Cinematografía | Revista .925 Artes y Diseño | Página 4

Revista de la Facultad de Artes y Diseño plantel Taxco

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Cinematografía - page 4

Lo que importa no es la historia, sino cómo se cuenta

CUT Lo que importa no es la historia

Por Ricardo Alejandro González Cruz.

Estructurar un guión (o cualquier historia, en realidad) no es un trabajo fácil. Muchas veces el guionista (especialmente el principiante) se preocupa por ser original, tratando de crear una historia que no se parezca a nada que ya se haya hecho, desechando ideas por considerarlas demasiado obvias y reescribiendo obsesivamente hasta lograr algo único, solo para mostrárselo a un amigo que le dice “me gustó mucho tu historia, me recuerda a esta otra…”. Entonces el guionista se frustra y vuelve a empezar. Por eso, conforme uno va aprendiendo, aprende algo básico: lo que importa no es la historia, sino cómo se cuenta. Así como el mal narrador puede hacer una historia muy novedosa y destrozarla, el bueno puede tomar una historia que se ha contado muchas veces y contarla con su propio enfoque y estilo, volviéndola única y original. Pero para lograr esto hay que conocer las herramientas del medio en el que se está trabajando, así como las obras similares ya existentes.

Eso estuve pensando al ver Whiplash1, una gran película, entretenida, intensa y muy bien hecha. Mientras la veía mi mente estaba diciéndome “deberíamos ver otra vez El Gran Concierto”. No fue porque Whiplash me estuviera aburriendo; al contrario, desde la primera nota me atrapó y no me soltó hasta ese final tan intenso que tiene. Pero entonces ¿por qué me estaba haciendo pensar en otra película? Lo más curioso es que al terminar, mientras salíamos de la sala, mi novia me dijo “Me dieron ganas de volver a ver El Gran Concierto2”. “Curioso”, pensé, “así que no fui el único al que le pasó por la mente”. Solo que para entonces ya me habían dado ganas de ver Cisne Negro3. ¿Significa esto que Whiplash es un trabajo derivativo, sin ninguna originalidad, y por eso al estar viéndolo solo dan ganas de retomar otras obras? Nada de eso, lo que significa es que Damien Chazelle, escritor y director de Whiplash, seguramente entiende lo que dije antes y repito aquí, para que se grabe en la memoria: lo que importa no es la historia, sino cómo se cuenta. Si se ganó premios, y el favor del público, no es porque nunca hayamos visto una película con un protagonista obsesivo que sacrifica todo para ser el mejor en lo que hace, sino porque lo contó muy bien.

Analicemos las similitudes entre estas tres historias. A grandes rasgos Whiplash trata acerca de un joven estudiante de música que quiere convertirse en un gran baterista de jazz y para lograrlo debe superar las pruebas que le pone su maestro cruel y abusivo. Cisne Negro trata acerca de una joven bailarina de ballet que quiere dar una interpretación perfecta y para lograrlo debe superar sus inhibiciones y El Gran Concierto trata acerca de un director de orquesta retirado que quiere regresar a los escenarios para dirigir una interpretación perfecta del Concierto para violín de Tchaikovsky y para lograrlo debe convencer a los integrantes de su antigua orquesta. Estas sinopsis están simplificadas para enfatizar las similitudes, pero nos dan una idea de la base de cada historia. Resalta también el hecho de que, sin ser estrictamente musicales, en las tres películas la música resulta ser un elemento esencial. También en los tres casos hay protagonistas que persiguen su meta de manera obsesiva, incluso perjudicando a los demás y a ellos mismos.

