este principio, la combinación, pandemia, confinamiento y cubrebocas no serían la excepción, la gente se hace este tipo de imágenes en diversas situaciones y lugares, buscando tal vez, hacer menos rutinario el encierro y esta nueva normalidad que exige estar alertas y protegidos en la batalla diaria contra el enemigo común, el Covid-19.

De este modo, se ha tenido que aprender a vivir con el cubrebocas de una manera cotidiana, lo que permite que se pueda considerar como un accesorio para vestir de uso común, de la misma forma que las corbatas, mascadas o gorras y ante esta familiaridad de la prenda, el que apareciera como parte de los elementos comunes de las selfies, no fue una sorpresa. Los individuos se hacen selfies con sus cubrebocas de manera común, ya sea con los tradicionales de uso quirúrgico, con impresos, textiles o de diseñador, no importa cuál tengan, todos abren la posibilidad de tomarse una selfie para lucirlos.

Es importante destacar, que no todo lo que aparece en los buscadores identificado con la palabra selfie lo es, por tanto, se debe aprender a depurar lo verdadero de lo falso (fake, de la manera que se dice en inglés) así, al comparar diferentes imágenes se detectó que existen selfies y fakefies[6], la forma de identificarlas rápidamente es por el ángulo de la toma, en las selfies, esta encuadra directamente al cuerpo desde la mano que sostiene el dispositivo móvil, mientras que en el caso de la fakefie claramente se detecta que la toma se hace desde otra perspectiva, apareciendo en muchos casos el dispositivo móvil con el que se realizará la toma, es decir, es la foto de alguien tomándose una selfie.

En la fakefie la toma se hace desde otro ángulo.
En la fakefie la toma se hace desde otro ángulo.
En la selfie el ángulo de la toma es frontal.
En la selfie el ángulo de la toma es frontal.

Un dato curioso, es que al realizar el artículo se descubrió que no había una categorización para las selfies con cubrebocas, por lo que se procede a hacer una propuesta para la tipología y el concepto es “maskfie[7]” proveniente de máscara y selfie, la maskfie se ha ubicado en la categoría de selfies presuntuosas, subcategoría ego.

Tipología de la selfie. Diseño de Tipología de la selfie. Diseño del autor.
Tipología de la selfie. Diseño de Tipología de la selfie. Diseño del autor.

2.1 No todo es banal

La selfie, no solo se trata de un autorretrato con algún dispositivo móvil, a esta expresión visual se le puede estudiar desde diversos campos cognitivos, que responden a un alto nivel de complejidad[8], en el que confluyen elementos de análisis entre los que se pueden mencionar, la modelización, la significación, la multimidad y el discurso fotográfico.

Marcel Mauss menciona que cada sociedad posee costumbres propias que se van adaptando a las necesidades individuales (Mauss, 12). A este proceso se le llama modelización, que implica que los individuos aprenden de su círculo social inmediato imitando el modo de caminar, sentarse, mirar, comunicarse y gesticular, este proceso se va perfeccionando hasta el punto en que es personalizada, abonando a forjar así identidad en el individuo. En lo referente a la selfie, hay una tendencia a imitar las fotos que se realizan otros sujetos, con lo que se crean tendencias, que son replicadas, sin embargo, llega un momento en que quien imita, puede crear su propio estilo, para más adelante ser copiado, en un claro ejemplo de modelización.

Al concepto de modelización, se suman los procesos de significación, que tienen dos vertientes, la primera, el cuerpo receptor de significados, un concepto desarrollado por Mary Douglas quien desde sus estudios antropológicos define al cuerpo humano a manera de una metáfora de la sociedad, al afirmar que las ideas del individuo resultan condicionadas por las ideas sobre la misma, (Douglas en D’Angelo, 238) sobre esto, Michel Foucault dice que el cuerpo no es una entidad libre, pues tiene una relación social, en la que se manifiestan formas de expresión corpóreas “…las relaciones de poder operan; lo cercan, lo marcan, lo doman, lo someten a suplicio, lo fuerzan a unos trabajos, lo obligan a unas ceremonias, exigen de él unos signos.” (Foucault, 26).

