Nuestro contemporáneo: El viaje del ideal al spleen | Revista .925 Artes y Diseño

Revista de la Facultad de Artes y Diseño plantel Taxco

CUT La Chapelle 1

Nuestro contemporáneo: El viaje del ideal al spleen

“…Considerando todas las cosas, el último siglo no será el más refinado o incluso el más complicado, sino el más apresurado, el siglo en el que, disuelto su Ser en el movimiento, la civilización, en un impulso supremo hacia lo peor, saltará en pedazos en el torbellino que ha provocado. Ahora que nada puede evitar que se hunda, permítasenos que dejemos de practicar nuestras virtudes respecto a ella, permítasenos que logremos incluso discernir, en los excesos en los que se deleita, algo exaltador, algo que nos invita a moderar nuestro desafuero y a reconsiderar nuestro desdén. De este modo, estos espectros, estos autómatas, estos zombies son menos detestables si reflexionamos sobre los motivos inconscientes, las razones más profundas de su frenesí: ¿no se dan cuenta de que el intervalo que se les ha concedido está disminuyendo día a día y que el desenlace está teniendo lugar? ¿Y no es cierto que para evitar esta noción se sumergen en la velocidad?…De tanta prisa, de tanta impaciencia, nuestras máquinas son la consecuencia y no la causa…No contento con correr, prefirió motorizarse hacia la perdición. En este sentido, y sólo en este sentido, podemos decir que sus máquinas le permitieron “ahorrar tiempo”.

  1. M Cioran, La caída en el tiempo (1964), traducción del francés de Richard Howard. Citado por Matei Calinescu en su ensayo 5 Caras de la modernidad.

Por Adriana Romero Lozano.

Un paseo por una muestra fotográfica en las páginas cibernéticas con imágenes de las creaciones de autores contemporáneos, hoy es posible, navegando en la red informática del internet; o asistir físicamente a la muestra del fotógrafo de lo Pop & kitsch, David LaChapelle, Delirios de la razón (marzo 2009); donde nos invitó a una cena de gala en la cual el platillo fuerte fue Naomi Campbell sobre la mesa servida en una vajilla de lujo; toda la muestra enmarcada en el bello edificio del México virreinal: el Antiguo Colegio de San Idelfonso, rodeado de historia y los murales de Diego Rivera, Siqueiros y Orozco, entre otros; y por si fuera poco aún con ecos del templo de “Huitzilopochtli underground”.

En la muestra, podemos encontrar imágenes impactantes que invitan al hedonismo, erotismo, consumismo y a la irreverencia sacrílega; no importando que el edificio tenga nombre de santo; hoy, todo es permitido y entre mezclado y esto recuerda el prólogo de Calabrese:

Gente que imagina la existencia de curiosas relaciones entre una sofisticada novela de vanguardia y un vulgar tebeo para muchachos. Gente que entre ve cruces entre una futurista hipótesis matemática y los personajes de un film popular.[1]

Sin embargo, la decadencia, el pesimismo y el hartazgo de las masas donde la indiferencia y apatía prevalece; no provee grandes revelaciones. Lipovetsky comenta en su libro La era del vacío: Ensayos sobre el individualismo contemporáneo:

Dios ha muerto, las grandes finalidades se apagan, pero a nadie le importa un bledo, ésta es la alegre novedad, ése es el límite del diagnóstico de Nietzsche respecto del oscurecimiento europeo. El vacío del sentido el hundimiento de los ideales no han llevado, como cabía esperar, a más angustia, más absurdo, más pesimismo.[2]

Este sentimiento que retomando el sentido que le da Baudelaire y los escritores románticos, este spleen, que abarca aún más allá del término decadencia. Sin embargo, la idea es más arcana a la par tal vez de la humanidad. En Cinco caras de la modernidad, de Calinescu, escribe:

La destructividad del tiempo y la fatalidad del declive se encuentran entre los más notables motivos de todas las grandes tradiciones mítico-religiosas, desde la noción india de la Edad de Kali hasta las terroríficas visiones de corrupción y el pecado expresadas por los profetas judíos; y desde la creencia desilusionada de los griegos y de los romanos en la Edad de Hierro hasta el sentido de los cristianos de vivir en un mundo maligno que se estaba aproximando al dominio del mal absoluto (el reino del Anticristo), tal y como se anunciaba en el Apocalispis. (…) La originalidad de la filosofía de la historia judía y posteriormente de la cristiana procede de su carácter escatológico, de su creencia –que hace la progresión del tiempo lineal e irreversible– en un fin para la historia, en un último día (eschatos en griego significa “último”), después del cual (según la opinión cristiana) los elegidos disfrutarán de la eterna felicidad para la que fue creado el Hombre, mientras que los pecadores sufrirán siempre las torturas del infierno. El acercamiento del día de Juicio final es anunciado por el inequívoco signo del decaimiento profundo –la inefable corrupción–, según la profecía apocalíptica, por el satánico poder del Anticristo. La decadencia se convierte así en el angustioso preludio del fin del mundo.[3]