De las tres, la más ligera es El Gran Concierto. Al ser una comedia, las consecuencias de los actos obsesivos del protagonista no llegan a niveles tan oscuros como en las otras dos. En vez de eso los problemas derivan de situaciones absurdas, como la relacionada con los músicos que se escapan al verse liberados de su país y nunca llegan a los ensayos, o la del mánager que insiste en una cena en el restaurante que le gustaba hace años pero ahora ya no existe. En cambio, en Whiplash tenemos a un baterista destrozado física y mentalmente por los métodos sádicos de su maestro, y en Cisne Negro a la presión que hace que la bailarina tenga problemas mentales dignos de El Club de la Pelea. Sin embargo, tras estas diferencias de tono, la idea básica es la misma: hay una meta clara y el personaje debe superar obstáculos y arriesgar todo para llegar a ella. Es la idea detrás de prácticamente cualquier historia.La estructura es algo que también comparten. Al ser trabajos tan musicales es algo aún más notorio, pero en realidad esta estructura narrativa es muy básica y se usa en cualquier género. Al principio pasa algo que desencadena toda la historia, creando la posibilidad de que el protagonista logre su objetivo (Andrew obtiene la atención del profesor Fletcher en Whiplash, Andreï responde la llamada de un organizador que quiere una presentación del Bolshoi en El Gran Concierto y el ballet al que pertenece Nina decide representar El Lago de los Cisnes, dándole la posibilidad de obtener el papel principal, en Cisne Negro). Después, el personaje va a ir enfrentándose a dificultades cada vez mayores, llegando incluso a un momento en el que la derrota parece inevitable, solo para recuperarse y llegar a un triunfo final. Es en esta secuencia final cuando las tres películas, debido al papel de la música en sus historias, llegan a su mayor similitud, mostrando interpretaciones espectaculares de las piezas que han marcado a los personajes durante todo el desarrollo. También es aquí donde todo el trabajo previo corre el riesgo de caerse si la escena no está bien hecha, pero en estos tres casos afortunadamente el clímax no decepciona. Son escenas largas que hipnotizan tanto por la música como por el trabajo visual, cuando finalmente podemos ver los resultados de todo lo que han sufrido los personajes a lo largo de la historia, pero además lo vemos de forma espectacular. La perfección la alcanzan poco a poco, y sus interpretaciones no están libres de errores (y no me refiero a errores de los actores, sino de los personajes), pero conforme avanzan se nota la evolución hasta llegar a un final explosivo. Al terminar estas escenas ni siquiera necesitamos un epílogo que solo lograría bajar el ritmo, por eso en los tres casos optan por terminar la película en esa nota alta (en el caso de El Gran Concierto lo solucionan intercalando este epílogo con la interpretación final, en las otras dos lo omiten totalmente).

Lo que importa no es la historia
© Ricardo Alejandro González Cruz. 2015

Hay además otro detalle que une a estas películas y que me hace pensar en el papel que juega el cine con respecto al público. Las tres muestran las respectivas profesiones de los personajes de una forma poco realista, lo cual es comprensible dada la tendencia que tiene el cine (e incluso diría que el arte en general) a exagerarlo todo. Lo interesante es ver las reacciones de la gente que se dedica a esas profesiones. Cuando salió Cisne Negro hubo comentarios de bailarines de ballet criticando la técnica de Natalie Portman, y diciendo que el medio del ballet profesional como lo muestran en la película, con ese nivel de obsesión y competitividad feroz, les parecía muy falso. Ahora con Whiplash se critica la forma tan estricta y rígida en que se representa la enseñanza artística, especialmente en lo que concierne al jazz, que valora la expresión individual libre por encima de la velocidad. En el caso de El Gran Concierto he visto críticas a la técnica de Mélanie Laurent y a la forma casi mágica en que, sin ensayos, la orquesta llega a una interpretación excelente. Lo que debemos recordar es que en estas historias no se está buscando hacer un retrato fiel de estas profesiones, lo que se está haciendo es contar de manera exagerada para generar un mayor efecto dramático. ¿Es responsabilidad del cine buscar siempre la exactitud en estas representaciones tomando en cuenta que, en muchos casos, resultan ser el único marco de referencia que tiene gran parte del público sobre ciertas actividades o profesiones? Es una pregunta complicada, seguramente el lector tendrá su opinión al respecto.