La segunda vertiente, el cuerpo generador de significados, se relaciona con cuestiones personales, en las que el individuo se muestra al mundo como un ser único e irrepetible, manifestándose en las formas particulares de ser y expresarse al autofotografiarse. Resumiendo, el cuerpo receptor de mensajes es un ente de tipo social que se vincula a un grupo, mientras que el cuerpo generador de mensajes grita que es un individuo. En este sentido, la selfie es una clara manifestación de ambas vertientes, pues se imita a la sociedad de las redes sociales para seguir una tendencia, pero se intenta marcar rasgos individuales de identidad con la finalidad de resaltar al individuo.

La multimidad[9], es la manera en la que se usan los medios digitales, multimedia, redes sociales y de contactos, que son un medio muy socorrido por los llamados nativos y migrantes digitales, que hacen pública su vida a niveles que incluso rebasan los límites más básicos de lo antes socialmente establecido como intimidad. Incluso, en estos momentos la “invasión permisiva” de la privacidad comienza a ser utilizada a modo de herramienta de multimidad, pues Joaquín Linne en 2014, afirmó que algunas usuarias de Facebook suelen mostrar aspectos de su intimidad de modo consensuado y calculado, buscando obtener un estatus alto en su red de contactos. (Linne, 69)

Cubrebocas de uso quirúrgico
Cubrebocas de uso quirúrgico
F8
Cubrebocas de uso quirúrgico

2.2 El discurso fotográfico

Roland Barthes hace un análisis interpretativo de la fotografía, detectando una serie de elementos constructores de la imagen fotográfica, que son operator, spectrum, spectator, studium y punctum, que son abordados a continuación.

Operator

Es el creador de la imagen y aunque pareciera que su función es solamente la de hacer click, hay más complejidad en el acto fotográfico, pues agrega a la imagen una serie de valores, que ayudan a construir el concepto de la imagen fotográfica y son informar, representar, sorprender, hacer significar y dar ganas, dejando al espectador la capacidad de interpretarlas (Barthes, 61).

Valores asignados por el operator desde la propuesta de Roland Barthes.
Valores asignados por el operator desde la propuesta de Roland Barthes.

A estos valores se suman los procedimientos de connotación en los que hay una interpretación sobre las poses y actitudes, que modifican el mensaje fotográfico, adquiriendo diferentes niveles de producción e interpretación.

Procedimientos de connotación desde la propuesta de R. Barthes.
Procedimientos de connotación desde la propuesta de R. Barthes.

Spectrum

La fotografía es la momificación de referente, que se encuentra ahí, pero en un tiempo que no le es propio, con detalles dispersos –un gesto hoy en día poco usual, un ornamento…– que lo hacen impropio. (Barthes, 23) Al fotografiar algo, hay un acto de posesión que permite atesorar y eternizar mientras la foto exista, el tiempo se embalsama, lo fotografiado es spectrum.

Spectator

Se trata del intérprete de la fotografía, quien tiene la opción de solamente verla o decide interpretarla. Dando pie a dos niveles de lectura, el primero denotativo, donde solo hay contacto visual, se mira la imagen y en el mejor de los casos, se reconocen ciertos elementos, en un segundo nivel, connotativo hay una interpretación, se detectan elementos que interactúan en la imagen, abriendo la puerta al studium y el punctum.

Studium

Hay millones de fotos en el mundo, pero partiendo de la experiencia, solo algunas despiertan un interés en el spectator, a esto se le llama studium, “…por medio del studium me intereso por muchas fotografías.” (Barthes, 58)

Punctum

Pasado este proceso de depuración, algunas fotografías muestran un segundo nivel de lectura, que es más profundo, el punctum, que “…es ese azar que en ella me despunta, pero que también me lastima, me punza.” (Barthes, 59) Es esa parte de la imagen que atrapa, que no deja ir, a la que se regresa.

