Líneas inciertas | Revista .925 Artes y Diseño
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Revista de la Facultad de Artes y Diseño plantel Taxco

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Líneas inciertas

Por Darío Meléndez Manzano.–

La esencia del dibujo es la línea que explora el espacio
Andy Goldsworthy

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Apuntes iniciales

Trazar líneas de futuro en el campo de dibujo, más que un imposible ejercicio adivinatorio, me parece una oportunidad para pensar el panorama del dibujo contemporáneo y de ahí, con un poco de suerte y olfato, poder atisbar alguna suerte de futuro o futuros del dibujo, o, mejor dicho, de los dibujos. [Véase Fig. 1]

Fig. 1. De acuerdo con la visión lineal del tiempo, el futuro es precisamente aquel segmento de la línea temporal que no es visible aún. En este esquema se aborda el concepto de futuro a partir de un pensamiento diagramático, es decir, dibujístico, en el que se muestra la representación física del futuro en teoría de la relatividad. En esta teoría se dice que, para un observador en un instante dado su futuro causal, es decir, el futuro real pero aún incierto, es el conjunto de eventos del espacio-tiempo contenidos en el interior del cono de luz futuro. Esto lo menciono porque parece que el concepto mismo de futuro se encuentra íntimamente engarzado con un pensamiento gráfico y visual por lo que conecta directamente con el planteamiento central del texto.
Fig. 1. De acuerdo con la visión lineal del tiempo, el futuro es precisamente aquel segmento de la línea temporal que no es visible aún. En este esquema se aborda el concepto de futuro a partir de un pensamiento diagramático, es decir, dibujístico, en el que se muestra la representación física del futuro en teoría de la relatividad. En esta teoría se dice que, para un observador en un instante dado su futuro causal, es decir, el futuro real pero aún incierto, es el conjunto de eventos del espacio-tiempo contenidos en el interior del cono de luz futuro. Esto lo menciono porque parece que el concepto mismo de futuro se encuentra íntimamente engarzado con un pensamiento gráfico y visual por lo que conecta directamente con el planteamiento central del texto.

No obstante, este primer paso, el esbozar una visión amplia en el campo del dibujo me resulta, en unas pocas cuartillas, tan complejo como afirmar con exactitud cuál es el límite preciso del mar. De inicio considero imposible ubicar un solo concepto de dibujo, pues remarcar un único borde o aspecto sería tan dogmático como pensar que, al igual que el arte, éste se encuentra confinado en un contenedor específico y existen una gran cantidad de variables para pensar el término. Simplemente vislumbrar una mirada diacrónica o sincrónica del dibujo en México es materia de un estudio enciclopédico que llevaría no solo la vida, sino vidas enteras. Se me antoja un ejercicio tan delirante como el Atlas de Warburg[1] y se necesitaría un capital inmenso para hacerlo. –Ojalá alguien lo haga pronto para saber más o menos dónde estamos situados[2]–.

Tras este antecedente, y sin excusa que valga, lanzo algunas líneas de fuga iniciales para pensar qué podría deparar en distintos escenarios del campo del dibujo en México.

La academia y los des/bordes de la disciplina

Si le preguntamos a cualquier individuo medianamente informado acerca de qué es el dibujo, éste probablemente nos contestará refiriéndose a alguna obra del pasado. Da Vinci[3], Rafael[4], quizá Diego Rivera[5] o alguna difusa imagen del arte de las academias trazada en papel coloreado con sanguina, podrían ser el punto de referencia para hablar de la disciplina, que no el medio, del dibujo. Esta visión, heredera de los hermanos Carracci[6] –quienes con su academia y regulaciones de la práctica delimitaron qué era dibujo y qué no–, expulsó a las demás marcas y huellas como impuras o menos valiosas para el campo artístico. Dicha visión, donde predomina el valor del dibujo final, fue inicialmente desmantelada por artistas y maestros como [7] quien decía que había gran diferencia entre hacer dibujos y dibujar; es decir, una cosa era pensar en los límites del objeto y la disciplina y otra, muy distinta, era pensar el dibujo como un medio que podría tocar cualquier tipo de superficie, material y dinámica. Aceves parecía preconizar, [8] en su famosa clase de dibujo en la que, ante la atónita mirada de los alumnos de la ENAP, comenzó rayando el pizarrón, siguió por el muro, salió y jamás volvió al salón. Lo único que hallaron fue una línea que recorría la escuela y terminaba en el teléfono de la esquina.