(Publicado el 4 de mayo de 2015)


1. Whiplash. Dirección: Damien Chazelle. Estados Unidos. 2014.

2. Le concert. Dirección: Radu Mihaileanu. Francia, Italia, Bélgica, Rumania. 2009.

3. Black Swan. Dirección: Darren Aronofsky. Estados Unidos. 2010.

It’s a bird!

CUT birdman

Por Ricardo Alejandro González Cruz.

Cuando un amigo me compartió, hace años, una nota según la cual Alejandro González Iñárritu estaba realizando la versión cinematográfica de Birdman, la noticia me pareció extraña pero no demasiado sorpresiva. Actualmente las películas de superhéroes dominan el cine comercial y no es raro que directores considerados “serios” se acerquen al género de moda para tratar de darle su sello y legitimidad. Así, hemos visto Thor de Kenneth Branagh, famoso por sus adaptaciones de Shakespeare, o la trilogía de El Caballero de la Noche de Christopher Nolan. Por otro lado, estas versiones cinematográficas, anteriormente reservadas a los personajes más populares del comic como Superman o los X-Men, han tenido que empezar a rascarle al fondo del barril en busca de más propiedades con potencial comercial. Si los mismísimos estudios Marvel, poseedores de un catálogo amplísimo de personajes, decidieron darle una oportunidad a los casi desconocidos Guardianes de la Galaxia, no resulta raro que Fox Searchlight quisiera entrarle a la moda superheróica con Birdman, protagonista de una serie animada en los 60s, realizada por Hanna-Barbera y retrabajada en el 2000 por Cartoon Network. La nota que me compartieron hace años incluía una fotografía en la que se veía el diseño del personaje, completamente alejado de su versión televisiva y mucho más cercano al de películas como Watchmen.

Pasó el tiempo y ya hace unos meses por fin se estrenó, y no podría ser más oportuna. Lo que pudo haber sido solo una entrada más a un género saturado y formuláico (y lo digo sin desprecio, personalmente me encantan los superhéroes en todas sus presentaciones) resultó ser más bien un comentario bastante eficaz sobre el género de moda, además de una divertida historia acerca del proceso de producción de un proyecto audiovisual.

No puedo evitar compararla con la ya mencionada Watchmen, que hace años intentó hacer lo mismo pero se quedó a medias. En primer lugar, ambas son películas que solo pudieron realizarse en un mercado ya encantado con el género; Watchmen estuvo desarrollándose durante décadas sin llegar a nada, hasta que el boom de películas de superhéroes la hizo comercialmente viable. En su versión original, en comic, Watchmen es una historia cautivante con personajes atractivos, que generan empatía con el lector, y de una crítica que analiza los estereotipos mediante el uso de situaciones novedosas. La versión fílmica, que tenía la oportunidad de hacer lo equivalente con una deconstrucción de las películas de superhéroes, se pierde en el estilo, nunca genera empatía y resulta tediosa. En cambio, Birdman se sale del género para observarlo desde afuera, concentrándose no solo en los estereotipos que existen dentro de estas películas sino también en la influencia que mantienen en toda la industria hollywoodense, en la saturación que provocan del mercado, en la percepción que generan en el público y en la búsqueda de sus protagonistas por lograr algo significativo, más allá de los intereses comerciales.