A partir de los conceptos planteados por Barthes, se concluye que en la toma de selfies, operator, spectrum y spectator son una misma entidad, donde operator construye el concepto fotográfico, spectator aprueba la imagen antes de hacer click y decide qué imagen es la que publicará en redes sociales y finalmente, spectrum es la imagen de quien se autofotografía y se aprueba. A esta triada, se suma el concepto de studium, que surge cuando llama la atención de un tercero que encuentra la imagen en Internet, finalmente, el punctum aparece cuando un elemento de la selfie atrapa a quien la interpreta.

Cubrebocas estampado
Cubrebocas estampado
Cubrebocas decorado
Cubrebocas decorado
Cubrebocas con bordado artesanal
Cubrebocas con bordado artesanal

3.0 Metodología

En este apartado se explica el proceso que se utilizó para seleccionar y depurar las imágenes propensas a ser analizadas, esto con el objetivo de dejar claro que no fue un proceso aleatorio. En primera instancia se procedió a depurar las imágenes separando las selfies de las fakefies, la muestra se realizó con base en una búsqueda de selfies de sujetos aleatorios que llevaran cubrebocas, se descargaron 75 y se eligieron 34 con posibilidades de ser analizadas, para eliminar las que tuvieran características similares quedando 20, se escogieron 10, bajo la premisa de pares e impares, siendo las impares elegidas al azar.

4.0 La Matriz de Arges 2.0 (MA 2.0)

El objetivo de este apartado es aplicar la MA2.0 en las selfies seleccionadas con la finalidad de obtener una serie de valores que permitan estudiarlas de forma detallada, partiendo de una herramienta original que ya se ha aplicado de manera funcional, con los que se busca responder a la pregunta ¿La MA2.0 funciona para hacer análisis de maskfies?

La Matriz de Arges[10] es un instrumento diseñado como parte de la investigación doctoral de quien escribe el presente artículo, para hacer interpretación de selfies de semidesnudo en Facebook, contiene elementos constructores dedicados específicamente al análisis de este tipo de imágenes, algunos de los cuales pierden sentido cuando se trata del estudio de otro tipo de selfies que son más comunes, por lo que se ha realizado un replanteamiento de la herramienta, mismo que se presenta a continuación.

MS2.0 Aplicada a Maskfies seleccionadas, elaboración del autor.
MS2.0 Aplicada a Maskfies seleccionadas, elaboración del autor.

Las conclusiones de este apartado del artículo son de tipo cuantitativas, agregan valores de interpretación sobre los diferentes apartados de la MA2.0 para cada una de las maskfies analizadas y sobre el grupo, a continuación, se presentan los resultados grupales.

En el ámbito sociocultural, referido a los escenarios, en los elementos corpóreos, lo expuesto en la maskfie aparece:

  • Cabello 100%
  • Cejas 100%
  • Frente 100%
  • Ojos 100%
  • Nariz 10%
  • Boca 10%

En el ámbito sociocultural, referido a lo no corpóreo, en los elementos corpóreos, lo que cubre lo expuesto en la maskfie aparece:

  • Quirúrgico/N96 20%
  • Estampado 20%
  • De Diseñador 30%
  • Textil 20%
  • Paliacates 10%
  • Mascarillas 0%
  • Trapos 0%

En el ámbito de lo fotográfico, referido a lugares, exteriores y públicos, en la maskfie aparece:

  • Calle 20%
  • Centro Comercial 0%
  • Parque 0%
  • Transporte Público 0%
  • Otros 10%

En el ámbito de lo fotográfico, referido a lugares, interiores y privados, en la maskfie aparece:

  • Automóvil 10%
  • Casa 50%
  • Trabajo/Oficina 10%
  • Indefinido 0%

En el ámbito de lo fotográfico, referido al ambiente, en la maskfie aparece:

  • Ordenado 90%
  • Desordenado 10%
  • Acogedor 80%
  • Sórdido 20%

En el ámbito de lo fotográfico, referido al encuadre, en la maskfie aparece:

  • Horizontal 30%
  • Vertical 50%
  • Cuadrado 20%

En el ámbito de lo fotográfico, referido al ángulo, en la maskfie aparece:

  • A Nivel 50%
  • Picada 0%
  • Contrapicada 50%
  • Cenital 0%

En el ámbito de lo fotográfico, referido al plano, en la maskfie aparece:

  • Plano Largo 10%
  • Plano Medio 50%
  • Primer Plano 40%
  • Close Up 0%

Conclusiones

El cubrebocas es un elemento no corpóreo que en la actualidad sigue cumpliendo su función de salud pública, dándole mayor tranquilidad a quien lo usa de protegerlo ante un posible contagio, sin embargo, a pesar de cumplir con esto, hay una construcción sociocultural alrededor de su uso, ya que en un proceso de modelización se cumple con el respeto a las jerarquías gubernamentales al acatar las reglas, pero, además se apela a los procesos de significación, que señalan que el cuerpo es receptor de significados señalados socialmente y a los que se les asignan juicios de valor, pues no es suficiente con llevarlo puesto, quien lo usa adecuadamente es visto como un sujeto socialmente responsable, aquellos que no lo hacen reciben un juicio negativo.

Continuando con los procesos de significación, se señala que el cuerpo es generador de significados, lo cual sucede cuando el individuo además de cumplir con la norma social de usar adecuadamente el cubrebocas decide utilizar uno con características afines a su personalidad, pues hay que considerar que el uso del cubrebocas hace que se cubra la mitad del rostro, lo que genera una pérdida de la identidad facial, de modo tal que al utilizar cubrebocas personalizados esto deriva en un modo particular de expresión individual.

El estudio de la tendencia de hacerse selfies con cubrebocas marcó una tendencia en la que se identificaron las características suficientes para construir una nueva categoría de este tipo de imágenes a la que se le asigno el nombre de maskfie, partiendo del término en inglés que se utiliza para nombrar al cubrebocas (facemask) y el sufijo “fie” que se utiliza para construir este tipo de neologismos.

Independientemente del nombre asignado, hay que considerar que este tipo de selfies responde a una serie de elementos constructores de los procesos de connotación, donde se adquieren diferentes niveles de producción e interpretación, donde el trucaje pone en duda la veracidad de la imagen digital.

Barthes propone 5 elementos en su interpretación de la imagen fotográfica, que son operator, spectrum, spectator, studium y punctum, que a grandes rasgos son, quien hace la foto, lo que se fotografía (con el cubrebocas incluido), el que interpreta la fotografía, la fotografía que te llama y lo que te atrapa de la fotografía. Estos elementos guardan entre sí una compleja relación cuando se trata de la construcción de maskfies, pues de forma ya mencionada, operator, spectrum y spectator son un mismo sujeto en diferentes facetas de la construcción de la imagen, mientras que studium y punctum se relacionan directamente con la maskfie como imagen fotográfica.

En otro sentido, están los elementos constructores de los procesos de connotación, que pareciera que son una estructura independiente, sin embargo, se ha detectado una interrelación muy interesante, con los conceptos del análisis fotográfico, propuestos por Barthes.

tabla 3

De este modo, se detecta una relación entre los los elementos constructores los procesos de connotación y los conceptos postulados por Barthes en la propuesta de un nuevo tipo de selfie, la maskfie

¿Cubrebocas? ¿En verdad esta prenda cumple su función sanitaria o bien, se vuelve un accesorio, una simple prenda de vestir?
¿Cubrebocas? ¿En verdad esta prenda cumple su función sanitaria o bien, se vuelve un accesorio, una simple prenda de vestir?