Este dibujo/acción que antecede en mucho el epígrafe de Goldsworthy que abre el texto, es una vuelta completa a pensar el dibujo como aquel lenguaje abierto que abraza todo tipo de prácticas, territorios y marcas y que alguna vez Carraci y compañía desterraron de los confines de la Academia. Siendo así, una visión cada vez más amplia en torno a las posibilidades de este medio se extiende, sobre todo, por los confines de los espacios artísticos-académicos de las universidades. Artistas como Juan González de León[9] en la ENPEyG “La Esmeralda” o José Miguel González Casanova[10] en la FAD han sido puntos de referencia para que artistas de diferentes latitudes y disciplinas desplacen los planteamientos del medio hacia otras disciplinas y saberes. Muestra de ello lo podemos ver en el trabajo de Galia Eibenschutz[11], quien ha desarrollado ampliamente el binomio dibujo-movimiento a partir de la danza mediante una serie de talleres y muestras en distintos espacios del territorio nacional e incluso internacional. También es notorio el caso de Edward Gamboa[12 quien, desde la Esmeralda, ha abierto el campo a la enseñanza y práctica del tatuaje. O más recientemente, Erika Jiménez[13], quien abrió el área de arte textil en la FAD Xochimilco durante el segundo semestre de 2019 y cuyos resultados siguen exponiéndose dentro y fuera de México[14].

Ahora bien, aunque lo inter o multidisciplinar se encuentre cada vez más en boga al interior de los espacios académicos, no hay que olvidar que las prácticas disciplinares son esenciales para poder establecer estos diálogos con otros campos de conocimiento. En este sentido vale la pena reconocer el trabajo de Miguel Ángel Suárez[15], cuyo legado como formador de dibujantes sólidos ha aportado mucho en el campo no únicamente del arte, sino del diseño también al haber instruido a generaciones de profesionales en las bases del dibujo académico, un área prácticamente desaparecida en la FAD cuyo último gran bastión fue el Mtro. Luis Nishizawa[16].

Sirvan estos trazos iniciales para remarcar que el universo del dibujo dentro de las universidades está expandiéndose hacia otras áreas y saberes, y su enseñanza y supervivencia dependerá en gran medida de las necesidades e intereses de la planta académica, así como de la demanda de los alumnos por ciertos modelos y prácticas que les sean necesarias. En el campo del diseño es sintomático de la época que cada vez haya menos espacio para un espacio de reflexión propio del medio y se priorice la inmediatez de los resultados dada la cantidad de herramientas para obtener dibujos más rápido. Esta circunstancia es parcialmente compartida por el arte donde aún se desarrollan distintas aproximaciones al medio que buscan ser un área de indagación profunda fuera de la lógica instrumental que reina actualmente en la iconosfera.

Dado este panorama, podría aventurarse que el dibujo, pese a la multiplicidad de posibilidades materiales, tecnológicas y conceptuales estará, en su mayor parte, ejecutándose en su carácter de paso previo al desarrollo de un diseño, proyecto o requerimiento de la producción visual contemporánea. Es innegable que en el arte hay una amplitud y variedad de propuestas que están desbordando las barreras disciplinares continuamente, pero es complejo que pasen a ser prácticas estables dado su carácter intermedial[17], escurridizo y difícilmente asimilable, de inicio, a una lógica mercantil. [Véase Fig. 2]

Fig. 2. Diagrama sobre la intermedia, Dick Higgins. Este dibujo da cuenta de un estudio clásico de los años 60´s sobre los desbordes disciplinares del dibujo y que actualmente parece estar en de nuevo boga. Fuente: https://dickhiggins.org/intermedia
Fig. 2. Diagrama sobre la intermedia, Dick Higgins. Este dibujo da cuenta de un estudio clásico de los años 60 sobre los desbordes disciplinares del dibujo y que actualmente parece estar en de nuevo boga. Fuente: https://dickhiggins.org/intermedia
El dibujo a la intemperie, entre la calle y la escena independiente

Traspasada la frontera de la academia, las marcas que aparecen en diversos sitios físicos y digitales también son de lo más fascinante y vital. Ya sean stickers, grafitis, trazos en el cemento fresco, memes o vidrios rayados en el metro de la CDMX la multiplicidad de trazos, intenciones y discursos anclados en el dibujo se multiplican de manera delirante. Aquí el mapeo me parece aún más complicado, pero quisiera anotar algunos casos que se han vuelto referentes en la cultura contemporánea de México y que se antojan cada vez más vitales, pues incluso han abierto líneas de fuga hacia el futuro del medio.