La película está llena de referencias: durante la búsqueda de un nuevo actor para reemplazar a la víctima de un accidente en el set, se hace mención de varios candidatos solo para descubrir que todos han sido “absorbidos” por el género de moda. El protagonista de la película, Riggan Thomas (interpretado por Michael Keaton), se hizo famoso por una popular serie de películas en las que interpretaba a un superhéroe, hasta que decidió abandonarlo, igual que Keaton interpretó a Batman en dos películas inmensamente populares, hasta que decidió abandonar la serie (y los millones de dólares que le ofrecían) cuando Tim Burton fue sacado del proyecto. Poner a Keaton en una situación similar a la que vive en realidad, regresando para reclamar su lugar con un proyecto serio, recuerda a Mickey Rourke en El Luchador, retomando su carrera después de una época de decadencia.birdmanSiguiendo con las referencias, se tiene que el actual “boom” del género de superhéroes no se entendería sin el antecedente de las películas de Batman de Burton, así que hay cierta verdad en las palabras de Birdman cuando, al ver a Robert Downey Jr. en la televisión, le dice a Riggan que ese debería ser él, que hizo eso mismo desde mucho antes. Estas referencias están incluso en pequeños detalles como la tipografía usada en el cartel de Birdman colgado en el camerino de Riggan, muy similar a la utilizada en los carteles de Iron Man, enfatizando que esta idea de combinación Riggan/Keaton está relacionada con el Robert Downey Jr. original. Tampoco hay que olvidar que el cast principal de Birdman ha participado en películas basadas en comics: Michael Keaton fue Batman, Edward Norton salió en El Increíble Hulk, Emma Stone en El Sorprendente Hombre Araña y Naomi Watts en Tank Girl.

Por otra parte, el film resulta ser un ejercicio cinematográfico impresionante. Se ha hablado mucho del plano secuencia del que consiste casi toda la película, y no es para menos. Hacer un plano secuencia siempre es complicado, ya que conforme aumenta la duración del plano también aumentan las posibilidades de que algo salga mal y la toma deba repetirse. Cada escena debe estar planeada detalladamente y ensayarse hasta que quede perfecta, tanto en actuaciones como en iluminación, movimientos de cámara, utilería, escenografía y cualquier otro elemento que intervenga en ella, y solo entonces puede filmarse. Por eso, hacer un plano secuencia es una decisión difícil de tomar. Construir toda una película con planos secuencia es multiplicar esa complicación, pero cuando queda bien es impresionante. Esta no es la primera vez que se hace: otro ejemplo sería Irreversible, también hecha con planos secuencia unidos por transiciones que disimulan los cortes, pero aquí la ilusión de que todo transcurre continuamente es mayor. Es curioso que dos de las películas recientes con planos secuencia mejor logrados hayan sido dirigidas por mexicanos (Iñárritu en Birdman y Cuarón en Gravedad) pero aún más impresionante es que en ambas películas el director de fotografía es Emmanuel Lubezki, que ha demostrado ser todo un genio para estos ejercicios. Más allá del plano secuencia, toda la realización es impecable. La iluminación es muy descriptiva y emocional, la música es diferente a la que se acostumbra incluir en estas películas, dominada por un baterista que incluso aparece a cuadro en algunos momentos además de que las actuaciones son intensas y el guión está perfectamente armado. La decisión de tomar al superhéroe como un simple pretexto para hacer una obra original acerca de la realización audiovisual es algo que molestó (y con razón) a los fans del personaje, pero el resultado lo justifica totalmente. Todo eso sin mencionar el sorprendente final…

(Publicada el 9 de febrero de 2015)

Los golpes cinematográficos de David Fincher

CUT fincher

Por Ricardo Alejandro González Cruz.

Dos hombres que apenas se conocen salen de un bar. Uno de ellos acaba de perder su departamento y necesita un lugar dónde quedarse. El otro le ofrece su casa, pero a cambio le pide un favor: “Quiero que me golpees lo más fuerte que puedas”. Esta frase icónica de El Club de la Pelea es lo que uno está pidiendo cada vez que se dispone ver una película dirigida por David Fincher, un creador capaz de meterse en las mentes de individuos, psicópatas y obsesionados, para mostrarlas con una apariencia texturizada como si alguien hubiera tirado o pisoteado la película. Sus creaciones, a pesar de un par de tropiezos, siempre tienen una potencia, poco acostumbrada dentro del cine comercial, que provocan una intranquilidad que se mantiene aún mucho después de haber visto la película.