Ante el vacío y la decadencia, el empleo de nuevos ídolos, de nuevos altares en torno a las celebridades pop, los mass media triunfan sobre las masas; quienes les rinden culto a estos nuevos entes divinos, y no es de extrañar que en las imágenes de David LaChapelle jueguen a la par una diva del Rock como Courtny Love interprete el rol de La Divina Madre de Dios, en su versión kitsch de La Piedad, o su Pietà como la llama él mismo. En este contexto podemos encontrar muy apropiadas las palabras de Lipovetsky “América se ha convertido en una nación de “fans”[4]

Splen La Chapelle 1

Splen MichelangeloEl uso de la referencia, la cita:

Cuando lo real ya no es lo que era, la nostalgia cobra todo su sentido. Pujanza de los mitos del origen y de los signos de realidad. Pujanza de la verdad, la objetividad y la autenticidad segundas. Escalada de lo verdadero, de lo vivido, resurrección de lo figurativo allí donde el objeto y la sustancia han desaparecido. Producción enloquecida de lo real y lo referencial, paralela y superior al enloquecimiento de la producción material: así aparece la simulación en la fase que nos concierne —una estrategia de lo real, de neo–real y de hiperreal, doblando por doquier una estrategia de disuasión[5]

Un mundo de simulación y persuasión donde el Reino de Mickey Mouse: Disneylandia, es la apoteosis de América:

Disenylandia es un modelo perfecto de todos los órdenes de simulacros entremezclados. En principio es un juego de ilusiones y de fantasmas: los Piratas, la Frontera, el Mundo Futuro, etcétera. Suele creerse que este mundo imaginario es la causa del éxito de Disneylandia, pero lo que atrae a las multitudes es, sin duda y sobretodo, el microcosmos social, el goce religioso, en miniatura, de la América real, la perfecta escenificación de los propios placeres y contrariedades. Uno aparca fuera, hace cola estando dentro y es completamente abandonado al salir.

La única fantasmagoría en este mundo imaginario proviene de la ternura y calor que las masas emanan y del excesivo número de gadgets aptos para mantener el efecto multitudinario. El contraste con la soledad absoluta del parking —auténtico campo de concentración—, es total. O, mejor: dentro, todo un abanico de gadgets magnetiza a la multitud canalizándola en flujos dirigidos; fuera, la soledad, dirigida hacia un solo gadget, el “verdadero”, el automóvil. Por una extraña coincidencia (aunque sin duda tiene que ver con el embrujo propio de semejante universo), este mundo infantil congelado resulta haber sido concebido y realizado por un hombre hoy congelado también: Walt Disney, quien espera su resurrección arropado por 180 grados centígrados. Por doquier, pues, en Disneylandia, se dibuja el perfil objetivo de América, incluso en la morfología de los individuos y de la multitud. Todos los valores son allí exaltados por la miniatura y el dibujo animado. Embalsamados y pacificados.[6]

Splen Witkin Humor and fear

Joel-Peter Witkin, Humor and fear (New Mexico, 1999)

Es parte de la libertad expresarse como cada quien quiere ser o se imagina ser. En su obra La era del vacío, Gilles Lipovetsky dice:

Por supuesto que el derecho a ser íntegramente uno mismo, a disfrutar al máximo de la vida, es inseparable de una sociedad que ha erigido al individuo libre como valor cardinal, y no es más que la manifestación última de la ideología individualista; pero es la transformación de los estilos de vida unida a la revolución del consumo lo que ha permitido ese desarrollo de los derechos y deseos del individuo, esa mutación en el orden de los valores individualistas. Salto delante de la lógica individualista: el derecho a la libertad, en teoría ilimitado pero hasta entonces circunscrito a lo económico, a lo político, al saber, se instala en costumbres y en lo cotidiano. [7]