Pienso en primer lugar en los pictomemes de Víctor Sulser[18]. Nacidos como una adaptación de la gráfica irónica y delirante que este artista repartía en el ecosistema del arte a los medios digitales, estas imágenes se han hecho virales por la agudeza y la fina crueldad con la que ha abordado la dura realidad del artista independiente, así como la micropolítica al interior de la jungla del arte. Todo esto logrado con trazos aparentemente simples pero contundentes. [Véase Fig. 3]

Fig. 3. Víctor Sulser, "Como cuando eres el artista...". Acrílico y lápiz sobre madera.
Fig. 3. Víctor Sulser, “Como cuando eres el artista…”. Acrílico y lápiz sobre madera.

Otra manifestación que me parece obligatoria en el convulso momento social en el que nos encontramos son las consignas feministas que valientemente han tomado los muros para inscribirse con fuego en el imaginario y la conciencia colectiva de nuestro presente. Estas marcas, fruto de los arrebatos más pulsantes y necesarios dado el espeso mar de violencia en el que habitamos, han venido a recordarnos que las manifestaciones pacíficas no bastan, que los oficios no resuelven, que las iconografías monárquicas y colonialistas no nos representan en una estructura social y económica por demás violenta y aplastante, donde se hace necesario que sea el cuerpo mismo con su absoluta vehemencia el que haga marca y letra para gritar con grafismos vibrantes que estamos aquí vivxs y que, para ser escuchadxs, hay que salirse de la raya. Rayar salvajemente más que hacer dibujos, parafraseando lo que impulsaba alguna vez el Mtro. Aceves, práctica que, tristemente, parece que será cada vez más necesaria en un mundo que busca opacar e incluso cortar nuestras líneas de vida.

Puntos suspensivos

Decía Berger que cuando uno se enfrentaba a una hoja en blanco encara al infinito y a un vértigo o sensación de caída que se detenía en cuanto aparecía un punto, una incisión o marcaje que delimitaba el espacio y que nos permitía anclarnos. De manera análoga, el ejercicio de trazar un futuro posible en el campo del dibujo acrecenta la sensación de inmensidad de la hoja en blanco, a la vez que lanza líneas de fuga imposibles de acotar en este terreno múltiple. Estos breves puntos acotados en la geografía mexicana y esbozados a finales de 2022, son sólo territorios provisionales que pueden permitir abrir una discusión más amplia e informada sobre estos temas para bosquejar posibles futuros. Y si bien no hay líneas claras, se hacen cada vez más necesarias y patentes las apuestas por los trazos pulsionales que desbordan disciplinas y estructuras, marcas en el espacio que señalan cuerpos desaparecidos, grafismos irónicos que nos permitan burlarnos de nuestra propia condición para seguir riendo y resistiendo a los embates de la precariedad y la autoexplotación, o trazos humanizantes que nos ayuden a mantener la escucha y lo comunitario a través de los bordados donde podemos sentir el hilo que nos mantiene vinculados a los otros y a nosotros. Líneas tremendamente inciertas pero vitales. 

[Publicado el 18 de noviembre de 2022]
[.925 Artes y Diseño, Año 9, edición 36]

Fuentes de consulta:
  • https://dickhiggins.org/intermedia
  • https://www.galiaeibenschutz.art/
  • http://www.materiadedibujo.org/
  • Berger John; Sobre el Dibujo, Editorial Gustavo Gili, SL, Barcelona, 2011.
  • Higgins, Dick, INTERMEDIA, The Something Else Press Newsletter, Vol. 1, Número 1, Febrero 1966, Nueva York.

[1] El “Atlas Mnemosyne” es una obra del historiador de arte alemán Aby Warburg (1866-1929) iniciada en 1924, que quedó incompleta a causa de su muerte en 1929. El material despertó interés entre sus colegas y fue trasladado a Londres, pero no vio la luz hasta la publicación llevada a cabo por Martin Warnke, a través de la Akademie Verlag, en 2010. El proyecto se compone de 60 “tablas” que en total recopilan más de dos mil imágenes, a partir de lo que se genera el Atlas, como una cartografía abierta. Sus límites son difusos, así como sus definiciones. Propone una red de relaciones, nunca definitivas, que reflexionan acerca de la imagen. Así se opone este sentido de Atlas al de catálogo, el cual propone una sistematización ordenada, un sistema cerrado a partir de criterios fijos previamente establecidos.

[2] En México existen varias Iniciativas independientes e institucionales de artistas y teóricos que han buscado analizar y aportar al panorama y a las indagaciones del dibujo en el arte contemporáneo en México. Por ejemplo, Index Draw de Eduardo Barrera, Materia de Dibujo de Caroline Montenant o el área de Dibujo del Posgrado en Artes y Diseño de la UNAM, entre otros. Ver más en @indexdraw e http://www.materiadedibujo.org/.

[3] Leonardo da Vinci (Vinci, 1452 – Amboise, 1519). Polímata florentino del Renacimiento italiano. Fue a la vez pintor, anatomista, arquitecto, paleontólogo, botánico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta y urbanista.