Fincher sin duda es uno de los realizadores más hábiles que actualmente se encuentra trabajando en Hollywood, pero esto no es algo que se hubiera adivinado a partir de la respuesta a su primera película, Alien 3. En ésta, el golpe llega desde el principio, cuando los personajes, con los que el público se había encariñado en la película anterior, son exterminados en la secuencia inicial para poder enfocar de nuevo la historia en la Teniente Ripley. Fue un golpe que muchos no le perdonaron, especialmente porque el resto de la película no tiene la fuerza de las anteriores cintas de la saga. Más tarde se revelaría que estas fallas no fueron debidas a la dirección, sino a un proceso de producción descuidado y problemático que nadie hubiera podido resolver (este proceso se detalla en el libro Dark Eye: The Films of David Fincher).

Tres años después le llegaría a Fincher la oportunidad de mostrar su talento, junto al guionista Andrew Kevin Walker. Al principio, Se7en aparentaba ser una simple película policiaca en la que un par de detectives tratan de atrapar a un asesino serial. Pero, quienes la veían esperando encontrarse con una versión oscura de Arma Mortal o de cualquier otra “buddy cop movie” quedaban sorprendidos por la brutalidad de las imágenes que iban desde una excelente secuencia de créditos dirigida por Kyle Cooper hasta el final pesimista que el estudio intentó modificar. En esta película las víctimas se presentan destrozadas y con rasgos de putrefacción mientras se describe detalladamente cómo es que se llevó a cabo el asesinato, pero además de eso, el público puede entrar a la mente del psicópata, observando sus cuadernos y entendiendo por qué él, en vez de criminal, se considera un justiciero. Aquí no hay redención ni victorias fáciles, y todo está presentado con una apariencia sucia bajo la lluvia constante. Si en Alien 3 la interferencia del estudio arruinó una película muy esperada dejando que el director asumiera la culpa, con Se7en demostró que, si lo dejaban hacer lo suyo, los resultados eran mejores para todos.

fincher
David Andrew Leo Fincher (1962). Director y productor estadounidense de cine, televisión y videos musicales.

Probablemente la obra maestra de Fincher sea El Club de la Pelea. Basada en el libro de Chuck Palahniuk, con guion de Jim Uhls. A primera vista parece ser una película que narra la historia de hombres peleando sin razón, pero al verla resulta ser algo mucho más complejo que eso: una divertida crítica al consumismo; una exploración de la naturaleza masculina en una sociedad castrante y, principalmente; un ejercicio cinematográfico impecable. Aquí Fincher usa todas las herramientas que tiene a su disposición y juega con ellas como si se tratara de algo simple. En la obra existen saltos temporales, juego de encuadres, insertos, movimientos complejos de cámaras digitales mezclados con cámaras reales, escenas divertidísimas en las que se rompe la cuarta pared, además de generar la apariencia de que se trata de una película maltratada y de hacer uso de la iluminación verdosa, que para entonces ya se había vuelto una de sus marcas características. Pero todos estos recursos, más allá de ser un catálogo de virtuosismo, son utilizados siempre al servicio de la historia y nos ayudan a conocer al carismático psicópata Tyler Durden. Una vez más nos metemos a la mente del loco (aquí, literalmente y desde el primer plano) y Fincher está tan seguro de su capacidad que se permite soltar muchas pistas sin arruinar la gran sorpresa de la historia. El Club de la Pelea es una de esas películas que se pueden ver muchas veces, siempre con la garantía de encontrar algo nuevo. En ella quedaba clarísimo que no solo estábamos ante un director efectivo, sino ante uno de los mejores de su generación.La obra más reciente de Fincher es la adaptación cinematográfica de la novela Perdida, de Gillian Flynn. Aquí otra vez tenemos una historia que evoluciona en algo completamente distinto de lo que uno esperaba al inicio. La desaparición de Amy Dunne sirve como pretexto para hacer una exploración de las relaciones de pareja y la manipulación mediática. Sobre esto último, es fascinante ver cómo la cobertura televisiva del caso va moldeando la percepción pública sobre los implicados, mientras la película hace exactamente lo mismo con nosotros, los espectadores, como espejos infinitos. Este tipo de juegos se dan durante toda la película, y el director usa su habilidad para llevar al espectador a donde se le antoje, haciéndolo pensar y sentir exactamente lo que él quiere con una técnica impecable. El resultado es una obra que, sin ser de terror, asusta más que muchas de ese género. Sus recursos visuales siguen ahí pero más discretos, con respecto a otras de sus obras, consiguiendo un refinamiento mayor. A primera vista parecería ser una más de esas entradas atípicas en su filmografía, como El Curioso Caso de Benjamin Button, pero muy pronto queda claro que la temática está más cercana a Se7en o a Zodiaco con sus exploraciones detalladas de las mentes de psicópatas exponiendo todo el proceso, con la diferencia de que el peligro no está en callejones oscuros ni en departamentos aislados, sino en un lugar aparentemente tranquilo. Con un director menos hábil esta película podía haber resultado tediosa pero Fincher logra mantener el interés durante las dos horas y media de la película y aún después. Es una muestra de que, después de todos estos años, Fincher sigue golpeando igual de fuerte.