Dentro de éstas “ilusiones de vida y libertad”, podemos romper cualquier lineamiento de nacimiento incluso el género, puede ser modificable: transexuales, transgénero, andrógino, y lo que se invente dentro de la fantasía del individuo: body art[8], tatuajes perforaciones, implantes, cirugías plásticas y ¿porque no? hasta el abuso de esteroides para hacer cuerpos excesivamente musculosos como en el caso de los físicoconstructivistas . La apoteosis de esto, es el caso de Michael Jackson quien va más allá de la raza, del género o cualquier clasificación. En la investigación de Iván Mejía en su libro El Cuerpo Post-Humano[9], encontramos interesantes comentarios del autor, así como citas del teórico francés Jean Braudrillard, extraídos de su ensayo La transparencia del mal, así como de Michael Houllebecq en torno al personaje de Michael Jackson:

Michael Jackson, hace evidente con su obsesión por “mejorar” su cuerpo, la “racialización” de los cuerpos (post-humanos), y enfatiza el sometimiento a los valores e imposiciones determinados por la colonización de la ideología blanca-americana. (Que continuará mientras las corporaciones estadounidenses tengan la tecnología y el poder para dejar su huella cultural en el imaginario contemporáneo). Por ello no resulta sorprendente que la “cara ideal” para Jackson sea blanca. Pero este hecho se vuelve aún más complejo, cuando Jean Baudrillard señala que: “Michael Jackson es un mutante solitario, precursor de un mestizaje perfecto en tanto que universal, la nueva raza después de las razas”.[10] El escritor Michel Houllebecq quien lo ha satirizado en su novela Plataforma lo dice de una manera más acertada: Michael Jackson: ya no era ni negro ni blanco, ni joven ni viejo; en un sentido, ni siquiera era ya ni hombre ni mujer. Nadie podía imaginarse realmente su vida íntima: había comprendido las categorías de la humanidad corriente y se las había arreglado para dejarlas atrás. Por eso lo consideraba una estrella, incluso la más grande y en realidad la primera del mundo. Este ir más lejos, le convirtió en un monstruo, o al menos en un fenómeno.[11]

Ese ir más lejos, ese rango de inclasificable persigue a Michael Jackson, aún después de muerto ya que ni esa categoría se le aplica y lo encontramos en un súper film documental taquillero estrenado después de muerto This is it (2009- Kenny Ortega) y como modelo principal en las fotografías post-mortem, terminadas por David LaChapelle para rendirle tributo en una galería americana.

Splen LaChapelle American JesusEn el oasis del ser, vivimos la máxima ilusión de la libertad: ser lo que mejor nos plazca: ama de casa, travesti, sobreviviente de la crisis, exhibicionista en internet, vampiro vía avatar en juego de red, hombre felino, hombre→ mujer. En fin, gozamos de una libertad de expresión del yo para poder caracterizar nuestros anhelos.

Splen Witkin The Graces

Una rebelión a lo establecido como correcto socialmente algo que incomoda o rompe con el equilibrio de lo establecido de lo “aceptable”. La profanación de lo sagrado, el exceso y las restricciones a la vez y al alcance del que quiera intentarlo. Es más podemos encontrar proliferación de grupos, asociaciones para que esa afinidad individual encuentre eco, algo que el teórico Gilles Lipovetsky comenta respecto al proceso de personalización, que él ve como “una estrategia global de mutación general en el hacer y querer de nuestras sociedades[12]y en la cual distingue dos caras la primera responde a un condicionamiento generalizado, pero es la segunda la es de resaltar en este punto:

La segunda, a la que podríamos llamar “salvaje” o “paralela”, proviene de la voluntad de autonomía y de particularización de los grupos e individuos: neofeminismo, liberación de costumbres y sexualidades, reivindicaciones de las minorías regionales y lingüísticas, tecnologías psicológicas, deseo de expresión y de expansión del yo, movimientos “alternativos”, por todas partes asistimos a la búsqueda de la propia identidad, y no ya de la universalidad que motiva las acciones sociales e individuales.[13]

Para entender los tiempos que vivimos no hay una mejor manera que el empleo de la ficción, la simulación, la ilusión, el oasis de la realidad virtual. Que mejor que tener 700 amigos imaginarios en Facebook; y padecer la soledad cotidiana. Tenemos todo y nada a la vez, solo el vacío, como mejor lo explica Lipovetsky:

En todas partes encontramos la soledad, el vacío, la dificultad de sentir, de ser transportado fuera de sí; de ahí la huida hacia adelante en las “experiencias” que no hace más que traducir esa búsqueda de una “experiencia” emocional fuerte ¿Por qué no puedo yo amar y vibrar? Desolación de Narciso[14], demasiado bien programado en absorción en sí mismo para que pueda afectarle el Otro, para salir de sí mismo, y sin embargo insuficientemente programado ya que todavía desea una relación afectiva.[15]

Y la experiencia contemporánea no termina ahí, la exaltación y exhibición del “yo soy así”, “esto soy”; lo encontramos en la maraña de los avatares en las redes sociales del internet. El exhibicionismo “editado” a la n potencia; y el entrecomillado, es para destacar efectivamente ese rasgo, de seleccionar lo que uno quiere lucir, demostrar o aparentar.