[4] Raffaello Sanzio (Urbino, 1483 – Roma, 1520). Pintor y arquitecto italiano del Renacimiento.

[5] Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez (Guanajuato, 1886 – Ciudad de México, 1957). Pintor cubista y muralista mexicano.

[6] Carracci es el apellido de una familia de artistas italianos pertenecientes al Renacimiento. En la ciudad de Bolonia los tres primos Carracci (Agostino, Annibale y Ludovico) fundaron la Accademia degli Incamminati (1582).

[7] Gilberto Horacio Aceves Navarro (Ciudad de México, 1931 – Ciudad de México, 2019). Artista plástico y pedagogo del dibujo. Su obra se inscribe en el expresionismo y formó parte del movimiento de ruptura.

[8] Melquiades Herrera Becerril (Ciudad de México, 1949 – Ciudad de México, 2003). Pionero del performance, profesor de artes visuales y escritor.

[9] Juan Iván González de León (Ciudad de México, 1961). Artista visual que ha indagado en el dibujo como campo cognitivo y ontológico a partir de su relación con una amplia gama de disciplinas. Actualmente es profesor de la ENPEyG “La Esmeralda”.

[10] José Miguel González Casanova (Ciudad de México, 1964). Artista multidisciplinario mexicano. Su actividad se ha desarrollado como dibujante, escritor, artista plástico multidisciplinario, teórico, editor, curador, escenógrafo y educador. Sus proyectos artísticos han desarrollado investigaciones y obras colaborativas que entrelazan arte, educación y economía. Reconocido por proyectos interdisciplinarios, autogestivos y colaborativos, así como por su labor docente que ha desarrollado como una práctica de la creación artística, entre los que destacan: el Banco Intersubejtivo de Deseos (1999-2007 Museo de la Ciudad de México y numerosos espacios de Latinoamérica), Jardín de Academus. Laboratorios de arte y educación (2010. MUAC.UNAM) C.A.C.A.O. (Cooperativa Autónoma de Comercio Artístico de Obras) (2013-15. Museo Universitario del Chopo. UNAM) Banco dos Irreais (2015-16.Museu de Artes de Rio, Brasil).

[11] Galia Eibenschutz, (Ciudad de México, 1970). Artista visual formada en ballet y danza contemporánea que explora la dimensión temporal del dibujo. https://www.galiaeibenschutz.art/

[12] Edward Gamboa (Ciudad de México, 1977). Tatuador y docente formado en la UNAM fundador del área de tatuaje en la ENPEyG “La Esmeralda”.

[13] Érika Jiménez (Ciudad de México, 1984). Artista visual egresada de la ENAP. En su obra aborda la reflexión e incidencia de lo comunitario desde el arte textil.

[14] Véase más en https://www.instagram.com/patchworkhealingblanket/

[15] Miguel Ángel Suárez, (Ciudad de México). Profesor de la FAD y artista especializado en técnicas de los materiales y en dibujo académico y científico.

[16] Luis Nishizawa Flores (Cuautitlán, 1918 – Toluca de Lerdo, 2014). Artista plástico y docente de la ENAP, heredero de la Escuela Mexicana de Pintura y formador de un sinnúmero de artistas en el campo de la técnica. En su trabajo supo amalgamar la tradición del muralismo tardío con el arte oriental. En el dibujo destaca su serie “Las vacas flacas y los sueños rotos”.

[17] Véase más en: Dick, Higgins, INTERMEDIA, The Something Else Press Newsletter, Vol. 1, Número 1, febrero 1966, Nueva York, passim.

[18] Víctor Manuel Sulser López (Guadalajara, 1970) Artista visual. Su trabajo ha sido exhibido en México, y como artista de arte acción ha participado en festivales internacionales. Obtuvo la beca del Sistema Nacional de Creadores del Fonca (2012 – 15) y fue seleccionado para la X Bienal Femsa. Desde el 18 de junio de 2001 ha realizado la acción continua de llevar una liebre de tela, como homenaje a Joseph Beuys, a todo tipo de actividades relacionadas con el arte.

Licenciatura y Maestría en Artes Visuales y Doctorado en Artes y Diseño por la FAD, UNAM. Adscrito al Posgrado en Artes y Diseño de la FAD. Proyecto artístico en curso: Incontenible. Presentación 2018: Galería Pablo Goebel Fine Arts. Publicaciones 2017: Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Distinción reciente: Primer lugar 4o Concurso de Retratos Autores UNAM (2016). Líneas de investigación: Dibujo contemporáneo, Arte y materialidad y Memoria, identidad e historia.

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