 (Publicado el 25 de noviembre de 2014)

La animación en plastilina

CUT animación plastilina a bn

Por Cristabel Esquivel García.

En términos generales a la animación en plastilina se le conoce como stop motion a pesar de que el término involucra a otras técnicas, aunque, para ser más precisos, la animación en plastilina puede ser llamada Claymation, nombre que patentó Will Vinton quien realizó animación con plastilina para publicidad en los Estados Unidos, pero como sucede con tantos inventos y descubrimientos, no fue él quien la inventó.

Aurelio de Chomon y Ruiz
Segundo Víctor Aurelio Chomón y Ruiz, conocido como Segundo de Chomón (1871–1929). Cineasta español.

Según datos encontrados en la revista española L’atalante de la Universidad de Valencia, la plastilina que fue inventada alrededor del año 1890 se utilizó para animación por vez primera por el español Segundo Victor Aurelio Chomón y Ruíz, quien fue contemporáneo de Georges Mèliés, en su trabajo titulado El escultor moderno en 1909.La stop motion se puede clasificar en tres técnicas fundamentales: la animación con marionetas, la animación con plastilina y la pixilación. Se trata de técnicas realizadas a través de fotografías cuadro por cuadro de objetos tridimensionales.

La animación en plastilina puede efectuarse a través de personajes con estructura, como marionetas, o sin estructura, aprovechando la maleabilidad del material, basándose en los fundamentos básicos del movimiento ya antes descritos por Eadweard Muybridge en sus estudios realizados a finales del siglo XIX, cuando se estaban construyendo los primeros inventos que darían lugar al cine que conocemos hoy en día.

animación plastilina a bn
La plastilina es un material suave y maleable con el que se puede trabajar fácilmente la metamorfosis del personaje.

La plastilina es un material suave y maleable con el que se puede trabajar fácilmente la metamorfosis del personaje, pero también presenta dificultades como la tendencia a derretirse con el calor, por lo que es necesario retocar al personaje cuadro por cuadro delante de la cámara antes de la fotografía. Sin embargo, con el uso de la luz artificial proporcionada por el Flash electrónico, comúnmente usado para la fotografía fija de estudio, esta tendencia a derretirse disminuye un 90%, además de que al manejar una temperatura de color similar a la del Sol no afecta los colores de la toma, consume menos energía y se pueden utilizar plastilinas escolares reduciendo costos de producción.Hoy en día la stop motion parece haber resurgido de los años cincuentas cuando estuvo en su gran esplendor gracias a la practicidad de las herramientas digitales y existen numerosos estudios y animadores que se dedican exclusivamente a la realización de animaciones con esta técnica como los Studios Aardman en Inglaterra, Potens Plastinimation, Conflictivos Productions en España con producciones como Pollitos en Fuga (2000) , Caracol-col-col (premio Goya 1995), Vicenta (2010) y en México, René Castillo con Hasta los huesos (2001).