Inmersos en este tiempo, la “tanatocracia” se desarrolla, las catástrofes de todo tipo se multiplican. Teniendo a los humanos inmersos en un individualismo al extremo por un lado y la proliferación de diversos grupos para volcar los deseos de identidad y pertenencia por el otro. Dentro de estos grupos y preferencias el individuo lanza sus redes, establece su aliados y trata de sobrellevar esta serie de simulacros de estabilidad, de libertad, de relaciones (virtuales) por internet. Une sus fuerzas para matar al gran dragón del caos del fin del mundo, encarnado en crisis ambientales, alimentarias, médicas, bélicas y si tiene tiempo existenciales. Los ecologistas consideran estar ante un posible apocalipsis gracias al cambio climático; basta observar la afluencia a estas páginas y los links sobre el tema, en los buscadores del internet, para saber que el tema, es de lo más vigente en charlas de café y en el ciberespacio.

En este caso, uso el término “spleen”, como en la poesía de Baudelaire, para entender los aspectos oscuros u opuestos al ideal, en este caso lo referente a lo bello, y adoptar lo feo, nauseabundo, sacrílego escatológico, putrefacto, deforme, desgastado, y marchito, en una reflexión hacia lo trascendental, la belleza en contraparte con nuestra fugacidad y temporalidad. La vanidad, lo banal, lo material, lo plástico, lo híbrido entre orgánico e inorgánico; experimentos genéticos y el consumismo, queda demostrado en corrientes artísticas donde los términos post-humano, transhumano, transexuales, transgénero, etc., dan pie para especular y para tener un sinnúmero de modelos dispuestos para posar ante la cámara. Para revelar a través de ésta la feria de espejismos y realidades actuales que caracterizan al ser humano de nuestros tiempos.

Retomando el pensamiento de los intelectuales franceses de mediados del siglo XIX, que especulaban sobre la decadencia, Renan escribió:

Estos períodos de decadencia son fuertes en crítica, a menudo más fuertes que los periodos de grandeza.[16]

Splen Mapplethorpe Leather MaskEl término del estilo decadente como tal, aunque mencione que es usado inadecuadamente, es mencionado precisamente en el prefacio para el libro de Baudelaire Fleurs du Mal, escrito por Théophile Gautier:

El estilo inadecuadamente denominado como decadencia no es nada más que el arte que ha alcanzado un nivel de extrema madurez producido por los declinantes soles de antiguas civilizaciones: estilo ingenioso y complicado, lleno de sombras y búsqueda, haciendo retroceder constantemente los límites del discurso, tomando cosas prestadas de todos los vocabularios técnicos, tomando color de todas las paletas y notas de todos los teclados, luchando por preservar lo más inexpresable del pensamiento, lo vago y más fugaz de los contornos de la forma, escuchando para traducir las sutiles confidencias de la neurosis, las moribundas confesiones de la pasión que se han hecho depravadas y las extrañas alucinaciones de la obsesión que se está convirtiendo en locura.[17]

Dentro del libro Fleurs du Mal, la primera parte es titulada Spleen et Idéal, dichos poemas presentan que los ideales de amor, belleza, arte, han fracasado y nos encontramos ante el Spleen, el tedio, el hastío el tiempo y su repetición. Este pensamiento, retomando su espíritu, permite preparar la tierra para abrir la posibilidad de romper el canon de lo bello y asomarse a la fealdad como protagonista de los héroes silenciados del pasado. De tal modo, podemos entender la obra de autores tales como Diane Arbus, Joel-Peter Witkin, Robert Mapplethorpe que muestran los freaks, lo corrupto, lo decadente , lo alternativo, lo fetish. Así, despertamos con la cruda que nos dejaron los ideales de la modernidad con su esperanza en un futuro ideal que la industrialización y la tecnología nos darían: en su lugar amanecimos con la resaca de una crisis medio ambiental, económica y humanitaria.