[Publicado el 4 de noviembre de 2021]
[.925 Artes y Diseño, Año 8, edición 32]

Fuentes de consulta

  • com. Costo de cubrebocas KN95. Texto 09/10/20. Web 09/10/20.
  • https://www.amazon.com.mx/s?k=cubre+boca+n+95&adgrpid=109845324385&gclid=CjwKCAjwlID8BRAFEiwAnUoK1eP02u6NbwK201X2AbK1qbyySEoP8A7s2YRZqh9pgsX7X3p4csgtjBoC9f4QAvD_BwE&hvadid=470051437870&hvdev=c&hvlocphy=9047091&hvnetw=g&hvqmt=b&hvrand=14653801261921509750&hvtargid=kwd895279931466&hydadcr=25179_11270113&tag=googhydr0mx-20&ref=pd_sl_74g2yse9xm_b
  • Barthes, Roland. La Cámara Lúcida. Paidós, Barcelona: 1989. Impreso.
  • Barthes, Roland. Lo obvio y lo obtuso. Paidós, Barcelona: 1986. Impreso.
  • Covid-19 México. Información general, confirmados. Texto 06/10/20. Web 06/10/20. https://coronavirus.gob.mx/datos/
  • D’Angelo, Ana. La experiencia de la corporalidad en imágenes. Percepción del mundo, producción de sentidos y subjetividad. Bogotá – Colombia: Tabula Rasa, No.13, 2010. Digital.
  • Focault, Michel, Vigilar y castigar. Argentina: Siglo XXI Editores, 2003. Digital.
  • com. Coronavirus (COVID-19). Texto 06/10/20. Web 06/10/20. https://news.google.com/covid19/map?hl=es-419&gl=MX&ceid=MX%3Aes-419
  • Manovich , L. (2006). El lenguaje de los nuevos medios de Comunicación. Paidos. México.
  • Mauss, Marcel. Técnicas y Movimientos Corporales. Journal de Psychologie, X XXII, números 3-4, 13 marzo-15 abril 1936. Digital.
  • Zepeda, Netzahualcoyotl. La provocación de Narcisa y la complicidad de Arges, la selfie de semidesnudo, ¿revelando un discurso visual?

[1] La COVID-19 es la enfermedad causada por el nuevo coronavirus conocido como SARS-CoV-2. La OMS tuvo noticia por primera vez de la existencia de este nuevo virus el 31 de diciembre de 2019, al ser informada de un grupo de casos de “neumonía vírica” que se habían declarado en Wuhan, República Popular China.

[2] La Matriz de Arges es una herramienta de lectura e interpretación de selfies de semidesnudo, desarrollada en la tesis doctoral del autor, titulada “La provocación de Narcisa y la complicidad de Arges, la selfie de semidesnudo, ¿revelando un discurso visual?” La Matriz de Arges 2.0 es un instrumento derivado de la primera con adaptaciones para hacerla más general.

[3] Julio de 2021.

[4] Datos tomados de https://news.google.com/covid19/map?hl=es-419&gl=MX&ceid=MX%3Aes-419

[5] Consultando en Amazon, el costo de una caja de 20 cubrebocas KN95 es de $298.00 MN, mientras que uno de la marca Gucci, según la página businessinsider.mx llega a $2,500.00 MN.

[6] El concepto fakefie ya se usa de manera informal en algunas páginas de Instagram, sin embargo, no es una nueva categoría pues como su nombre lo indica es falsa, por tanto, no se considera dentro de la tipología de la selfie.

[7] Maskfie es un nuevo tipo de selfie, que se agrega a la tipología que ya se ha trabajado con antelación.

[8] La selfie se analiza desde diferentes campos cognitivos que parten de los postulados de Mauss, Douglas, de Almeida, más adelante de Barthes y finalmente de la Matriz de Arges 2.0.

[9] El término multimidad fue acuñado por Lev Manovich en el libro “El lenguaje de los nuevos medios de Comunicación”. Los Nativos Digitales 2.0 poseen rasgos propios: son una generación post-mail, suelen haberse criado alrededor de entornos digitales y manifiestan de modo online sus aspectos íntimos. Estos contenidos personales, que comparten con su grupo de pares a través de sitios de redes sociales, expresan una nueva concepción de la intimidad que podemos denominar “multimidad”, de acuerdo con Joaquín Linne.

[10] En caso necesario, se puede consultar el documento que contiene la Matriz de Arges en: https://www.iconos.edu.mx/qrtesis/090151DT.html

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