(Publicado el 30 de septiembre de 2014)

Fuentes de consulta:

  • Esquivel García, Cristabel. La animación como recurso didáctico infantil sobre la reducción, la reutilización y el reciclaje en México. Tesis Maestría. Directora: Ma. Tania de León Yong. Universidad Nacional Autónoma de México, 2012.
  • Cuéllar Alejandro, Carlos A. El principio fue Chomón. El origen de una técnica, la semilla de una estética. L’atalante revista de estudios cinematográficos. Valencia, España. Universitat de valencia, No. 10 Julio-Diciembre 2010, pp. 5-8.
  • Stop motion don’t stop. Catálogo exposición de animación. Museu Valencià de la Il-ustració i la Modernitat (MUVIM). España, 2013.

¿Ciudadano Quién?

CUT Rosebud

Por Ricardo Alejandro González Cruz.

Es imposible determinar cuál es la mejor película que se ha hecho en toda la historia del cine, pero eso no ha evitado que muchos lo intenten. A finales del siglo pasado había una verdadera urgencia por clasificar “Lo mejor de…”, de tal manera que uno podía encontrarse con listas de “Los mejores discos de rock del siglo”, “Los mejores libros del milenio” y, obviamente, “Las mejores películas de la historia”. En estas últimas siempre se veían reflejadas las preferencias de los editores y colaboradores, teniendo, como resultado, algunas en donde se incluían películas que principalmente correspondían al cine estadounidense, otras que enlistaban las mejores películas de todo el mundo, y unas más que consideraban a las mejores películas a partir de un género específico buscando abarcar la mayor variedad posible. A partir de ello, hubo películas que lograron conseguir buenos puestos en un gran número de esas listas. El ejemplo más claro es sin duda Ciudadano Kane, de Orson Welles. Esto parecía reflejar los resultados que había tenido la revista británica Sight and Sound, que cada década invita a profesionales del cine de todo el mundo a votar para elegir cuál debería ser considerada como la mejor película de todos los tiempos.

orson-welles-radio
George Orson Welles (1915–1985). Actor, director, guionista y productor de cine estadounidense.

En dicha lista, Ciudadano Kane obtuvo el primer lugar entre los años de 1962 y 2002 (hasta que fue destronada por Vértigo, de Alfred Hitchcock en el año de 2012). El hecho de aparecer por tanto tiempo en esa lista le dio origen, incluso, a un cliché que es usado para hacer referencia a obras que son consideradas como las máximas exponentes en diferentes campos. En este sentido, las máximas obras, en los diversos ámbitos de las artes, son reconocidas con expresiones tales como “Watchmen es el Ciudadano Kane de los comics” o “The Dark Side of the Moon es el Ciudadano Kane de los discos”. Sin embargo, y es algo que vale la pena destacar aquí, las listas que la incluyen como la mejor de todos los tiempos han sido hechas por profesionales del cine, mientras que existen algunas otras que son creadas bajo otros criterios, en tanto se valen de la recopilación de votos del público, y cuyas tendencias están dirigidas a considerar como mejores a otras películas, por una muy sencilla razón: mucha gente no conoce la obra maestra de Orson Welles. Hace tiempo pensaba que su estatus como “la mejor película de la historia” solo había contribuido para que los espectadores potenciales se sintieran intimidados, y aunque es probable que ese sea uno de los factores, no obstante, la realidad es que esta película nunca ha sido verdaderamente popular. Y eso es una lástima, porque su fama como obra maestra es totalmente merecida.