Bienvenidos a la postmodernidad y al spleen. No obstante: “El Arte es largo y el Tiempo es corto”.[18]

(Publicado el 5 de mayo de 2016) 

Splen Arbus Transvestite


Fuentes de consulta

  • BAUDRILLARD, Jean, La ilusión vital, España, Siglo XX1, 2002.
  • ——————-Cultura y simulacro, Traducido por Pedro Rovira
  • Editorial Kairós, Barcelona, 1978.
  • CALABRESE, Omar, La era neo-barroca, cátedra, España, 1994.
  • LIPOVETSKY Gilles, La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo. Barcelona, Anagrama, 2000.
  • MEJÍA, Iván. El cuerpo Post-humano, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005, 162 p.
  • LACHAPELLE, David. Heaven to Hell, Taschen, 346 fotografías, 2010
  • THAMES & HUDSON (editor). Joel-Peter Witkin, en Photofile, New York, 2008.Con 64 ilustraciones e introducción de Eugenia Parry
  • CALINESCU, Matei .Cinco caras de la modernidad: modernismo, vanguardia, decadencia, kitsch, posmodernismo. Madrid. Tecnos/ Alianza Editorial Segunda Edición 2003.

 Hemerografía:

  • LERDO DE TEJADA, Antonieta “LaChapelle: En exclusiva, platicamos con el fotógrafo más controversial del siglo XX1”Caras, México, Televisa Publishing and InteractiveMediam, Marzo 2009,68-76 pags. Año Vl # 3, mensual.

[1]CALABRESE, Omar, , La era neo-barroca, cátedra, España, 1994, p. 11.

[2]LIPOVETSKY Gilles, La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo. Barcelona, Anagrama, 2000; p .36.

[3] CALINESCU, Matei .Cinco caras de la modernidad: modernismo, vanguardia, decadencia, kitsch, posmodernismo. Madrid. Tecnos/ Alianza Editorial Segunda Edición 2003, p..153-5.  

[4]LIPOVETSKY, Gilles. Op. Cit. p. 73.

[5] BRAUDRILLARD, Jean Cultura y simulacro, Traducido por Pedro Rovira

Editorial Kairós, Barcelona, 1978.p. 15.

[6]BRAUDRILLARD, Jean Op. Cit. P. 25-26

[7] LIPOVETSKY, Gilles, op. cit., 7-8.

[8] En el libro de El Cuerpo Post-humano, de Iván Mejía encontramos: También el body-art- que sintoniza históricamente con el redescubrimiento por las investigaciones psicoanalíticas y el capitalismo monopolista, es otra corriente clave para hablar del arte ocupado en el cuerpo post-humano, ya que inicia una especie de “proceso de descomposición analítica del cuerpo”, investigándolo en su interior y exterior, resultando un rompecabezas susceptible de todo tipo de arreglo y experimentación.(..) Otra característica del body-art es que a diferencia de la tendencia a presentar el cuerpo como objeto artístico, lo utiliza como material, marco y fin de una experiencia. 36-37

[9] El término post-humano es empleado en la obra de Mejía.

[10]BRAUDRILLARD, Jean .op.cit., p.28

[11]MEJÍA, Iván. El cuerpo Post-humano, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005, p. 64-65.

[12]LIPOVETSKY, Gilles, Op. Cit. 8

[13]Ibid

[14] Narciso en la obra de Lipovetstky es el hombre actual individualista: ”Narciso en busca de sí mismo, obsesionado solamente por sí mismo y, así, propenso a desfallecer o hunirse en cualquier momento, ante una adversidad que afronta a pecho descubierto, sin fuerza exterior”.47.

[15]Ibid, p.78.

[16] CALINESCU, op. cit. p 165. Aquí el autor cita a Renan con su obra:Cahiers de jeunesse (1845-1846)(París: Calman. Lévy, 1906) p. 112.”Ces époques de décadence sont fortes en critique, souvent méme plus fortes que les grands siécles”.

[17] Ibidem, p. 166.

[18] BAUDELAIRE, Charles. . Fleurs du Mal / Spleen et idéal/ XI  Le Guignon,”  L’Art est long et le Temps est court”. 1852.

Cuenta con la Licenciatura en Comunicación Social por la Universidad Autónoma Metropolitana plantel Xochimilco (1997), con la especialidad en el Área de Concentración en Periodismo y Fotoperiodismo. Maestría en Historia del Arte por El Colegio de Morelos (2016). En el 2008 recibe la beca FOECA-CONACULTA, en la categoría creadores e intérpretes, en la disciplina en artes plásticas. En febrero del 2014, la revista española “Hola”, dedica un reportaje sobre fotografías tomadas a la actriz ganadora del Oscar Lupita Nyong’o. Desde Agosto de 1999 hasta la fecha (2017) imparte talleres de Fotografía en las Licenciaturas de Artes Visuales, y en Arte y Diseño, así como diversos talleres en Educación Continua; dentro de la Facultad de Arte y Diseño de la UNAM, Plantel Taxco.

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