Cuando Orson Welles consiguió un inusual contrato con el estudio RKO para producir, dirigir y actuar en dos películas, manteniendo un control creativo prácticamente sin precedentes, supo aprovechar la oportunidad para crear una obra innovadora en muchos aspectos. Por desgracia, varios factores impidieron que tuviera el éxito comercial que merecía. Uno de los más determinantes fue la interferencia de William Randolph Hearst, dueño de la mayor cadena de periódicos en Estados Unidos, quien, al enterarse de que el protagonista estaba basado en su figura, trató de impedir el lanzamiento de la película, y, al no lograrlo, prohibió que fuese mencionada en cualquiera de sus publicaciones, dándole así un duro golpe a la promoción de la película.

Pero no fue ese el único problema. Irónicamente, lo que hace de Ciudadano Kane una película excepcional es precisamente lo que alejó al público de las salas de cine en que se proyectaba. Es un ejemplo perfecto de una película adelantada a su tiempo. Welles provenía de un entorno teatral, habiendo fundado la compañía Mercury Theatre, a la que posteriormente llevó hacia la radio, creando la famosa transmisión de La guerra de los Mundos, de H.G. Wells, que hizo que algunos radioescuchas entraran en pánico creyendo que el hecho transmitido correspondía a un suceso real. Al llevar su atención hacia el cine, estas experiencias anteriores dotaron a Welles de un enfoque novedoso que se reflejaría en la manera de armar las escenas en sus obras. Las escenas largas, y cuidadosamente construidas, reflejan una estética más teatral que cinematográfica, con la ventaja adicional de que el espectador se mueva con la cámara. La profundidad de campo se utiliza de una manera inusual para la época, manteniendo toda la escena en foco con varias acciones realizándose simultáneamente, creando un juego de planos bastante complejo que obliga la atención completa del espectador. Si a esto le sumamos una iluminación que frecuentemente parece querer esconder a los personajes en vez de resaltarlos, el resultado que se obtiene es totalmente distinto a lo que se acostumbraba en esa época.

Las innovaciones no son solamente visuales. Por el lado del audio también se tomaron decisiones poco comunes, sin duda debidas a la experiencia radiofónica de Welles. Voces que se enciman una con otra mientras discuten, una banda tocando música estruendosa cuando los personajes tratan de mantener una conversación, el uso del audio para mantener la unidad en una escena mientras la imagen cambia totalmente, son recursos utilizados de forma muy efectiva por Welles, que en vez de limitarse a hacer uso de los sonidos como un acompañamiento para las imágenes los vuelve una herramienta valiosa a la que le atribuye otras funciones.
Rosebud

Narrativamente también hay retos. En vez de contar la historia de forma lineal, se empieza por el final, mostrando la muerte del protagonista, el magnate Charles Foster Kane. Un reel periodístico nos cuenta rápidamente toda su vida y después un periodista se da a la tarea de investigar qué significa Rosebud, la última palabra que Kane dijo antes de morir. Esta búsqueda ocupa la mayor parte de la película, mostrando poco a poco distintos aspectos de su vida, con saltos temporales muy bien trabajados pero desconcertantes para quien está acostumbrado a historias cronológicamente más tradicionales.

Todas estas innovaciones hicieron que Ciudadano Kane fuera alabada por la crítica especializada, aunque comercialmente fuese un fracaso, en buena parte debido a los esfuerzos que Hearst empleo para impedir su proyección, pero también por alejarse de las convenciones establecidas para el cine de su tiempo. Afortunadamente, su influencia en otros realizadores ayudó a darle su lugar justo dentro de la Historia del Cine. Tal vez lo único que hace falta ahora es que un mayor público decida darle una oportunidad para reconocer que, si uno logra bajarla del altar en el que ha sido colocada por la crítica especializada, no solo es innovadora sino que también es muy entretenida. Definitivamente vale la pena darse un tiempo para conocer al Ciudadano Kane.

(Publicado el 30 de septiembre de 2014)

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